Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 27 de julio de 2013

Fragmentos de "El lobo estepario" - Herman Hesse



 
De todas las novelas se aprende algo; de esta se puede aprender mucho. De parte de la forma: estilo, estructura, tono, ritmo,…; de parte del fondo: contenido filosófico y reflexiones humanas que siguen plenamente vigentes como los problemas del individuo con la sociedad y consigo mismo. La novela, además, va degradándose conforme avanza la narración transformando la realidad en fantasía o mezclando ambas. No es un libro fácil, pero su lectura merece mucho la pena.

Fragmentos de “El lobo estepario”.

"… abrí mi cuarto, mi pequeña apariencia de hogar, donde me esperaban el sillón y la estufa, el tintero y la caja de pinturas, Novalis y Dostoyevski, igual que a los otros, a los hombres verdaderos, cuando vuelven a sus casas, los esperan la madre o la mujer, los hijos, las criadas, los perros y los gatos."

“El lobo estepario tenía, por consiguiente, dos naturalezas, una humana y otra lobuna; ése era su sino. Y puede ser también que este sino no sea tan singular y raro. Se han visto ya muchos hombres que dentro de sí tenían no poco de perro, de zorro, de pez o de serpiente, sin que por eso hubiesen tenido mayores dificultades en la vida. En esta clase de personas vivían el hombre y el zorro, o el hombre y el pez, el uno junto al otro, y ninguno de los dos hacía daño a su compañero, es más, se ayudaban mutuamente, y en muchos hombres que han hecho buena carrera y son envidiados, fue más el zorro o el mono que el hombre quien hizo su fortuna”.

“¿Cómo no había yo de ser un lobo estepario y un pobre anacoreta en medio de un mundo, ninguno de cuyos fines comparto, ninguno de cuyos placeres me llama la atención? No puedo aguantar mucho tiempo ni en un teatro ni en un cine, apenas puedo leer un periódico, rara vez un libro moderno; no puedo comprender qué clase de placer y de alegría buscan los hombres en los hoteles y en los ferrocarriles totalmente llenos, en los cafés repletos de gente oyendo una música fastidiosa y pesada; en los bares y varietés de las elegantes ciudades lujosas, en las exposiciones universales, en las carreras, en las conferencias para los necesitados de ilustración, en los grandes lugares de deportes; no puedo entender ni compartir todos estos placeres, que a mí me serían desde luego asequibles y por los que tantos millares de personas se afanan y se agitan. Y lo que, por el contrario, me sucede a mí en las raras horas de placer, lo que para mí es delicia, suceso, elevación y éxtasis, eso no lo conoce, ni lo ama, ni lo busca el mundo más que si acaso en las novelas; en la vida, lo considera una locura. Y en efecto, si el mundo tiene razón, si esta música de los cafés, estas diversiones en masa, estos hombres americanos contentos con tan poco tienen razón, entonces soy yo el que no la tiene, entonces es verdad que estoy loco, entonces soy efectivamente el lobo estepario que tantas veces me he llamado, la bestia descarriada en un mundo que le es extraño e incomprensible, que ya no encuentra ni su hogar, ni su ambiente, ni su alimento.”
 
Esta entrada está tomada de la página del escritor José Manuel Pérez Padilla, que os recomiendo sin reservas que visitéis. Os dejo el enlace: http://www.facebook.com/PerezPadilla.Novelas?ref=ts&fref=ts

Robert de Niro en "El cabo del miedo"

 
 
Es conocida la meticulosidad con la que Robert de Niro prepara sus personajes y buena prueba de ello es que cuando se decidió a dar vida al vengativo Max Cady en "El cabo del miedo" (1991 - Martin Scorsese), tuvo la impresión que su dentadura no podía ser la que correspondería a una persona que había pasado años en la cárcel y le restaría credibilidad a su personaje lleno de torpes tatuajes carcelarios. Ni corto ni perezoso pagó 5.000 dólares a su dentista para que le estropeara su dentadura y la hiciera acorde a su personaje. Evidentemente tras el rodaje fue necesario pasar de nuevo por la consulta, aunque restaurar todo el destrozo le salió un poco más caro, esta vez la factura subió a 20.000 dólares.
 

 
La famosa escena en la que llama al "abogaaaadooo"
 

Persépolis (Marjane Satrapi, Vincent Paronnaud, 2007)



"Teníamos tantas ganas de ser felices que acabamos olvidando que no eramos libres "

"Escúchame, no me gusta sermonear pero te daré un consejo que te servirá para siempre: en la vida te encontrarás a muchos gilipollas. Si te hacen daño piensa que es su estupidez la que les impulsa a hacerte daño, así no responderás a su maldad... porque no hay nada peor en el mundo que la amargura y la venganza. Se siempre digna e íntegra contigo misma. "




Joseph Bédier.- Tristán e Isolda




"como nace un deseo sobre torres de espanto "

(Luis Cernuda)


Pero no, el camino no tiene vuelta. Ya la fuerza del amor os arrastra y no tendréis jamás goce sin dolor. Es el vino de hierbas que os embriaga, es el brebaje de amor que vuestra madre, Isolda, me había confiado. Sólo el rey Marés lo había de beber con vos; pero el Enemigo se ha burlado de los tres y vosotros habéis apurado la copa. ¡Amigo Tristán, Isolda amiga, en castigo de la mala custodia que he hecho, os abandono mi cuerpo y mi vida; ya que por mi culpa, en la copa maldita, habéis bebido el amor y la muerte!
Los enamorados se abrazaron; sus hermosos cuerpos palpitaban de deseo y de vida. Tristán dijo:
—¡Venga, pues, la muerte!
Y al morir el día, sobre la nave que avanzaba más rápida que nunca hacia la tierra del rey Marés, unidos para siempre, se abandonaron al amor.



Imagen: "Tristán e Isolda" (Rogelio Egusquiza)