Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 7 de julio de 2013

H.Murakami.- Crónica del pájaro que da cuerda al mundo



“Podría decirse que las personas van cayendo en silencio una tras otra, por el borde del mundo que me pertenece. Todas encaminan hacia allí sus pasos y, de repente, desaparecen.”

Akira Kurosawa.- Ran (1985)


 "No llores. El mundo de los hombres es así, los humanos buscan el dolor, no la alegría, y prefieren sufrir antes que amar, esos estúpidos hombres luchan por el dolor y el sufrimiento, se complacen con la muerte. "


"Todos los hombres nacen llorando, y mueren cuando ya han llorado lo suficiente. "



"En este mundo loco, volverse loco es estar cuerdo. "


"El cielo está lejos, pero el infierno no tanto. "


"¿Se traiciona el traidor a sí mismo? "


"- Estoy perdido
- Ésa es la condición humana"


José Saramago.- cita



"Pienso que todos estamos ciegos. Somos ciegos que pueden ver, pero que no miran".
(José Saramago)


Imagen: Giuseppe Sanmartino.- 'Pudicizia velata' (la modestia velada),  de la Cappella Sansevero de Nápoles.

Ken Kesey, el hombre que voló sobre el nido del cuco

 
 

 "Ni siquiera entonces era yo mismo; no hacía más que mostrarme tal como los demás me veían, tal como querían verme. Creo que nunca he sido yo mismo"

Es una pequeñísimo fragmento de "Alguien voló sobre el nido del cuco", la primera novela de Ken Kesey, un escritor que se basó para escribir esta sensacional novela en sus propias experiencias, primero como enfermero en el turno de noche en un hospital psiquiátrico en Menlo Park (California) gracias a lo cual pudo interactuar con los pacientes y presenciar algunas de las operaciones a las que eran sometidos los internos. Además, en el mismo centro, sirvió voluntariamente como cobaya humana para estudiar los efectos de psicótropos como el peyote o el LSD, hecho este que terminó por transformar profundamente su percepción de la realidad social y personal. Fue, además, precursor del movimiento hippie cuando él y un grupo de amigos "The merry pranksters" (Alegres bromistas) se desplazaban por todo Estados Unidos en un autobús pintado con colores fluorescentes al que llamaron "Further" (Más allá), ayudándose de los efectos del LSD y la marihuana. Solían acompañarles el grupo Grateful Dead, que acompañaba con sus improvisaciones de música psicodélica los "viajes" de estos "alegres bromistas". En esta aventura fueron estableciendo gradualmente muchos de los elementos retóricos y visuales que después popularizó y según Kesey trivializó el movimiento hippie. En definitiva, podría llegar a decirse que fue un hippie el que voló sobre el nido del cuco.
 

 
 

John Dos Passos: Poemas por zapatos

 

El escritor de "Manhattan Transfer" (1925) era estadounidense de nacimiento pero descendiente de portugueses, por lo que su nombre completo era John Roderigo Dos Passos. El caso es que este gran escritor, miembro destacado de la Generación perdida, que logró con acierto novelar la realidad social norteamericana y en particular la del Nueva York de los inicios del siglo XX, tuvo que trabajar de joven en labores ajenas a la escritura a fin de poder ganarse la vida. Solo cuando terminaba su obligaciones diarias podía dedicarse plenamente a leer y a escribir. No era extraño que llegada ya la noche se le escuchara recitar en voz alta sus poemas favoritos. En una de estas ocasiones, leía apasionadamente un poema de Walt Whitman cuando desde la calle se escuchó un grito:

-!Cierra la boca de una vez!

A continuación, y se supone que a falta de piedras, el escritor pudo ver como un zapato se estrellaba contra su ventana rompiendo los cristales y cayendo en la habitación donde este se encontraba. Dos Passos, que parece que heredó el buen ojo de su abuelo zapatero, se dirigió sin dudarlo a la ventana y grito igualmente:

- Pienso seguir recitando poesía a voz en cuello hasta que me tire el otro zapato. Acabo de descubrir que son de mi número.
 

Sigmund Freud.- El malestar en la cultura



" El designio de ser felices que nos impone el principio del placer es irrealizable; mas no por ello se debe –ni se puede- abandonar los esfuerzos por acercarse de cualquier modo a su realización. Al efecto podemos adoptar muy distintos caminos, anteponiendo ya el aspecto positivo de dicho fin –la obtención del placer-, ya su aspecto negativo –la evitación del dolor-. Pero ninguno de estos recursos nos permitirá alcanzar cuanto anhelamos. La felicidad, considerada en el sentido limitado, cuya realización parece posible, es meramente un problema de la economía libidinal de cada individuo. Ninguna regla al respecto vale para todos; cada uno debe buscar por sí mismo la manera en que pueda ser feliz. Su elección del camino a seguir será influida por los más diversos factores. Todo depende de la suma de satisfacción real que pueda esperar del mundo exterior y de la medida en que se incline a independizarse de éste; por fin, también de la fuerza que se atribuya a sí mismo para modificarlo según sus deseos. "