Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 24 de junio de 2013

Claude Chabrol


"La tontería es infinitamente más fascinante que la inteligencia. La inteligencia tiene sus limites, la tontería no". CLAUDE CHABROL

                                         (24 de junio de 1930 - 12 de septiembre de 2010)










MAESTRO DE LA NOUVELLE VAGUE

Claude Chabrol fue una de las figuras clave de la Nouvelle Vague, y posteriormente ha seguido siendo todos estos años uno de los más prestigiosos creadores del cine francés. El autor de El bello Sergio falleció el 12 de septiembre de 2010, a los 80 años de edad en la capital francesa. Hasta el último momento había estado muy activo, con películas brillantes.

Claude Chabrol nació el 24 de junio de 1930 en la farmacia que regentaba su padre en París. A los seis años acude por primera vez al cine, y desde entonces se convierte en asiduo de la sala que pertenecía a su tío. Apasionado de la literatura desde pequeño -lo que se notará después en las múltiples referencias literarias de sus películas-, pasó la II Guerra Mundial en el pueblo donde vivía su abuela. Allí llega a fundar un cine en un garage.

Claude Chabrol se casó con una mujer de buena posición social, Agnés Marie-Madeleine Goute, con la que tuvo dos hijos, Jean-Yves y Matthieu, que con el tiempo se convertiría en el compositor de la música de sus películas. La fortuna de su esposa le permite vivir holgadamente, y sin necesidades económicas, decide dedicarse a escribir sobre cine. Empieza a publicar en la mítica revista "Cahiers Du Cinema", por vez primera con la crítica de Cantando bajo la lluvia. Con otro de los grandes colaboradores de la publicación, Eric Rohmer, publica "Hitchcock devant le mal", un libro que fue definitivo para reivindicar el valor del cine del maestro del suspense.

Tras fundar su propia productora AJYM Films, Chabrol debuta en el cine con El bello Sergio, una de las cintas clave de la Nouvelle Vague. En su segundo trabajo, Los primos, donde ya había un "Charles" víctima y un "Paul" verdugo. Estos personajes se repetirán en sus películas, y desde El tercer amante, de 1961, también solía haber una Hélène, siempre encarnada por Stéphane Audran, en la que se mezclan la bondad de Charles y la maldad de Paul. Aún en películas donde no se llaman igual, el esquema se mantiene.

Aunque sus películas suelen ser bastante similares, lo cierto es que Chabrol fue un director prolífico, que rodaba a ritmo de al menos una película al año, cuando no rodaba dos. Algunos de sus títulos tuvieron una gran repercusión como El tigre se perfuma con dinamita, El carnicero, Un asunto de mujeres, Madame Bovary, La ceremonia, etc. Casi siempre suele criticar a las familias de clase alta del ámbito provincial.

Tuvo también una intensa actividad como director teatral, escribió alguna novela y era conocido por su gusto por la buena mesa. De hecho, prohibía los sandwiches en los rodajes y solía ofrecer memorables banquetes. Con la citada Stéphane Audran mantiene un idilio que provoca que su esposa, Agnés, pida el divorcio.

Cuando parecía que Chabrol entraba en una etapa de decadencia dirigió la excelente No va más, de 1997, Concha de Oro en San Sebastián y premio al mejor director. Desde entonces entró en una nueva juventud, dirigiendo películas de gran interés, como En el corazón de la mentira, Gracias por el chocolate, La flor del mal (2003), o Borrachera de poder, su última obra redonda. Sus últimos trabajos fueron el largometraje policiaco Bellamy y dos episodios de la serie Au Siêcle de Maupassant. (Fuente:Juan Luis Sánchez) 
 
 
 
 

LAS CIERVAS
(titulada originalmente en francés, Les biches) es una película francesa de 1968, dirigida por Claude Chabrol y escrita por él mismo junto a Paul Gégauff. Protagonizada por Jean-Louis Trintignant, Jacqueline Sassard y Stéphane Audran, esta última ganó el Oso de Plata a la mejor interpretación femenina en la 18ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín.
Su trama se centra en la relación entre una mujer adinerada, Frédérique (Stéphane Audran), y una artista callejera, Why (Jacqueline Sassard), que se ve alterada cuando el arquitecto Paul Thomas (Jean-Louis Trintignant) intenta conquistar a la segunda.



Johann Heinrich Füssli (o Fuseli).- La pesadilla (o El Íncubo)

Versión de 1802

“Llamo clásico a lo que es sano y romántico a lo que es enfermizo”. (Goethe)

Johann Heinrich Füssli fue un  pintor suizo establecido en Gran Bretaña,  de estilo manierista y  a caballo entre el neoclasicismo y el romanticismo, aunque la realidad es que es un autor de muy difícil clasificación.  En sus imágenes confluyen corrientes que provienen de las tradiciones clasicista y manierista con otras que son específicas de la pintura inglesa y nórdica, reflejando una concepción de lo sublime que se manifiesta en el arte y la literatura inglesas del siglo XVIII. En su estancia en Italia alcanzó su estilo definitivo, basado en el manierismo, con rasgos clasicistas, pero más dramáticos que los de sus contemporáneos. Su apasionamiento, emocionalismo y subjetividad —lo que llamamos «romanticismo»— llevó su estilo hacia lo irracional. La obra de Füssli tiene un marcado carácter teatral, no sólo por los temas, sino por su sentido plástico de las imágenes, en cuya representación huye de la perspectiva renacentista. Las formas de sus figuras se apartan de las reglas de las lecciones de anatomía y dan lugar a nuevas criaturas fantásticas y sensuales.
Temáticamente, pese a su establecimiento en Inglaterra, Füssli representa un sentido del romanticismo plenamente alemán: su mundo nocturno y terrorífico es paralelo al del «romanticismo oscuro» de Novalis, Hölderlin, Jean Paul y Hoffmann. Todo ello sitúa a Füssli como una figura fundamental para la transición entre el neoclasicismo y el romanticismo, y como uno de los artistas pioneros en la exploración de lo irracional, hecho por el que algunos historiadores del arte lo comparan con Goya. Aunque poco después de su muerte su obra cayó en un relativo olvido, su figura fue reivindicada por los expresionistas y surrealistas, que lo consideraron un predecesor.

 El artista realizó varias versiones sobre esta obra que nos ocupa, La Pesadilla, siendo la más famosa la de 1781, perteneciente al Institute of Arts de Detroit; otra, de 1790-91, se encuentra en el Goethes Elternhaus de Fráncfort del Meno.

Para crearla, se inspiró  en el Sueño de Hécuba de Giulio Romano —o bien en el Sueño de Rafael, de Marcantonio Raimondi—. En él vemos una mujer dormida poseída por un íncubo, demonio que se presenta en sueños de tipo erótico, apareciendo en segundo plano la cabeza de un caballo de aire fantasmal que contempla la escena. La fisonomía de la mujer pintada corresponde a Anna Landoldt, sobrina de su amigo Johann Caspar Lavater, por la que el pintor sentía una gran pasión. Cabe remarcar que en el reverso del cuadro figura una composición titulada Retrato de una mujer joven, posiblemente Anna. Según algunos autores “La pesadilla” tendría su origen en la no correspondida pasión del artista por dicha  joven suiza. Se trata de una figura hermosa pero fría, tocada con un elaborado peinado y con un extraño detalle: la mano izquierda inacabada recuerda más a una garra que a una extremidad humana: ¿rencor, desesperación, deseo? La figura femenina está entregada a un profundo sueño, al que ha ido abandonando su cuerpo en una clara postura de recepción sexual. Aparece como oprimida, poseída por el extraño ser, identificado con un íncubo, que está sentado sobre su pecho. Al fondo surge de entre los cortinajes la cabeza de un caballo cuyas enormes órbitas dilatadas reflejan su estado de excitación. Si el diablo está relacionado con el instinto, el deseo y la perversión, el caballo es, asimismo, un símbolo sexual masculino, asociado frecuentemente con el demonio, las pesadillas y el sexo.

Versión 1790

La obra de Füssli presenta un aspecto contradictorio: mientras la superficie del cuadro, la técnica, nos hablan de mesura y contención, las tintas frías y dramáticas y el mundo de sus personajes nos sumergen en un mundo fascinante y horrible, fiel expresión de la poética, tan británica, de lo sublime. Su atmósfera de ensueño, su alusión al mundo de íncubos y demonios de la tradición inglesa, el aire de un erotismo de pesadilla, convierten esta obra en un antecedente del surrealismo –como en las visiones nocturnas de Paul Delvaux–.
 Füssli recrea en esta obra un mundo nocturno y teatral, con fuertes contrastes lumínicos, que inspirará toda la imaginería satánica del siglo XIX. Su título en alemán, Nachtmahr, era el nombre del caballo de Mefistófeles.
En conclusión, este cuadro es una síntesis del mundo fantástico, erótico, perverso y, en fin, “sublime”, de Fuseli, aunando sus temas preferidos: satanismo, horror, miedo, soledad, erotismo