Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 2 de junio de 2013

Fragmento de "Los ojos amarillos de los cocodrilos": Katherine Pancol

 
"PELANDO PATATAS" (ALBERT ANKER)
y fragmento de "Los ojos amarillos de los cocodrilos"

Ayer hablábamos del pela-patatas y como viene al hilo, hoy os dejo una pintura del suizo Albert Anker (1831-1910) titulada "Pelando patatas". Si eres amante de la cocina, como yo, indudablemente te habrás visto en más de una ocasión tal que esta muchacha, abstraída en su labor y dejando volar caprichosamente los pensamientos. En el libro de la novelista francesa Katherine Pancol "Los ojos amarillos de los cocodrilos" podemos leer el siguiente fragmento en el que el cuadro parece tomar vida:

"Joséphine dejó escapar un grito y soltó el pelador. La hoja había resbalado sobre la patata produciéndole un gran corte en la piel, en el nacimiento del puño. Sangre, había sangre por todos lados. Se miró las venas azules, la incisión roja, el fregadero blanco, el barreño de plástico amarillo en el que permanecían, blancas y relucientes, las patatas peladas. Las gotas de sangre caían de una en una, salpicando el revestimiento blanco. Apoyó las manos en el borde de la pila y se echó a llorar.

Necesitaba llorar. No sabía por qué. Tenía demasiadas buenas razones. Ésta serviría. Buscó un trapo con la mirada, lo cogió y lo comprimió sobre la herida. Me voy a convertir en fuente, en fuente de lágrimas, fuente de sangre, de suspiros, voy a dejarme morir.

Sería una solución. Dejarse morir, sin decir nada. Se apagaría como una vela que se agota.

Dejarse morir erguida sobre la pila. No morimos erguidos, rectificó enseguida, morimos tumbados o arrodillados, la cabeza dentro del horno o en la bañera. Había leído en el periódico que el método de suicidio más corriente en las mujeres era el de tirarse por una ventana. Los hombres prefieren colgarse. ¿Por la ventana? Nunca podría hacerlo. Pero desangrarse llorando, ignorar si el líquido que sale de una es rojo o blanco. Dormirse lentamente. Entonces… ¡suelta el trapo y mete los puños en la pila! Y aún así, aún así… tendrías que quedarte de pie, y no morimos de pie.
Salvo en combate. En las guerras…
Y aún no estamos en guerra.

Suspiró, se colocó el trapo en la herida, enjugó sus lágrimas y miró su reflejo en la ventana. Todavía tenía el lápiz enganchado en el pelo. ¡Venga! —se dijo—. ¡Pela patatas! ¡Ya pensarás después en lo demás!."

Con esta entrada continúa su andadura "Un mundo en la cocina" una página fantástica sobre todo lo relacionado con el mundo de la cocina, su historia, sus grandes chefs, trucos, recetas y todo aquello que hace de este mundo un verdadero arte. Os recomiendo que paséis por ella. El link:
 http://www.facebook.com/UnMundoEnLaCocina


 

Didelot y el arte de bailar de puntillas

 
 
El ballet no siempre tuvo la apariencia grácil y etérea que presenta en la actualidad, a tal fin fue determinante la revolución que provocó en el mundo de la danza el bailarín y coreógrafo francés Charles-Louis Didelot (1767-1837), que terminó afincándose en Rusia y fundando la escuela de danza rusa. Sus puestas en escenas eran realmente innovadoras y ayudándose de hilos invisibles hacia que las bailarinas volaran sobre el escenario aterrizando grácilmente sobre las puntas de sus pies. El artificio obtuvo tal éxito que generó un nuevo gusto estético en los espectadores y que más tarde llevó a las bailarinas a intentar imitar dicho efecto sin la ayuda de hilos, valiéndose para ello de una nueva modalidad de zapatilla de punta achatada, sobre la que intentaban bailar de puntillas. Además Didelot fue precursor de aligerar la vestimenta de las bailarinas, abogando por el uso de vestidos poco ceñidos al cuerpo que la hacían más etéreas y gráciles a la par que les deba una mayor libertad de movimientos.
En la fotografía se puede apreciar el duro y doloroso entrenamiento al que se deben someter las bailarinas para conseguir la milagrosa apariencia de caminar sobre las aguas. La fotografía es del suizo Henry Leutwyler que durante el 2012 hizo un reportaje sobre el New York City Ballet.
Para acompañar esta entrada os dejo con un maravilloso ejercicio de danza que en su día nos descubrió la amiga Celia Valdelomar y que vale la pena volver a disfrutar: Alessandra Ferri, Sting y Bach…. ¡Un maravilloso cocktail!!! ¡No os lo perdáis os encantara!!
 

 
Click! Y comienza el espectáculo

Walt Whitman.- ¿Quién va allí?


Versión de: León Felipe

¿Quién va allí?
Grosero, hambriento, místico, desnudo... ¡quién es aquél?
¿No es extraño que yo saque mis fuerzas de la carne del buey?
Pero ¿qué es el hombre en realidad?
¿Qué soy yo?
¿Qué eres tú?

Cuanto yo señale como mío,
Debes tú señalarlo como tuyo,
Porque si no pierdes el tiempo escuchando mis palabras.
Cuando el tiempo pasa vacío y la tierra no es mas que cieno y
podredumbre,
no me puedo para a llorar.
Los gemidos y las plegarias adobadas con polvo para los inválidos;
y la conformidad para los parientes lejanos.
Yo no me someto.
Dentro y fuera de mi casa me pongo el sombrero como de da la gana.

¿Por qué he de rezar?
¿Por qué he de inclinarme y suplicar?

Después de escudriñar en los estratos,
después de consultar a los sabios,
de analizar y precisar
y de calcular atentamente,
he visto que lo mejor de mi ser está agarrado de mis huesos.

Soy fuerte y sano.
Por mi fluyen sin cesar todas las cosas del universo.
Todo se ha escrito para mi.
y yo tengo que descifrar el significado oculto de las escrituras.

Soy inmortal.
Sé que la órbita que escribo no puede medirse con el compás de un
carpintero,
y que no desapareceré como el círculo de fuego que traza un niño en la
noche con un carbón encendido.
Soy sagrado.
Y no torturo mi espíritu ni para defenderme ni para que me comprendan.
Las leyes elementales no piden perdón.
(Y, después de todo, no soy mas orgulloso que los cimientos desde los
cuales se levanta mi casa.)

Así como soy existo. ¡Miradme!
Esto es bastante.
Si nadie me ve, no me importa,
y si todos me ven, no me importa tampoco.
Un mundo me ve,
el mas grande de todos los mundos: Yo.
Si llego a mi destino ahora mismo,
lo aceptaré con alegría,
y si no llego hasta que transcurran diez millones de siglos, esperaré...
esperaré alegremente también.
Mi pie está empotrado y enraizado sobre granito
y me río de lo que tu llamas disolución
por que conozco la amplitud del tiempo.

Carta de Mijail Bakunin a su hermano Pablo



París, 29 de marzo de 1845

Soy el mismo, como antes, enemigo declarado de la realidad
existente, sólo con esta diferencia: que he cesado de ser
teórico, que he vencido, en fin, en mí, la metafísica y la filosofía,
y que me he arrojado enteramente, con toda mi alma, en el
mundo práctico, el mundo del hecho real.
Créeme, amigo, la vida es bella; ahora tengo pleno derecho
a decir eso, porque he cesado hace mucho de mirarla a través
de las construcciones teóricas y a no conocerla más que en
fantasía, porque he experimentado efectivamente muchas de
sus amarguras, he sufrido mucho y he caído a menudo en la
desesperación.
Yo amo, Pablo, amo apasionadamente: no sé si puedo ser
amado como yo quisiera serlo, pero no desespero; sé al menos
que se tiene mucha simpatía hacia mí; debo y quiero merecer el
amor de aquella a quien amo, amándola religiosamente, es decir,
activamente; ella está sometida a la más terrible y a la más
infame esclavitud y debo libertarla combatiendo a sus opresores
y encendiendo en su corazón el sentimiento de su propia
dignidad, suscitando en ella el amor y la necesidad de la libertad,
los instintos de la rebeldía y de la independencia, recordándole
el sentimiento de su fuerza y de sus derechos.
Amar es querer la libertad, la completa independencia de
otro; el primer acto del verdadero amor es la emancipación
completa del objeto que se ama; no se puede amar verdaderamente
más que a un ser perfectamente libre, independiente, no
sólo de todos los demás, sino aun y sobre todo de aquel de
quien se es amado y a quien se ama.
He ahí mi profesión de fe política, social y religiosa, he ahí
el sentido íntimo, no sólo de mis actos y de mis tendencias
políticas, sino también, en tanto que puedo, el de mi existencia
particular e individual; porque el tiempo en que podrían ser
separados esos dos géneros de acción está muy lejos de nosotros;
ahora el hombre quiere la libertad en todas las acepciones
y en todas las aplicaciones de esa palabra, o bien no la quiere
de ningún modo; querer la dependencia de aquel a quien se
ama es amar una cosa y no un ser humano, porque no se distingue
el ser humano de la cosa más que por la libertad; y si el
amor implicase también la dependencia, sería lo más peligroso
e infame del mundo, porque sería entonces una fuente inagotable
de esclavitud y de embrutecimiento para la humanidad.
Todo lo que emancipa a los hombres, todo lo que, al hacerlos
volver a sí mismos, suscita en ellos el principio de su vida
propia, de su actividad original y realmente independiente, todo
lo que les da la fuerza para ser ellos mismos, es verdad; todo el
resto es falso, liberticida, absurdo. Emancipar al hombre, he
ahí la única influencia legítima y bienhechora.
Abajo todos los dogmas religiosos y filosóficos –no son más
que mentiras–; la verdad no es una teoría, sino un hecho; la
vida misma es la comunidad de hombres libres e independientes,
es la santa unidad del amor que brota de las profundidades
misteriosas e infinitas de la libertad individual.