Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 8 de marzo de 2013

Chabuca Granda



"Te conté cosas. Las cosas que a mí me han llamado la atención. El amor se lo dejé a los poetas."

CHABUCA GRANDA  (3 de septiembre de 1920 - 8 de marzo de 1983)





María Isabel Granda y Larco, más conocida como Chabuca Granda, fue una cantautora y folclorista peruana. Creó e interpretó un gran número de valses criollos y ritmos afro-peruanos. Su tema más conocido en el mundo es La flor de la canela, seguido por José Antonio y Fina estampa.

María Isabel Granda y Larco nació el 3 de septiembre de 1920, en un asentamiento minero de oro, llamado Ccochasayhuay en la provincia de Grau, cerca de la provincia de Abancay, Apurímac. Su padre fue Eduardo Granda San Bartolomé, hijo de José de la Granda y Esquivel, ministro de Estado durante el gobierno de Eduardo López de Romaña, y tío de Fernando de Trazegnies, Marqués de Torrebermeja, ex-canciller. Su madre fue Isabel Larco Ferrari, perteneciente a la prominente familia ítalo-peruana Larco, sobrina de Víctor y Rafael Larco Herrera y prima de Luis Tomás Larco Ferrari.

Esta artista peruana comienza a cantar a los 12 años de edad, y forma parte del coro del elitista Colegio Sagrados Corazónes Sophianum de Lima por su voz de soprano. Una operación le produjo la voz grave con la que se dio a conocer. Formó parte del conjunto "Luz y Sombra" junto con Soledad Mujica. Su despliegue personal como cantautora se inicia luego de su divorcio, que fue visto como un escándalo para la sociedad limeña de aquella época.

El primer período de su producción creativa es netamente evocativo y pintoresco; “Chabuca” -–este es el nombre con el que se hizo llamar -– le canta a la Lima antigua, señorial, de comienzos de 1900. Es la ciudad que ella conoció a través de su padre don Eduardo Granda San Bartolomé, la del barrio del Barranco, de grandes casonas afrancesadas, con inmensos portales y jardines de invierno.

En 1942, se casó en Lima con Enrique Demetrio Fuller da Costa, con quien tendría tres hijos: Eduardo Enrique, Teresa María Isabel y Carlos Enrique Fuller Granda.

Su fama como compositora alcanzó en 1953 nivel nacional, cuando el conjunto Los Chamas grabó su tema La flor de la canela. A esta primera etapa pertenecen también otros temas como “Gracia” y "Ha de llegar mi Dueño" popularizados por el trío Los Troveros Criollos, “José Antonio” y “Fina estampa” popularizados por Edith Barr, “Puente de los suspiros” y “Lima de veras” popularizados por el trío Los Morochucos y “Zeñó Manué” popularizado por la propia compositora, entre otros.

La misma compositora cimentó su fama con un álbum llamado “Lo Mejor de Chabuca Granda”. Este disco editado en 1962 y supervisado por la misma Chabuca reunió a sus intérpretes favoritos, Los Troveros Criollos, Los Chamas, Jesús Vásquez y Eloísa Angulo. A la calidad de los temas y las virtuosas interpretaciones, se sumó una calidad de sonido nunca alcanzada hasta entonces, por lo cual es considerado como uno de los mejores discos en la historia de la música criolla peruana.

Ella rompe la estructura rítmica convencional del vals peruano, y sus melodías, de tesitura muy amplia, alternaron el nuevo lenguaje que propuso con el de los antiguos valses de salón. Su producción también revela una estrecha relación entre letra y melodía, que fue variando con el tiempo hacia una tendencia poética cada vez más sintética. Chabuca Granda hace un viaje por el mundo y trabaja mucho tiempo con el guitarrista pionero del Perú, Oscar Avilés.

Más adelante, Chabuca quebrantó incluso las estructuras de la poesía convencional, y el ritmo de las canciones seguirá los pasos de esa evasión de las rimas, consonancias y métricas dadas. A esta última etapa pertenece un ciclo de canciones dedicadas a la chilena Violeta Parra y a Javier Heraud, poeta peruano asesinado en 1963.

En sus últimos años, Chabuca Granda interpretó un repertorio ligado al renacimiento de la música afroperuana que, a pesar de haber estado presente en el país, había sido denostada por razones sociales. Manejó con maestría “negra” el abanico de ritmos que enriquecieron la música popular peruana y su poesía tomó el sesgo de la acuarela, el trazo sintético y sugerente de colores y sensaciones.

Su voz y su vasta obra se extendieron más allá de las fronteras de su país. Sus letras han sido cantadas también por intérpretes de todo el mundo, que han visto en sus composiciones una fina y sensible expresión de la música del Perú.

Falleció por una isquemia cardíaca en una clínica de Miami, Estados Unidos, el 8 de marzo de 1983.
(Fuente: Wikipedia)



LA FLOR DE LA CANELA
  es un vals peruano compuesto por la cantautora Chabuca Granda y que se ha convertido en una de las más representativas del Perú.

Chabuca Granda registró como la fecha final de su obra el 7 de enero de 1950. Esta canción fue la que la lanzó a la popularidad. Siempre se catalogó como popular. Este vals habla de doña Victoria Angulo Castillo, distinguida señora de raza negra y amiga de Chabuca, inspiración principal para dicha canción.

La flor de la canela fue grabada originalmente por el trío Los Morochucos en 1950, pero sin mayor acogida popular. Recién en 1953 cuando fue grabada por el trío Los Chamas (integrado por los hermanos Rolando y Wahington Gómez y Humberto Pejovés) con un arreglo más tradicional y popular, este tema alcanzó un gran éxito. Desde entonces ha sido interpretada por diversos cantantes y grupos como Yma Sumac, María Dolores Pradera, Lucha Reyes, Eva Ayllón, Bola de Nieve, Pedro Vargas, Pepe Vásquez, Raphael, Julio Iglesias, Rocío Jurado, Plácido Domingo, Raúl di Blasio, Gian Marco, Carlos Mancinelli, Lola Flores, Los Calchakis, La Lupe, Juan Diego Flórez, Helenita Vargas y Caetano Veloso entre otros, además de por la propia Chabuca Granda. Ha sido traducida a diversos idiomas.


Harold Lloyd



"Estoy cumpliendo los cuarenta, y eso lleva su tiempo."

HAROLD LLOYD (20 de abril de 1893 -  8 de marzo de 1971)





Este genial cómico estadounidense está considerado junto a Charles Chaplin y Buster Keaton como uno de los principales comediantes de la etapa dorada del cine de Hollywood.

Muy querido por el público, Lloyd resultaba mucho más atractivo para la taquilla que sus contemporáneos, debido a que su caracterización más significativa era la cotidianeidad de su tipología con la que se podían identificar sus fieles seguidores y compartir sus disparatadas y festivas aventuras y desventuras en la gran pantalla.

Harold Clayton Lloyd nació el 20 de abril de 1893 en la localidad de Burchard, Nebraska (Estados Unidos).

Después de estudiar en la Escuela de Arte Dramático de San Diego y actuar desde su temprana adolescencia en pequeñas compañías de teatro por todo el territorio norteamericano, decidió probar suerte en la incipiente industria cinematográfica trabajando como extra.

En Hollywood conoció a otro figurante de nombre Hal Roach, quien después de recibir una cuantiosa herencia decidió dedicarse a la producción de películas. Por supuesto, su amigo Harold le acompañó en el proyecto.


Aunque al comienzo no tuvieron demasiado éxito comercial, las actuaciones de Lloyd encarnando al personaje de Willie Work consiguieron llamar la atención del legendario Mack Sennet, quien terminó contratando a Harold para formar parte de la popular Keystone.

El cómico más exitoso en ese tiempo no era otro que Charles Chaplin, cuyo estilo fue imitado hasta la saciedad por numerosos comediantes, entre ellos un bisoño Harold Lloyd en sus primeras correrías con los estudios Keystone.

Lloyd regresó junto a Hal Roach después del breve y poco productivo período con la compañía de Sennet.

Roach y Harold probaron fortuna con otro personaje, Lonesome Luke, con el que por fin encontraron cierta aceptación popular.

A pesar del notable éxito que había tenido con las peripecias de Lonesone Luke, el talentoso Lloyd no quería permanecer simplemente como una copia barata de Chaplin y decidió volver a cambiar de personaje.

Harold se colocó unas gafas, un sombrero de paja y adoptó las características psicológicas del ciudadano medio, ahondando en una personalidad tímida pero vivaz, solitaria pero aventurera, muchas veces a su pesar.

Gracias al triunfo comercial de la película "The City Slicker" (1918), Lloyd supo que había dado en el clavo. El film fue el arranque de una serie de films de enorme éxito, planteados en principio como remakes cómicos de las películas del gran actor de la aventura del cine mudo, Douglas Fairbanks. Entre ellas "Doctor Jack" (1922), "El Mimado De La Abuelita" (1922) o "Why Worry?" (1923), títulos en los que contaba también con la colaboración de los directores Sam Taylor y Fred C. Newmeyer.
  

Nos encontramos en la feliz década de los 20, unos años antes del crack bursátil del 29 que haría tambalear la economía americana y por extensión, la mundial.

Es tiempo de diversión, de amor, de baile... Las películas de Harold comenzaron a derrochar dinamismo y vitalidad , mostrando en sus extraordinarios gags sus capacidades atléticas que sorprendían al público de la época y siguen haciéndolo al actual en obras maestras como "El Hombre Mosca" (1923), "Casado y Con Suegra" (1924), "El Tenorio Tímido" (1924), "El Estudiante Novato" (1925), "El Hermanito" (1927) o "Relámpago" (1928), todas ellas con situaciones cómicas memorables.

En 1923 Harold Lloyd contrajo matrimonio con la actriz Mildred Davis, su única esposa, con la que estuvo casado hasta su fallecimiento y con la que compartió un buen número de títulos cinematográficos. La pareja tuvo dos hijos, Gloria (nacida en el año 1923) y Harold Jr. (1931). En 1930 adoptaron una niña, Marjorie, a la que llamaron familiarmente Peggy.

Su otra habitual acompañante en sus películas fue Jobyna Ralston.

Con el fin de esos ideales años y la llegada del cine sonoro la producción de Lloyd sufrió un apreciable declive, especialmente a nivel taquilla.

Su filmografía se enriqueció con otras estupendas películas sonoras como "Cinemania" (1932) o "La Vía Láctea" (1936), pero el público se había cansado de su maravilloso slapstick.

Su última actuación, tras muchos años de ausencia de la gran pantalla, fue en la cinta de Preston Sturges "El Pecado De Harol Diddlebock" (1947), título que supuso el fin de un inolvidable personaje, clave en el devenir del cine cómico.

El gran Harold Lloyd falleció a causa de un cáncer, dos años después que su mujer Mildred Davis, el 8 de marzo de 1971. Tenía 77 años.

(Fuente:http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article127.html y Wikipedia )






 EL HOMBRE MOSCA (SAFETY LAST!) 1923

Director: Fred Newmeyer y Sam Taylor
Intérpretes:Harold Lloyd, Mildred Davis, Bill Strothers, Noah Young.

Harold (Harold Lloyd) es un joven que decide dejar su pueblo para irse a la gran ciudad y poder medrar en su condición social.

Su novia (Mildred Davis) recibe cartas a menudo que confirman falsamente su importante ascenso económico, aunque la verdad es que Harold simplemente es un vendedor de retales de unos grandes almacenes que convive con un obrero de la construcción (Bill Strothers).

Este es el título más conocido del gran cómico Harold Lloyd y una obra maestra del humor. Posee situaciones muy ocurrentes con una estupenda planificación de gags, dinamismo en la acción, personajes principales bien trazados, y un óptimo empleo humorístico de los caracteres secundarios y de los escenarios.

La secuencia más importante del film y que aún hoy causa asombro es la de la espectacular escalada al edificio por parte de un pletórico Harold Lloyd.

Tensión, suspense y humor, son algunas de las emociones proporcionadas por esta memorable "subida inmobiliaria", una metáfora del ascenso social y vital que valora la ambición y el riesgo como factores clave para conseguir los fines propuestos.

La co-protagonista, Mildred Davis, se casó con Lloyd, quien en esta cinta perdió el dedo pulgar y el dedo índice de su mano derecha en su hazaña cinematográfica.

Bill Strothers, el actor que interpreta a su compañero de piso, fue el encargado de doblar a Harold en los planos largos, ya que Strothers en realidad sí se dedicaba a escalar edificios y en Los Ángeles era conocido como "El Hombre Araña".

(Fuente:http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article766.html )


Herbert von Karajan y la dirección orquestal


 

"En nuestra profesión, uno puede ser muy brillante y adquirir una maestría técnica absoluta. Sin embargo, en última instancia, lo único que cuenta de verdad es la calidad como ser humano. Porque la música es creada por el hombre para el hombre. Y si alguien no ve en ella más que notas, quizá pueda ser muy interesante, pero no lo enriquecerá. La música debe existir para un único fin: enriquecer al hombre y darle algo que ha perdido en casi todos sus ámbitos vitales"

Son palabras del austríaco Herbert von Karajan (Salzburgo, 5 de abril de 1908 – Anif, cerca de Salzburgo; 16 de julio de 1989) uno de los más destacados directores de orquesta del mundo del periodo de posguerra. Dirigió la Orquesta Filarmónica de Berlín durante treinta y cinco años. Realizó más de 900 grabaciones y vendió más de 300 millones de discos en todo el mundo.
 
 
Para ilustrar su forma de dirigir, os dejo con el "Lacrimosa" del Requiem de Mozart