Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

jueves, 21 de febrero de 2013

Nina Simone



“Jazz es un término de los blancos para definir la música negra. Yo hago música clásica negra".


                                                                 NINA SIMONE
                                    
 (21 de febrero de 1933 - 21 de abril de 2003)







(Nombre artístico de Eunice Kathleen Waymon; Tryon, Carolina del Norte, 1933 - Carry-le-Rouet, Francia, 2003) Cantante y pianista estadounidense, considerada una de las grandes voces del siglo XX. Nina era la sexta de una familia de ocho hermanos, descendiente principalmente de esclavos africanos, aunque entre sus ancestros también hubo sangre irlandesa e india.

Su padre, John Divine Waymon, se dedicó durante un tiempo al mundo del espectáculo: cantaba, bailaba y tocaba la harmónica, aunque cuando su familia empezó a ser numerosa, trabajó en una tintorería y como barbero para salir adelante. La madre, Mary Kate, tocó el piano para él en alguna ocasión, aunque luego se hizo ministra de la Iglesia metodista y rechazó todo lo que no fueran espirituales religiosos.

 Simone creció, pues, rodeada de música. En su hogar, todos los hermanos cantaban y tocaban algún instrumento, sin tomar clases ni tener siquiera conciencia de haber aprendido. Cuenta en su autobiografía que su primer recuerdo de la infancia es su madre cantando gospel, y que empezó a tocar el órgano que había en la casa tan pronto como creció lo suficiente como para sentarse en el banco y llegar al teclado. Nadie se dio cuenta hasta que un día su madre la vio tocando una de sus canciones favoritas: aún no había cumplido tres años.

En 1939 tomó sus primeras clases formales de piano, y a los diez años dio su primer recital, en la librería local. Fue también su primera toma de contacto con el racismo: durante el mismo, sus padres fueron desalojados de la primera fila para acomodar a blancos. Esa experiencia del Sur segregado fue traumática para la pequeña Eunice. Más tarde declaró que fue el punto de partida de su compromiso en la lucha por los derechos civiles.

Con ayuda financiera de aficionados locales, en 1950 continuó sus estudios de piano clásico en Nueva York. Posteriormente, su familia se mudó a Filadelfia, donde fue rechazada en una escuela de música. En 1954 apareció una oportunidad de trabajo en un bar de Atlantic City (localidad de Nueva Jersey que es algo así como el Las Vegas de la costa Este). El problema era que el dueño quería que cantara, mientras que Eunice tan sólo se presentaba como pianista. Ella improvisó una versión de I loves you Porgy, de George Gershwin, con su característico timbre grave, y obtuvo el puesto.

Primeros contratos discográficos

Fue en Atlantic City donde adoptó el nombre artístico que la daría a conocer mundialmente, tomado de la actriz francesa Simone Signoret. Empezó a darse a conocer y, tras actuar en varios clubes de Filadelfia, logró un contrato discográfico con Bethlehem Records, en 1957.

Al año siguiente publicó su primer disco, Jazz as played in an exclusive side street club (también conocido como Little girl blue). Fue un éxito inmediato, y el sencillo escogido, I loves you Porgy, vendió un millón de ejemplares en Estados Unidos en el verano de 1959. Curiosamente, jamás volvería a colocar otra canción en el Top-40 de Estados Unidos, lo cual no le impidió forjarse una audiencia fiel.

A continuación, Simone firmó un contrato con la poderosa Colpix (Columbia Pictures Records), con la que publicó diez discos en cinco años (seis en estudio y cuatro en directo), y varias canciones para bandas sonoras de películas de Columbia; entre ellas: Wild is the wind, Sayonara y Samson and Delilah. En 1961 contrajo matrimonio con Andy Stroud, detective de Nueva York que se convertiría en su mánager, y que aparecería como compositor en los créditos de varias canciones. Ambos tuvieron una hija, Lisa Celeste, en 1962.

 En 1964 firmó otro contrato, esta vez con Philips, discográfica con la que publicó siete discos en tres años. De ese período destaca su clásico Don’t let be me, su versión de I put a spell on you, de Screaming Jay Hawkins, y su primera canción de protesta: Mississippi goddam! (‘¡Mississippi, maldita sea!’), furioso alegato contra varios estados del sur de Estados Unidos, inscrito en la lucha por los derechos civiles de los negros. Por entonces se la empezó a conocer como la Suma Sacerdotisa del Soul.

Entre 1966 y 1974 produjo, para la compañía RCA, algunos de sus mayores éxitos, como las versiones de To love somebody (Bee Gees) y Ain’t got no/I got life, del musical Hair. Otro de sus clásicos, To be young, gifted and black, estaba inspirado por una pieza de teatro de su amiga Lorraine Hansberry, y fue grabado por Aretha Franklin en 1972.

En 1969 decidió dejar de vivir en Estados Unidos, asqueada por el racismo de la sociedad estadounidense. Por esa época se separó de Stroud. Nina pasó a convertirse en su propia mánager, y a trabajar con su hermano Sam Waymon. Residió en Liberia cuatro años, y también en Barbados, Suiza, los Países Bajos, Trinidad y Gran Bretaña. Declaró en alguna ocasión que le gustaría morir en África, aunque finalmente eligió establecerse en Francia, con cuya cultura siempre se sintió ligada sentimentalmente: entre sus clásicos se encuentra una versión de Ne me quitte pas, de Jacques Brel.

Una canción: My baby just cares for me

En 1978 fue brevemente arrestada por no declarar impuestos entre 1971 y 1973, en protesta por la guerra de Vietnam. Ese año publicó Baltimore y en 1982 Fodder on my wings, disco basado en su autoimpuesto «exilio», para un sello discográfico suizo. Cuando parecía destinada a convertirse en una vieja gloria sólo recordada por nostálgicos, un espectacular rebrote de fama le llegó de forma inesperada en 1987. My baby just cares for me, una vieja canción que aparecía en su primer disco, publicado hacía ya treinta años, se convirtió en el tema escogido para una campaña de publicidad del perfume Chanel Nº 5 para la televisión británica. Alcanzó el quinto puesto en las listas de ventas de Gran Bretaña.

 El éxito en toda Europa la devolvió a la luz pública, y se prodigó en colaboraciones con artistas como Pete Townsend, Maria Bethânia o Miriam Makeba. En 1992 apareció su música en la película Point of no return, inspirada en su propia vida. Ese año publicó su autobiografía, titulada I put a spell on you, que fue inmediatamente traducida al francés, el alemán y el holandés. En 1993, año en que se instaló definitivamente en el sur de Francia, publicó su último álbum en estudio, A single woman, que contenía otro clásico de la canción francesa, Il n’y pas d’amour heureux.

Su actitud rebelde la acompañó siempre: incluso durante sus últimos años, su nombre apareció en varias ocasiones mezclado en reyertas de vecindario. Nunca se retiró del todo: en 1998 fue una de las invitadas de honor en la fiesta del 80° aniversario de Nelson Mandela. En 1999, tras recibir un premio por toda su carrera, cantó unos duetos con su hija Lisa Celeste en el Guinness Blues Festival de Dublín.

Su última gira internacional data de 2000, año en que recibió numerosos reconocimientos a su carrera. Nina Simone falleció el 21 de abril del 2003 en su casa de Carry-le-Rouet, en el sur de Francia. Se anunció que su muerte fue por causas naturales y que llevaba tiempo sufriendo achaques, aunque no trascendieron más detalles.

Caracterizada por su compromiso contra el racismo, bajo el lema de Black is the colour (Negro es el color), su temática está totalmente enraizada en las tradiciones afroamericanas. Un repertorio tan amplio como el suyo, que comprende desde canciones melódicas, blues, cantos espirituales y gospel hasta temas tomados del folclore africano, hizo de ella una artista difícil de clasificar, y de hecho su biografía aparece en compilaciones de literatura sobre jazz, rock, pop y soul. Como ha dicho algún crítico, ella fue todo eso y nada: un espíritu independiente y temperamental, único e inigualable.
(Fuente:http://www.biografiasyvidas.com/biografia/s/simone.htm)




" MY BABY JUST CARES FOR ME"
es una composición escrita por Walter Donaldson con letra de Gus Kahn. Forma parte del Great American Songbook, y fue escrito para la película Whoopee!, basada en el musical de 1928 Whoopee! y protagonizada por Eddie Cantor. Asimismo se convirtió en un estándar de jazz de la mano de Nina Simone.

Aunque Simone había grabada la canción en 1958 para su álbum debut, Little Girl Blue, no sería hasta 1987 que esta versión se convirtiría en un éxito, al ser utilizada como anuncio para Chanel Nº5, alcanzando el 5º en la UK Singles Chart,1 y el puesto número uno en Holanda.2 Un vídeo musical en claymation fue producido por Aardman Animations, dirigido por Peter Lord.

Sam Peckinpah



"Todas mis películas son hijos mutilados, ninguna de ellas la he rodado con entera libertad. Cosa que hace que las quiera más, es como el padre que siente más afecto por los hijos enfermos que por los sanos."


 SAM PECKINPAH  (21 de febrero de 1925 - 28 de diciembre de 1984)




David Samuel Peckinpah fue un director y guionista de cine, televisión y teatro estadounidense.

Conocido especialmente por la controversia social que se generó a raíz de la violencia en sus películas (denostadas por los más conservadores, al entender que Peckinpah hacía una apología de ésta e incluso la banalizaba, y alabadas por el resto al percibir que la violencia era usada por el realizador como una depuración formal en busca de un ejercicio de estilo renovador y alternativo al canon narrativo más clásico), forma parte del grupo de directores que hicieron remontar la industria hollywoodiense durante las décadas de 1960 y 1970.

Entre sus importantes aportaciones al cine figura la reformulación del western clásico llevándolo a terrenos más crepusculares y violentos. La crítica ha destacado el lirismo de su cine, así como la profundidad psicológica de la que dotó a sus personajes.


Nació el 21 de febrero de 1925, hijo de un abogado perteneciente a una acomodada familia. Su bisabuelo Rice Peckinpaugh, un comerciante y granjero proveniente de Indiana, cambió su apellido a Peckinpah al trasladarse a California en la década de 1850. Su madre también pertenecía a una familia acomodada. Junto a su hermano, solían faltar a clases para ir al rancho de su abuelo materno, Denver S. Church, a vivir la vida como cowboy. Realizó en Fresno sus estudios básicos, y los secundarios en el Fresno High School. Su carácter lo involucró repetidamente en peleas y problemas de disciplina, por lo cual sus padres decidieron inscribirlo en la academia militar San Rafael Military Academy, para realizar su último año de estudios. En 1943 se alistó en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y en 1945 fue enviado a China en un batallón cuya tarea consistió en desarmar a los soldados japoneses. A finales de 1946 regresó a Estados Unidos sin haber presenciado ningún combate. Una vez en casa, sus planes fueron estudiar Derecho y entrar en la empresa de su familia. Sin embargo, conoció a una joven estudiante de Teatro, Mary Selland, que más tarde sería su esposa, e influenciado por ella, comenzó a interesarse por el teatro y la poesía. Inició sus estudios de teatro en el Fresno State College y los completó en la Universidad del Sur de California.


Tras terminar sus estudios pasó una temporada trabajando de tramoyista hasta 1951, cuando comienza a trabajar en la CBS. Su primera incursión en el cine fue de la mano de Don Siegel en 1954, como guionista y actor secundario en su película Invasion of the Body Snatchers (1956) (La invasión de los ladrones de cuerpos). Este trabajo le valió el reconocimiento de la cadena CBS, para la cual comenzó a escribir guiones en series como Gunsmoke (La ley del revólver), Broken Arrow, Tales of Wells Fargo y Zane Grey Theatre. Su primer trabajo como director fue en 1958, con el episodio de Broken Arrow titulado The Knife Fighter. Durante sus años en televisión Peckinpah reunió un grupo de actores –Strother Martin, R. G. Armstrong, Warren Oates– que le acompañarían en sus posteriores películas.

En 1961 Peckinpah dirigió su primera película The Deadly Companions con Maureen O'Hara y Brian Keith en los papeles principales. La cinta, rodada en principio como un telefilme pero estrenada en Europa en los cines, obtuvo una escasa aceptación por parte del público y de la crítica en general, ante esto, el director reaccionó asegurando que había tenido muy poca libertad durante el rodaje a causa de las presiones de los productores.

Un año después dirigió su siguiente película, Ride the High Country (Duelo en la alta sierra, 1962), que ganó un premio en el Festival Internacional de Cine de Bélgica, por encima de Fellini 8 ½. Además, la crítica francesa la calificó muy positivamente y fue juzgada como la mejor película extranjera en el Festival Mexicano de Cine. Está incorporada en el archivo National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Con esta película inauguró uno de sus temas fetiche: el western crepuscular, con dos estrellas del género en su madurez (Joel McCrea y Randolph Scott).

Su tercera película fue Mayor Dundee (1965), y marcó el inicio de sus explosivas relaciones con productores y distribuidoras. Protagonizada por Charlton Heston y Richard Harris, y situada al final de la Guerra de Secesión. El director pretendió dar suficiente densidad a la película y dotar a los personajes de cierta complejidad. Sin embargo la productora Columbia Pictures, la consideró demasiado larga y complicada, e hizo numerosos cortes y remontajes. Peckinpah se enfureció, declarando públicamente que su película, tras esos recortes, era incomprensible. A causa de su reacción fue retirado del rodaje de su siguiente película, El rey del juego (1965), finalmente rodada por Norman Jewison, que se convirtió en uno de los clásicos del cine estadounidense de la época. En 1966, la cadena de televisión ABC le ofreció la oportunidad de dirigir Noon Wine, una adaptación de la novela de Katherine Anne Porter, que fue un éxito de público y crítica.

Pero la película que inauguró la fama sanguinaria de su cine fue The Wild Bunch (Grupo salvaje, 1969), continuando con el género del western crepuscular. También su estilo de dirección estableció lo que serían sus características, usando la cámara lenta en numerosas secuencias y una técnica de montaje bastante vanguardista. Fue considerada por algunos críticos como «la película más violenta que se haya filmado jamás».

Durante el rodaje de su siguiente película, La balada de Cable Hogue (1970), el director fue forzado por la productora Warner Bros. a dirigir la película sin la violencia mostrada en The Wild Bunch. De manera que el director le dio un toque cómico y se invirtió apenas dinero en publicitarla, lo cual hizo que pasara casi desapercibida entre el público.

Cuando la reputación del director estaba marcada por el apodo de Bloody Sam (Sam el sanguinario) que le acuñaron los críticos estadounidenses, dirigió en el Reino Unido, Perros de paja (1971), con Dustin Hoffman y Susan George como protagonistas principales. En poco tiempo la película se convirtió en un importante tema para diversas publicaciones como Cinema, Esquire, Life o Playboy, que publicaron varias entrevistas con el director. Sin embargo, gran parte de la polémica que levantó, estuvo debida a la presunta tendencia misógina que atribuyeron diversos grupos feministas a la película. Este sería, junto al de la violencia en su cine, otro de los debates que estuvo presente durante toda su carrera.

En 1971 realizó Junior Bonner (El rey del rodeo), protagonizada por Steve McQueen, que pasó mucho más desapercibida por la taquilla que su predecesora. En ella se encuentra el tema favorito del director: el mundo de los perdedores. La «lírica de la desolación» o incomprensión -como cita algún crítico- es llevada aquí a su máxima expresión, contando con unos medios poco halagüeños pero con una historia honesta, con garra y unos actores entregados (Ben Johnson, Ida Lupino y otros).

Un año después volvería a trabajar con Steve McQueen en uno de sus más famosos papeles: The Getaway (La huida). Tan famosa como denostada en su momento (con anécdota de la censura española incluida), su revalorización internacional llega tras el remake de 1994.

En 1973 dirigió Pat Garrett y Billy The Kid, con Bob Dylan y Kris Kristofferson.

En 1974 realizó su película más surrealista según la crítica, Bring Me the Head of Alfredo Garcia (Quiero la cabeza de Alfredo García); al año siguiente el thriller Los aristócratas del crimen (1975), y en 1977 La cruz de hierro. Todas ellas realizadas con escaso presupuesto. Orson Welles se puso en contacto con Peckinpah para decirle que La cruz de hierro era la mejor película antibélica que había visto. Sin embargo, fue un fracaso de crítica y público en Estados Unidos.

A finales de la década de 1970 Peckinpah parecía haber pasado al olvido, ninguna publicación hablaba de él. Su salud era ya muy precaria debido a su alcoholismo y su adicción a la cocaína. En 1978 dirigió Convoy, que fue otro fracaso.

Su última película fue Clave: Omega (1983), un thriller de espías que no tuvo la suficiente fuerza ni siquiera para motivar críticas serias, debido a sus concesiones al comercialismo -protagonismo de Rutger Hauer incluido.

Sam Peckinpah murió de paro cardíaco el 28 de diciembre de 1984

(Fuente:Wikipedia)
 
 
 

 
PERROS DE PAJA
(1971), basada en la novela de Gordon M.Williams, fue su primera película fuera del género, o quizá, fuese el western más western que hizo nunca. Un matemático americano, excelentemente interpretado por Dustin Hoffman, se traslada a vivir al pueblo natal de su mujer, Susan George, en el corazón de la campiña británica, aunque este aparentemente idílico lugar acabe siendo para el protagonista una suerte de pérfida Albión. Y es que nada más empezar el filme, el toque Peckinpah traspasa la pantalla como un fogonazo. Pronto todo se cruza para el malogrado protagonista que se ve perdido en un lugar que no le pertenece, en un territorio que se presiente hostil, repleto de haraganes pendencieros que beben y desfasan, auténticos tarambanas amorales. Sumémosle a este miasma una de las violaciones más ambiguas de la historia del cine, y ya tenemos la fiesta montada. Todo suministrado sibilinamente hasta estallar en una explosión de ultraviolencia al más puro estilo de La jauría humana (1966) de Arthur Penn. Presentado con un montaje tenso, con ralentíes marca de la casa, y con la liberación redentora del tempo fílmico. Impagable.

Perros de paja golpea al espectador en lo más profundo de sus entrañas. Es una película incómoda de ver pero de una calidad imperecedera. Leí de un íntimo del director, Gonzalo Suárez, que su cine no se trata de una exageración gratuita, porque toda orgía es exagerada, más bien denota la percepción de quien ha conocido o intuido la descomposición del tiempo durante el lapso de una explosión o un accidente. Y toda muerte es eso: explosión y accidente. Huid de remakes, ésta es la buena. Con su visión Peckinpah nos recuerda: La vida sólo es amarga para los que la esperan dulce.
(Fuente:http://escritouncine.com/2013/02/19/perros-de-paja-1971-violencia genera violencia)



Fragmento de "El laberinto de las aceitunas" - Eduardo Mendoza


EDUARDO MENDOZA (1943/----) España
EL LABERINTO DE LAS ACEITUNAS (1982) - Fragmento.

«-No se me pasa por alto –peroré, pues- que ha sonado la hora fatídica de mirar hacia atrás con la serena lucidez del que sabe que va a caer el telón y que, a poco que remolonee, no tendrá que hacer balance. No diré que dejo este mundo sin pena; entre los muchos sentimientos contradictorios e inoportunos que en mi ánimo luchan con resultados generalmente nefastos no están el estoicismo preclaro ni la elegante resignación. Es triste constatar, al levar anclas, que jamás he poseído las virtudes más excelsas de la hombría: soy egoísta, timorato, mudable y embustero. De mis errores y pecados no he salido ni sabio ni cínico, ni arrepentido ni escarmentado. Dejo mil cosas por hacer y otras mil por conocer, de entre las que citaré, a título de ejemplo, las siguientes: ¿por qué ponen huevos las gallinas?, ¿por qué el pelo de la cabeza y el de la barba, estando tan juntos, son tas distintos?, ¿por qué nunca he conocido a una mujer tartamuda?, ¿por qué los submarinos no tienen ventanas para ver el fondo del mar?, ¿por qué los programas de televisión no son un poco mejores? Ídem creo que la vida podría ser más agradable de lo que es, pero es probable que esté equivocado, o que no sea tan mala, sino sólo una pizca banal. Tonto, indolente y desinformado he llegado a ser lo que soy; tal vez si hubiera sido más cerril habría llegado más lejos. Nadie elige su carácter y sólo Dios sabe quién y cómo juzga nuestros méritos. Si tuviera estudios lo entendería todo. Como soy un asno, todo es un enigma. No sé si me pierdo gran cosa.»

Esta entrada está tomada de la página del escritor José Manuel Pérez Padilla, que os recomiendo sin reservas que visitéis. Os dejo el enlace: http://www.facebook.com/PerezPadilla.Novelas?ref=ts&fref=ts

Esopo, el agua del mar y los políticos

 

Las promesas de los políticos (de cualquier color) y la forma tan gratuita en la que las olvidan me ha traído a la memoria una curiosa anécdota protagonizada por Esopo. Tal y como se ve en el cuadro que encabeza la entrada, Esopo (aprox. 600 a.C.), el famoso fabulista, no era precisamente lo que se dice un galán, es más, Plutarco que fue contemporáneo suyo decía que era feo, tartamudo y jorobado, aunque también ingenioso, inteligente y bromista, características estas que lo hicieron famoso.

Comenzó su vida siendo esclavo de Janto, quien agradecido por sus servicios terminaría por darle la libertad. Se cuenta que en cierta ocasión su amo, el citado Janto, se emborrachó hasta tal punto, que ufanándose de si mismo declaró que sería capaz de beberse toda el agua del mar y para darle más solemnidad a su promesa se aposto con sus invitados su casa y dejo su valioso anillo como prenda.

Al llegar el nuevo día, Janto no se acordaba de nada de lo que había dicho o hecho, pero se percató de que le faltaba su anillo y preguntó a Esopo si sabía que había ocurrido la noche anterior. Cuando Esopo le contó la apuesta que había lanzado a sus invitados se mostró desesperado y le pidió ayuda. Esopo se mostró sonriente y tranquilo y acompañó a su amo hasta la orilla del mar donde le esperaban sus invitados y un enjambre de curiosos. Le habían preparado un mesa sobre la cual habían dispuesto un gran número de recipientes llenos de agua de mar y ante ellos le dijo uno de sus invitados:

- !Aquí tienes el mar, Janto, comienza a beber!

Janto que no sabía cómo salir de aquel atolladero se volvió cariacontecido hacia su esclavo y fue entonces cuando intervino Esopo

-Un momento ¿En qué consiste exactamente la apuesta de mi amo?
- En que bebería toda el agua del mar -contestaron los invitados
- Luego, si solo debe beber el agua del mar, no ha de beberse el agua de los ríos ¿verdad?
- No, solamente la del mar
- Bien en ese caso, mi amo se beberá todo el agua del mar, tal y como ha prometido, en el mismo instante en el que vosotros logréis evitar que se mezclen las aguas de los ríos, que no ha de beber, con las del mar.

Los jueces de la apuesta se quedaron sorprendidos y evidentemente no pudieron dar por perdedor a Janto.

La anécdota me recuerda mucho a la forma que tienen los políticos actuales de justificar lo injustificable y quedar siempre libres de mancha, a pesar de lo evidente. Me supongo que sus "Esopos" particulares son ahora legiones de asesores y abogados.

En tiempos de Esopo, las gentes maravilladas por su astucia y sabiduría le preguntaban a éste cómo podía ser a un tiempo justo y leal, y el fabulista contestaba:

–Muy sencillo: haciendo lo contrario de lo que veo hacer.

Si que va siendo hora de que aparezca alguien, aunque no sea guapo de cartel, ni elegante y bien plantao, ni tenga el don de la oratoria, que aseguren los votos, que haga lo contrario de lo que todos vemos hacer… aunque sea feo, jorobado y tartamudo como Esopo.

El cuadro es la visión que muchos años después tuvo Velazquez de Esopo y que actualmente se exhibe en el Museo del Prado.

Bette Davis o cómo morir de cine



El canto del cisne para muchos actores y actrices, que tras un pasado glorioso han visto como por una prolongada inactividad han quedado en el olvido del gran público, es sin duda el momento de su muerte, en el cual los periódicos y revistas, como en un redoble de tambor final, dedican especiales para rememorar las vivencias y éxitos de dicha estrella, espulgan sus archivos en busca de las mejores fotos, buscan las opiniones de sus amigos y la hacen en definitiva, nuevamente protagonista por un día más.

Si bien es cierto que a Bette Davis no pararon de darle homenajes en sus últimos años, su ritmo de trabajo había decaído mucho y evidentemente había dejado de ser el centro de las miradas para la mayoría, con lo cual no es de extrañar que cuando un abogado la llamó desde Nueva York para decirle que en la ciudad se había corrido el rumor de que había muerto, ella le contestara airada desde California:

«¿Morirme? Con la huelga de periódicos que hay, ni siquiera se me pasaría por la cabeza».

Evidentemente "La loba" (en la foto) se negaba a correr las cortinas del teatro si no había público para aplaudir.