Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 16 de febrero de 2013

Voltaire, Dalí y la religión




En cierta ocasión paseaba François Marie Arouet, famoso filósofo y escritor francés por todos conocidos como Voltaire (1694-1778) , junto a un amigo por las calles de Paris, cuando de forma inesperada se encontraron con una procesión que iba encabezada por un Cristo crucificado. Para sorpresa de su amigo, Voltaire se quitó el sombrero que llevaba en señal de respecto a la imagen.

-Pensaba que erais un incrédulo en todo lo que a la religión se refiere - le dijo su amigo

- Y lo soy -apostilló el agudo Voltaire- Aunque Cristo y yo nos saludamos, no nos hablamos.

En la fotografía podemos ver el cuadro "Mercado de esclavos y el busto de Voltaire que desaparece" (1940), uno de los muchos juegos pictóricos del genial Dalí y en el que esconde una representación del célebre busto que de Voltaire hizo el escultor Houdon. Espero que a todos os resulte fácil el localizarlo.

Sonny Bono


"No te aferres a la fama. Solo la estás tomando prestada. Es como el dinero. Te vas a morir, y alguien más lo va a conseguir"                         SONNY BONO (16 de febrero de 1935 - 5 de enero de 1998)









Salvatore Phillip Bono,más conocido como Sonny Bono fue un actor, cantautor y político estadounidense que llevó adelante su carrera durante tres décadas. Fue esposo de la cantante Cher, con quien formó el dúo musical Sonny & Cher durante diez años.

Nacido en Detroit, Míchigan hijo de inmigrantes italianos, Jean y Santo, Bono comenzó su carrera en la música trabajando para el legendario productor Phil Spector en los comienzos de los años 60 como promotor. Una de sus primeras composiciones fue “Needles and Pins”. Más adelante en la misma década, alcanzó éxito comercial, junto con su entonces esposa la cantante Cher, como parte del dúo Sonny & Cher. Bono escribió, arregló, y produjo varios hits como “I Got You Babe” y “The Beat Goes On” aunque Cher recibió más atención. Sonny y Cher protagonizaron un programa de televisión de variedad llamado el "The Sonny & Cher Comedy Hour", fue transmitido por la CBS de 1971 a 1977.

Bono continuó su carrera de actor, haciendo pequeños papeles como "Fantasy Island" y The Boat Love. También hizo la parte de Joe Seluchi en "Airplane II: The Sequel y la parte de Franklin von Tussle en "Hairspray", de John Waters. En la película “Men in Black” Bono es una de las varias celebridades vistas en una pared de pantallas de vídeo que los extraterrestres vigilan.

Desde finales de los 60 Sonny estuvo centrado en la composición y producción de música para su esposa, alcanzando ésta el número uno en las listas norteamericanas y británicas en más de una ocasión; destacan entre ellos Bang-Bang (reeditada por Cher en el año 1987 bajo la producción de Bon Jovi). Los esfuerzos de Sonny en la árdua tarea de convertir a Cher en una actriz de éxito sumieron al matrimonio en una bancarrota a causa de sus inversiones en películas de baja categoría (curiosamente Cher en el año 1987 conseguiría un Oscar como mejor actriz principal por la película Hechizo de luna). Fueron rescatados por un productor de la CBS a principios de los 70 para que pusieran en marcha el programa de variedades The Sonny & Cher Comedy Hour, que en el momento de su estreno era un programa de verano, que dejo de serlo a la luz de su enorme éxito para prolongarse durante varias temporadas. Convirtiéndose en líder de audiencia semanal durante mucho tiempo.

A mediados de los 70 el matrimonio de Sonny y Cher hace agua, y como consecuencia sus proyectos en común naufragan. Siguen sus carreras por separado, y la carrera de Sonny Bono va perdiendo auge, así el programa televisivo de entretenimiento de Sonny en solitario, es aplastado por el de Cher en la competencia; las publicaciones musicales de Sonny, fueron aplastadas también por las ventas de Cher en solitario, hasta el punto de acuñarse una frase en EE.UU. que decía "Eres un Sonny sin Cher".

Sonny desapareció del mundo del espectáculo a excepción de su última aparición junto a Cher en el año 1987 en el conocido programa de entrevistas de David Letterman, donde ambos rememoraron su archiconocida canción I Got You Babe.

Bono entró en la política después de experimentar una gran frustración con la burocracia del gobierno local en intentar abrir un restaurante en Palm Springs, California. Con el conservador conductor de radio Marshall Gilbert como su compañero de campaña (y más adelante como padrino de sus dos hijos con su esposa, Mary), Bono se encaminó para ser el nuevo alcalde de Palm Springs. Su mayor ambición era hacer de la ciudad un lugar más cómodo para las relaciones financieras y para los negocios, además de la creación del festival internacional de cine de Palm Springs, hoy celebrado cada año a la memoria de Bono.

Centrado en el campo de la política republicana llegó a ser congresista de Estados Unidos por Palm Springs, puesto que ocupaba cuando falleció víctima de un accidente de esquí el 5 de enero de 1998, año en el que paradójicamente su ex esposa Cher ocuparía el Libro Guinness de los récords por ser la mujer de mayor edad en llegar al número uno de la lista Billboard con su disco Believe, del que vendería 36 millones de copias en todo el mundo.

A la hora de su muerte estaba casado en cuartas nupcias, pero aun así se consideró a Cher como su a viuda.
(Fuente:  http://es.wikipedia.org/wiki/Sonny_Bono)





"I GOT YOU BABE" (en español: Te tengo nena/nene) es la canción que llevó al estrellato al dúo de pop norteamericano Sonny & Cher en el año 1965.
Compuesta por Salvatore Phillip Bono (Sonny Bono) y cantada a dúo con su esposa, supuso su lanzamiento a nivel internacional y su confirmación como estrellas de la música en EE.UU y el mundo.Este sencillo vendio mas de 9 millones de copias entodo el mundo.
La canción fue reinterpretada en multitud de ocasiones por la pareja, su última interpretación de la misma fue en el año 1987 en el programa de David Letterman, fue la última aparición conjunta de la pareja separada desde 1974.
Esta canción aparece en el número 444 de las 500 mejores canciones de todos los tiempos según la revista Rolling Stone
Posteriormente Cher realizó un versión de la misma en compañía de los dibujos animados Beavis and Butthead. Destacable es también la versión realizada a dúo entre Chrissie Hynde y UB40.
En el año 2003 Cher en compañía de Michael Stipe, líder de R.E.M. reinterpretó la canción, y fue la única vez que lo hizo sin su ex marido, según las propias palabras de Cher.
La canción fue usada en la película Groundhog Day, comedia romántica dirigida por Harold Ramis y estrenada en 1993.









Fragmento de "El perfume" - Patrick Süskind



"De la pared sobresalía un tejadillo de madera inclinado y debajo de él, sobre una mesa, parpadeaba una vela. Una muchacha se hallaba sentada ante esta mesa, limpiando ciruelas amarillas. Las cogía de una cesta que tenía a su izquierda, las despezonaba y deshuesaba con un cuchillo y las dejaba caer en un cubo. Debía tener trece o catorce años. Grenouille se detuvo. Supo inmediatamente de dónde procedía la fragancia que había seguido durante más de media milla desde la otra margen del río: no de este patio sucio ni de las ciruelas amarillas. Procedía de la muchacha.

Por un momento se sintió tan confuso que creyó realmente no haber visto nunca en su vida nada tan hermoso como esta muchacha. Sólo veía su silueta desde atrás, a contraluz de la vela. Pensó, naturalmente, que nunca había olido nada tan hermoso. Sin embargo, como conocía los olores humanos, muchos miles de ellos, olores de hombres, mujeres y niños, no quería creer que una fragancia tan exquisita pudiera emanar de un ser humano. Casi siempre los seres humanos tenían un olor insignificante o detestable. El de los niños era insulso, el de los hombres consistía en orina, sudor fuerte y queso, el de las mujeres, en grasa rancia y pescado podrido. Todos sus olores carecían de interés y eran repugnantes... y por ello ahora ocurrió que Grenouille, por primera vez en su vida, desconfió de su nariz y tuvo que acudir a la ayuda visual para creer lo que olía. La confusión de sus sentidos no duró mucho; en realidad, necesitó sólo un momento para cerciorarse ópticamente y entregarse de nuevo, sin reservas, a las percepciones de su sentido del olfato. Ahora "olía" que ella era un ser humano, olía el sudor de sus axilas, la grasa de sus cabellos, el olor a pescado de su sexo, y lo olía con el mayor placer. Su sudor era tan fresco como la brisa marina, el sebo de sus cabellos, tan dulce como el aceite de nuez, su sexo olía como un ramo de nenúfares, su piel, como la flor de albaricoque... y la combinación de estos elementos producía un perfume tan rico, tan equilibrado, tan fascinante, que todo cuanto Grenouille había olido hasta entonces en perfumes, todos los edificios odoríferos que había creado en su imaginación, se le antojaron de repente una mera insensatez. Centenares de miles de fragancias parecieron perder todo su valor ante esta fragancia determinada. Se trataba del principio supremo, del modelo según el cual debía clasificar todos los demás. Era la belleza pura.

Grenouille vio con claridad que su vida ya no tenía sentido sin la posesión de esta fragancia. Debía conocerla con todas sus particularidades, hasta el más íntimo y sutil de sus pormenores; el simple recuerdo de su complejidad no era suficiente para él. Quería grabar el apoteósico perfume como con un troquel en la negrura confusa de su alma, investigarlo exhaustivamente y en lo sucesivo sólo pensar, vivir y oler de acuerdo con las estructuras internas de esta fórmula mágica.

Se fue acercando despacio a la muchacha, aproximándose más y más hasta que estuvo bajo el tejadillo, a un paso detrás de ella. La muchacha no le oyó.

Tenía cabellos rojizos y llevaba un vestido gris sin mangas. Sus brazos eran muy blancos y las manos amarillas por el jugo de las ciruelas partidas. Grenouille se inclinó sobre ella y aspiró su fragancia, ahora totalmente desprovista de mezclas, tal como emanaba de su nuca, de sus cabellos y del escote y se dejó invadir por ella como por una ligera brisa. Jamás había sentido un bienestar semejante. En cambio, la muchacha sintió frío.

No veía a Grenouille, pero experimentó cierta inquietud y un singular estremecimiento, como sorprendida de repente por el viejo temor ya olvidado. Le pareció sentir una corriente fría en la nuca, como si alguien hubiera abierto la puerta de un sótano inmenso y helado. Dejó el cuchillo, se llevó los brazos al pecho y se volvió.

El susto de verle la dejó pasmada, por lo que él dispuso de mucho tiempo para rodearle el cuello con las manos. La muchacha no intentó gritar, no se movió, no hizo ningún gesto de rechazo y él, por su parte, no la miró. No vio su bonito rostro salpicado de pecas, los labios rojos, los grandes ojos verdes y centelleantes, porque mantuvo bien cerrados los propios mientras la estrangulaba, dominado por una única preocupación: no perderse absolutamente nada de su fragancia.

Cuando estuvo muerta, la tendió en el suelo entre los huesos de ciruela, le desgarró el vestido y la fragancia se convirtió en torrente que le inundó con su aroma. Apretó la cara contra su piel y la pasó, con las ventanas de la nariz esponjadas, por su vientre, pecho, garganta, rostro, cabellos y otra vez por el vientre hasta el sexo, los muslos y las blancas pantorrillas. La olfateó desde la cabeza hasta la punta de los pies, recogiendo los últimos restos de su fragancia en la barbilla, en el ombligo y en el hueco del codo.

Cuando la hubo olido hasta marchitarla por completo, permaneció todavía un rato a su lado en cuclillas para sobreponerse, porque estaba saturado de ella. No quería derramar nada de su perfume y ante todo tenía que dejar bien cerrados los mamparos de su interior. Después se levantó y apagó la vela de un soplo."
 
Esta entrada está tomada de la página del escritor José Manuel Pérez Padilla, que os recomiendo sin reservas que visitéis. Os dejo el enlace: http://www.facebook.com/PerezPadilla.Novelas?ref=ts&fref=ts

Miguel Ángel y los detalles



En cierta ocasión un amigo del gran artista Miguel Ángel que llevaba tiempo sin pasar por el taller de este, le hizo una visita y encontró al escultor contemplando una de sus famosas obras, aún inacabada. El amigo que no encontró ningún avance sobre la obra desde la última vez que la vio, le dijo algo decepcionado:

- ¡Pero Miguel Ángel, no has avanzado nada!

El escultor pacientemente empezó a señalarle como había perfeccionado y pulido unos detalles de la mano, como había mejorado la sombra de determinados músculos para darle más sensación de vida o modificado alguna doblez del vestido para que la luz incidiera de forma diferente

Ante esta explicación, el amigo lo interrumpió y le dijo:

- Pero… eso son solo meros detalles, bagatelas.

- Ciertamente, son solo detalles, - le contestó Miguel Ángel mientras le miraba fijamente - pero la perfección se hace de detalles; y la perfección no es de ninguna manera una bagatela.

No es de extrañar que ante tal búsqueda de la perfección, una vez terminó su Moisés exclamara tras golpear la rodilla de la obra: ¡Habla!

En la fotografía podemos ver un detalle del famoso Moisés, que bien pudiera ser (o no) la escultura sobre la que trabajaba Miguel Ángel en la anécdota anterior.

Sándor Marai: El último encuentro




“Envejecemos así, por partes. Más tarde, de repente, empieza a envejecer el alma: porque por muy viejo y decrépito que sea ya tu cuerpo, tu alma sigue rebosante de deseos y de recuerdos, busca y se exalta, desea el placer. Cuando se acaba el deseo de placer, ya solo quedan los recuerdos, las vanidades, y entonce sí que envejece uno, fatal y definitivamente. Un día te despiertas y te frotas los ojos, y ya no sabes para qué te has despertado”.

" Uno acepta el mundo, poco a poco, y muere. Comprende la maravilla y la razón de las acciones humanas. El lenguaje simbólico del inconsciente... porque las personas se comunican por símbolos, ¿te has dado cuenta?, como si hablaran un idioma extraño, chino o algo así, cuando hablan de cosas importantes, como si hablaran un idioma que luego hay que traducir al idioma de la realidad. No saben nada de sí mismas. Sólo hablan de sus deseos, y tratan desesperada e inconscientemente de esconder, de disimular. La vida se vuelve casi interesante cuando ya has aprendido las mentiras de los demás, y empiezas a disfrutar observándolos, viendo que siempre dicen otra cosa de lo que piensan, de lo que quieren en verdad... Sí, un día llega la aceptación de la verdad, y eso significa la vejez y la muerte. Pero entonces tampoco esto duele ya. Krisztina me engañó, ¡Qué frase más estúpida!... Y me engañó precisamente contigo, ¡qué rebeldía más miserable! Sí, es así, no me mires tan sorprendido: de verdad me da lástima. Más tarde, cuando me enteré de muchas cosas y lo comprendí y lo acepté todo (porque el tiempo trajo a la isla de mi soledad algunos restos, algunas señales significativas de aquel naufragio), empecé a sentir piedad al mirar al pasado, y al veros a vosotros dos, rebeldes miserables, mi esposa y mi amigo, dos personas que se rebelaban contra mí, atemorizadas y con remordimientos, consumidas por la pasión, que habían sellado un pacto de vida o muerte contra mí. "

“Exigir fidelidad ¿no sería acaso un grado extremo de la egolatría, del egoísmo y de la vanidad, como la mayoría de las cosas y los deseos de los seres humanos? Cuando exigimos a alguien fidelidad, ¿es acaso nuestro propósito que la otra persona sea feliz? Y si la otra persona no es feliz en la sutil esclavitud de la fidelidad, ¿amamos a la persona a la que se la exigimos? Y si no amamos a esa persona ni la hacemos feliz, ¿tenemos derecho a exigirle fidelidad y sacrificio”.

«La mansión lo comprendía todo, como una enorme tumba de piedra tallada donde se desmoronan los restos de varias generaciones y se deshacen las vestimentas de seda gris y paño negro de las mujeres y de los hombres de antaño. Comprendía también el silencio, como si éste fuera un preso fervoroso y creyente que se va muriendo poco a poco en el fondo del calabozo, dejándose crecer una larga barba sobre sus trapos y harapos, recostado en un montón de paja podrida».

«Tú también te detienes en medio de los arbustos, te paralizas, tú también, el cazador. Sientes en tus manos un temblor ancestral, tan antiguo como el hombre mismo, la disposición para matar, la atracción cargada de prohibiciones, la pasión más fuerte, un impulso que no es ni bueno ni malo, el impulso secreto, el más poderoso de todos: mas fuerte que el otro, más hábil, ser un maestro, no fallar. Es lo que siente el leopardo cuando se prepara para saltar, la serpiente cuando se yergue entre las rocas, el cóndor cuando desciende de las alturas, y el hombre cuando contempla su presa».

Imágenes: Desayuno sobre la hierba (E. Manet)