Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 10 de enero de 2013

Charles Bukowski.- El genio de la multitud




Hay suficiente traición, odio, violencia, necedad en el ser humano corriente
como para abastecer cualquier ejército o cualquier jornada.
Y los mejores asesinos son aquellos que predican en su contra
y los que mejor odian son aquellos que predican amor
y los que mejor luchan en la guerra son al final aquellos que predican paz.
Aquellos que hablan de Dios NECESITAN a Dios.
Aquellos que predican paz No Tienen Paz.
Aquellos que predican Amor No Tienen Amor.
Cuidado con los predicadores.
Cuidado con los que saben.
Cuidado con aquellos que siempre están leyendo libros.
Cuidado con aquellos que detestan la pobreza o están orgullosos de ella.
Cuidado con aquellos de alabanza rápida, pues necesitan que se les alabe a cambio.
Cuidado con aquellos que censuran con rapidez, tienen miedo de lo que no conocen.
Cuidado con aquellos que necesitan constantes multitudes, no son nada solos.
Cuidado con el Hombre corriente, con la Mujer corriente, Cuidado con su Amor.
Su amor es corriente, busca lo corriente, pero es un genio al odiar.
Es lo suficientemente genial al odiar como para matarte, como para matar a cualquiera.
Al no querer la soledad, al no entender la soledad intentarán destruir cualquier cosa que lo difiera de lo suyo.
Al No Ser Capaces de Crear ARTE No Entenderán el Arte.
Considerarán su fracaso como creadores, sólo como un fracaso del mundo.
Al No Ser capaces de Amar plenamente, Creerán que tu Amor es incompleto y entonces te odiarán.
Y su Odio será perfecto, como un diamante resplandeciente
Como una Navaja
Como una Montaña
Como un Tigre
Como una Cicuta
Su Mejor
ARTE.

Cesare Pavese.- Tienes rostro de piedra esculpida




Tienes rostro de piedra esculpida,
sangre de tierra dura,
viniste del mar.
Todo lo acoges y escudriñas
y rechazas
como el mar. En el corazón
tienes silencio, tienes palabras
engullidas. Eres oscura.
para ti el alba es silencio.

Y eres como las voces
de la tierra -el choque
del cubo en el pozo,
la canción del fuego,
la caída de una manzana;
las palabras resignadas
y tenebrosas sobre los umbrales,
el grito del niño- las cosas
que nunca pasan.
Tú no cambias. Eres oscura.

Eres la bodega cerrada
con la tierra removida,
donde el niño entró
una vez, descalzo,
y que siempre recuerda.
Eres la habitación oscura
en la que se vuelve a pensar siempre,
como en el patio antiguo
donde nacía el alba.

1908
De "La tierra y la muerte"

Imagen: Escultura de Camille Claudel

Carta de Antonio Machado a Miguel de Unamuno (1913)




“Yo no me atrevo a decir en público ciertas cosas, por miedo a que se me crea defensor de la barbarie nacional, pero temo también que se forme en España cierta superstición de la cultura que puede ser funesta. Me parece muy bien que se mande a los grandes centros de cultura a la juventud estudiosa, pero me parece muchísimo mejor la labor de usted cuando nos aconseja sacar con nuestras propias uñas algo de nuestras mismas entrañas. Esto, que no excluye lo otro, me parece lo esencial. Yo he vivido cuatro años en París y algo, aunque poco, he aprendido allí. En seis años rodando por poblachones de quinto orden, he aprendido infinitamente más. No sé si esto es para todos, pero cada cual es hijo de su experiencia.”

“Además estoy convencido de que los hombres van dejando huella en el alma nacional como usted y Costa en nuestra época, son aquellos que más desafinan en el concierto cortesano y los que no han buscado la cultura hecha, como el escobero del cuento de las escobas. Su voz parece ruda y extemporánea, pero, al fin, comprenderemos que estaban a tono con realidades más hondas y verdaderas. Si a Cervantes lo hubieran protegido los magnates de su tiempo, es posible que no hubiera pasado de autor de La Galatea.”

"Empiezo a creer que la cuestión religiosa sólo preocupa en España a usted y a los pocos que sentimos con usted. Ya oiría usted al doctor Simarro, hombre de gran talento y de gran cultura, felicitarse de que el sentimiento religioso estuviera muerto en España. Si esto es verdad, medrados estamos, porque ¿cómo vamos a sacudir el lazo de hierro de la Iglesia católica que nos asfixia? Esta iglesia espiritualmente huera, pero de organización formidable, sólo puede ceder al embate de un impulso realmente religioso. El clericalismo español sólo puede indignar seriamente al que tenga un fondo cristiano. Todo lo demás es política y sectarismo, juego de izquierdas y derechas. La cuestión central es la religiosa y ésa es la que tenemos que plantear de una vez. Usted lo ha dicho hace mucho tiempo y los hechos de día en día vienen a darle a usted plena razón. Por eso me entusiasma su “Cristo de Palencia” que dice más del estado actual religioso del alma española que todos los discursos de tradicionalistas y futuristas. Hablar de una España católica es decir algo bastante vago. A las señoras puede parecerles de buen tono no disgustar al Santo Padre y esto se puede llamar vaticanismo; y la religión del pueblo es un estado de superstición milagrera que no conocerán nunca esos pedantones incapaces de estudiar nada vivo. Es evidente que el Evangelio no vive hoy en el alma española, al menos no se le ve en ninguna parte. Pero los santones de la tradición española dirán que somos unos bárbaros los que proclamamos nuestro derecho a ignorar prácticamente unos cuantos libracos de historia para uso de predicadores y profesionales de la oratoria.  Pronto tendremos otro pozo de ciencia donde acudan a llenar sus cubos los defensores de la España católica. Con la muerte de Menéndez Pelayo se quedaron en seco. Ahora acudirán al padre Calpena. Lo mismo da Julio César que Julián Cerezas; para estas gentes lo esencial es que haya un señor con autoridad suficiente para defender el tesoro de la tradición. Cultura, sabiduría, ciencia, palabras son éstas que empiezan a molestarme. Si nuestra alma es incapaz de luz propia, si no queremos iluminarla por dentro, la barbarie y la iniquidad perdurarán. Ni Atenas, ni Koenisberg, ni París nos salvarán, si no nos proponemos salvarnos. Cada día estoy más seguro de esta verdad.”

Sal Mineo


“Nunca fuimos amantes James Dean y yo; pero pudimos haberlo sido”
SAL MINEO (10 de enero de 1939 - 12 de febrero de 1976)




Salvatore Mineo Jr. nació en el barrio neoyorquino del Bronx (Estados Unidos) el 10 de enero de 1939, descendiente de un emigrante siciliano que se dedicaba a fabricar ataudes.

Muy problemático en su infancia, fue expulsado del colegio a los ocho años y deseaba unicamente pasarlo bien por las calles de la Gran Manzana con su pandilla cometiendo pequeños robos ante la desesperanza de su familia, quienes le matricularon en una escuela de baile cuando Sal tenía diez años de edad.

Allí se apasionó por el mundo de la danza y de la interpretación y se apartó de la delincuencia.

En el año 1951 consiguió debutar y destacar en Broadway gracias a producciones teatrales como "La rosa tatuada" o "El rey y yo", musical que llevó a la fama a Yul Brynner.

A mediados de década se produjo el ansiado salto al cine cuando apareció en "Atraco Sin Huellas" (1955) de Joseph Pevney, "La Guerra Privada Del Mayor Benson" (1955) de Jerry Hopper y "Rebelde Sin Causa" (1955), la película de Nicholas Ray en la que compartió protagonismo con James Dean y Natalie Wood.

Mineo fue nominado al Oscar como mejor actor secundario por este último título, aunque finamente no logró la estatuilla que fue a parar a manos de Jack Lemmon por "Escala En Hawai".
  

Por esa época el rebelde Mineo también intentó convertirse en una estrella del rock'n'roll, grabando varios singles y un Lp a finales de los 50 que cosecharon moderadas ventas.

Además disfrutaba de las fiestas de Hollywood, en donde no ocultaba su bisexualidad, ya que tanto gozaba con compañía masculina como con sus parejas femeninas, entre ellas su novia Susan Ladin, quien se intentó suicidar después de que Sal la abandonara en 1967.

Su carrera cinematográfica no fue demasiado fecunda, pero aún así formó parte del reparto de títulos de éxito como "Gigante" (1956) de George Stevens, "Marcado Por El Odio" (1956) de Robert Wise, "Éxodo" (1960) de Otto Preminger, la superproducción bélica "El Día Más Largo" (1962), "El Gran Combate" (1964) de John Ford o "Huida del planeta de los simios" (1971), película dirigida por Don Taylor.

A pesar de que volvió a ser nominado al Oscar por "Éxodo" (ganó Peter Ustinov por "Espartaco"), Sal no se encontró a gusto con el tratamiento de los estudios hacia su talento, ya que generalmente repetía tipologías y casi siempre en papeles secundarios.

Para desarrollar su habilidad interpretativa regresó a Broadway e incluso se atrevió con la dirección teatral al dirigir la obra "Fortune and men's eye" (1969).

Sal Mineo fue acuchillado el 12 de febrero de 1976 cuando regresaba a su domicilio. Fallecio en el acto cuando tenía solamente 37 años. (Fuente:www.alohacriticon.com )







REBELDE SIN CAUSA (1955)

Fue aclamada por la crítica y nominada a tres Oscar de la Academia. "Rebelde sin causa" (1955), la película más famosa de James Dean, se convirtió automáticamente en "maldita" tras su estreno por la muerte de su prometedor protagonista. Pero la maldición de "Rebelde sin causa" ya no se explica sólo por el fallecimiento del malogrado Dean, sino porque muchos de los actores de esta cinta tuvieron un final trágico: las muertes de todos ellos fueron prematuras y tuvieron un componente de desgracia muy acentuado. Un halo de misterio y muerte rodea a muchos de los que formaron parte del equipo de rodaje de la película...

James Dean fue el actor más famoso de 'Rebelde sin causa' y, desgraciadamente, no llegó a ver la cinta. El actor fallecía a una semana del estreno con tan sólo 24 años, en un accidente de coche que también se calificó de "maldito". Dean se dejó la vida en el asfalto hace ya medio siglo y su prematura muerte le elevó a la categoría de "mito".

Natalie Wood, famosísima actriz de la época, falleció años después en unas circunstancias, también, muy extrañas: su cuerpo, vestido con sólo un camisón, apareció ahogado en aguas del Pacífico. Se desconocen las causas de cómo llegó a ahogarse, aunque la versión oficial es que se resbaló accidentalmente y cayó de su yate. Todavía hoy sigue la polémica sobre su muerte, pues se cree que su muerte fue causada por una disputa con su ex marido, el famoso actor Robert Wagner.

Sal Mineo, otro de los protagonistas del film y un sex symbol de la época, moría tempranamente a la edad de 37 años de una forma atroz y horripilante: fue acuchillado por un repartidor de pizzas que padecía un desorden mental. Lo curioso de la muerte de Mineo es que coincidía con los papeles que solía hacer: joven marcado por un final trágico.

Edward Platt, que en la película interpretaba el papel de Ray Fremick, murió repentinamente a los 58 años. Aunque al principio se dijo que había sido un ataque al corazón, su hijo confesó que el actor, conocido principalmente por su papel de El Jefe en la serie "Superagente 86", se quitó la vida y que ya lo había intentado hacer dos veces.

Nick Adams, que interpretaba a Chick en la película, también tuvo un trágico final. Su agente se lo encontró muerto en su domicilio. Las autoridades no pudieron discernir si fue un homicidio o un asesinato. La autopsia desveló que Adams había tomado estupefacientes. Tenía 36 años.

El director de la película, Nicholas Ray, se vio muy afectado por la muerte de Dean, gran amigo y persona con la que tenía mucho en común. A raíz de la muerte de su colega, toda la gloria que había alcanzado antes y a raíz de la exitosa "Rebelde sin causa" fue desapareciendo. Y es que después de dirigir esta película Ray no levantó cabeza. Durante el rodaje de "55 días en Pekín" sufrió una dolencia cardiaca; Cayó en el alcoholismo y en la ludopatía; Se convirtió en un adicto a las anfetaminas y sufrió el divorcio por parte de su mujer, que se unió sentimentalmente al hijo del director e hijastro de ella. Le diagnosticaron un cáncer que le mató tras una penosa agonía de dos años. Murió en 1979.
(Fuente://enmemoria.lavanguardia.com/historia/peliculas-malditas-james-dean-y-las-muertes-de-rebelde-sin-causa.html)

"Only the lonely (Know how I feel) - Roy Orbison



“Sólo el solitario conoce la forma en que me siento esta noche […] Sólo el solitario sabe por qué lloro”

 "Only the Loney" es un verdadero temazo este de Roy Orbison (uno de los tantísimos que tiene) y puede decirse que su primer éxito. El tema fue escrito por el propio Roy Orbison y Joe Melson y resultó un tema realmente innovador. Ya su duración era inusual, algo mayor de lo habitual por entonces, pero lo realmente novedoso era su sonido de balada rock, algo desconocido en la época, y que con el tiempo fue visto como un gran acontecimiento en la evolución de rock and roll. Como ya se ha dicho, ya en su día fue todo un exitazo, se lanzó como sencillo de 45rpm por la compañía discográfica Monument Records en mayo de 1960, y alcanzó el número dos en la lista pop de Estados Unidos (Billboard) y el número catorce en la de R&B, también fue número uno en el Reino Unido, donde se mantuvo en las listas de éxitos durante más de 6 meses. Y ahora os dejamos con Roy Orbison:

 
Only the lonely