Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 23 de diciembre de 2013

Charles Laughton: El rey de los actores


Es realmente curioso el caso de Charles Laughton, uno de los mejores actores de la historia del cine y que ahora para la mayoría de las personas, si es recordado, es por su única incursión en el mundo de la dirección: "La Noche del cazador", una película que curiosamente en su día fue un fracaso. El grandioso Billy Wilder dijo de él que era el mejor actor con quien nunca había trabajado... de hecho, añadía Wilder con entusiasmo, en su opinión, Laughton era "el más grande de todos los actores".

Laughton, gracias a su intensa implicación con la que abordaba los personajes, hacía de su trabajo, tal y como el defendía, algo más que una profesión, un verdadero arte a la altura de la literatura, la pintura o la música. No es de extrañar que cuando irrumpe en el panorama actoral alguien tan sobrado de facultades como James Manson comentara que su llegada había sido una verdadera revolución en su mundillo y llegó a definirlo como "Un actor del método sin tonterías". El propio Laughton le daría una visión todavía más certera al referirse al Actors Studio en los siguientes términos: "Un actor del Método te ofrece una fotografía: yo prefiero hacer una pintura al óleo".

La mayoria de los directores caían rendidos ante las habilidades de este actor, tal es el caso de profesionales de la importancia de Ernst Lubitsch, Jean Renoir, James Whale, Leo McCarey, Robert Siodmak, Billy Wilder u Otto Preminger, que en no pocos de los casos llegaron a entablar una fecunda amistad con el, aunque tambien es cierto que lo sentían como una piedra en el zapato, tal era el caso de Josef Sternberg o Alfred Hitchcock. Este último le dedicó una frase de lo más acida: “Nunca se te ocurra hacer una película con animales, ni con niños, ni con Charles Laughton”. Otro gran director, Alexander Korda, harto de ver como el actor necesitaba estar de buen humor antes de abordar una escena y que además cada una de ellas era tan dificultosa como un parto, llegó a decirle: "Lo que necesitas es una comadrona"

No es de extrañar que con estos directores lo que en realidad existiera es una incompatibilidad de caracteres y Laughton se resistiera a dar su mejor sonrisa. Según el ambiente, dirigirlo podía ser lo más fácil del mundo o la más arduas de las tareas. Debía ser buen tipo, me fio de la admiración que le profesaba el gran Billy Wilder.

Laughton ha sido la tabla de salvación para las esperanzas de muchos actores que no eran precisamente unos galanes de la pantalla. Con todas las limitaciones de sus marcados y exagerados rasgos -él mantenía que tenía la cara como el trasero de un elefante-  y de su voluminosa envergadura, supo a través del puro y simple arte de saber actuar romper con todos los clichés y barreras que podían haberlo confinado a un mero actor secundario, hasta convertirse en una figura estelar dentro de cada película en la que participaba. Ciertamente no le fue fácil. Laughton era un actor de teatro y era sobre las tablas donde encontraba la esencia de la actuación. Era tal esta tendencia, que se negó a participar en cualquier película como secundario y solo aceptaba papeles de calidad y de primera línea, más como medio de ganarse bien la vida que por otros considerandos.

Baste recordar su interpretación en "Testigo de Cargo" para que si todavía estuviera de moda llevar sombrero -benditos años 50- tuviéramos que descubrirnos ante él. De su relación con Elsa Lanchester (La novia de Frankenstein) ya hablaremos otro día.

Os dejo el enlace a un interesantísimo video con buenas imagenes de sus actuaciones y una buena semblanza de su persona: http://www.rtve.es/alacarta/videos/dias-de-cine/dias-cine-50-anos-sin-charles-laughton/1621289/

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