Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 18 de noviembre de 2013

Béla Lugosi, la primera víctima de Drácula

 

"Nunca hubiera aceptado hacer Drácula en Broadway si hubiera sabido la espantosa y duradera maldición que ha tenido sobre mi vida y mi carrera. ¡Nunca podré escapar del horror de Drácula! Estoy avergonzado y triste"

Son palabras de Béla Ferenc Dezső Blaskó, más conocido como Béla Lugosi, el actor que dio vida al Conde Drácula. Curiosamente este actor parecía predestinado a encarnar a Drácula desde su nacimiento ya que vino al mundo en 1882 en la región de Transilvania, en la ciudad de Lugos, de donde deriva el nombre artístico de Lugosi. Tras una etapa de éxito como actor de teatro en Budapest tuvo que trasladarse a Estados Unidos por motivos políticos.
 
 
 
 
Es de suponer que su origen húngaro fue determinante a la hora de su elección para encarnar a Drácula, primero en Broadway y posteriormente en el cine a las ordenes del genial Tod Browning. Su extraño acento, su marcada gestualidad, su lentitud de movimientos y esas manos como garras resultaron altamente efectivas y aterrorizaron a los espectadores de aquellos años. Pero el exito conseguido con este papel le pesó como una losa y lo encasilló de por vida en el género de terror, por mucho que se negara a abonar la senda rechazando hacer de Frankenstein -uno de su grandes errores-, los papeles que se le ofrecían siempre caían del mismo lado y así tuvo que aparecer en clásicos del cine de terror como: "El doble asesinato de la calle Morgue", "La legión de los caballeros sin alma", "La isla de las almas perdidas", "Satanas", "El cuervo".... pero al llegar los años cuarenta solo tenía sitio en películas de segunda fila y poco a poco la caída fue más acentuada y tuvo parodiarse a sí mismo y aparecer como Drácula en películas del calibre de "Abott y Costello contra los fantasmas", o lo que es mucho peor, cobrar unas monedas por aparecer disfrazado de Drácula en locales nocturnos y fiestas.
 
 
 
 
La puntilla vino de su adicción a la morfina, una sustancia que consumía para calmar los dolores que padecía por las tres heridas de guerra que recibió en el frente de la Primera Guerra Mundial. Con el tiempo la droga le provocó un estado de semilocura que le llevaba a comportarse como si realmente fuera Drácula, asumiendo de tal manera dicha personalidad que llegó a dormir en un ataúd y a vestir capas negras. Fueron unos últimos años francamente tristes que quedaron maravillosamente recogidos en la película "Ed Wood" de Tim Burton y en la que se le ve participando en algunas de las peores películas de la historia. Falleció en 1959 a la edad de 73 años víctima de un ataque al corazón. En su testamento dejó indicaciones para ser incinerado con su disfraz de vampiro.

 

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