Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 27 de agosto de 2013

Mae West, la Coca cola y los museos



Un tal Alexander Walker escribió en una ocasión: "Los vestidos de Jean Harlow eran escasos para mostrar todo lo que poseía, los de Mae West estaban forrados para aparentar más de lo que tenía". Aunque a juzgar por la foto, no vemos que le faltara nada. Mae West fue uno de los primeros mitos eróticos del cine e incluso su silueta sirvió de inspiración para los sinuosos botellines de coca-cola que tantas veces hemos abrazado en nuestras manos, del mismo modo que también inspiró a Dalí para crear singulares decoraciones con cortinas, cuadros, muebles y un sofá en forma de voluptuosos labios que terminaban por recrear su rostro.

Su éxito se basaba en las frases picantes y con doble sentido con las que solía adornar los diálogos de sus películas y que siempre quedaban al límite de lo permitido por la censura. Una vez una periodista le preguntó si tenía problemas por ser una leyenda. Ella se limitó a contestar: "Algunos. Siempre que salgo tengo tantos hombres a mi alrededor que no me puedo mover. Me aplastan". Cosa que no me extraña después de que al ser preguntada por la razón de que no hubiese vuelto a casarse contestara: "Para que hacer sufrir a un hombre cuando se puede hacer feliz a muchos". Supongo que todos aquellos hombres que la aplastaban habían escuchado aquella frase que sonaba casi a invitación.

Truman Capote hace un bosquejo de ella en su libro "Retratos" en el que la presenta, como un ser totalmente distinto al que aparecía en sus películas, una anti-West, osea una persona tímida, contenida y casi vulnerable… siempre y cuando no la aguijonearan maliciosamente, situación en la que ya si que sacaba lo mejor de si misma. Capote lo cuenta así, en el marco de una reunión en el que Mae solo mostraba su lado más dulce y amable:

"En una sola oportunidad afloró la Mae más dura. Sucedió cuando una emocionada jovencita se acercó a la actriz y le dijo:

-Vi "Diamond Lil (una de sus películas) la semana pasada: es maravillosa
- ¿La viste querida? ¿Dónde la viste?
-En el museo, En el Museo de Arte Moderno.
Y una acongojada señorita West, refugiandose en la estilizada pronunciación lenta que ella misma ha inventado y tan famosa la ha hecho, preguntó:
-¿Qué quieres decir, querida? ¿Qué es eso de un museo?"

Y es que Mae West como ella misma decía, cuando era buena era buena, pero cuando era mala, era mejor.

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