Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 12 de julio de 2013

Matar un ruiseñor (Robert Mulligan, 1962)





“Preferiría que disparaseis contra botes vacíos en el patio trasero, pero sé que perseguiréis a los pájaros. Matad todos los arrendajos azules que queráis, si podéis darles, pero recordad que matar a un ruiseñor es pecado…. Los ruiseñores no se dedican a otra cosa que a cantar para alegrarnos. No devoran los frutos de los huertos, no anidan en los arcones del maíz, no hacen nada más que derramar el corazón, cantando para nuestro deleite. Por eso es pecado matar a un ruiseñor.”



"uno no comprende realmente a una persona hasta que no se mete en su piel y camina dentro de ella"



“Antes de vivir con los demás tengo que vivir conmigo mismo, y la única cosa que no se rige por la regla de la mayoría es la propia conciencia”



“Si consigues aprender una sola cosa te llevarás mucho mejor con tus semejantes, nunca llegarás a comprender a una persona hasta que no veas las cosas desde su punto de vista”



“Hay hombres en este mundo que han nacido para cargar con las tareas desagradables de los demás, tu padre es uno de ellos”



“Si no defendiera a ese hombre no podría ir con la cabeza bien alta”.



"Empezaré diciendo, que este caso no debería haberse traído a un tribunal desde el momento en que la acusación no ha presentado ninguna prueba médica de que el delito que se imputa a Tom Robinson se hubiera consumado. La acusación sólo se apoya en el testimonio de los dos presuntos perjudicados, cuyas declaraciones no solo han dado lugar a serias dudas durante su interrogatorio sino que han sido absolutamente desmentidas por el acusado. Existe la prueba circunstancial que demuestra que Mayella Ewell fue golpeada salvajemente por una persona que usa casi exclusivamente la mano izquierda, y Tom Robinson que hoy se sienta en el banquillo para prestar juramento ha tenido que emplear su única mano útil, la derecha.

Yo no siento sino compasión y muy sincera por la principal testigo del señor fiscal. Ella es víctima de una cruel pobreza e ignorancia, pero, mi compasión, no puede llegar nunca hasta el extremo de consentirle poner en juego la vida de un hombre, que es en realidad lo que ella ha hecho para tratar de ocultar su propia culpabilidad. Sí, culpabilidad he dicho, porque fue el hecho de sentirse culpable, sí señores, lo que la impulsó a esa acusación. Ella no ha cometido un crimen, nada más a infringido un viejo código del honor que aún subsiste actualmente, un código tan severo que a todo aquel que lo infringe lo alejamos de nuestro lado como indigno de convivir con nosotros. Por eso tenía que destruir la prueba de su grave falta. Pero, ¿cual era en rigor la prueba de la mencionada falta? Tom Robinson, un ser humano señores. Había que quitar a Tom Robinson de en medio (hace un movimiento con las manos), barrerlo. Tom Robinson constituía el recuerdo constante de lo que ella había hecho. ¿Y qué era lo que había hecho? Había tentado a un negro. Ella era blanca y había incitado a un negro. Hizo una cosa que en nuestra sociedad es algo imperdonable. Besar a un hombre negro. No se trataba de un viejo; sino de un negro joven, fuerte y vigoroso. No le importó ese código del honor antes de infringirlo, pero después halló vergonzoso su comportamiento.

Los testigos de la acusación, exceptuando al sheriff del condado de Macon, se han presentado ante ustedes señores del jurado, con la cínica confianza de que su testimonio no se pondría en duda. Confiaban en que ustedes señores, estarían de acuerdo con ellos en la suposición, en la indigna suposición, de que todos los negros mienten. De que en el fondo todos los negros son seres inmorales, de que nadie se puede fiar nunca de los negros cuando se hayan cerca de nuestras mujeres, suposición que sólo puede brotar de mentes como las de esas personas y que no es ni más ni menos que una mentira insensata. Una mentira que no es necesario demostrar a ustedes. No obstante, a un negro humilde y respetable, porque ha tenido la incalificable, ¡osadía! de sentir compasión de una mujer blanca. no se le puede aceptar su palabra contra la de dos seres de nuestra raza. El acusado no es culpable en modo alguno, en cambio hay otra persona en esta sala que sí lo es.

Bien señores, en este país, los tribunales tienen que ser de una gran equidad y para ellos todos los individuos han nacido iguales. No soy un iluso que crea firmemente en la integridad de nuestros tribunales y en el sistema del jurado. No me parece lo ideal pero es una realidad a la que no queda más remedio que sujetarse. Pero ahora confío en que ustedes señores examinarán, sin prejuicios de ninguna clase, los testimonios que han escuchado y su decisión devolverá a este hombre al seno de su familia.

En el nombre de Dios, cumplan con su deber. En el nombre de Dios, den crédito a Tom Robinson."

Álbum dedicado a la película

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