Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 29 de mayo de 2013

Romy Schneider



"No soy nada en la vida, pero lo soy todo en la pantalla."

 
ROMY SCHNEIDER
 

(23 de septiembre de 1938 - 29 de mayo de 1982)





Su nombre completo fue Rose-Marie Albach. Su veta artística la heredó, ya que procedía de una familia de importantes actores. Su madre, una mujer de origen alemán llamada Magda Schneider, era conocida mundialmente por su trabajo en Liebelei del autor Max Ophuls. Su padre, el actor de teatro Wolf Albach-Rhetty, era hijo de la actriz Rosa Rhetty, quien fue conocida con el sobrenombre de la “Sarah Bernhard austriaca”.
A los diez años Romy se encontraba en un internado de monjas en Austria. Allí se recreaba con obras de teatro esta pequeña niña, solitaria por las pocas visitas de sus padres. Emprende viajes ficticios a través de los caminos de los sueños, soñando algún día actuar con su actor favorito: Orson Welles.
A los quince años regresa a su casa materna y descubre que su madre se ha vuelto a casar con un hombre de negocios. Ella decide estudiar en la Academia de Bellas Artes, para dedicarse al dibujo y al diseño de prendas de vestir. Magda pronto comienza a rodar la película Cuando florezcan las lilas blancas (1953, Hans Deppe) con un Papel para Romy. Y no solamente se vio bien en la pantalla sino que también cantó el tema musical del filme.
Enseguida se le abre un aluvión de ofertas de trabajo. Su madre por ese entonces empezaba a seleccionar cuáles debía interpretar la niña. Comenzaron sus papeles de protagonista en Sueños de circo (1954, Kurt Hoffman), junto a Lilli Palmer, y Los jóvenes años de una reina (1954, Ernst Marischka), quien ayudó a convertir a Romy en una verdadera actriz relatando la historia de la reina Victoria y su amor por el príncipe Alberto de Sajonia-Coburgo.
Años más tarde, el mismo director convoca nuevamente a madre e hija para una película sobre la vida de la emperatriz Elizabeth de Austria. Romy comienza a darle luz y magia a este personaje, con la ayuda de un espectacular vestuario de época. Filma La panadera y el emperador (1955, Ernst Marischka), Sissí (1955, Ernst Marischka) y Sissí emperatriz (1956, Ernst Marischka).
En 1956, acompañada de su madre, viaja a Hollywood, donde recibe de manos de Walt Disney el premio a “La muchacha más bonita del mundo”. Aunque estaba cansada de interpretar a Sissí, su madre logra convencerla de filmar otra película. Así filma El destino de Sissi (1957, Ernst Marischka), que se convirtió en otro éxito.
En 1958, Romy conoció a Alain Delon en París. Con él compartió cartel en Christine (1958). Ella viajaba constantemente a París y vivieron un apasionado romance. Romy quería ir a vivir con Delon y la madre lo único que le pidió fue que se comprometiera. Así, el 22 de marzo de 1959, se realizó el compromiso en su residencia frente a muchos periodistas. Ella decía: “Siempre me lo juego todo, llevo las cosas hasta las últimas consecuencias. Me entrego y amo con todo mi corazón”. Contó a la prensa cómo fue el primer encuentro con Alain Delon en el aeropuerto de Orly. Allí la esperaba el joven casi desconocido que sería compañero en el filme Christine. El actor estaba al pie de la escalera. Ella miró con interés al joven perfectamente vestido, con corbata, bien peinado, atractivo, serio y con un ramo de rosas rojas. Ella todavía no hablaba francés y él tampoco inglés… Pero un sentimiento los unía.
Luego hace teatro, y en 1961, encarna el personaje de Pupé, en Bocaccio ’70. También protagonizó Le combat dans l’√≠¬Æíle (1962) junto a Jean-Louis Trintignant, con quien se le adjudicó un secreto romance.
En esos años, paseando en la finca con Delon recibe un telegrama de Orson Welles que le cambiará su destino. Orson le propone filmar El Proceso (1962). Romy, sin pensarlo, viaja a los Estados Unidos a encontrarse con el actor que tanto admiraba. Hollywood la esperaba para filmar otras películas como Los vencedores (1963, Carl Foreman), El cardenal (1963, Otto Preminger) y Préstame tu marido (1964, David Swift) con Jack Lemmon.
Trasde tantas filmaciones vuelve a París, pero Delon ya no la estaba esperando en su mansión. Sólo la esperaba un ramo de rosas y una carta de despedida. Alain Delon viaja a España y conoce a Nathalie, con quien tendrá un hijo. √âsta noticia hace cambiar a Romy y acepta amigarse con la madre, cosa que no podía antes, debido a que estaba en contra de su relación con Delon. Finalmente busca consuelo en su mamá, que la ayuda a pasar ese triste momento que estaba viviendo.
En 1965, filma la comedia ¿Qué tal Pussycat? (1965) junto a Woody Allen, Ursula Andrés y Peter Sellers. De nuevo en Francia, aparece en La ladrona (1966, Jean Chapot).
Trabaja con Alain Delon, en La piscina (1969, Jacques Deray).
El 15 de julio de 1966 se casó con el actor Harry Meyen en el Cap Ferrat, en la Costa Azul, y se mudaron a Berlín. De este matrimonio nace David Christopher; Romy deja de trabajar dos años para criar al bebé. Es este tiempo también fallece su padrastro y descubre que las finanzas que le administraban no le dejan un peso. El matrimonio enseguida empieza a desvanecerse. Harry sufría grandes dolores de cabeza y lo ponían “demasiado nervioso”. Se divorciaron en 1975. Luego conoce a Claude Sautet, que la dirigió en Las cosas de la vida (1970, Claude Sautet), mientras mantenían una relación secreta.

Más tarde en París, junto a su ex-amante por tercera vez, protagoniza con Delon otra película, El asesinato de Trotsky (1972, Joseph Losey). Después aparece nuevamente el personaje de Sissí que lo reencarna de la mano de Luchino Visconti en Luis II de Baviera (1972, Luchino Visconti).
En 1972, después de larga disputa judicial, Romy obtuvo la custodia de David a cambio de ceder la mitad de su fortuna a su antiguo compañero. El actor Harry Meyen siguió con sus dolores de cabeza y su fracaso sentimental, y se dedicó a beber y a tomar demasiados analgésicos. Romy realizó otro filme con mucho éxito: Ella, yo… y el otro (1972, Claude Sautet). Siguió el éxito con Lo importante es amar (1975, Andrzej Zulawski), que le dio la oportunidad de ganar el premio César francés a la mejor actriz. El segundo lo obtuvo por El viejo fusil (1975, Roberto Enrico). Durante el rodaje de esta película conoce a Daniel Biasini, con quien se casó en diciembre de 1975 en Berlín. Su matrimonio duró hasta junio de 1981. Pierde un embarazo, pero al poco tiempo lo intenta nuevamente y el 21 de julio de 1977 nace Sarah Magdalena en Saint Tropez.
En 1979, Harry Meyen fue encontrado ahorcado en una de sus habitaciones de su castillo de Hamburgo. Ella viaja rápidamente desde México, donde se encontraba trabajando. El suicidio de su ex-marido la afectó terriblemente y a su hijo lo mandó con los abuelos paternos, pese a que el niño se había encariñado de vivir con su marido Daniel. Romy no podía dormir y bebía para conciliar el sueño. Unos meses más tarde muere la abuela paterna Rosa Rhetty, en Viena, a los 106 años.
Su segundo matrimonio empieza a decaer. Sigue trabajando y rueda Una mujer en la ventana (1976, Pierre Granier-Deferre), Una vida de mujer (1978, Claude Sautet) y en los EE.UU., Lazos de sangre (1979, Terence Young). Vuelve a Europa a rodar Una mujer singular (1979, Costa-Gavras) y la magnífica La muerte en directo (1980, Bertrand Tavernier).
Rueda en Italia Fantasma del amor (1981, Dino Risi) junto a Marcello Mastroianni. Conoce entonces a un joven productor, Laurent Petin, quien se encargó de cuidarla de las borracheras y la acompañaba en sus noches de insomnio. De vuelta se mudaron juntos en París.

A los 43 años, si bien parecía que había encontrado a un buen compañero, parece no encontrar sus sueños como en aquellas noches. Encontró en la actividad diaria el cese de sus depresiones continuas. Empezó a rodar Testimonio de mujer (1982) y poco a poco comenzó a deteriorarse su salud: se quebró un pie y la operaron de urgencia del riñón, con un principio de cáncer. Pero parece que la desgracia no llega a su fin. Faltaba el golpe final: su hijo David, trepando las rejas de su casa, resbaló y quedó atravesado por una de ellas. El encargado de darle la noticia fue Alain Delon. Romy corrió hacia al hospital, pero ya era tarde: su hijo de catorce años acababa de morir en la sala de operaciones. En medio del dolor la madre confiesa que era su único amigo. A causa del dolor se encerró en un hotel y no quería salir para nada. Entonces Alain la busca y la lleva a su finca lejos de los periodistas para que esté más tranquila. Finalmente el año siguiente 1982, termina de filmar Testimonio de mujer (1982) y Romy exigió que al final de la película aparezca la dedicatoria “Para David y su padre”.
Un 29 de mayo de 1982, después de una velada en casa de la hermana de Laurent, la pareja llegó a las dos de la madrugada a su departamento. Romy no quiso acostarse enseguida. Tenía algunas cartas que escribir. Laurent se fue a la cama. Al despertarse por la mañana la encontró sentada sobre el sillón, en la misma posición que la noche anterior. Sobre la mesa había una carta apenas comenzada y algunas escrituras sobre las actividades que debía realizar durante del día. El dolor de la pérdida de su hijo la llevó a sobrevivir diez meses más. Su vida se fue apagando lentamente; apenas comía y sólo escribía cartas a los amigos, hablando de su hijo como si estuviera vivo.
Fue enterrada en el cementerio de Boissy Sans Avoir, a 50 kilómetros de París. Lugar del que ella afirmaba: “En París soy la mujer más feliz del mundo. No existe una ciudad como ésta para vivir la vida”. Dos meses después del entierro su tumba fue profanada y su diario íntimo desapareció. Algunos sostuvieron que los escritos eran muy comprometedores para los traficantes de drogas y podían esclarecer el asesinato de Stefan Markovic, el secretario personal de Alain Delon, asesinado en 1968.
El primero que acudió después de su muerte fue Alain, que no quiso asistir a su multitudinario entierro… y todavía hoy, al cabo de los años, recuerda a Romy como el único amor de su vida. Cuando Romy Schneider murió, Alain Delon confesó a un periodista que ella representaba veinticuatro años de su vida y los momentos más felices de su existencia. Así se fue una grande con una belleza natural inconfundible.
Ilustraba sus coloreadas escenas, junto a su suntuosos vestuarios, como si fuesen robados de un cuento de hadas. Su tristeza y su soledad no tenían refugio en ella y poco a poco fueron adueñándose y copando su vida cada vez más. La dulce sonrisa de la inigualable Romy Schneider se fue borrando en su rostro y en su mente; sus explicaciones, sus sentimientos necesitaban ser escuchados y no guardados en interminables notas sin un destinatario. Nadie la supo comprender; la soledad la acompañaba y le jugó una mala pasada. Este mundo trágico que le tocó vivir le cortó un ala para poder volar.(Fuente:claqueta.es)




                                                 Romy Schneider como la emperatriz Sissi

Su gran oportunidad llegó con Sissi. En 1955 se celebró el estreno mundial de la primera parte. Durante muchos años Romy Schneider fue encasillada en este papel. La actriz intentó borrar su imagen de Sissi (que acabó odiando) hasta el día de su muerte. Sin embargo, este papel fue el mayor éxito de su carrera.

Tras la segunda parte Sissi Emperatriz y la tercera El destino de Sissi, la actriz se negó a hacer la cuarta rechazando incluso un sueldo de un millón de marcos (algo más de 510 000 euros).

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