Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 27 de mayo de 2013

Bette Davis y Wylliam Wyler: Un amor a "La carta"

Bette Davis en "Jezabel" - 1938

Un año antes de que Vivien Liegh se presentara como una caprichosa niñita del sur de los Estados Unidos en "Lo que el viento se llevó" (1939) tuvimos un claro antecedente de dicho personaje en "Jezabel" (1938) en el que Bette Davis daba vida también a una belleza sureña en extremo consentida y que le valió la consecución de su segundo Oscar.

El caso es que durante el rodaje de esta sensacional película, el director, William Wyler, tuvo un romance con su protagonista, que si bien estaba casada con el músico de jazz Harmon Nelson, su relación debía de encontrarse muy deteriorada puesto que de hecho se divorciaron ese mismo año. La cosa llegó a tal punto que Davis describió con el tiempo la relación con Wyler como «el amor de mi vida», y dijo que hacer la película con él fue «el momento de mi vida de la mayor felicidad perfecta».

William Wyler y Bette Davis durante el rodaje de "Jezabel"
En pleno romance Wyler le escribió una carta a la Davis, que por cierto, tal como se ve en la foto se mostraba realmente hermosa en esta película, y le pedía matrimonio. Despues de un día muy complicado de rodaje, en el que había discutido con Wyler, Bette encontró en la mesa del vestíbulo de su casa la carta de puño y letra de Wyler, pero despues de aquella pequeña pelea no quiso abrir ni leer la carta. Tardó una semana en abrirla y encontrar la referida petición, así como la solicitud del director de una respuesta inmediata, pues de no recibir noticia o ser esta negativa se casaría de forma inminente con otra mujer, cosa que como pudo comprobar ocurrió cuando supo por la radio del enlace de William Wyler con Margaret Tallichet, algo que ocurrió horas despues de haber abierto la carta.

Nadie duda de las semanas que la Davis estuvo llorando amargamente, ni de que de haberse llegado a casar con Wyler hubiesen formado una de las parejas más formidables de la historia del cine, dado el talento que ambos atesoraban. Bette Davis siempre recordó esa semana sin abrir aquel sobre como el mayor error de su vida. Curiosamente al año siguiente, en 1939, ambos volvieron a coincidir en una película, también de enorme éxito y que curiosamente tuvo por título "La carta".


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