Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 11 de abril de 2013

John Ford, el tuerto más famoso de Hollywood, no era tuerto



Hay personajes que son verdaderamente curiosos. Uno de ellos es sin duda John Ford, ese titán de la dirección cinematográfica al que tantas maravillas y buenos ratos debemos. El caso es que es habitual verlo en fotografías con un parche tapándole un ojo, siempre a medio colocar, como si en realidad no fuera del todo necesario. En realidad, Ford no era tuerto, aunque tampoco era un asunto, este de llevar el parche, que pudiera tildarse de excentricidad, de singular coquetería o extravagancia gratuita como se señala en algunos medios. El director empezó a utilizar el parche en el año 1953 con el único fin de recuperarse de una operación de cataratas, que se saldó exitosamente. El problema surgió en el postoperatorio cuando Ford se sentía tan irritado por los vendajes que le habían sido puestos por los médicos para proteger el ojo, que este sin encomendarse ni a Dios ni al diablo, decidió por su cuenta quitarse prematuramente los vendajes. A consecuencia de ello su ojo izquierdo no se recuperó del todo satisfactoriamente, quedando desde entonces hipersensibilizado a la luz. Así para aminorar las molestias que le producía la incidencia directa de la luz tuvo que llevar de por vida el famoso parche, aunque a veces lo cambiaba por unas gafas en las que la lente de ese lado izquierdo era mucho más oscura para proteger su ojo, tal y como aparece en la foto que acompaña el texto. Pero tuerto, lo que se dice tuerto, no era.

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