Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 15 de marzo de 2013

Cartas de Gladys Pearl Baker a Marilyn Monroe




"Querida Marilyn:
Por favor, querida niña, me gustaría recibir una carta
tuya. Todo es horrible en este lugar y quiero salir de aquí lo
antes posible. Creo que una madre merece el amor de su hija
y no solamente su odio y su desprecio. Una carta, una sola
carta es todo lo que pido. Ni siquiera te suplico que vengas
a ver a tu madre que sufre. ¿Es esto pedir demasiado a una
hija? Te quiere, tu Madre."


"Querida niña:
Arrepiéntete. Arrepiéntete mientras puedas: ¡el tiempo
está próximo! Recuerda lo que dice el salmo del Señor: «Temblad
y no pequéis, meditad esto en vuestros corazones, en
vuestras alcobas, y pensad». El castigo del Señor se acerca, ya
no puede tardar, y entonces, querida niña, todos seremos quebrantados
por su mano. Escucha a Isaías: «Todo hombre será
derribado, todo mortal humillado, no los perdonarás. Meteos
en los escondrijos de las peñas, escondeos en el polvo, ante la
presencia aterradora de Yahvé, ante el fulgor de su majestad
cuando venga a castigar la tierra». Antes de ser aniquilada,
¡mírate a ti misma, hija mía! Y arrepiéntete de todo. Mírate:
¿no te da vergüenza? ¿Es que no te da vergüenza?"


"Querida Marilyn:
En primer lugar, yo nunca quise que fueras actriz. Acabarás
mal y te voy a decir por qué: has cometido muchos pecados.
Demasiados. Has ofendido al Señor una y otra vez. Él ha
derramado en la cruz su sangre para liberarte: ¿qué crees que
debes hacer ahora tú por Él, hija mía? ¿Te figuras que no tienes
que pagar tu deuda? Consulta a tu conciencia. Pero, claro,
vosotros nunca pensáis en eso, porque sois jóvenes todavía y
eso os hace creer que la muerte está lejos. Nada más falso, querida
niña. La vida del hombre es un relámpago muy breve
entre dos oscuridades, la vida huye como sombra, pasa como
soplo y no subsiste. Sois una generación indócil, pero acordaos
de sus palabras: «Circuncidad vuestros corazones y no endurezcáis
más vuestra cerviz». El Señor seguirá agonizando en
la cruz por todos vosotros, hasta la consumación de los tiempos,
y mientras tanto, ¿cómo podéis conciliar el sueño?, ¿cómo
sois capaces de olvidaros de Él? ¿Por qué seguís pecando? Querida
niña, arrepiéntete de todo y tiembla, ponte de rodillas,
implora su perdón, que tus gemidos hagan crujir tus huesos
hasta que llegue a Él el clamor de tu arrepentimiento. Limpia
de inmundicias un corazón que te lleva incluso a la iniquidad
de aborrecer a tu propia madre, sangre de tu sangre."

(Tomadas de la obra de Rafael Reig, donde se recogen cartas y comentarios personales de Norma Jean)


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