Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 21 de febrero de 2013

Sam Peckinpah



"Todas mis películas son hijos mutilados, ninguna de ellas la he rodado con entera libertad. Cosa que hace que las quiera más, es como el padre que siente más afecto por los hijos enfermos que por los sanos."


 SAM PECKINPAH  (21 de febrero de 1925 - 28 de diciembre de 1984)




David Samuel Peckinpah fue un director y guionista de cine, televisión y teatro estadounidense.

Conocido especialmente por la controversia social que se generó a raíz de la violencia en sus películas (denostadas por los más conservadores, al entender que Peckinpah hacía una apología de ésta e incluso la banalizaba, y alabadas por el resto al percibir que la violencia era usada por el realizador como una depuración formal en busca de un ejercicio de estilo renovador y alternativo al canon narrativo más clásico), forma parte del grupo de directores que hicieron remontar la industria hollywoodiense durante las décadas de 1960 y 1970.

Entre sus importantes aportaciones al cine figura la reformulación del western clásico llevándolo a terrenos más crepusculares y violentos. La crítica ha destacado el lirismo de su cine, así como la profundidad psicológica de la que dotó a sus personajes.


Nació el 21 de febrero de 1925, hijo de un abogado perteneciente a una acomodada familia. Su bisabuelo Rice Peckinpaugh, un comerciante y granjero proveniente de Indiana, cambió su apellido a Peckinpah al trasladarse a California en la década de 1850. Su madre también pertenecía a una familia acomodada. Junto a su hermano, solían faltar a clases para ir al rancho de su abuelo materno, Denver S. Church, a vivir la vida como cowboy. Realizó en Fresno sus estudios básicos, y los secundarios en el Fresno High School. Su carácter lo involucró repetidamente en peleas y problemas de disciplina, por lo cual sus padres decidieron inscribirlo en la academia militar San Rafael Military Academy, para realizar su último año de estudios. En 1943 se alistó en el Cuerpo de Marines de los Estados Unidos y en 1945 fue enviado a China en un batallón cuya tarea consistió en desarmar a los soldados japoneses. A finales de 1946 regresó a Estados Unidos sin haber presenciado ningún combate. Una vez en casa, sus planes fueron estudiar Derecho y entrar en la empresa de su familia. Sin embargo, conoció a una joven estudiante de Teatro, Mary Selland, que más tarde sería su esposa, e influenciado por ella, comenzó a interesarse por el teatro y la poesía. Inició sus estudios de teatro en el Fresno State College y los completó en la Universidad del Sur de California.


Tras terminar sus estudios pasó una temporada trabajando de tramoyista hasta 1951, cuando comienza a trabajar en la CBS. Su primera incursión en el cine fue de la mano de Don Siegel en 1954, como guionista y actor secundario en su película Invasion of the Body Snatchers (1956) (La invasión de los ladrones de cuerpos). Este trabajo le valió el reconocimiento de la cadena CBS, para la cual comenzó a escribir guiones en series como Gunsmoke (La ley del revólver), Broken Arrow, Tales of Wells Fargo y Zane Grey Theatre. Su primer trabajo como director fue en 1958, con el episodio de Broken Arrow titulado The Knife Fighter. Durante sus años en televisión Peckinpah reunió un grupo de actores –Strother Martin, R. G. Armstrong, Warren Oates– que le acompañarían en sus posteriores películas.

En 1961 Peckinpah dirigió su primera película The Deadly Companions con Maureen O'Hara y Brian Keith en los papeles principales. La cinta, rodada en principio como un telefilme pero estrenada en Europa en los cines, obtuvo una escasa aceptación por parte del público y de la crítica en general, ante esto, el director reaccionó asegurando que había tenido muy poca libertad durante el rodaje a causa de las presiones de los productores.

Un año después dirigió su siguiente película, Ride the High Country (Duelo en la alta sierra, 1962), que ganó un premio en el Festival Internacional de Cine de Bélgica, por encima de Fellini 8 ½. Además, la crítica francesa la calificó muy positivamente y fue juzgada como la mejor película extranjera en el Festival Mexicano de Cine. Está incorporada en el archivo National Film Registry de la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Con esta película inauguró uno de sus temas fetiche: el western crepuscular, con dos estrellas del género en su madurez (Joel McCrea y Randolph Scott).

Su tercera película fue Mayor Dundee (1965), y marcó el inicio de sus explosivas relaciones con productores y distribuidoras. Protagonizada por Charlton Heston y Richard Harris, y situada al final de la Guerra de Secesión. El director pretendió dar suficiente densidad a la película y dotar a los personajes de cierta complejidad. Sin embargo la productora Columbia Pictures, la consideró demasiado larga y complicada, e hizo numerosos cortes y remontajes. Peckinpah se enfureció, declarando públicamente que su película, tras esos recortes, era incomprensible. A causa de su reacción fue retirado del rodaje de su siguiente película, El rey del juego (1965), finalmente rodada por Norman Jewison, que se convirtió en uno de los clásicos del cine estadounidense de la época. En 1966, la cadena de televisión ABC le ofreció la oportunidad de dirigir Noon Wine, una adaptación de la novela de Katherine Anne Porter, que fue un éxito de público y crítica.

Pero la película que inauguró la fama sanguinaria de su cine fue The Wild Bunch (Grupo salvaje, 1969), continuando con el género del western crepuscular. También su estilo de dirección estableció lo que serían sus características, usando la cámara lenta en numerosas secuencias y una técnica de montaje bastante vanguardista. Fue considerada por algunos críticos como «la película más violenta que se haya filmado jamás».

Durante el rodaje de su siguiente película, La balada de Cable Hogue (1970), el director fue forzado por la productora Warner Bros. a dirigir la película sin la violencia mostrada en The Wild Bunch. De manera que el director le dio un toque cómico y se invirtió apenas dinero en publicitarla, lo cual hizo que pasara casi desapercibida entre el público.

Cuando la reputación del director estaba marcada por el apodo de Bloody Sam (Sam el sanguinario) que le acuñaron los críticos estadounidenses, dirigió en el Reino Unido, Perros de paja (1971), con Dustin Hoffman y Susan George como protagonistas principales. En poco tiempo la película se convirtió en un importante tema para diversas publicaciones como Cinema, Esquire, Life o Playboy, que publicaron varias entrevistas con el director. Sin embargo, gran parte de la polémica que levantó, estuvo debida a la presunta tendencia misógina que atribuyeron diversos grupos feministas a la película. Este sería, junto al de la violencia en su cine, otro de los debates que estuvo presente durante toda su carrera.

En 1971 realizó Junior Bonner (El rey del rodeo), protagonizada por Steve McQueen, que pasó mucho más desapercibida por la taquilla que su predecesora. En ella se encuentra el tema favorito del director: el mundo de los perdedores. La «lírica de la desolación» o incomprensión -como cita algún crítico- es llevada aquí a su máxima expresión, contando con unos medios poco halagüeños pero con una historia honesta, con garra y unos actores entregados (Ben Johnson, Ida Lupino y otros).

Un año después volvería a trabajar con Steve McQueen en uno de sus más famosos papeles: The Getaway (La huida). Tan famosa como denostada en su momento (con anécdota de la censura española incluida), su revalorización internacional llega tras el remake de 1994.

En 1973 dirigió Pat Garrett y Billy The Kid, con Bob Dylan y Kris Kristofferson.

En 1974 realizó su película más surrealista según la crítica, Bring Me the Head of Alfredo Garcia (Quiero la cabeza de Alfredo García); al año siguiente el thriller Los aristócratas del crimen (1975), y en 1977 La cruz de hierro. Todas ellas realizadas con escaso presupuesto. Orson Welles se puso en contacto con Peckinpah para decirle que La cruz de hierro era la mejor película antibélica que había visto. Sin embargo, fue un fracaso de crítica y público en Estados Unidos.

A finales de la década de 1970 Peckinpah parecía haber pasado al olvido, ninguna publicación hablaba de él. Su salud era ya muy precaria debido a su alcoholismo y su adicción a la cocaína. En 1978 dirigió Convoy, que fue otro fracaso.

Su última película fue Clave: Omega (1983), un thriller de espías que no tuvo la suficiente fuerza ni siquiera para motivar críticas serias, debido a sus concesiones al comercialismo -protagonismo de Rutger Hauer incluido.

Sam Peckinpah murió de paro cardíaco el 28 de diciembre de 1984

(Fuente:Wikipedia)
 
 
 

 
PERROS DE PAJA
(1971), basada en la novela de Gordon M.Williams, fue su primera película fuera del género, o quizá, fuese el western más western que hizo nunca. Un matemático americano, excelentemente interpretado por Dustin Hoffman, se traslada a vivir al pueblo natal de su mujer, Susan George, en el corazón de la campiña británica, aunque este aparentemente idílico lugar acabe siendo para el protagonista una suerte de pérfida Albión. Y es que nada más empezar el filme, el toque Peckinpah traspasa la pantalla como un fogonazo. Pronto todo se cruza para el malogrado protagonista que se ve perdido en un lugar que no le pertenece, en un territorio que se presiente hostil, repleto de haraganes pendencieros que beben y desfasan, auténticos tarambanas amorales. Sumémosle a este miasma una de las violaciones más ambiguas de la historia del cine, y ya tenemos la fiesta montada. Todo suministrado sibilinamente hasta estallar en una explosión de ultraviolencia al más puro estilo de La jauría humana (1966) de Arthur Penn. Presentado con un montaje tenso, con ralentíes marca de la casa, y con la liberación redentora del tempo fílmico. Impagable.

Perros de paja golpea al espectador en lo más profundo de sus entrañas. Es una película incómoda de ver pero de una calidad imperecedera. Leí de un íntimo del director, Gonzalo Suárez, que su cine no se trata de una exageración gratuita, porque toda orgía es exagerada, más bien denota la percepción de quien ha conocido o intuido la descomposición del tiempo durante el lapso de una explosión o un accidente. Y toda muerte es eso: explosión y accidente. Huid de remakes, ésta es la buena. Con su visión Peckinpah nos recuerda: La vida sólo es amarga para los que la esperan dulce.
(Fuente:http://escritouncine.com/2013/02/19/perros-de-paja-1971-violencia genera violencia)



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