Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 24 de febrero de 2013

Haruki Murakami.- Baila, Baila, Baila




"A finales de mayo, el gato se murió. Fue una muerte repentina. Sin previo aviso. Un buen día me levanté y me encontré al gato sin vida, encogido en un rincón de la cocina. Seguramente murió sin darse cuenta... Se llamaba Sardina. No había tenido una vida feliz. Nadie lo había querido, y tampoco él había querido  a nadie. Siempre miraba a la gente con desazón, como diciendo: "¿Qué es lo siguiente que voy a perder?"- Jamás he visto a otro gato con semejante mirada. Pero el caso es que murió. Una vez muerte, ya no iba a perder nada más. Tal vez eso sea lo bueno de morirse"

"No se trata de corrupción. Es el sistema. Así son las grandes inversiones. Desde luego, siempre las ha habido, en mayor o menor medida. Lo único que ha cambiado es que la red del capital ha adquirido un grado de elaboración y un empuje incomparablemente mayores. ...Y todas las cosas y fenómenos que existen quedan prendidos dentro de sus mallas. El capital se sublima en forma de cierto concepto mediante condensación y fragmentación. Llevándolo al extremo, podría decirse que es un acto religioso. La gente venera el dinamismo  del capital. Lo idolatran, lo mitifican. Veneran el precio del terreno en Tokio  y aquello que los resplandencientes Porsche simbolizan. Son los restos de la mitología de este mundo de hoy.
Así es el capitalismo. Nos guste o no, vivimos en esa sociedad. Los criterios del bien y el mal también se han subdividido y se han vuelto más sofisticados  Dentro del bien  hay un bien moderno y  un bien “demodé”.  Dentro del bien moderno lo hay formal, informal, “en la onda” y esnob. También se llevan las combinaciones. Se pueden probar estilos complejos…. En tal mundo, la filosofía se va asemejando cada vez más a las teorías de la administración de un negocio. La filosofía se acerca al dinamismo de la época.
Aunque por entonces yo no lo veía así, antes, en 1969, el mundo todavía era bastante sencillo. En algunos casos, uno podía expresar su descontento arrojándole una piedra a un antidisturbios. Fue una época relativamente buena. Pero ahora, con esta sofisticada filosofía que nos gobierna, ¿quién le lanzaría una piedra a un antidisturbios? ¿Quién se expondría de buen grado a una ducha de gases lacrimógenos? Así es el presente. La red se extiende de punta a punta. Fuera de la red hay otra red. No se puede escapar. Cuando se lanza una piedra, ésta traza una elipse y se vuelve contra uno mismo. “

“No es fácil encontrar cosas buenas de verdad… Lo auténticamente bueno  no abunda. Sucede así con todo. Con los libros, con las películas… Con el Rock pasa igual. Si escuchas la radio durante una hora, encontrarás como mucho una buena canción. El resto no es más que basura producida en serie. Sólo que antes no le daba  tantas vueltas a  nada. Disfrutaba escuchando cualquier cosa. Era joven, tenía todo el tiempo del mundo y estaba enamorado. Cualquier chorrada, cualquier insignificancia, me emocionaba”

“El coche y yo nos compenetramos. Es decir, yo entro en el coche y, como lo aprecio, le transmito buenas vibraciones. De ahí nace esta atmósfera. El coche, por su parte, capta el ambiente. Yo me siento bien, y también el coche se siente a gusto.
-¿Pueden sentirse a gusto las máquinas?
-Claro que sí –dije yo-. No me preguntes por qué, pero las máquinas se sienten bien, y también se cabrean. No tengo una explicación lógica para eso, pero lo sé por experiencia.
…Con las máquinas, el sentimiento se queda en el lugar, no va más allá. Los sentimientos entre las personas son distintos. Cambian continuamente. Si amas a alguien, el amor va cambiando. Se cuestiona, se agita, se desorienta, se hincha, desaparece, se niega, hiere. En muchos casos uno no puede dominarlos. “

“Ella se llamaba Kiki; yo Mei, y la otra Mami. Nombres de cuatro letras, a veces menos…. Pero esas no somos nosotras. No nos conocemos. Mei, Kiki. Nombres sin una vida real. Son cartelitos clavados en el vacío. Nosotras somos sólo una imagen. Seres etéreos. Y cada una respeta la imagen de las demás”

“Todo ser humano alcanza su cúspide, cada uno a su manera. Una vez que ha ascendido, no le queda más remedio que bajar. Nadie sabe dónde está esa cúspide. Uno se pregunta si todavía no la ha alcanzado y, de pronto, ya has cruzado la divisoria. Nadie lo sabe. Unos  la alcanzan a los doce años y luego arrastran una vida insulsa. Otros no paran de ascender toda su vida. Otros aún mueren en la cúspide. Muchos poetas y compositores viven a merced de una furiosa racha de viento, y ascienden a tales alturas que no logran sobrepasar la treintena. Pero otros, como Pablo Picasso, siguen pintando con intensidad cumplidos los ochenta. ¿Y yo?, me pregunté.
La cúspide, pensé. ¿La habré alcanzado ya?... Si miro atrás, me parece que apenas he vivido. Pequeñas vicisitudes. Altibajos. Sólo eso. No he creado nada. He amado y he sido amado, pero ya no queda nada. Un paisaje extrañamente llano y monótono. Es como si caminara dentro de un videojuego…Engullo una línea de puntos dentro de un laberinto. Lo único seguro es que un día tendré que morir.
Es posible que no llegues a ser feliz,  había dicho el hombre carnero.  No tienes más remedio que bailar. Tan bien que deslumbres a todos

“Así es el mundo en el que vivo. Se creen que el lujo  consiste en tener un piso en Minato, un coche de fabricación europea y un Rolex. ¡Menuda estupidez! No tiene sentido. .. la necesidad se crea artificialmente. Es un montaje. Te generan la ilusión de que necesitas lo que nadie necesita. Un espejismo. Es muy sencillo. Basta con bombardearte: hay que vivir en Minato; si te compras un coche, tiene que ser un BMW; y el reloj que sea un Rolex. Se repite el mismo mantra una y otra vez. Y todos lo acaban creyendo: hay que vivir en Minato; si te compras un coche, tiene que ser un BMW; y el reloj que sea un Rolex. Algunos creen  que con esas cosas logran diferenciarse de los demás. Piensan que son diferentes. No se dan cuenta de que, comportándose así, acaban siendo como todos los demás. Les falta imaginación. Todas esas cosas son artificiales. Mera fantasía”

“La gente se muere así, sin más, continuamente. La vida es mucho más frágil de lo que crees. Por lo tanto, debemos tratar a los demás de manera que, a su muerte, no nos queden remordimientos. Con justicia y, a ser posible, honradez. A mí no me cae bien la gente que, sin haber hecho nunca el esfuerzo, cuando alguien muere llora y se arrepiente. No, no los soporto”

(Tomado de la primera edición de Tusquets, 2012)

Imagen: Matisse.- La danza

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