Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 11 de enero de 2013

Éric Rohmer

"Desde el punto de vista filosófico, soy contrario a la expresión del pasado en el cine. Me interesa mucho más tratar de visualizar lo invisible a través de lo visible que tratar en vano de visualizar lo invisible. El pasado no se puede ver y, para mí, tampoco se puede filmar."

 ÉRIC ROHMER (4 de abril de 1920 - París, 11 de enero de 2010)


Jean-Marie Maurice Schérer (Éric Rohmer) fue un crítico y director de cine, además de periodista, novelista, guionista y profesor francés. Figura intelectual importante de la llamada Nouvelle vague (Nueva Ola) francesa de posguerra y editor de la prestigiosa revista de cine Cahiers du Cinéma, es recordado sobre todo por tres series de películas: Seis cuentos morales, las seis Comedias y proverbios y los Cuentos de las cuatro estaciones.

La publicación Quién es Quién en Francia, afirma que su nombre es Maurice Henri Joseph Schérer, nacido el 20 de marzo de 1920 en Tulle. Otras fuentes dan el nombre de Jean-Marie Maurice Schérer, nacido el 1 de diciembre de 1920 en Nancy.

Hijo de Lucien y Mathilde Schérer, después de terminar sus estudios, en la década de 1940 se trasladó a Paris donde trabajó como profesor de literatura y reportero de un periódico. En 1946, y bajo el seudónimo de Gilbert Cordier, publicó su única novela, Élizabeth.

Durante esos años se convirtió en asiduo asistente a la Cinemateca francesa y adoptó el nombre por el que se lo conocería desde entonces, Éric Rohmer, en referencia a dos de sus personas favoritas: el director de cine austrohúngaro Erich von Stroheim y el novelista británico Sax Rohmer, autor de la serie Fu Manchú.

Se casó en 1957 con Thérèse Barbet, con quien tuvo dos hijos. Es hermano del filósofo René Schérer y padre del periodista Denis Schérer, conocido con el seudónimo de René Monzat.

Fue galardonado en el Festival Internacional de Cine de Berlín 1967, 1983 y 1992, en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián 1970, en el Festival de Cine de Cannes 1976, y en el Festival de Cine de Venecia 2001, junto a otros importantes premios cinematográficos internacionales.

Como crítico de cine, llegó a ser jefe de redacción de la prestigiosa revista francesa Cahiers du Cinéma entre 1956 y 1963, junto a quien fue uno de sus grandes maestros, André Bazin. En 1950, mientras filmaba su primer cortometraje, Journal d'un scélérat, fundó junto a Jean-Luc Godard y Jacques Rivette la revista de crítica cinematográfica Gazette du Cinema. En esa época también trabó una relación intelectual constante con directores como Claude Chabrol, Alain Resnais y François Truffaut. Él y Claude Chabrol escribieron el libro Hitchcock, sus primeros cuarenta y cuatro filmes. Escribió además un ensayo erudito sobre La organización del espacio en el 'Fausto' de Murnau.

Su primer largometraje fue El Signo del León (1959), que obtuvo una buena recepción por parte de la crítica, pero que no fue bien recibido por el público. Al inicio estuvo muy marcado por el existencialismo (por ejemplo, el Jean-Paul Sartre de Situaciones I), y en esta película todavía se refleja; pero como señaló en El gusto por la belleza, tras ver películas de Roberto Rossellini, y en especial Stromboli, adoptó otro punto de vista sobre el mundo. Entre los franceses considera a Jean Renoir el más grande de todos, aunque el cine de Marcel Carné le llamó la atención de muy joven.

En 1962, junto al director alemán Barbet Schroeder y la productora Margaret Menegoz, creó una empresa productora de películas llamada Les Films du Losange, que hasta la actualidad ha realizado más de 80 películas.

El cine de Eric Rohmer se caracteriza por su sencillez y por su agudeza intelectual. Hay un clima de profunda sintonía con los ambientes en los cuales se desarrolla la acción, y con aquellos personajes que definen el sentido moral de cada una de sus historias, muchas de ellas constituidas sobre relaciones triangulares. Los diálogos intensos y continuos, la alambicada expresión de los sentimientos definen su denominado "cine de prosa".

Probablemente, la separación de su carrera en tres grandes etapas aporte claridad, desde los temas y títulos de sus filmes, a aquellos que no hayan visto su cine. En la década de 1960 comenzó su famosa serie de filmes Seis cuentos morales, en los que aborda una temática que atraviesa toda su carrera: el rescate de la banalidad de la vida desde las palabras más habituales en apariencia, las acciones que llevan a cabo los individuos por canales que desafían a su propia identidad y voluntad. Esta etapa está caracterizada por sus filmes depurados de amores y desamores, y por el énfasis en la palabra puesta en boca de sus personajes, no para aportar información, sino para definir sus personalidades mediante la charla cotidiana, siempre sin música de fondo (que evitará). Los Seis cuentos morales fueron concebidos originalmente como una novela; sin embargo, Rohmer desistió de seguir escribiendo cuando descubrió que algunas situaciones podían definirse por medio de imágenes y no de palabras. En referencia a estas ideas, Rohmer declaró: "Yo no digo cosas en mis películas, muestro gente que habla y se mueve como los paisajes, las caras, los gestos y sus comportamientos".

El primer reconocimiento a su trabajo en un festival de cine fue en 1967, cuando su película La coleccionista, integró la nómina de filmes en la competencia oficial del Festival Internacional de Cine de Berlín y obtuvo dos distinciones, una a la Mejor película para público joven, y el Premio especial del jurado. Tres años más tarde, en 1970, fue nominado al Oscar en el rubro Mejor film hablado en idioma no inglés, por Mi noche con Maud; al año siguiente, ese largometraje fue candidato al Mejor guion original. Ambas son de esa primera serie.

Entre 1981 y 1987 —y tras su éxito con adaptaciones de época La Marquesa de O, basada en Kleist (1976), y de Perceval le Gallois (1978)—, rodó otra saga actual y variada, Comedias y Proverbios, que cuenta con siete producciones, entre las que se cuenta una irónica La Femme de l'aviateur (1980), y la rica en matices amorosos de jóvenes y menos jóvenes, Pauline en la playa, aunque destaque un film más personal y con mayor éxito tanto a nivel comercial como artístico, El rayo verde (1986). Esta etapa está marcada por una posición más optimista, con sabores que remiten a un cine post nouvelle vague, con una amargura constante que finaliza en filmes esperanzadores, en donde los personajes buscan llegar a un objetivo y esa misma búsqueda resulta ser el punto central de la mirada de Rohmer.

Con muchos puntos en común con las precedentes Comedias y proverbios (CP), en 1990 comenzó su última saga, llamada Cuentos de las cuatro estaciones (CCE), en donde se interna en historias de relaciones humanas, de las que el amor es, una vez más, el principal protagonista, y también pues el engaño, presente de manera notable en sus Seis cuentos morales (CM), le deja su lugar a una sensación ambigua de inseguridad y deseo contenido ausente en los primeros años de la década de 1980.

Las últimas películas —L'Anglaise et le duc (2000), Triple Agent (2004) y Les Amours d'Astrée et Céladon (2007)— fueron muy dispares, pero retomaron aspectos particulares de su cine.

Rohmer intentó trabajar a lo largo de 40 años con un acotado equipo de trabajo, por lo que repitió colaboradores, actores y técnicos. Entre ellos puede destacarse la delicada y compleja labor de Marie Rivière como actriz en nueve de sus producciones y el trabajo de Néstor Almendros en la dirección de fotografía. Desde que, en 1992, Almendros falleció, Rohmer comenzó a trabajar con la directora de fotografía Diane Baratier, con quien realizó todos sus trabajos desde ese momento, dotando a filmes realizados en formato digital de una profundidad y complejidad visual sorprendentes.

Mary Stephen editó las últimas 9 producciones de Rohmer y Françoise Etchegaray produjo 7 de sus últimas 10 películas. Mientras que la actual presidenta de Unifrance, Margaret Ménégoz, produjo 11 filmes de Eric Rohmer, y Pascal Ribier realizó el sonido de todos sus filmes de la década de 1990. Solía tener un equipo de trabajo inamovible, los mismos colaboradores y técnicos durante años, personas de su entera confianza, tanto en lo personal como en lo profesional.

De esta manera se comprende mejor la personalidad del director francés, que era introvertido y que no daba demasiadas entrevistas a la prensa, porque prefería caminar tranquilo por París sin ser reconocido. Tampoco asistió a entregas de premios o a festivales de cine. Una excepción notable es su aceptación del premio "Cuyutlán/Museo de la Sal" concedido por el gobierno de Colima (México) en 1988. En este contexto, poco se sabe de su vida privada, salvo que desde joven amó la naturaleza. Una prueba de ello es la granja de ciervos que fundó en su pueblo natal. En los últimos años esta granja se ha distinguido por la producción de ejemplares de singular rareza (cfr. E. Lemaitre, 'Les merveilleux cerves naines de Nancy', Le Monde, 2 Juin 1965). Su interés constante por el catolicismo, y su conservadurismo político (su no izquierdismo declarado, como dice en Cine de poesía contra cine de prosa) son pequeños atisbos de un personaje que sólo se dio a conocer con sus películas.
(Fuente:Wikipedia)


LA MARQUESA DE O es una película franco-alemana dirigida por Éric Rohmer estenada en 1976. Su guion se basa en la novela La marquesa de O de Heinrich von Kleist, publicada en 1805. La cinta ganó el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes de 1976.

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