Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 20 de enero de 2013

David Lynch



     "Los sueños verdaderamente importantes son los que tienes cuando estás despierto."

  DAVID LYNCH





David Keith Lynch, nació el 20 de enero de 1946 en un pequeño pueblo de Montana llamado Missoula, Estados Unidos. Su infancia transcurrió en ambientes naturales, casi siempre magníficos por su belleza pero en ausencia de amigos de su edad. Sólo en compañía de sus dos hermanos menores. Su padre, científico, trabajaba para el servicio forestal (Ministerio de Agricultura) y su madre maestra de domicilio, y debía trasladarse continuamente por parques nacionales y reservas forestales. En 1961, Lynch y su familia se mudaron del noroeste a Alexandria, Virginia. Según el director, "En una ciudad grande me di cuenta de que había mucho miedo. Viniendo del noroeste, eso te golpea con la fuerza de un tren."

      "Creo que era un chico completamente normal," recuerda. "Por supuesto, a todos nos gusta pensar que uno es diferente y único... Según mis recuerdos, tuve una infancia feliz, sin demasiados problemas. Pero los chicos tienen los sentidos particularmente alertas, los ojos muy abiertos, las orejas muy atentas, y el mundo les manda una catarata de informaciones y sensaciones... Los chicos perciben las cosas de manera muy fuerte, pero tienen también una imaginación que puede amplificar los acontecimientos más insignificantes, los detalles más ínfimos. Agrandado por la imaginación de un niño, un pequeño acontecimiento puede convertirse en la más bella o la más horrible de las historias. Cuando era chico esta percepción de las cosas podía ser formidable, pero, al mismo tiempo, turbadora e inquietante. Por ejemplo, poder entrar a una casa y, sin buscar nada en particular, sin imaginarte nada de nada, sentir que hay algo raro en esa casa. Como una nube malvada que flota en el aire y te indica de manera confusa que en esa casa algo anda mal. Hay gente adulta, todo parece normal, pero sentís que hay algo escondido, que en la casa reina un cierto malestar subterráneo que los que viven ahí no quieren que los demás vean... En mi casa todo era muy tranquilo, muy normal. Mis padres nunca se pelearon, hasta tal punto que a veces hasta me habría gustado que se pelearan un poco, que hubiera en la casa un poco de movimiento. Pero jamás pasó nada. Nuestra casa era un lugar sólido, estable, tranquilizador. Quizá cuando desde el principio se posee una estabilidad tan grande, un fundamento bien sólido, uno se encuentra más inclinado a salir de sí mismo. Mientras que si uno crece en la inseguridad, después busca desesperadamente la seguridad, sin arriesgarse tanto. Desde ese punto de vista, creo que tuve suerte."

      "Cuando era un adolescente, intentaba divertirme 24 horas al día. No empecé a pensar hasta que tuve 20 o 21. Hacía cosas estúpidas y comunes. [...] No sucedió mucho en el piso de arriba hasta los 19. Mi madre se negó a darme libros para colorear cuando era niño. Probablemente me haya salvado, porque si lo piensas, lo que hace un libro para colorear es destruir completamente la creatividad."

      Así hasta que cumplió 19 años. O sea, edad en la que comenzó su ir y venir por diferentes escuelas de arte, las cuales abandonaba. En el año 1965, sin embargo, ingresó a la Pennsylvania Acadamy of Fine Arts (PAFA), de Philadelphia. "Era un tiempo magnífico para estar en la Academia," asegura. "Las escuelas tienen olas, y sucedió que yo le pegué a una ola creciente y gigante. Había tanta gente buena en la escuela. Y ese fue el comienzo de todo. Se me aclararon las cosas en términos de pintura, y mi estilo encontró su camino."

      "La casa a la que me mudé quedaba frente a la morgue, al lado de Pop's Diner. El área tenía un ambiente grandioso -fábricas, humo, autopistas, diners, los personajes más extraños, las noches más oscuras. La gente tenía historias cinceladas en sus rostros, y yo veía imágenes vívidas -cortinas de plástico sostenidas con curitas, harapos rellenando ventanas rotas- mientras atravesaba la morgue camino a un negocio de hamburguesas."

      "Yo vivía en la calle 13 y Wood. Es un lugar muy industrial. A las 5:00 ya no hay nadie en el barrio. Nadie vive ahí. Y me gusta mucho eso. Es hermoso, si lo ves de manera correcta."

      "Vivíamos barato, pero la ciudad estaba llena de miedo. Un nene fue baleado en nuestra calle y las marcas de tiza que rodeaban el lugar en el que había yacido quedaron en la vereda durante cinco días. Nos robaron dos veces, nos dispararon a las ventanas y nos robaron el auto."

      Entre sus obras de la época había una compleja y entretenida mesa de pool eléctrica y una serie de "mujeres mecánicas", esto es, claro, mujeres que se convertían en máquinas de escribir.

      Es allí donde encontró su verdadera vocación. Disfrutó muchísimo esa etapa junto a otros con inquietudes artísticas. Su inclinación por la pintura se hizo manifiesta.

      Tras pasar por escuelas de arte, en 1965 Lynch y un amigo, Jack Fisk, viajaron a Europa para estudiar con el pintor expresionista Oskar Kokoschka en Salzburgo, Austria. Viajaron a París, y finalmente a Atenas, Grecia, pero regresaron a los Estados Unidos a los 15 días. "No me gustó Europa," asegura. "Pensaba todo el tiempo, aquí es donde voy a pintar. Y no había ningún tipo de inspiración allí para la clase de trabajo que quería hacer. [...] Tenía la intención de quedarme tres años. En cambio, ¡me quedé 15 días! Me acuerdo de estar acostado en un sótano en Atenas con lagartos que trepaban a las paredes, y pensaba en que estaba a 7.000 millas de McDonalds!"

      De vuelta en Alexandria, consiguió (y perdió sistemáticamente) una serie de trabajos: en una cigarrería, en una tienda de arte, en una oficina de ingeniería y en una marquería, cuyo dueño se llamaba, apropiadamente, Michelangelo.

      "Cuando era despedido, eso me llevaba a otra parte, a nuevas experiencias. Cada vez que me echaban, ¡estaba feliz de la vida!", recuerda. "Pero después de limpiar un baño tapado (un trabajo que nadie más quería) por cinco dólares, habría ido a cualquier parte con tal de salirme de ahí."

      Se casó cuatro veces y tuvo una hija con su primera mujer (Peggy Lentz, 1967-1974), un hijo con su segunda mujer (Mary Fisk, 1977-1987). Su tercera mujer fue la productora y editora de sus films, Mary Sweeney (2006), con quien tuvo un hijo en 1992.  Su ultimo matrimonio se celebró el 26 de febrero de 2009 con Emily Stofle, actriz que aparecía brevemente en INLAND EMPIRE y quien dio luz en 2012 a una niña, el cuarto hijo de Lynch, cuyo nombre es Lula Boginia Lynch.
(Fuente:http://www.davidlynch.es/david-lynch/biografia)





EL HOMBRE ELEFANTE 
(The Elephant Man) es una película estadounidense de 1980 basada en la historia real de Joseph Merrick (llamado John Merrick en la película), un hombre gravemente deformado que vivió en Londres durante el siglo XIX. La película fue dirigida por David Lynch y protagonizada por John Hurt, Anthony Hopkins, Anne Bancroft, John Gielgud, Wendy Hiller, Michael Elphick, Gordon Hannah y Freddie Jones. El guion fue adaptado por Lynch, Christopher De Vore, y Eric Bergren de los libros El Hombre Elefante y Otras Reminiscencias (1923) de Sir Frederick Treves y El Hombre Elefante: Un Estudio de la dignidad humana de Ashley Montagu. Se rodó en blanco y negro. La película fue un éxito crítico y comercial, y recibió ocho nominaciones a los premios de la Academia, incluyendo Mejor Película en 1981.

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