Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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lunes, 31 de diciembre de 2012

Anthony Hopkins




"Si no te vas cuando quieres irte, cuanto te quieras ir ya te habrás ido".
ANTHONY HOPKINS ('Burt Munro: Un sueño, una leyenda').




Phillip Anthony Hopkins nació el 31 de diciembre de 1937 en Port Talbot, West Glamorgan (Gales).Hijo único del panadero Richard Hopkins y de Muriel Hopkins, ama de casa.

Tras pasar una infancia bastante aislada del resto de sus compañeros de colegio (él mismo se definía como antisocial) Anthony encontró en su adolescencia el rumbo definitivo a su vida: la interpretación.

Para desarrollar profesionalmente esta vocación estudió en el College Of Music and Drama de Cardiff (Gales) y en la Royal Academic of Dramatic Arts de Londres.

Tras concluir sus estudios Hopkins brilló con sus actuaciones teatrales con el National Theatre en el Old Vic, en especial en obras de William Shakespeare como "Julio César".

Para ingresar en el centro tuvo que pasar una audición con el mismísimo Laurence Olivier.

Aunque apareció anteriormente en "The White Bus" de Lindsay Anderson, su primer papel importante en el cine fue al lado de Katharine Hepburn y Peter O'Toole en "El León En Invierno" (1968), una película dirigida por Anthony Harvey.

Con posterioridad Anthony debutó en Broadway, triunfando en la escena neoyorquina a mediados de la década de los 70 gracias a la obra teatral "Equus".

Después de una larga carrera en el teatro, en el cine y en la televisión, Hopkins alcanzó la fama mundial al interpretar al Dr. Hannibal Lecter en el thriller psicológico co-protagonizado por Jodie Foster "El Silencio De Los Corderos" (1991). Esta actuación le valió además el Oscar de Hollywood.

Con posterioridad volvió a ser nominado por "Lo Que Queda Del Día" (1993), "Nixon" (1995) y "Amistad" (1997).

En el año 1996 dirigió por primera vez una película, "August" (1996), título basado en una obra de Anton Chejov.

En lo que respecta a su vida sentimental, en 1968 contrajo matrimonio con Petronella Baker, pero el enlace duró poco, ya que terminaron divorciándose en 1972. De esta unión tuvo a su hija Abigail.

Con posterioridad se casó en 1973 con la secretaria de producción Jennifer Lynton, de quien se separó en el año 2002. En el año 2003 contrajo matrimonio con la actriz y productora colombiana Stella Arroyave.

En el año 1992 fue nombrado Sir por la corona británica.

Otros títulos de su filmografía son "Alejandro Magno" (2004) de Oliver Stone, "La Verdad Oculta" (2005) de John Madden, "Burt Munro" (2005), película biográfica sobre el motociclista que batió el record de velocidad en los años 60, "Todos Los Hombres Del Rey" (2006), drama político con Sean Penn, Kate Winslet y Jude Law, y "Fracture" (2007), una película co-protagonizada por Ryan Gosling.

También empleó su voz en el "Beowulf" (2007) de Robert Zemeckis.

En "El Hombre Lobo" (2010), película con Benicio del Toro como licántropo, interpretó a Sir John Talbot, el padre del protagonista.

En la comedia de Woody Allen "Conocerás Al Hombre De Tus Sueños" (2010) era Alfie, un hombre que abandonaba a su mujer para irse con una call-girl.

En el thriller sobrenatural "El Rito" (2011) era un sacerdote exorcista.

En "Thor" (2011), fantasía basada en el cómic Marvel con el protagonismo de Chris Hemsworth, interpretaba a Odín.

Próximamente interpretará a Alfred Hitchock en un proyecto biográfico dirigido por Ryan Murphy que recogerá las vivencias de Hitch en el rodaje de "Psicosis".(Fuente:alohacriticon.com)




BURT MUNRO:UN SUEÑO,UNA LEYENDA (2005)

Roger Donaldson y Anthony Hopkins ya habían coincidido allá por 1984 en la tercera versión sobre el motín de la Bounty, después de la obra maestra de Fran Lloyd y del aburrimiento de Lewis Milestone. Parece ser que se llevaron bastante mal durante el rodaje, algo que con el paso del tiempo afortunadamente han debido olvidar. Ahora han vuelto a verse las caras para esta especie de pequeño biopic sobre Burt Munro, el hombre que todavía ostenta el récord de velocidad sobre dos ruedas. Y digo pequeño biopic porque la película sólo se centra en esa época de su vida.

Burt Munro es un neozelandés que durante años construye una moto Indian de 1920 con la que irá a Estados Unidos a Benneville, guiado por su sueño de querer batir un récord, algo que sucede en 1967. El viaje hasta allí será toda una experiencia, debido a la gente que va conociendo por el camino.

A parte de biopic, también nos encontramos con que la película es una road movie en toda regla. La mayor parte de su metraje es el viaje que el protagonista realiza hasta el lugar en el que quiere batir el récord. Un viaje en el que le vamos conociendo poco a poco, y gracias a su comportamiento con otras personas y su actitud ante ciertas adversidades, le vamos cogiendo un cariño enorme. Ése es uno de los aciertos de la película. Durante las más de dos horas que dura el film, no nos cansamos de ver a Munro, es más, disfrutamos enormemente con su presencia, y cuando el film se acaba, sentimos algo de pena, ya que queremos más.

Evidentemente ese cariño que sentimos hacia el personaje, es en parte, gracias a la grandísima interpretación que de él reliza Anthony Hopkins, quien una vez más está realmente soberbio. Aguanta con el peso de la película de principio a fin él solito, y podría estar mucho más. Hay un par de momentos memorables, en los que el personaje anhela los viejos tiempos. Ahí Hopkins hace gala de una expresividad enome, ya que con sólo una mirada es capaz de transmitirnos todo tipo de emociones. No es la pimera vez que lo hace, siempre en el mismo tipo de escena, y le sale de maravilla. Por otro lado nos contagia parte de su filosofía, esas ganas de vivir y de hacer algo importante, y de ser alguien, antes de morir.

Cabe decir que Donaldson saca lo mejor de sí mimo para contarnos esta historia sobre perseguir los sueños y alcanzarlos. Lo hace de una forma amable, sincera y sin cargar las tintas en aquellos momentos que podríamos denominar como épicos, adornados con frases como “éste es el lugar donde los sueños se hacen realidad”, o cosas por el estilo. Es bastante entrañable, también sin cargar las tintas, y consigue, gracias a un excelente ritmo, que el espectador siempre esté interesado por lo que ocurre en pantalla, cosa que es de agrdecer y que a mí particularmente me ha sorprendido, ya que no me esperaba que esta película me agradara tanto.

En el apartado écnico, Donaldson una vez más innova, algo que casi nunca se la he agradecido. En ‘Motín a Bordo’ inventó un movimiento de steadycam, que luego le copió todo el mundo. Aquí realiza movimientos de cámara arriesgados, siempre bien utilizados como forma de expresión, ayudando a la narración. Son magníficos todos aquellos que realiza cuando la moto Indian está en pantalla, y otra vez sin cargar las tintas, sin caer en lo que caerían otros directores, o sea, efectismos sin sentido y vacíos.

Cierta parte de la película podría emparejarse con la obra maestra de David Lynch ‘Una Historia Verdadera’. La parte en la que el protagonista viaja y se va encontrado con diferentes personas, algunas de las cuales le ayudan y a otras las ayuda él de un modo u otro. En ese aspecto, cabe destacar, su encuentro con un travesti, narrado con el mayor de los gustos. Toda la galería de gente con la que se encuentra es encantadora. Incluso sorprende ver en un pequeñísimo papel a Bruce Greenwood, actor siempre efectivo, que ya había trabajado con Donaldson en la magnífica ‘Trece Días’, dando vida al presidente Kennedy.

Una buena película que destaca por su falta de pretensiones, y también por su sencillez. No es perfecta, quizá no lo necesita y puede que el pequeño tramo final no tenga la calidad del resto de la cinta. No importa demasiado, es muy recomendable, pues no se hacen películas así muy a menudo. Sólo por eso ya merece la pena.
(Fuente:blogdecine.com/estrenos/burt-munro-un-sueno-una-leyenda-sencilla-con-un-gran-anthony-hopkins)


Raoul Walsh


"En una película no podéis matar a Jimmy Stewart, Gary Cooper o Gregory Peck.A Humphrey Bogart sí podéis cargároslo. Al público no le importa."

RAOUL WALSH (11 de marzo de 1887 – 31 de diciembre de 1980)
 
 
 



Director de cine estadounidense. Si algo destaca del legado de Raoul Walsh en la historia del cine es el haber sabido trasladar a las pantallas el sentido de la aventura en su más amplia acepción. Una aventura de la que él mismo participaría, y que luego vertió a través de géneros clásicos como el western, el cine negro o el drama marítimo, configurando una extensa obra creativa que permanece en la memoria de los aficionados y que ha hecho las delicias de varias generaciones.

Interesado desde pequeño por las novelas ambientadas en parajes exóticos, ni siquiera había terminado los estudios primarios cuando decidió embarcar en una nave rumbo a Cuba. Más tarde, en 1903, trabajaría como domador de caballos en México y desempeñó otros muchos oficios cerca de la frontera de Texas, hasta que su hermano George, convertido en un prometedor intérprete cinematográfico, le reclamó a su lado para sumergirse en la aventura pionera que estaba desarrollándose en la soleada Hollywood.

De este modo tan peculiar Raoul Walsh hizo sus primeras apariciones como actor para Pathé y Biograph, que a partir de 1910 simultaneó con la responsabilidad de ayudante de dirección nada menos que de David Wark Griffith, interviniendo en auténticas obras maestras como El nacimiento de una nación. The life of General Villa fue el filme que le dio a conocer. Gracias a su espíritu aventurero, que no le abandonaría nunca a lo largo de su vida, marchó a México para rodar algunas escenas documentales sobre la revolución y entrevistarse con el mítico General Pancho Villa. Este valioso material fue utilizado posteriormente en el largometraje realizado en 1914 por William Christy Cabanne, quien reconoció los indudables méritos de su asistente haciéndole figurar como codirector.

Títulos como El mosquetero de Nueva York o Perdida y encontrada le hicieron merecedor de una reputación de cineasta con oficio, versátil y siempre atento a satisfacer al público con películas donde la aventura y la fantasía eran la marca de la casa. No tardarían, pues, en llegar los proyectos de envergadura, primero para la Fox y luego para United Artists, una compañía productora creada por ilustres personalidades del cine entre los que se encontraba su mentor David Wark Griffith. Así, en 1924 Douglas Fairbanks le propone convertirse en el director de una película que por motivos de distribución debía rodarse a la mayor brevedad posible, sin que por ello disminuyese el ritmo o la plasticidad: El ladrón de Bagdad.

Inspirado muy libremente en varios cuentos de Las mil y una noches, el guión de este largometraje dejaba espacio para el gran espectáculo, habitual para un Fairbanks que ya había protagonizado un vasto repertorio de piratas, espadachines o acrobáticos ladronzuelos. Enormes decorados y multitud de extras se dieron cita en un filme de fabuloso éxito en las taquillas y que supuso el espaldarazo definitivo para Raoul Walsh.

Su extraordinario sentido del ritmo, fundamental en cualquier película pero muy especialmente en las de aventuras, volvió a mostrarse con toda su intensidad durante el periodo mudo, a través de géneros tan diversos como la fantasía oriental (La dama del harén), el film bélico (El precio de la gloria) o el melodrama (Los amores de Carmen). Culminando todo ello en La frágil voluntad, protagonizada por Gloria Swanson y que a duras penas consiguió sortear las férreas normas de censura que se estaban introduciendo en el mundo del cine de la mano de Will Hays, creador del famoso código que toma su apellido.

Esta avalancha de sucesivos éxitos le llevó a experimentar de forma pionera las nuevas técnicas sonoras, que se presumían como el futuro del cine, en El mundo al revés y, sobre todo, con En la vieja Arizona. Este último título prometía ser la obra máxima de su carrera como realizador, pero un desgraciado accidente de automóvil poco antes de la finalización del rodaje le dejó tuerto y hubo de ser sustituido sobre la marcha por Irving Cummings.

Su retorno se produciría por la puerta grande apenas unos meses después con la monumental La gran jornada, proyecto faraónico en el que hubieron de afrontarse innumerables problemas de todo tipo. La responsabilidad de protagonizarla cayó sobre las espaldas de un completo desconocido: John Wayne. Western sobre la búsqueda de un sitio donde trabajar aunque eso suponga enfrentarse a la aventura, recreaba la titánica lucha del pueblo norteamericano por conquistar territorios salvajes.

Contratado por la 20th Century Fox como uno de sus directores estelares, abrió una nueva línea temática con El arrabal, ambientada en el mundo de los gángsters, donde violencia, miedo, ambición y peligro formaban parte de lo cotidiano. The Roaring Twenties, con Humphrey Bogart y James Cagney, supondría en ese sentido la culminación de esta tendencia, con su espeluznante retrato de unos años veinte en los que habían imperado el tráfico de alcohol, la prostitución y el crimen organizado. Bogart acabaría siendo una presencia habitual en posteriores películas de Walsh, llevándole hasta la cumbre de su fama mediante filmes como La pasión ciega o El último refugio.

'Murieron con las botas puestas', sobre la matanza de las tropas del general Custer ejecutada por los indios, marcó su regreso a la superproducción. No obstante, los continuos roces con el protagonista, Errol Flynn, estuvieron a punto de llevar al fracaso esta historia de leyenda, filmada con sincero lirismo y ritmo trepidante, que acabó siendo uno de los mayores éxitos de su carrera y un mito para los aficionados al género.

El estallido de la Segunda Guerra Mundial provocó que Raoul Walsh pusiese en marcha una trilogía de films (Desperate Journey, Northern Pursuit y Uncertain Glory) de alto contenido ideológico y concebidos como arma de combate frente a la barbarie nazi. Tendencia que encontrará su magnífico colofón en Objetivo Birmania, donde se reproducía con toda la épica posible los combates del frente aliado contra las tropas japonesas. Auténtico alarde de espectacularidad llevada con ritmo generoso, pocas veces la guerra ha sido mostrada con tanta angustia y sentido físico: sudor, gritos, junglas selváticas y zonas pantanosas conviven en una película donde el actor Errol Flynn alcanzó una de las cumbres interpretativas de su carrera.

Juntos hasta la muerte volvería a situar a Raoul Walsh como uno de los mayores directores de la industria cinematográfica y cuya versatilidad seguía sorprendiendo a todo el mundo. De hecho, a este western le seguirían estupendas incursiones en el género negro (Al rojo vivo) o en el cine de aventuras torrenciales (El hidalgo de los mares).

Pero los tiempos comenzaban a cambiar, y la narrativa clásica iba a ir dejando paso a otros modelos más acordes con las rupturas que defendían las nuevas generaciones. En ese sentido, Tambores lejanos puede considerarse un primer y excelente canto de cisne donde retornaba a los terrenos selváticos, aunque en este caso bajo la apariencia de western, un género que seguiría cultivando con especial predilección a través de títulos como Historia de un condenado, Fiebre de venganza, Rebelión en el fuerte o Los implacables, donde sus héroes exploraban los límites de la frontera a través de duelos, tiroteos en las calles y ambientes turbulentos. El broche de oro lo pondría con su último film, Una trompeta lejana, mirada crepuscular sobre un universo mítico en trance de desaparición y donde Raoul Walsh había alcanzado sin duda sus mayores logros.
(Fuente:www.biografiasyvidas.com/biografia/w/walsh.htm)




The Thief of Bagdad (EL LADRON DE BAGDAD),1924,de RAOUL WALSH