Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 19 de diciembre de 2012

Charles Baudelaire.- Carta a su madre


 (6 de mayo de 1861)

Estamos tú y yo destinados a amarnos, a vivir por nosotros, a terminar nuestras vidas tan honesta y pacíficamente como sea posible. Y aún así, en esta terrible situación que vivo, estoy seguro de que uno de los dos asesinará al otro, o mejor todavía, nos mataremos al mismo tiempo. Después de tu muerte, sin importar que yo haya sido la causa, debería suicidarme. Tu muerte, de la que hablas con tanta resignación, en ningún sentido mejoraría mi situación; el consejo judiciario continuaría (¿por qué habría de no hacerlo?), nada sería pagado, y, para agrandar mi pena, aun así experimentaría la horrible sensación de soledad. Para mí mi propio suicidio sería absurdo, ¿no? ‘¿Quieres abandonar a tu pobre madre?’, dices. De verdad, aunque no tuviera el derecho de hacerlo, pienso que todo el sufrimiento que he pasado por casi treinta años lo justifica. ‘¿Y Dios?’, dirás. Deseo con todo mi corazón (y con una sinceridad que sólo yo conozco) creer que un Ser exterior e invisible conduce mi destino; pero ¿cómo creerlo?

Edgar Allan Poe.- Silencio




“Escúchame -dijo el Demonio, apoyando la mano en mi cabeza-. La región de que hablo es una lúgubre región en Libia, a orillas del río Zaire. Y allá no hay ni calma ni silencio.

Las aguas del río están teñidas de un matiz azafranado y enfermizo, y no fluyen hacia el mar, sino que palpitan por siempre bajo el ojo purpúreo del sol, con un movimiento tumultuoso y convulsivo. A lo largo de muchas millas, a ambos lados del legamoso lecho del río, se tiende un pálido desierto de gigantescos nenúfares. Suspiran entre sí en esa soledad y tienden hacia el cielo sus largos y pálidos cuellos, mientras inclinan a un lado y otro sus cabezas sempiternas. Y un rumor indistinto se levanta de ellos, como el correr del agua subterránea. Y suspiran entre sí.

Pero su reino tiene un límite, el límite de la oscura, horrible, majestuosa floresta. Allí, como las olas en las Hébridas, la maleza se agita continuamente. Pero ningún viento surca el cielo. Y los altos árboles primitivos oscilan eternamente de un lado a otro con un potente resonar. Y de sus altas copas se filtran, gota a gota, rocíos eternos. Y en sus raíces se retuercen, en un inquieto sueño, extrañas flores venenosas. Y en lo alto, con un agudo sonido susurrante, las nubes grises corren por siempre hacia el oeste, hasta rodar en cataratas sobre las ígneas paredes del horizonte. Pero ningún viento surca el cielo. Y en las orillas del río Zaire no hay ni calma ni silencio.

Era de noche y llovía, y al caer era lluvia, pero después de caída era sangre. Y yo estaba en la marisma entre los altos nenúfares, y la lluvia caía en mi cabeza, y los nenúfares suspiraban entre sí en la solemnidad de su desolación.

Y de improviso levantose la luna a través de la fina niebla espectral y su color era carmesí. Y mis ojos se posaron en una enorme roca gris que se alzaba a la orilla del río, iluminada por la luz de la luna. Y la roca era gris, y espectral, y alta; y la roca era gris. En su faz había caracteres grabados en la piedra, y yo anduve por la marisma de nenúfares hasta acercarme a la orilla, para leer los caracteres en la piedra. Pero no pude descifrarlos. Y me volvía a la marisma cuando la luna brilló con un rojo más intenso, y al volverme y mirar otra vez hacia la roca y los caracteres vi que los caracteres decían DESOLACIÓN.

Y miré hacia arriba y en lo alto de la roca había un hombre, y me oculté entre los nenúfares para observar lo que hacía aquel hombre. Y el hombre era alto y majestuoso y estaba cubierto desde los hombros a los pies con la toga de la antigua Roma. Y su silueta era indistinta, pero sus facciones eran las facciones de una deidad, porque el palio de la noche, y la luna, y la niebla, y el rocío, habían dejado al descubierto las facciones de su cara. Y su frente era alta y pensativa, y sus ojos brillaban de preocupación; y en las escasas arrugas de sus mejillas leí las fábulas de la tristeza, del cansancio, del disgusto de la humanidad, y el anhelo de estar solo.

Y el hombre se sentó en la roca, apoyó la cabeza en la mano y contempló la desolación. Miró los inquietos matorrales, y los altos árboles primitivos, y más arriba el susurrante cielo, y la luna carmesí. Y yo me mantuve al abrigo de los nenúfares, observando las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad, pero la noche transcurría, y él continuaba sentado en la roca.

Y el hombre distrajo su atención del cielo y miró hacia el melancólico río Zaire y las amarillas, siniestras aguas y las pálidas legiones de nenúfares. Y el hombre escuchó los suspiros de los nenúfares y el murmullo que nacía de ellos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.

Entonces me sumí en las profundidades de la marisma, vadeando a través de la soledad de los nenúfares, y llamé a los hipopótamos que moran entre los pantanos en las profundidades de la marisma. Y los hipopótamos oyeron mi llamada y vinieron con los behemot al pie de la roca y rugieron sonora y terriblemente bajo la luna. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado en la roca.

Entonces maldije los elementos con la maldición del tumulto, y una espantosa tempestad se congregó en el cielo, donde antes no había viento. Y el cielo se tornó lívido con la violencia de la tempestad, y la lluvia azotó la cabeza del hombre, y las aguas del río se desbordaron, y el río atormentado se cubría de espuma, y los nenúfares alzaban clamores, y la floresta se desmoronaba ante el viento, y rodaba el trueno, y caía el rayo, y la roca vacilaba en sus cimientos. Y yo me mantenía oculto y observaba las acciones de aquel hombre. Y el hombre tembló en la soledad; pero la noche transcurría y él continuaba sentado.

Entonces me encolericé y maldije, con la maldición del silencio, el río y los nenúfares y el viento y la floresta y el cielo y el trueno y los suspiros de los nenúfares. Y quedaron malditos y se callaron. Y la luna cesó de trepar hacia el cielo, y el trueno murió, y el rayo no tuvo ya luz, y las nubes se suspendieron inmóviles, y las aguas bajaron a su nivel y se estacionaron, y los árboles dejaron de balancearse, y los nenúfares ya no suspiraron y no se oyó más el murmullo que nacía de ellos, ni la menor sombra de sonido en todo el vasto desierto ilimitado. Y miré los caracteres de la roca, y habían cambiado; y los caracteres decían: SILENCIO.

Y mis ojos cayeron sobre el rostro de aquel hombre, y su rostro estaba pálido. Y bruscamente alzó la cabeza, que apoyaba en la mano y, poniéndose de pie en la roca, escuchó. Pero no se oía ninguna voz en todo el vasto desierto ilimitado, y los caracteres sobre la roca decían: SILENCIO. Y el hombre se estremeció y, desviando el rostro, huyó a toda carrera, al punto que cesé de verlo.

Pues bien, hay muy hermosos relatos en los libros de los Magos, en los melancólicos libros de los Magos, encuadernados en hierro. Allí, digo, hay admirables historias del cielo y de la tierra, y del potente mar, y de los Genios que gobiernan el mar, y la tierra, y el majestuoso cielo. También había mucho saber en las palabras que pronunciaban las Sibilas, y santas, santas cosas fueron oídas antaño por las sombrías hojas que temblaban en torno a Dodona. Pero, tan cierto como que Alá vive, digo que la fábula que me contó el Demonio, que se sentaba a mi lado a la sombra de la tumba, es la más asombrosa de todas. Y cuando el Demonio concluyó su historia, se dejó caer, en la cavidad de la tumba y rió. Y yo no pude reírme con él, y me maldijo porque no reía. Y el lince que eternamente mora en la tumba salió de ella y se tendió a los pies del Demonio, y lo miró fijamente a la cara”.

Renata Tebaldi



"La rivalidad con Maria Callas se centraba más en los celos de los fans que en nuestras carreras"

RENATA TEBALDI (1 de febrero de 1922 – 19 de diciembre de 2004)
 
 

Soprano italiana. Realizó sus estudios musicales en los conservatorios de las ciudades de Parma y Pesaro, con maestros como Carmen Melis, Giuseppe Pais, Brancucci y Campogalliani. Su debut tuvo lugar con la interpretación del personaje de Elena en una representación de la ópera Mefistofele, del compositor Arrigo Boito, en el año 1944.

Dos años después, en 1946, fue la única cantante joven que seleccionó el prestigioso director de orquesta Arturo Toscanini para cantar las Cuatro Piezas Sacras de Verdi junto con un grupo de cantantes veteranos. Precisamente un comentario de este director durante los ensayos, cuando, aludiendo a la posición elevada que ocupaba la joven cantante junto al órgano de la sala, se refirió a ella como "La voce d´angelo" (La voz de un ángel), marcó el origen de una carrera que estaba destinada a ser la más importante de su época, junto con la de otra excepcional soprano: María Callas.

A pesar de la idea, tan extendida, de que Renata Tebaldi se limitó a cantar personajes operísticos mil veces interpretados, mientras que a Maria Callas le correspondía el mérito de recuperar papeles y óperas que yacían en el olvido, resucitándolas con una pasión inusitada, lo cierto es que también Renata Tebaldi incorporó a su repertorio óperas poco representadas en su época, entre las que se encuentran algunas de Gioachino Rossini, de Gaspare Luigi Spontini o la misma Giulio Cesare, de Georg Friedrich Haendel, que tanto se representa hoy en día.

Entre los papeles que Renata Tebaldi cantó con más éxito figuran los de Aida, la protagonista de la ópera del mismo título compuesta por Verdi, así como los de Tosca, de Giacomo Puccini, o el de la Condesa de la ópera Las Bodas de Figaro, de W. A. Mozart. Ya en los años sesenta, la soprano decidió abordar otros papeles líricos poco representados, como el de Minnie, de la ópera La fanciulla del West, compuesta por Giacomo Puccini, así como el de Adriana Lecouvreur, protagonista de la ópera del mismo nombre del compositor Francesco Cilea. Pero el repertorio en el que la cantante desarrolló toda su capacidad expresiva es el de las canzone italianas del post-verismo, cuyos matices y color supo captar de una manera privilegiada gracias a su origen italiano.

A pesar de que Renata Tebaldi se negó reiteradamente a entrar en polémicas a propósito de la rivalidad que todos le atribuían con Maria Callas, esta negativa no fue suficiente para diluir los comentarios a propósito de la supuesta competencia entre estas dos sopranos, así como para persuadir a su supuesta rival de su nulo interés en establecer una lucha que, al menos desde un punto de vista personal, no beneficiaba nadie.

Pero los intereses creados alrededor del género de la ópera dieron lugar a que los directores de los teatros de la época fomentaran un conflicto entre las dos artistas que más atención despertaban en su época, provocando una expectación que, desde un punto de vista estrictamente comercial, los beneficiaba a ellos. Esta postura fue seguida, casi inmediatamente, por diversos críticos, siempre ávidos de novedades, así como por buena parte del público aficionado al género operístico. Tanto los críticos como el público se apresuraron a tomar partido por una o por otra cantante.

El origen de la polémica parece haber tenido lugar en el año 1951, cuando Renata Tebaldi fue llamada para sustituir a una soprano que tenía que haber interpretado el papel de Tosca en una representación en el teatro de Río de Janeiro. A pesar de que ésta creyó en todo momento que la cantante cuyo lugar estaba ocupando era Elisabetta Barbato, se trataba en realidad de Maria Callas, que anteriormente había realizado una interpretación que los gerentes del teatro consideraron por debajo del nivel requerido.

El hecho de verse sustituida por Renata Tebaldi debió de despertar las iras de la vulnerable soprano griega, que a partir de entonces, incitada además por su fiel público, se refirió siempre a ella con una agresividad y un desprecio que Renata Tebaldi, a juzgar por los comentarios que han pasado a la posteridad, procuró siempre esquivar de la manera más elegante posible. En cualquier caso, el público y la crítica italiana se situaron al lado de María Callas casi con unanimidad, resaltando la impresionante fuerza expresiva de esta cantante como opuesta al rigor técnico de Renata Tebaldi, un rigor que, sin embargo, sí fue apreciado por otros públicos que preferían, ante todo, la contención expresiva (que no falta de expresividad) y la elegancia escénica que siempre acompañaron a la soprano italiana a lo largo de los casi treinta años que duró su carrera sobre los escenarios. (Fuente:www.biografiasyvidas.com/biografia/t/tebaldi.htm )




 
                                   "Un bel di vedremo" from Madama Butterfly (G. Puccini)

José Lezama Lima




"la imagen es la realidad del mundo invisible".

JOSÉ LEZAMA LIMA (19 de diciembre de 1910 -  9 de agosto de 1976)





José María Andrés Fernando Lezama Lima, conocido sencillamente como José Lezama Lima,fue un poeta, novelista, cuentista y ensayista cubano. Su novela Paradiso ha alcanzado una gran repercusión internacional desde su publicación en 1966.

Nació el 19 de diciembre de 1910 en el campamento militar de Columbia, en La Habana, hijo de José María Lezama y Rodda, coronel de artillería e ingeniero, y de Rosa Lima.

En 1920, Lezama ingresa en el colegio Mimó, donde concluye sus estudios primarios en 1921. Comienza sus estudios de segunda enseñanza en el Instituto de La Habana, donde se gradúa como bachiller en ciencias y letras en 1928. Un año más tarde iniciará los estudios de Derecho en la Universidad de La Habana.

Su obra culterana está saturada de claves, enigmas, alusiones, parábolas y alegorías que aluden a una realidad secreta, íntima y, al mismo tiempo, ambigua. Desarrolló una erótica de la escritura, anticipándose, de esta manera, a las corrientes europeas de la estilística estructuralista. Sus ensayos son imaginativos, poéticos, abiertos y constituyen una recreación de textos y visiones. Promotor de revistas y cenáculos, supo congregar en torno de sí a poetas de la talla de Gastón Baquero, Cintio Vitier, Eliseo Diego, Virgilio Piñera y Octavio Smith, entre otros. Su amistad con el poeta y sacerdote español Ángel Gaztelú, contribuyó a la formación de su mundo espiritual.

Participó el 30 de septiembre de 1930 en los movimientos estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado. Publicó su primer trabajo, el ensayo Tiempo negado, en la revista Grafos, en la que al año siguiente se publica su primer poema titulado Poesía. Fundó en 1937 la revista Verbum y su famoso libro Muerte de Narciso. Durante los siguientes años creó otras tres revistas: Nadie parecía, Espuela de Plata y Orígenes junto a José Rodríguez Feo, una de las publicaciones más importantes de la década del 1940, en la que publicó los primeros cinco capítulos de su obra cumbre: Paradiso.

El 12 de septiembre de 1964 muere la madre del poeta. Luego éste se casará con su secretaria María Luisa Bautista el 5 de diciembre del mismo año. Sólo salió de Cuba durante dos breves períodos en viajes a México y Jamaica. Un año después ocupa el cargo de investigador y asesor del Instituto de literatura y lingüística de la Academia de Ciencias. Es en esa época cuando publica su Antología de la poesía cubana.

Su novela Paradiso, obra cumbre del autor, fue publicada en el año 1966. Considerada por muchos críticos como una de las obras maestras de la narrativa del siglo XX, en ella confluye toda su trayectoria poética de carácter barroco, simbólico e iniciático. Fue publicada en 1970 por la editorial mexicana Era, en una edición revisada por el autor y al cuidado de Julio Cortázar y Carlos Monsiváis.

Paradiso fue calificada por las autoridades cubanas dos años más tarde como "pornográfica" debido al tema de la homosexualidad en su trama y esto sirvió de antesala a la acusación por actividades contrarrevolucionarias en 1971 que le amargó los últimos años de su existencia. Las actuales autoridades cubanas han rectificado radicalmente este enfoque de la obra de Lezama.

Profundo conocedor de Platón, los poetas órficos, los filósofos gnósticos, Luis de Góngora y las corrientes culteranas y herméticas, devoto del idealismo platónico y ferviente lector de los poetas clásicos, Lezama vivió plenamente entregado a los libros, a la lectura y a la escritura. Se ha dicho de él que fue "un escritor de palabra golosa, henchida de barruntos sobre las más extraordinarias imaginerías. En él, el vocablo se hunde, como inmenso cucharón, en un caldo que contiene todos los saberes y todos los sabores y logra extraer, inimaginablemente entremezclados, bocados que son imágenes, que son poesía. Lezama es un poeta de lo sensual; escritor de una palabra que es deleite, que es placer, que es plenitud" (Rafael Fauquié, Escribir la Extrañeza).

La estética de Lezama es la estética de la intuición y de lo intuitivo: percepción primaria donde se encuentran todas las clarividencias. Por lo que respecta a su poesía, no se alteró especialmente en la forma ni el fondo con la llegada de la Revolución y se mantuvo como una suerte de monumento solitario difícilmente catalogable. Para muchos especialistas, el conjunto de su obra representa dentro de la literatura hispanoamericana una ruptura radical con el realismo y la psicología y aporta una alquimia expresiva que no provenía de nadie. Julio Cortázar fue sin duda el primero en advertir la singularidad de su propuesta.

En 1972 recibe el Premio Maldoror de poesía de Madrid y en Italia el premio a la mejor obra hispanoamericana traducida al italiano, por la novela Paradiso.

Falleció el 9 de agosto de 1976 a consecuencia de las complicaciones del asma que padecía desde niño. A pesar de su escasa difusión editorial, la obra de José Lezama Lima sigue trascendiendo más allá del tiempo y las fronteras. Muchos poetas y narradores cubanos, latinoamericanos y españoles posteriores a él siguen admitiendo la influencia significativa que la propuesta de Lezama ha tenido en ellos: el caso más notorio sea quizás el de Severo Sarduy, que postuló su teoría del neobarroco a partir del barroco de Lezama.

Siendo hermético por instinto y por el exceso expresivo, busca la revelación del misterio de la poesía. Fue un poeta religioso que, como San Juan de la Cruz, hace prevalecer el sentir sobre el decir.

Lezama consiguió devolver a la poesía su esencia, pues en algún momento descendió hasta la inutilidad de la palabra usada y ya desprovista de música. Él estructuró un sistema poético del mundo sin importarle la dificultad que su lectura entrañaba para todos los lectores: quiso explicar el conocimiento del mundo desde la otra orilla, de lo desconocido, de lo otro y en ese recorrido lograr el desvelamiento de un nuevo ser nacido de la oscuridad: la poesía.

José Lezama Lima crea un sistema para explicar el mundo a través de la metáfora y especialmente de la imagen. Su famosa frase lo resume: "la imagen es la realidad del mundo invisible".

23 años después de haberle puesto en la picota por "actividades contra-revolucionarias", le rinde homenaje el pueblo cubano con la salida del film Fresa y chocolate (1994) : Lezama Lima es el modelo de Diego, esteta y gay; y David, de las juventudes comunistas, lo descubre durante su metamorfosis, se vuelve hombre después de una gran "cena a la Lezama".

Es discutible la identificación de los personajes de Lezama Lima y Diego en José Lezama Lima, sobre todo por precedentes como el de la "cena lezamiana"; esta identificación puede tener valor arquetípico, pero es difícilmente puntual, ya desde la mención misma de la cena, que alude a un culto habitual y externo entre los escritores marginales por la figura de Lezama Lima. Dada la autoría del cuento original El bosque, el lobo y el hombre nuevo, por Senel Paz y su relación con Reinaldo Arenas, parece que esta es la verdadera filiación; es decir, Reinaldo Arenas, un connotado homosexual y promotor cultural además de escritor laureado, muestra la personalidad de Lezama Lima a Senel Paz, un joven escritor en ciernes y heterosexual relativamente comprometido con el proceso revolucionario. La relación es conflictiva dadas las circunstancias de cada uno de los dos, pero lo importante es la alusión cultista a la "cena lezamiana"; que hace énfasis en una escena de la novela Paradiso, inspirada a su vez en una similar del clásico fundacional de la literatura cubana, Cecilia Valdés. Reinaldo Arenas, a su vez, toca explícitamente el tema de la cena en una parodia de Cecilia Valdés; pero la manera en que este tema se trata en el cuento de Senel Paz y la película hace difícil que sea el mismo autor de Paradiso el protagónico de ese drama, que por otra parte no tiene otras referencias sobre su vida o su obra.

En enero del 2011 la revista Revolución y Cultura,[1] órgano oficial del Ministerio de Cultura cubano, sacó un número dedicado a Lezama Lima, con una selección de artículos y reseñas sobre su obra, escritos por el Ministro de Cultura Abel Prieto, la Dra. Luisa Campuzano, la poeta Marilyn Bobes, el discípulo de Lezama, Cintio Vitier, los investigadores Félix Guerra y Ciro Bianchi y el escritor exiliado Fernando Velázquez Medina, entre otros intelectuales que le rindieron así homenaje al Maestro en sus primeros cien años.

    * El premio anual de poesía en castellano de "Casa de las Américas", lleva el nombre de este lírida.(Fuente:Wikipedia)


EL VIAJERO INMOVIL(2008),de Tomás Piard. (Película completa)

Sobre la obra de JJOSÉ LEZAMA LIMA, Paradiso (1966).El filme transcurre a lo largo de tres planos narrativos paralelos, que se interarccionan libremente:

El primero ocurre cuando un joven estudiante de filología acude a hacerle una entrevista a José Lezama Lima con el objetivo de hacer su tesis de grado. A lo largo de esta entrevista su confrontación con el escritor va cambiando su punto de vista, convirtiéndose el joven también en un creador y continuador de la obra lezamiana, impulsado por los personajes y la acción de Paradiso, obra central de su investigación.

En el segundo, amigos e investigadores de la obra lezamiana concurren a la casa del poeta, así como a la cena que organiza Doña Augusta Olaya para su familia, durante la cual algunas de estas personalidades van ofreciendo sus puntos de vista en relación a Lezama Lima y a su obra en franca conversación con los miembros de la familia.

Y en el tercero discurren momentos culminantes de la novela Paradiso, cargados de elementos autobiográficos, protagonizados por José Cemí y los personajes centrales de la novela.


http://vimeo.com/30637720







Fotos rodaje "El Viajero Inmóvil"

Carlos Cano



"Canto para no morir, porque el arte es la lucha contra la muerte."
 
 
CARLOS CANO

(28 de enero de 1946 - 19 de diciembre de 2000)
 
 
 



José Carlos Cano Fernández, conocido artísticamente como Carlos Cano, fue un cantautor y poeta andaluz que recuperó estilos tradicionales andaluces relativamente olvidados como el trovo popular, y muy especialmente la copla andaluza, la que recuperó para contemporaneizarla. También fue un gran amigo de la cantante María Dolores Pradera, con quien interpretó en numerosas ocasiones muchas de sus coplas, que a la vez tomaron mucha fama.

Su versatilidad como compositor, capaz de escribir cuecas, tangos, boleros, rumbas, sambas, nanas, coplas, murgas carnavaleras o temas intimistas acompañado por tan sólo su voz y su guitarra o por una orquesta, unida a la calidad y emotividad de sus textos, hacen de Cano un personaje destacado dentro del panorama musical español. Entre sus temas más conocidos caben destacar Verde, blanca y verde, María la Portuguesa, La murga de los currelantes, Tango de las madres locas, Que desespero, Habaneras de Cádiz, Un vaso de té verde o La metamorfosis.

Carlos Cano nació en Granada el 28 de enero de 1946. En su juventud, como tantos miles de andaluces, emigró a Suiza y Alemania buscando trabajo, experiencia que le marcaría profundamente y que se vería reflejada en su obra posterior en temas como La miseria o El Salustiano, donde reflejó la pobreza y la tristeza por tener que abandonar su tierra para cambiarla por los grises paisajes industriales del norte de Europa, más favorecidos económicamente.

En 1969, junto con Juan de Loxa, Enrique Moratalla y Antonio Mata, crea el Manifiesto Canción del Sur y comienza a cantar en la Universidad de Granada, acompañado por su guitarra y su característica voz trémula, que se convertiría en una de sus señas de identidad. Lo hace teniendo como referente una memoria familiar republicana, ya que su abuelo había sido fusilado al comienzo de la Guerra Civil Española, (siendo acusado de "socialista radical" y fusilado en Granada dónde era capitán en la fábrica de pólvora de El Fargue) su primera época, la de la Transición Española, es marcadamente política y sus canciones se unen a la reivindicación general de una España democrática y al resurgimiento de la identidad andaluza, “ser andaluz es la forma que tengo de ser persona”, como el mismo decía.

De esta época es el tema Verde, blanca y verde, tema considerado como el himno no oficial de Andalucía y que hace referencia a los colores de la bandera andaluza. Durante su estancia en París, en 1972, desarrolló una relación entrañable con el cantautor catalán Lluís Llach. A finales de 1975, Carlos Cano abandona el colectivo "Canción del Sur", por discrepancias con el resto de los miembros, principalmente con Juan de Loxa. Carlos era el único miembro profesional del grupo, mientras él salía de Granada ampliando su horizonte, el resto no.

En los años ochenta gira hacia el intimismo, sobre el que pivotan discos como Si estuvieran abiertas todas las puertas, De la luna y el sol o A través del olvido, y amplía su estilo incluyendo tangos, boleros o rumbas a la vez que crea composiciones musicalmente muy cuidadas, como El rey Al-Mutamid le dice adiós a Sevilla, de influencia árabe y cuya letra está tomada de los propios versos de Al-Mutamid, el rey poeta de Sevilla.

Con Cuaderno de coplas y Quédate con la copla reivindica el valor de la copla como canción popular andaluza, tras un uso por parte del franquismo que le había supuesto el desprecio de la modernidad, un ejemplo claro es Manolo Escobar y su "viva el vino y las mujeres, que por algo son regalo del Señor".

Cano fue el primer artífice de esta reivindicación, continuada posteriormente por artistas como Martirio o Pasión Vega que conseguirían colocar a este estilo dentro de la modernidad. Como cantó Carlos Cano en la canción "Proclamación de la copla", con letra de Antonio Burgos: "No es ni canción ni española, es copla y andaluza".

En 1998 musica los poemas de Diván del Tamarit, de Federico García Lorca, autor con cuya poesía ya había trabajado anteriormente, para lo que cuenta con la colaboración de Leo Brouwer, la Orquesta Filarmónica de Londres, Curro Romero, el Orfeón Donostiarra, Paco Ibáñez, Santiago Auserón y Marina Rossell.

En 1995 fue ingresado en el Hospital San Cecilio por un aneurisma disecante de aorta, siendo trasladado en un avión-ambulancia a Nueva York por decisión familiar. Sufría una disección de aorta que fue intervenida por el Doctor Graham Griepp en la clínica neoyorquina Monte Sinaí. El doctor Fuster, responsable de cardiología del Hospital le dijo una frase que sería premonitoria: "Carlos, te puedo cambiar el corazón, pero "las tuberías (refiriéndose a la aorta y sus ramificaciones) las tienes muy mal". Tras el incidente comentaría "He vuelto a nacer en Nueva York, provincia de Granada".

Tras el nacimiento de su hijo Pablo, proyecta el trabajo "Así cantan los niños de Cuba", grabado en los estudios Abdala con voces de niños y niñas del Coro Solfa de la Schola Cantorum Coralina junto con las de ganadores de festivales de la canción infantil de la isla. El disco, nominado a Grammy Latino en 2001, sirvió de apoyo a la organización no gubernamental Proyecto Mundo y a la organización de pioneros de Cuba José Martí, y cuenta con un dueto de Carloss con Compay Segundo.

Tras cinco años de reconocimientos y una producción importante consigue con sus dos últimos discos llevar a la copla andaluza musicalmente a la perfección y dejar grabado una serie de conciertos con el pianista Benjamín Torrijo para la elaboración de su tercer disco en directo, con una selección de sus mejores canciones. En el año 2000 se reproduce el aneurisma en el asiento de un avión que lo trasladaba a Madrid. Una diputada detectó la gravedad de Carlos Cano y una ambulancia le trasladaría al Hospital Universitario de San Cecilio, el Hospital Clínico de Granada, siendo ingresado e intervenido durante más de 7 horas y, tras una tensa espera de tres semanas, fallece el 19 de diciembre en su ciudad natal.

En 2001 es nombrado a título póstumo Hijo Predilecto de Andalucía y se publica Que naveguen los sueños, un disco de duetos con diversos artistas que interpretan sus grandes éxitos.(Fuente:Wikipedia)




CARLOS CANO y Amália Rodrigues cantan "MARIA LA PORTUGUESA"

Fragmento de "El bosque animado" - Wenceslao Fernández Flores




“—Siempre te quise, Hermelinda. ¿Lo sabías ya?

—No, no lo sabía —respondió ella en voz baja.

Él calló, descontento de haber hablado, con la desalentadora seguridad de haber pronunciado palabras inútiles. La moza se acercó y apoyó la cabeza en su hombro. Geraldo, repentinamente feliz, no se movió. Transcurrieron unos segundos. Ella observó con dulzura:

—Hueles a la aldea. Me parece como si estuviese en la aldea.

Entonces sintió hacia él una ternura intensa y difusa a un tiempo que no se refería precisamente a aquel hombre, sino a todos los que había amado en las noches de “tuna” de los sábados y en la oscuridad amparadora de las fragas, y el aroma del tojo y de los pinos, y al del humo de las “queiroas” en el fuego del lar, y a los bosques y a los sembrados, a los cariños y a las emociones gozados en aquel trozo de tierra verde y húmedo en el que la vida era feliz, a pesar de todo. En la penumbra distinguía apenas el rostro de Geraldo. Entornó los parpados, echó hacia atrás la cabeza sobre el hombre varonil y ofreció sus jugosos labios juveniles.

Geraldo la apretó contra sí. Ni comprendió las posibilidades del momento ni intentó analizarlas. Rodeó con un brazo el cuerpo de la muchacha y aquella sensación le aisló del mundo. El ronroneo del mar abandonó la playa para sonar dentro de él mismo. La hoguerita de Montealto dejó de mirarlos con su roja pupila. Fuera de aquel rinconcito todo se hundió en inutilidad e indiferencia.

De pronto, Hermelinda alzóse. Pareció bruscamente invadida de tedio.

—Vámonos. Ya es tarde.

Caminaron hacia las calles animadas. Ella había recuperado su aire de alejamiento; él, su timidez y su pierna de palo. Porque se había olvidado por primera vez, en aquellos minutos, de que llevaba una pierna de palo. Como su compañera no hablaba, el mozo intentó suscitar el diálogo, que naufragaba siempre en la concisión de las respuestas.

—Un día —dijo— volverás a Cecebre.
—No sé.
—¿No piensas en ello? Di la verdad.
—La verdad, Geraldo: no creo volver nunca.

Se sintió como repelido por aquellas palabras como devuelto a su condición inimportante, y enmudeció.”


Un libro este de Wenceslao Fernández Flores lleno de encanto, que nos habla de los habitantes del bosque animado, entre los cuales hay unos personajes realmente maravillosos. Por allí está Geraldo, un pocero cojo que tal como vemos en el texto vive enamorado de Hermelinda. Su amor hacia la joven es otro de los ejes del libro. Incidentalmente su historia está plagada de viajes marineros: de joven se enroló en un ballenero, donde perdió una pierna. Vive su melancólica existencia en un alto de la fraga hasta que fallece cavando un pozo para un vecino. Hermelinda por su parte tras ser la criada de su tía durante muchos años y hartarse de esta servidumbre, decide irse a la ciudad a mejorar posición. Sabe que Geraldo, el pocero está enamorado de ella, pero no le corresponde y prefiere salir, bailar y divertirse con el resto de jóvenes de la fraga. De por medio nos encontraremos con el sensacional Fiz de Cotobelo, un difunto que va vagando por la fraga y es el alma en pena, el fantasma del bosque que acaba uniéndose a la Santa Compaña. Y quien puede olvidar al bandido Fendetestas, nombre de guerra que adopta Xan de Malvis, un labrador que harto de las escasas ganancias que da el campo y la labor de la tierra, decide echarse al monte y convertirse en el ladrón de la fraga, resultando el bandido más peculiar del que yo tenga noticia. Reconozco que los recuerdos que tengo de todos ellos se basan en la maravillosa película que hizo Jose Luis Cuerda sobre este libro en 1987 y que llegó a ganar 5 premios Goya. Una verdadera maravilla que volveré a ver esta noche.