Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 28 de noviembre de 2012

Mujeres (citas)




El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres.
Simone de Beauvoir

La mujer no existe. Sólo hay mujeres cuyos tipos varían al infinito.
George Sand

Es obvio el que los valores de las mujeres difieren con frecuencia de los valores creados por el otro sexo y sin embargo son los valores masculinos los que predominan.
Virginia Woolf

Las mujeres han servido todos estos siglos de espejos que poseían el poder mágico y delicioso de reflejar la figura de un hombre el doble de su tamaño natural.
Virginia Woolf

Para liberarse, la mujer debe sentirse libre, no para rivalizar con los hombres, sino libres en sus capacidades y personalidad.
Indira Gandhi

Toda mujer capaz de trabajar debe ocupar su puesto en el frente laboral según el principio de “a igual trabajo, igual salario”, exigencia que debe realizarse lo antes posible.
Mao Tse-Tung

Las mujeres necesitamos la belleza para que los hombres nos amen, y la estupidez para que nosotras amemos a los hombres.
Coco Chanel

La gran pregunta que nunca ha sido contestada y a la cual todavía no he podido responder, a pesar de mis treinta años de investigación del alma femenina, es: ¿qué quiere una mujer?
Sigmund Freud

Las mujeres con pasado y los hombres con futuro son las personas más interesantes.
 Chavela Vargas

La mujer, está donde le corresponde. Millones de años de evolución no se han equivocado, pues la naturaleza tiene la capacidad de corregir sus propios defectos.
 Albert Einstein

Cualquier mujer que aspire a comportarse como un hombre, seguro que carece de ambición.
 Dorothy Parker

Siempre me ha parecido gracioso que se venere a las diosas mientras que, en la vida cotidiana, a las mujeres se las relega a una posición secundaria y se las considera inferiores.
Doris Lessing

Las mujeres deben tratar de hacer las cosas tal como los hombres lo han hecho. Y cuando fallen, su fracaso no debe ser sino un reto para otras.
Amelia Earhart

Hasta que el mundo de la mujer no llegue a ser igual al mundo del hombre en la adquisición de virtudes y perfecciones, no se podrá alcanzar el éxito y la prosperidad como debiera ser.
Abdu'l-Bahá

A cualquier mujer le gustaría ser fiel. Lo difícil es hallar el hombre a quien serle fiel.
 Marlene Dietrich

Las mujeres fuertes sólo se casan con hombres débiles
Bette Davis

En todo momento de mi vida hay una mujer que me lleva de la mano en las tinieblas de una realidad que las mujeres conocen mejor que los hombres y en las cuales se orientan mejor con menos luces.
Gabriel García Márquez

En ningún momento he dudado que las mujeres son tontas. Al fin y al cabo el Todopoderoso las creó a imagen y semejanza de los hombres.
George Eliot, Seudónimo de Mary Anne Evans.

El primero que comparó a la mujer con una flor, fue un poeta; el segundo, un imbécil.
 Voltaire

A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.
Victor Hugo

Cuando un hombre se echa atrás, sólo retrocede de verdad. Una mujer sólo retrocede para coger carrerilla.
 Zsa Zsa Gabor

El papel de las mujeres en el progreso de la civilización es mucho mayor que el del hombre, por lo que debería desarrollar sus aptitudes de acuerdo con su naturaleza, sin imitar a los hombres.
 Alexis Carrel

La mujer es algo mientras que el hombre no es nada.
 Tucídides

El testimonio de las mujeres es ver lo de fuera desde dentro. Si hay una característica que pueda diferenciar el discurso de la mujer, es ese encuadre.
 Carmen Martín Gaite

Ninguna mujer se ha perdido sin  la ayuda de un hombre.
 Abraham Lincoln

La mujer está más maltratada por la civilización que por la naturaleza.
Rousseau

Las costumbres hacen las leyes, las mujeres hacen las costumbres; las mujeres, pues, hacen las leyes.
 Montesquieu

No se nace sino que se deviene mujer.
 Simone de Beauvoir

Elige una mujer de la cual puedas decir : “Yo hubiera podido buscarla más bella, pero no mejor. Pitagoras

Los hombres engañan más que las mujeres; las mujeres, mejor.
Joaquín Sabina

El amor es la historia de la vida de las mujeres y un episodio en la de los hombres.
Germaine de Staël

A las mujeres les gusta sobre todo salvar a quien las pierde.
Victor Hugo

Las mujeres tienen una edad en que necesitan ser bellas para ser amadas, y otra en que necesitan ser amadas para ser bellas.
Marlene Dietrich

Toda mujer posee un derecho intrínseco e inalienable en tanto que ser humano, de trabajar como desee y de administrar a su antojo sus ganancias.
Lysander Spooner

Hombres, sus derechos y nada más: mujeres, sus derechos y nada menos…
 Susan B. Anthony

El proverbio persa dice: “no hieras a una mujer ni con el pétalo de una rosa”; más yo te digo: “no la hieras ni con el pensamiento”.
Amado Nervo

Un hombre hace lo que puede. Una mujer hace lo que el hombre no puede.
 Isabel Allende

Siempre queda leche en nuestros senos. Nuestro pechos son útiles. No como los vuestros.
Doris Lessing


 ¿Conocéis tan mal el corazón de una mujer para ignorar lo que puede nacer de la gratitud?
Marqués de Sade

Las mujeres hacen grandes esfuerzos por salir de la imagen que se les ha impuesto. Pero hay suficiente verdad en ésta para que su repudio implique el repudio de una parte de ella que es cierta.
 Marilyn French

Las campañas de los pueblos sólo son débiles cuando en ellas no se alista el corazón de la mujer; pero cuando la mujer se estremece y ayuda, cuando la mujer tímida y quieta de su natural, anima y aplude, cuando la mujer culta y virtuosa unge la obra con la miel de su cariño, la obra es invencible.
José Martí

Imagen: Magritte.- filosofía de alcoba

Pepe Isbert




"Os debo una explicación, y como alcalde vuestro que soy os la voy a dar porque os la debo".
JOSÉ ISBERT -'Bienvenido Mr. Marshall' -  (3 de marzo de 1886 – 28 de noviembre de 1966)







José Ysbert Alvarruiz, más conocido como Pepe Isbert,fue un actor español.
Nació el 3 de marzo de 1886 en Madrid, aunque siempre estuvo más vinculado al lugar de origen de su familia, en Tarazona de la Mancha (Albacete), donde encontró a su pareja y residió regularmente. Varios años después de que su padre falleciera, la familia Ysbert decide que el pequeño José estudie en el colegio Sacromonte de Granada; regresa a la capital española para proseguir sus estudios, inscribiéndose en la Escuela Central de Comercio; una vez obtenido el título de Profesor Mercantil.[1] En 1903 trabajaba como profesor mercantil, y ocupaba un puesto en el Tribunal de Cuentas, pero decidió dejarlo para dedicarse a la interpretación. Ese mismo año, debutó como actor en el Teatro Apolo de Madrid, en la obra El iluso Cañizares cambiando su apellido original por el apellido artístico de Isbert; hasta entonces, venía trabajando como meritorio bajo el seudónimo de Fígaro, para posteriormente ser cabeza de cartel. Fue trasladado entonces a la compañía del Teatro Lara, donde consiguió grandes reconocimientos en obras como La ciudad alegre y confiada (1916) y La Inmaculada de los Dolores (1918), ambas de Jacinto Benavente o La señorita de Trevélez, de Carlos Arniches, 1916, con quien mantiene lazos familiares.

Se casó con su prima Elvira Soriano Picazo (1892-1986);es el padre de la actriz María Isbert y abuelo de Tony Isbert, José S. Isbert y Carlos Ysbert.

Su primera aparición en la gran pantalla data de 1912 en la película Asesinato y entierro de don José Canalejas. En ella interpretó al anarquista Pardiñas, responsable del asesinato del político liberal.

Durante la época del cine mudo, su carrera estuvo centrada en el teatro ya que el cine no le gustaba, como a la mayoría de las estrellas, con muy pocas apariciones en este medio, y casi siempre secundarias. Con la llegada del cine sonoro en los años 1930, reapareció en la comedia de Florián Rey, La pura verdad (1931).

Su verdadera y destacada popularidad la obtuvo en su permanencia en las carteleras teatrales que no por éxitos en sí, llegó dos veces a retirarse de la profesión y argumentarlo públicamente. Nunca dejó de actuar, salvo en el tiempo de la Guerra Civil, en la que a las dificultades de las circunstancias sumaba la de ser un ferviente católico durante el asedio de Madrid. Hizo un éxito de todas las comedias incomparables de Pedro Muñoz Seca, que lograban pasar de centenarias, pues ningún público se resistía al genio del autor y a la brillantez entrañable del actor (fueron inolvidables La Eme, Equilibrios, entre decenas). Prácticamente entre los años 1920 y 1936 fue exclusivo del Teatro de la Comedia, en la calle del Príncipe, y de las giras organizadas por la compañía. También ayudó al éxito de comedias de Carlos Arniches (El señor Badanas, 1930) o Jardiel Poncela, (Angelina o el honor de un brigadier, 1934).

En los años 1930 rodó media docena de títulos, entre los que destacan ¿Cuándo te suicidas? (1931) de Manuel Romero, La bien pagada (1935) de Eusebio Fernández Ardavín o El bailarín y el trabajador (1935), dirigida por Luis Marquina y basada en la obra teatral de Jacinto Benavente.

En los años 40 fue ganando popularidad en el cine, y aumentó el número de películas. Destacamos: Orosia (1943)Te quiero para mí (1944) y El testamento del virrey (1944), dirigidas por Ladislao Vajda; Ella, él y sus millones (1944) de Juan de Orduña; El fantasma y doña Juanita (1945) de Rafael Gil y Pacto de silencio (1949), dirigida por Antonio Román.

Su etapa más prolífica fue en los años 1950 y la primera mitad de los años 1960 destacando sobre todas Bienvenido, Mr. Marshall (1953), en la que interpreta al entrañable y sordo alcalde del pueblo, y Los jueves, milagro (1957), ambas de Luis García Berlanga, El Cochecito (1960) de Marco Ferreri, y El verdugo (1963), de nuevo con Berlanga, con guion de Rafael Azcona.

Entre sus últimos trabajos, fue muy popular su papel de abuelo en La gran familia (1962). La cinta constituyó un tremendo éxito, por ser el reflejo de una familia común y muy numerosa española, y dio lugar a dos secuelas, La familia y uno más (1965), y La familia, bien, gracias (1979), y una serie de televisión, La gran familia... 30 años después, en las que no participó pero que contribuyeron a prolongar su popularidad años después de su fallecimiento. Cuatro décadas después de su desaparición, todo el mundo reconoce su peculiar voz ronca llamando a su nieto Chencho o arengando a los vecinos ante la llegada inminente de los americanos.

Pepe Isbert falleció en Madrid el 28 de noviembre de 1966 a la edad de 80 años, víctima de un infarto de miocardio. Fue enterrado en el cementerio de Tarazona de la Mancha (Albacete), que era el pueblo de su esposa.

Su huella ha quedado no sólo en sus películas, sino también en diversos premios con su nombre a lo largo de la geografía nacional. El más veterano es el premio concedido en el Festival de Cine de Humor de Peñíscola.

También los Amigos de los Teatros de España (AMITE, www.amiteatros.es) entregan con su nombre el premio nacional de teatro José Isbert que han obtenido los más importantes actores y actrices de España. Este galardón que se entrega en Albacete en el Teatro Circo de Albacete ha ido a parar en su XII edición a Núria Espert, la XIII a Rafael Álvarez "El Brujo", ya la XIV a Lola Herrera.

AMITE propuso al Ayuntamiento de Albacete que la sala principal del histórico Teatro Circo de Albacete lleve su nombre.

La Filmoteca de Albacete ha editado en 2009 sus memorias, tituladas "Mi vida artística", escritas por el gran actor en los últimos días de su vida, con la ayuda de su hija María.

Recientemente una parada de metro ligero oeste lleva su nombre en la ciudad de Madrid.(Fuente:Wikipedia)




BIENVENIDO MISTER MARSHALL  (1952)

Director: Luis G. Berlanga.
Intérpretes: José Isbert, Manolo Morán, Lolita Sevilla, Elvira Quintillá.

En un pequeño pueblo castellano llamado Villar del Río todo es alegría e ilusión ante la llegada del amigo americano, que colmará los deseos y peticiones de sus diversos habitantes.

Para recibir a los adinerados invitados, un perspicaz representante artístico llamado Manolo (Manolo Morán) convence al alcalde Don Pablo (Pepe Isbert) para que su pueblo adopte las peculiaridades y apariencia de una localidad andaluza, con la intención de conseguir mejor provecho.


Primera película en solitario del realizador valenciano Luis García Berlanga después de su colaboración anterior en la dirección junto a Juan Antonio Bardem en la meritoria "Esa pareja feliz".

En esta ocasión, Bardem acompaña a Berlanga y a Miguel Mihura en la escritura del guión de una de las mejores películas de la historia del cine español, que mejora en cada nuevo visionado.

"Bienvenido Mr. Marshall" es una divertida sátira al aislamiento internacional al que se veía sometido España debido a la dictadura franquista,. Se emplea una mirada sardónica al programa de ayuda económica conocido como Plan Marshall, y establecido por el gobierno estadounidense para auxiliar a Europa después del conflicto bélico de la Segunda Guerra Mundial, desarrollándose asimismo una aguda mirada al ambiente rural castellano y al tópico internacional de la España de toros y flamenco.

Utiliza una narración en forma de cuento iniciada con la voz en off de Fernando Rey, el encargado de introducir y describir el lugar y los diferentes caracteres que moran el pueblo mediante un retrato soberbio de las singularidades que adornan a cada miembro institucional de la villa.

Con su habitual dominio del ritmo, ingeniosos diálogos, estupendos pasajes oníricos e inolvidables secuencias cómicas engrandecidas por la enorme interpretación de dos grandes e incomparables mitos del cine español, Pepe Isbert y Manolo Morán, por no hablar de geniales intérpretes como Alberto Romea, Luis Pérez de León o Fernando Aguirre, Berlanga construye un magistral título cinematográfico, extraordinariamente simpático en su continente, pero muy amargo en su representación, mensaje y contenido.(fuente:http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article471.html )



El memorable discurso de Pepe Isbert en el balcón


Poema tomado de "El tiempo detenido" - Carmen Rubio López

 

 I

Se ha cumplido ya el plazo que dijiste.
El tiempo ha ido labrando
poco a poco mi rostro y me seca la flor
de los labios; entonces
era todo el jardín que tú querías.


Sin saber si arderá mi piel en tu memoria
o será raso inútil
-quebrado su color ante otra piel-
abandono la casa.
Dejo de par en par abierto el corredor,
la lámpara encendida por si llega
algún indicio tuyo
mientras estoy ausente.

Sobre la arena, firme, ante este mar
que decidió torcer su semejanza
y postuló a tus ojos otro color del mundo,
escarabajeando
por dentro de tu hombría,
ensayo la más dulce de las voces,
el vino de tu nombre.
El mar me mira y calla
a la luz indecisa de la tarde.
Parece que me busca con tus ojos.
Me pongo de rodillas
a sus pies como un bulto.
Dejo que me recorra con sus lenguas la nuca,
el cabello, los labios...
Noto cómo se yergue enardecido,
y su afán se me antoja manos entre mis pechos;
tus manos de otro mundo.

Soy como un pez. Quisiera
llegar hasta tus islas,
caer entre tus redes, ser tu sombra.

Entre mis ropas sal;
toda la sal que luego que padece.
En medio de la noche,
sólo un jardín que espera.


 Este poema nos es ofrecido por su autora y amiga Carmen Rubio López. Pertenece a su poemario "El tiempo detenido" (inspirado en el mito de Penélope) Premio "Juan Alcaide" Valdepeñas (C. Real)Gracias Carmen!