Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 9 de noviembre de 2012

La Ola (Dennis Gansel, 2008).- Fragmentos del guion



«'Siempre he tenido todo lo que quería: ropa, dinero, etcétera. Pero lo que más tenía era aburrimiento. Pero estos últimos días han sido muy entretenidos'. 'Ya no se trata de quién es la más bonita, la mejor o la de más éxito; la Ola nos ha hecho a todos iguales'. 'La procedencia, la religión y el entorno social ya no tienen ninguna importancia; todos pertenecemos a un movimiento. La Ola nos da un nuevo significado, y unos ideales que merece la pena apoyar'. 'Antes solía machacar a otros. Cuando pienso sinceramente sobre ello, me parece algo bastante anarquista. Es mucho mejor comprometerse con algo'. 'Si uno puede confiar en los demás, conseguiremos más cosas. Por ello, estoy dispuesto a sacrificarme'. Os habréis dado cuenta de que son partes de vuestras redacciones sobre la experiencia de esta última semana. Estoy muy impresionado de lo que la Ola os ha aportado y por esto creo que este proyecto no debe terminar así».

«Desde hace años Alemania va cuesta abajo. Somos los perdedores de la globalización. La política nos quiere hacer creer que el camino para salir de la crisis es siempre rendir más. Pero los políticos son sólo marionetas de la economía. La cuota de desempleo está bajando; somos el número uno en exportaciones. Pero la realidad es que los pobres son cada vez más pobres, y los ricos más ricos. La única gran amenaza es el terror, un terror que nosotros mismos hemos creado mediante la injusticia que permitimos en el mundo, y mientras que nosotros, poco a poco pero sin descanso, destruimos el planeta, unos cuantos supermillonarios se sientan por ahí y se frotan las manos, se construyen naves especiales y observan todo lo que pasa incluso desde arriba».

“Fascismo. Todos nos hemos considerado mejores, mejores que los demás, y lo que es aún peor, hemos excluido de nuestro grupo a todos aquellos que no pensaban igual. Les hemos hecho daño...”

Arthur Schopenhauer.- Cita





"Nuestro mundo civilizado no es más que una mascarada donde se encuentran caballeros, curas, soldados, doctores, abogados, sacerdotes, filósofos, pero no son lo que representan, sino solo la máscara, bajo la cual, por regla general, se esconden especuladores de dinero."

Imagen: James Ensor.- Máscaras

Friedrich Nietzsche.- El Loco




¿No han oído hablar de aquel loco que, con una linterna encendida en pleno día, corría por la plaza y exclamaba continuamente: “¡Busco a Dios! ¡Busco a Dios!”?
Como justamente se habían juntado allí muchos que no creían en Dios, provocó gran diversión. ¿Se te ha perdido?, dijo uno. ¿Se te ha extraviado como un niño?, dijo otro. ¿No será que se te ha escondido en algún sitio? ¿Nos tiene miedo? ¿Se te ha embarcado? ¿Ha emigrado? Así gritaban y se reían al mismo tiempo. El loco se lanzó en medio de ellos y los fulminó con la mirada. —¿Dónde está Dios —exclamó—, ¡se los voy a decir! ¡Nosotros lo hemos matado, ustedes y yo! ¡Todos somos unos asesinos! Pero ¿cómo lo hemos hecho? ¿Cómo hemos podido vaciar el mar? ¿Quién nos ha dado la esponja para borrar completamente el horizonte? ¿Qué hemos hecho para desencadenar a esta tierra de su sol? ¿Hacía dónde rueda ésta ahora? ¿Hacia qué nos lleva su movimiento? ¿Lejos de todo sol? ¿No nos precipitamos en una constante caída, hacia atrás, de costado, hacia delante, en todas direcciones? ¿Sigue habiendo un arriba y un abajo? ¿No erramos como a través de una nada infinita? ¿No sentimos el aliento del vacío? ¿No hace ya frío? ¿No anochece continuamente y se hace cada más oscuro? ¿No hay que encender las linternas desde la mañana? ¿No seguimos oyendo el ruido de los sepultureros que han enterrado a Dios? ¿No seguimos oliendo la putrefacción divina? ¡Los dioses han muerto! ¡Dios está muerto! ¡Y lo hemos matamos nosotros! ¿Cómo vamos a consolarnos los asesinos de los asesinos? Lo que en el mundo había hasta ahora de más sagrado y más poderoso ha perdido su sangre bajo nuestros cuchillos, y ¿quién nos quitará esta sangre de las manos? ¿Qué agua podrá purificarnos? ¿Qué solemnes expiaciones, qué juegos sagrados habremos de inventar? ¿No es demasiado grande para nosotros la magnitud de este hecho? ¿No tendríamos que convertirnos en dioses para resultar dignos de semejante acción? Nunca hubo un hecho mayor, ¡y todo el que nazca después de nosotros pertenecerá, en virtud de esta acción, a una historia superior a todo lo que la historia ha sido hasta ahora! Al llegar aquí el loco se calló y observó de nuevo a sus oyentes, quienes también se habían callado y lo miraban perplejos. Por último, tiró la linterna al suelo, que se rompió y se apagó. “Llego demasiado pronto, dijo luego, mi tiempo no ha llegado aún. Este formidable acontecimiento está todavía en camino, avanza, pero aún no ha llegado a los oídos de los hombres. Para ser vistos y oídos, los actos necesitan tiempo después de su realización, como lo necesitan el relámpago y el trueno, y la luz de los astros. Esta acción es para ellos más lejana que los astros más distantes, ¡aunque son ellos quien lo han realizado!” Cuentan también que ese mismo día el loco entró en varias iglesias en las que entonó su Requiem aeternam Deo. Cuando lo echaban de ellas y le pedían que aclarara sus dichos, no dejaba de repetir: “¿Qué son estas iglesias sino las tumbas y los monumentos funerarios de Dios?”


La Gaya Ciencia, Friedrich Nietzsche, Ed. Gradifco, Buenos Aires, 2007.


Hedy Lamarr


"Cualquier chica puede ser glamourosa. Lo único que tienes que hacer es quedarte quieta y parecer estúpida". 

HEDY LAMARR (9 de noviembre de 1914 – 19 de enero de 2000)





Actriz austriaca que triunfó en Europa antes de llegar a Hollywood a finales de la década de los años 30. De nombre real Hedwig Eva Maria Kiesler, Hedy nació en Viena el 9 de noviembre de 1914, hija de un poderoso banquero austriaco.

Cuando era todavía una jovencita abandonó el instituto para dedicarse a su pasión: la interpretación. Para ello contó con la ayuda del famoso Max Reinhardt, magnate teatral alemán que le hizo debutar en el mundo de la escena en la última etapa de los años 20.

Poco después inició su carrera cinematográfica con "Geld Auf Der Strasse" (1930) y la continuó con varios títulos de producción germana y checa.

Gracias a su desnudo en el título checo "Éxtasis" (1933) de Gustav Machaty, la bella Hedy consiguió llamar la atención de los cinéfilos de todo el mundo, incluidos los de Hollywood, quienes rápidamente intentaron importar a la nueva estrella europea a su cine.

El escándalo surgido a raíz de su desnudo también la tuvo apartada de la gran pantalla durante cinco largos años. Hedy se había casado con el empresario Fritz Mandl en 1933. Mandl intentó por todos los medios que la película no fuese exhibida en ningún sitio y ordenó comprar y destruir todas las copias del film para que el público no contemplase el desnudo integral de su esposa. Como es obvio no lo consiguió. Hedy se divorció de Mandl cuatro años después, en 1937.

Su primer trabajo para Hollywood fue una producción de Walter Wanger titulada "Argel" (1938), remake de la película francesa "Pepe le Moko" que contaba con el protagonismo de Jean Gabin y la dirección de Julien Duvivier.

Un año después firmó un contrato con la Metro Goldwyn Mayer, estudio que le cambió el apellido. En la Metro protagonizó bastantes películas a comienzos de los 40, entre ellas "Lady Of The Tropics" (1939) junto a Robert Taylor, "Fruto Dorado" (1940) con Clark Gable y Spencer Tracy, "Camarada X" (1940) de nuevo con Gable, "No Puedo Vivir Sin Ti" (1941) con James Stewart, "Cenizas De Amor" (1941) con Robert Young, "Crossroads" (1942) con William Powell, "La Vida Es Así" (1942) con Spencer Tracy y John Garfield o "White Cargo" (1942) con Walter Pidgeon. En la RKO filmó con Jacques Tourneur "Noche En El Alma" (1944).

En este período Hedy era utilizada básicamente como símbolo de sensualidad por su deslumbrante belleza.
  
En 1939 se casó por segunda vez, ahora con el productor y guionista Gene Markey, del que se divorció en el año 1940 y con quien adoptó a su hijo James.

Tres años después contrajo matrimonio con el actor John Loder, con el que coincidió en la película "Pasión Que Redime" (1947) de Robert Stevenson. El mismo año de la producción de ese film se divorciaron después de concebir dos hijos.

La carrera cinematográfica de Hedy sufrió un serio declive a partir de mediados de los 40 a pesar del éxito de "Sansón y Dalila" (1949), la película bíblica rodada por Cecil B. De Mille.

Fue despedida de la Metro ("Sansón y Dalila" era un título de la Paramount) y sus películas en los años 50 no fueron excesivamente destacadas ni sus números muy prolíficos. Apareció en "El Desfiladero Del Cobre" (1950) al lado de Ray Milland, "Mi Espía Favorita" (1951) con Bob Hope o "The Fame Animal" (1958) con Jane Powell y Jan Sterling de co-protagonistas. Este título fue uno de los últimos de su trayectoria como actriz ya que ante las malas perspectivas decidió retirarse del cine (en 1990 apareció sorprendentemente en "Instant Karma").

Su vida sentimental continuó movida ya que tras sus tres fracasados matrimonios volvió a casarse en otras tres ocasiones. Su cuarto marido fue el director de orquesta Ted Stauffer (1951-1952), el quinto, el magnate del petróleo Howard Lee (1953-1960) y el último el abogado Lewis Boles (1963-1965).

Hedy también tuvo problemas legales por su conocida cleptomanía, por la que fue arrestada en diversas ocasiones acusada de hurtar en tiendas.

El 19 de Enero del año 2000 falleció en su residencia de Florida. Tenía 87 años.
(Fuente:alohacriticon.com)




SANSON Y DALILA (1949) es una película estadounidense dirigida por Cecil B. DeMille.
La película está ambientada en el antiguo Israel del año 1000 a. C. Sansón (Victor Mature) es un israelita revolucionario que quiere casarse con Semadar (Angela Lansbury) en contra de los deseos de su familia ya que pertenece a una familia noble filistea. Pero, en realidad es Dalila (Hedy Lamarr), hermana pequeña de Semadar, la que está enamorada.


Hedy Lamarr: La inteligencia como "arma de mujer"




Hedy Lamarr es sin duda una de las actrices más atractivas de la historia del cine, toda una leyenda forjada en películas de los años 30 y 40, que la convirtieron, según los publicistas de la Metro Goldwin Mayer en "la mujer más bella del mundo". Cierto es que después la etiqueta se la llevaría otra famosa morena, lo que no quita un ápice de hermosura a esta criatura. Como prueva la foto, en la que se la ve en una imagen promocional de "Sanson y Dalila". Lo que si es menos conocido es la faceta que como inventora tuvo esta actriz, tanto que el día de hoy, 9 de noviembre, fecha de su cumpleaños, se celebra el "Día del Inventor" en su nombre.
 
Se llamaba en realidad, Hedwig Eva Maria Kiesler, y nació en 1914 en Viena. Desde pequeña destacó por su inteligencia y fue considerada por sus profesores como una superdotada. Empezó con 16 años sus estudios de ingeniería, pero a los tres años, en 1933, abandona sus estudios atraída por su vena artística y empieza a trabajar en el teatro berlinés con el legendario director Max Reinhardt. Así, Hedy inicia su carrera cinematográfica, y pronto será mundialmente famosa por la secuencia de la película comercial Éxtasis (1933) en la que por espacio de diez minutos aparece completamente desnuda, primero al borde de un lago y luego corriendo por la campiña checa. Por dicha escena se la conocería como la primera mujer en la Historia que apareciera desnuda en una película comercial.

Después del escándalo que supuso esta película, Hedy se casó con el magnate de la industria armamentística Friedrich 'Fritz' Mandl, quien arregló con sus padres lo que se podría llamar un matrimonio de conveniencia y la actriz es prometida al magnate, con quien se casará en contra de su voluntad. El muchacho resultó un celoso de tomo y lomo que llegó a apartar totalmente a la actriz del cine. Su control sobre ella era absoluto y tras casarse, intentó infructuosamente hacerse con todas las copias existentes de la película en que su esposa aparecía desnuda. Obligaba a Hedy Lammar a estar acompañada durante todas sus ausencias y de ser necesario la dejaba encerrada en casa sometida a un estricto control. La actriz contaba que sólo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado, acechándola.

Ella aprovechó su soledad para continuar sus estudios de ingeniería y utilizar su ingenio para sonsacar a los clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de su época. Dichos conocimientos fueron cedidos por la actriz a las autoridades de EE. UU. años más tarde; igualmente algunas reuniones le sirvieron de guía para idear y patentar, en los años 1940, la técnica de conmutación de frecuencias que le devolvería notoriedad en los últimos años de su vida. La forma en la que escapó de su marido, ayudada por una criada y perseguida por los hombres de su marido hasta que consigue la protección en Hollywood de Louis B. Mayer daría para otro articulito muy interesante (ya se andará).

En el año 1941 Hedy conoce al compositor vanguardista George Antheil (1900-1959), un espíritu bohemio del que se enamoró inmediatamente. En principio el interés que Hedy Lamar tuvo por él poco tendría que ver el armamento, así solicitó a una amiga común, Janet Gaynor, que se lo presentase pensando que sus conocimientos sobre hormonas servirían para aumentar el tamaño de sus pechos (bueno, puede que como mínimo tuviera que ver con las armas de mujer....) Tras dejarle su número de teléfono escrito con lápiz labial en el parabrisas de su coche, descubrieron que aparte de las hormonas que les llevaron a enamorarse compartían una pasión comun: la Segunda Guerra Mundial. Antheil, que había trabajado de joven como inspector de municiones, acababa de perder a un hermano en el mar Báltico en el transcurso del ataque soviético a Finlandia.
 
Lamarr, nacida en Viena, alimentaba un profundo rencor por el régimen nazi, por lo que había ofrecido al gobierno de los Estados Unidos toda la información confidencial que disponía gracias a los contactos de su ex-marido. Pero además, Hedy consideraba que su inteligencia podía contribuir a la victoria aliada. Así que se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares. Hedy estaba convencida de que las fuerzas armadas estadounidenses podrían proteger sus comunicaciones variando la frecuencia de la señal de radio a través de la cual transmitían mensajes. Hedy sabía que los gobiernos se resistían a la fabricación de un misil teledirigido por miedo a que las señales de control fueran fácilmente interceptadas o interferidas por el enemigo, inutilizando el invento o incluso volviéndolo en su contra. Si por ejemplo, la frecuencia para orientar un torpedo hacia un buque alemán cambiaba de manera impredecible, el enemigo no sabría como bloquearla ni, por tanto, como frustrar el impacto. Su idea del salto de frecuencias, algo muy avanzado para aquellos años, requería que tanto el emisor como el receptor estuviesen perfectamente sincronizados. Y ahí fue donde entró Antheil, quien para que la idea de Lamar siguiera adelante adaptó a tal fin un dispositivo inspirado en los rollos perforados con los que sincronizaba los pianos de su espectáculo "Ballet mecánico" (algo parecido a las pianolas). El diseño final consistía en un par de tambores perforados, uno para el emisor y otro para el receptor, que funcionaban a la misma velocidad y que permitían alternar entre 88 frecuencias. Así, aunque el enemigo lograse interceptar una de ellas, no importaría porque en poquísimo tiempo saltaría a otra distinta de forma automática y coordinada, algo que no podría seguir el enemigo.
 
Hedy Lamarr y George Antheil recibieron el número de patente 2.292.387 por su sistema de comunicaciones secreto. Una versión temprana del salto en frecuencia, una técnica de modulación de señales en espectro expandido. En la patente del 11 de agosto de 1942 puede leerse la inscripción H.K Markey et al. Las iniciales H.K. son las de Hedwig Kiesler (Hedy Lamarr), siendo Markey su apellido de casada de la época. El hecho de que sus patentes fueran concedidas con el nombre de casada y no por el nombre artístico impidió que la actriz fuera reconocida hasta hace muy poco.

Poco tiempo después, el 1 de octubre de ese mismo año, aparecía en el The New York Times la primera mención pública del invento, a pesar de lo cual, las autoridades de la época no consideraron la posibilidad de su realización práctica inmediata. El primer uso conocido de dicha patente se tiene en la crisis de los misiles de Cuba. El motivo de la tardanza era el necesario paso de un sistema mecánico a uno electrónico. Dicho paso fue realizado en 1957 por Sylvania Electronics y es de agradecer que el equipo de ingenieros reconoció en su totalidad la patente de Lamarr y Antheil.
Durante la crisis de Cuba de 1962 se usó con este sistema el control remoto de boyas rastreadoras. Después de Cuba la misma técnica fue incorporada en alguno de los ingenios utilizados en la guerra del Vietnam y, más adelante, en el sistema estadounidense de defensa por satélite (Milstar) hasta que en los años ochenta el sistema de espectro expandido vio sus primeras aportaciones en ingeniería civil. Así, con la irrupción masiva de la tecnología digital a comienzos de los años ochenta, podemos encontrar vestigios de aquella tecnologia en los metodos de codificacion de datos empleados en las conexiones Wi-fi, telefonía movil, y otros campos de la comunicación inalambrica.

"Si se usa en todo el mundo, ¿por qué no he recibido ningún reconocimiento?"

Así se lamentaba la actriz del olvido en que habían quedado, algo que no se subsanaría hasta el año 1997 en el que una ancianita ya de 82 años recibió uno de los celebres "Pioneer Awards" concedidos por la Electronic Frontier Foundation. Al año siguiente recibió la medalla Viktor Kaplan, un importante galardón científico en su país de origen, y como ya apuntabamos al inicio, el último homenaje a su inventiva ha sido el hacer de su fecha de cumpleaños el día de los inventores.

Sus utimos años no fueron fáciles y omitiremos aquí los detalles. Lamarr murió en Florida el 19 de enero de 2000. Su hijo hizo trasladar sus cenizas a Viena de acuerdo con los deseos de la actriz.

Fuentes:
Historia y vida nº 536
Diccionario de actores cinematograficos (Manuel Gutierrez Silva) - T&B
Wikipedia