Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 28 de octubre de 2012

Detrás de la cámara de "Ben Hur"

Charlton Heston y Stephen Boyd

Quien sabe si es que llegaban tarde a la carrerita de cuadrigas.... y decidieron coger la vespita. Ahi vemos a Charlton Heston que encarnaba a Juda Ben Hur y a su competidor Stephen Boyd, que era Messala, en un descanso de Ben Hur. Por la falta de aliento de los actores me parece a mi que le costaba arracar a la motillo. ;)



Charlton Heston y Stephen Boyd


Charlton Heston, Stephen Boyd y William Wiler



Charlton Heston, Fraser Heston y Jack Hawkins


Abajo os dejo un video en el que se disecciona la famosa carrera de cuadrigas de la película.




Analía Gadé




ANALÍA GADÉ



Analía Gadé (de nombre auténtico María Esther Gorostiza Rodríguez) nació el 28 de octubre de 1931 en Córdoba (Argentina). Su padre era el empresario peletero y guionista teatral español Fermín Gorostiza. Su hermano es el autor de teatro Carlos Gorostiza.

En el año 1936 sus padres se divorciaron y la por entonces María Esther fue ingresada en un internado religioso, en donde estuvo hasta los quince años.

Llegó al cine tras acudir a un concurso de radio que quería seleccionar rostros nuevos para una película. La actriz fue elegida y decidió unir Ana con Rosalía para crear Analía. El apellido deriva de un concurso de chocolatinas llamadas Godel. Este nombre lo utilizó por primera vez para enviar en secreto cartas de amor a un primo.

Debutó en el cine a finales de los años 40, época en la que compartió créditos con Fernando Lamas en “La Rubia Mireya” (1948) y en “Cita En Las Estrellas” (1949) con Juan Carlos Thorry, actor y director con quien terminó casándose a comienzos de los años 50. El matrimonio terminó rompiéndose a finales del decenio.

Una de sus películas más estimables rodadas en Argentina fue “Los Tallos Amargos” (1956), film de Fernando Ayala basado en una novela de Adolfo Jasca.

En la segunda mitad de los años 50 Analía llegó y se estableció en España, en donde triunfó tanto en cine como en el teatro. En este último medio destacan sus diversas colaboraciones con Juan José Alonso Millán.
  

Uno de sus primeros films rodados en España por la intérprete argentina fue “Viaje De Novios” (1956), comedia de León Klimovsky que estaba co-protagonizada por uno de sus compañeros artísticos habituales, Fernando Fernán Gómez, con quien puede ser vista en títulos como “Muchachas De Azul” (1957), “La Vida Por Delante” (1958), “Ana Dice Sí” (1958), “La Vida Alrededor” (1959), secuela de “La Vida Por Delante”, “Luna De Verano” (1959), “Sólo Para Hombres” (1960), adaptación de una obra feminista de Miguel Mihura, “Mayores Con Repartos” (1966), película que la pareja de intérpretes (cada uno interpretando tres personajes diferentes) también representó en teatro.

La popularidad de Analía Gadé, cuyo talento como actriz iba mucho más allá de su belleza, le llevó a presentar su propio programa de televisión en los inicios de la década de los 60.

En los años 60 también compartió protagonismo con José Luis López Vázquez, en “Operación Embajada” (1963) o “Black Story” (1971), Alberto Closas, en “Una Muchachita De Valladolid” (1958) o la citada “Operación Embajada” (1963), o Alfredo Landa, en “No Disponible” (1968), y trabajó en producciones internacionales, como “Madame Sans-Gene” (1961), film con Sophia Loren en el que Analía interpretaba a Carolina Bonaparte, o la co-producción de misterio “Las Cuatro Noches De Luna Llena” (1963), en donde la argentina compartió reparto con Gene Tierney.

En la década de los 70 fue dirigida por José María Forqué con guión de Rafael Azcona en “El Ojo Del Huracán” (1971), intriga con Jean Sorel, y participó en el giallo hispano-italiano “La Mansión De La Niebla” (1972).También protagonizó  junto a Fernando Rey en 1974,"La duda" (Rafael Gil).

Con el cantante Joan Manuel Serrat co-protagonizó “Mi Profesora Particular” (1973) y con Arturo Fernández hizo pareja en “El Adúltero” (1975). En este período también protagonizó “Las Largas Vacaciones Del 36” (1976), dirigida por Jaime Camino, y el film erótico de Jorge Grau “Cartas De Amor De Una Monja” (1978).

A partir de los años 80 trabajó principalmente en el teatro.
  
Analía sufrió un infarto cerebral en el año 1999. Recuperada volvió a representar teatro. Uno de sus últimos trabajos fue una adaptación de “Dulce Pájaro De Juventud”, la conocida obra de Tennessee Williams.

Al margen de su matrimonio mantuvo un romance con Espartaco Santoni. No tuvo hijos.(Fuente: alohacriticon.com)



LA DUDA (1972),Rafael Gil

Fernando Rey, Analía Gadé, Ángel del Pozo ,José Ángel Espinosa.


Arthur Rimbaud.- Sol y carne (fragmento)






 III

¡Si el tiempo retornara, el tiempo que ya fue...!
-¡El Hombre está acabado, se acabó su teatro!
Y un día, a plena luz, harto de romper ídolos,
libre renacerá, libre de tantos dioses,
buceando en los cielos, pues pertenece al cielo.
¡El Ideal, eterno pensamiento invencible,
ese dios que se agita en la camal arcilla,
subirá, subirá, y arderá en su cabeza!
Y, cuando lo sorprendas mirando el horizonte,
libre de viejos yugos que desprecia sin miedos,
vendrás a concederle la santa Redención
-Espléndida, radiante, del seno de los mares
nacerás, derramando por el vasto Universo
el Amor infinito en su infinita risa:
el Mundo vibrará como una lira inmensa
en el temblor sin límites de un beso repetido.

-El Mundo está sediento de Amor: aplácalo.

Charo López


 
"A partir de los 40, las mujeres empiezan a hacerse invisibles para los hombres"
CHARO LOPEZ





Nació el 28 de octubre de 1943 en Salamanca (España).

Siendo estudiante de Filosofía y Letras participó en varios montajes teatrales. Posteriormente cursó estudios en la Escuela Oficial de Cine. Trabajó en el teatro y para la televisión destacando las series Los camioneros, de Mario Camus; El pícaro, de Fernando Fernán Gómez; Entre visillos, de Miguel Picazo; Fortunata y Jacinta, de Mario Camus; Los gozos y las sombras, de Rafael Moreno Alba; Los pazos de Ulloa , de Gonzalo Suárez, y Un día volveré, de Paco Betriú.

Su lanzamiento llego con Los gozos y las sombras. No obstante hizo su debut en la pantalla grande en 1967 con Ditirambo de Gonzalo Suárez, con el que además realiza El extraño caso del doctor Fausto (1969), La Regenta (1974) y Parranda (1977).Consiguió el premio como mejor actriz en el Festival de Berlín por su trabajo en La colmena.

Tras pasar por el teatro y breves papeles en 'Plenilunio', de Imanol Uribe y 'Tiempos de azúcar', de Juan Luis Iborra, Charo López interpreta 'La soledad era esto' de Sergio Renán, basada en la novela del mismo nombre de Juan José Millás, con la que ganó el Premio Nadal en 1990.

Estuvo casada con el escritor y cineasta Jesús García Dueñas entre 1965 y 1971; y con el periodista Carlos Gabetta entre 1988 y 1993. (Fuente:http://www.buscabiografias.com/bios/biografia/verDetalle/5303/Charo%20Lopez)



Anthony Mann y James Stewart y el western

Anthony Mann y James Stewart sentados durante el descanso de alguno de sus western
 
"El western es el género más popular, y otorga más libertad que los otros para poner en escena todo tipo de pasiones y acciones violentas. Creo que es también el género que envejece de forma menos rápida, porque resulta esencialmente primitivo. No tiene ninguna regla y todo es posible. De él, sobre todo, surge la leyenda, y es la leyenda lo que ofrece un cine mejor, lo que excita la imaginación”.

“El western goza de tanto éxito porque en él un hombre dice: voy a hacer algo, y lo hace. Todos queremos ser héroes. Esto es el drama. Esto es de lo que trata el cine”.

Con estas frases definía el género Western, el director Anthony Mann, sin duda uno los grandes directores de la historia del cine y al que se debe un buen puñado de obras maestras de este género. En la foto lo podemos ver sentado junto al actor James Stewart, con el que tantos exitos compartió. Este director, nacido en 1906, se llamaba en realidad Emil Anton Bundsman y tras una etapa inicial como actor, se adentró en el mundo de la dirección, y si bien es cierto que no le fue mal con el cine negro durante los años cuarenta con películas como "Desesperado", "La brigada suicida", "El reinado del Terror" o "Border Incident" y que durante los 60, poco antes de morir, logró dos exitazos tremendos dentro del cine épico con "El Cid" o "La caída del imperio Romano", fue sin duda el género del western el que más alegrías le reportó.

Su primer western fue "La puerta del diablo" (1950) donde ya abordaría temas tan constantes en su carrera como la denuncia del racismo o la intolerancia y en el que ya se ofrece una visión totalmente distinta y humanizada del pueblo indio. Tras esta película el actor James Stewart le pidió que dirigiese la fenomenal "Winchester 73" y con este trabajo empezaría una colaboración fantástica que uniría a director y actor en otros siete films, entre los que se cuentan otras cumbres de este tipo de cine como "Horizontes Lejanos" (1952), Colorado Jim (1953), Tierras lejanas (1953) y la fantástica "El hombre de Laramie" (1955). Con estas películas descubrimos a un sorprendente James Stewart, que quien iba a pensarlo, brilló como un singular y taciturno héroe del oeste.

Anthony Mann y Gary Cooper en "El hombre del Oeste"

Curiosamente el director no rodó su mejor western con Stewart, su actor fetiche, sino con Gary Cooper con el que firmó "El hombre del Oeste", posiblemente su obra maestra y James Stewart no rodaría su mejor western con Mann, sino con Ford, el clásico "El hombre que mató a Liberty Valance". Dado el espectacular resultado de sus mutuas infidelidades artisticas no creo que se lo tuvieran en cuenta. Además rodaron juntos otros tres títulos: 'Bahía negra', la muy recordada 'Música y lágrimas' sobre la vida de Glenn Miller y la bélica 'Strategic Air Command', género al que también contribuyo con películas como "La colina de los diablos de acero" (1957) o el que fue su último trabajo completo "Los heroes de Telemark"
 
Durante el rodaje del drama sobre un aspirante a tenor "Dos pasiones y un amor "(1956), conoció a nuestra "Saritísima" que trabajaba en este film como secundaria. Por aquella epoca Sara Montiel, un verdadero bellezón era un valor en alza en Hollywood y Mann se enamoró de ella. No tardaría en abandonar a su primera esposa, Mildred, con la que tenía una hija, y se acabaría casando con Sara Montiel, pero a su manera y asi se unió a la actriz española "en articulo mortis", porque el realizador había sufrido un infarto, y los médicos temían por su vida. Pero sobrevivió... y estuvieron casados durante 6 años. En 1967 otro infarto acabó con la vida del director.
 
Anthony Mann y Charlton Heston en "El Cid"

El gran André Bazin dijo de él:
"Dadle a Mann un paisaje, una montaña y un itinerario. Y ya tendremos una obra maestra".




Julia Roberts



“Yo no quiero cambiar mi vida, sino mi trasero. Pero no creo que la belleza física haga atractiva a una persona”  JULIA ROBERTS (n. 28 de octubre de 1967)






Julia (de nombre real Julie) Fiona Roberts es la hija menor de Walter Roberts, actor y vendedor de aspiradoras, y Betty Lou, trabajadora de una agencia inmobiliaria y actriz. Tiene dos hermanos mayores, Eric (nacido en 1956) y Lisa (nacida en 1965), quienes también se dedican a la interpretación.

Sus padres se divorciaron en el año 1971, yendo a convivir Lisa y Julia con su madre y Eric con su padre. Este último falleció en 1977 a causa de un cáncer de pulmón.

La pequeña Julia creció en Smyrna con su madre, su hermana y Michael Motes, convertido en su padrastro tras contraer matrimonio con Betty Lou. En 1976 ambos tuvieron una hija llamada Nancy.

El deseo de Julia en su infancia era convertirse en veterinaria. Estudió su instrucción primaria en la Fitzhugh Elementary School de Smyrna. Posteriormente acudió al Griffin Middle School y al Campbell High School. En el año 1985, y con la intención de emular la carrera en Hollywood de su hermano Eric, abandonó su deseo de estudiar veterinaria y se trasladó con Lisa a Nueva York para acudir a clases de interpretación, ciudad en la que también trabajó como modelo.

Después de aparecer en episodios de series televisivas como “Corrupción en Miami” Julia debutó en el cine sin acreditar en la comedia “Firehouse” (1987). Por esta época inició una relación sentimental con Liam Neeson.

Un año después se reveló como actriz en “Mystic Pizza” (1988), una comedia romántica dirigida por Donald Petrie, y confirmó su talento como actriz con “Magnolias De Acero” (1989), film de Herbert Ross por el que logró el Globo de Oro y una nominación al Oscar como mejor actriz secundaria. La estatuilla fue para la actriz irlandesa Brenda Fricker por “Mi Pie Izquierdo”.

La carrera de la actriz de Georgia alcanzó su cenit con “Pretty Woman” (1990), comedia romántica con reminiscencias del cuento de la Cenicienta dirigida por Garry Marshall y co-protagonizada por Richard Gere que le valió el ascenso definitivo al estrellato en Hollywood.
Por su interpretación recibió otro Globo de Oro, ahora en la categoría de mejor actriz principal. También volvió a ser nominada al Oscar, siendo el premio para Kathy Bates por “Misery”.
  

En cuanto a su vida sentimental, Julia rompió con Neeson en 1988, comenzando ese año una relación con el actor Dylan McDermott. En el año 1989 fue novia de Kiefer Sutherland, con quien estuvo a punto de contraer matrimonio.

La década de los 90 confirmó el estatus estelar de Julia Roberts, convirtiéndose en la nueva novia de América. Entre sus películas más conocidas del período se encuentran “Hook” (1991) de Steven Spielberg, “Durmiendo Con Su Enemigo” (1991) de Joseph Ruben, “Elegir Un Amor” (1991) de Joel Schumacher, “El Informe Pelícano” (1993) de Alan J. Pakula, “Mary Reilly” (1996) de Stephen Frears, “Michael Collins” (1996) de Neil Jordan, “Todos Dicen I Love You” (1996) de Woody Allen, “La Boda De Mi Mejor Amigo” (1997) de P. J. Hogan, o “Notting Hill” (1999), una comedia romántica dirigida por Roger Michell y co-protagonizada por el británico Hugh Grant.

Por sus interpretaciones en “La Boda De Mi Mejor amigo” (1997) y en “Notting Hill” (1999) fue nominada a dos Globos de Oro.

A finales de los años 80 volvió a compartir cartel con Richard Gere bajo dirección de Garry Marshall en “Novia A La Fuga” (1999).

En 1991 rompió su compromiso con Sutherland, dando inicio un noviazgo con el actor Jason Patrick que acabó en 1992 cuando Julia comenzó relaciones con Daniel Day-Lewis. Poco después conoció al cantante de country Lyle Lowett, con quien contrajo matrimonio en el año 1993. Dos años más tarde la pareja se divorció, iniciando Julia un romance con Matthew Perry que duró hasta su noviazgo con la estrella del hockey Pat Manocchia, propietario de una empresa de fitness en Nueva York. En 1997 se estabilizó junto al actor Benjamin Bratt.

El cambio de década se inició con el rodaje de “Erin Brockovich” (2000), drama basado en una historia real que le valió el Globo de Oro y el premio Oscar como mejor actriz principal. Sus compañeras de nominación eran Juliette Binoche por “Chocolat”, Laura Linney por “Puedes Contar Conmigo”, Ellen Burstyn por “Réquiem Por Un Sueño” y Joan Allen por “Candidata Al Poder”.
Con el director de "Erin Brockovich", Steven Soderbergh, Julia comenzó una colaboración profesional que se prorrogó en títulos como “Ocean’s Eleven” (2002) o “Full Frontal” (2002).
  

En el año 2001 Julia co-protagonizó junto a Brad Pitt el film “The Mexican”. En el rodaje se enamoró del cámara Danny Moder, rompiendo su relación con Benjamin Bratt. Danny y Julia se casaron en el mes de julio del año 2002.

"La Guerra De Charlie Wilson" (2007) es una película co-protagonizada junto a Tom Hanks. Está ambientada en la época de la invasión soviética de Afganistán

Junto a Clive Owen protagonizó el thriller de espionaje "Duplicity" (2009).

  
En la comedia romántica "Historias De San Valentín" (2010) era una militar estadounidense que conocía a Bradley Cooper en un avión que unía Iraq con los Estados Unidos.

En "Come, Reza, Ama" (2010), película basada en un libro de Elizabeth Gilbert, interpretaba a una mujer que decidía romper su presente para buscar nuevas experiencias que dieran significado a su vida.

En "Larry Towne" (2011) compartió créditos con Tom Hanks, director y co-protagonista de una comedia con ambiente universitario.

En "Blancanieves" (2012) interpretó a la malvada reina con Lily Collins como Blancanieves y Armie
Hammer en el papel del príncipe.(Fuente:alohacriticon.com)




ERIN BROCKOVICH (2000) es una película estadounidense dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Julia Roberts (ganadora de un Oscar por su papel protagonista), basada en una historia real.
La vida de Erin Brockovich (Julia Roberts), una madre divorciada con problemas para encontrar trabajo, cambió el día que sufrió un accidente de coche. Después de perder el juicio, la mujer empezó a trabajar en el despacho de su abogado. Fue a raíz de el expediente de un cliente que decide investigar un caso que le llama la atención. Al investigar descubre la relación directa entre las enfermedades del cliente y su familia con la contaminación del agua producida por las perforaciones de una compañía de gas y electricidad que es una corporación de 28.000 millones de dólares.A la misma vez, conoce al hombre de su vida, pasando por mil problemas de familia y amor.






Bach, Variazioni Goldberg - Glenn Gould - Edgar Degas

Maria Perez (Alma libre)..Bach, Variazioni Goldberg - Glenn Gould - Edgar Degas: la conjunción de tres genios o, la sublime belleza...¡Simplemente maravilloso!

Hilaire-Germain-Edgar de Gas, más conocido como Edgar Degas (París, 19 de julio de 1834 – ibídem, 27 de septiembre de 1917), fue un pintor y escultor francés,  conocido por su visión particular sobre el mundo del ballet, capturando escenas sutiles y bellas, en obras al pastel.

Pintura: el barreño (Edgar Degas)

Franz Kafka.- Carta al padre (1919)




De niño pensaba que conservaba la vida gracias a tu favor y la llevaba como un regalo inmerecido...de tus amenazas había una que me aterrorizaba: “te mataré como a un insecto”. Yo era un niño tímido pero no creo que haya sido difícil de manejar, ni creo que una palabra amable,un tomarme de la mano en silencio, una mirada bondadosa, no haya podido obtener de mí todo lo que deseabas... entonces ya habría necesitado de tu estímulo, porque me sentía aplastado por tu presencia... me acuerdo cuando
nos desnudábamos en la casilla del baño, yo delgado, débil, pequeño; tú fuerte, grande, ancho. Me sentía un miserable, y no sólo frente a ti, si no frente al mundo entero, porque para mí eras la medida de todas las cosas.

¿Por qué, entonces, no me casé? Había, como siempre las hay, algunas dificultades, pero la vida consiste ciertamente en aceptarlas. La dificultad esencial, independiente por desgracia del caso en sí, era que, a ojos vista, soy espiritualmente incapaz de casarme. Se manifiesta en el hecho de que, desde el momento en que adopto la decisión, ya no puedo dormir, la cabeza me arde día y noche, la vida ya no es vida, y desesperado, ando tambaleándome de un lado a otro. No son en realidad las preocupaciones
las que producen esto, si bien las acompañan inquietudes infinitas, surgidas de mi pesadez y pedantería, pero ellas no son lo decisivo, aunque consumen como gusanos su tarea en el cadáver; las que me derriban definitivamente son otras causas: la presión general, el miedo, la debilidad, el menosprecio de mí mismo.
Afortunadamente también hubo excepciones cuando sufrías en silencio, padre, y la fuerza del amor y la bondad vencían a las que se les oponían. Esto sucedía ciertamente muy poco, pero era maravilloso… como durante mi última enfermedad, te parabas en la puerta y estirabas la cabeza para verme en la cama y, por consideración, me hacías un saludo con la mano. En esos momentos yo me recostaba y lloraba de alegría, y hoy que lo escribo vuelvo a llorar.

La vida es algo más que un juego de paciencia…pero se ha logrado, padre, entre tú y yo, a pesar de todo, una aproximación, tan cercana a la verdad, que podrá tranquilizarnos un poco y hacernos más fácil el vivir y el morir.


Luis García Berlanga y los "Austrohúngaros"


Ahí tienen a tres de los grandes del cine español, al sensacional José Luis Lopez Vazquez disfrazado de Groucho, al piano Pepe Isbert y al director Luis García Berlanga que tenía la curiosa manía de introducir en todas sus películas, sin venir a cuento, la palabra "austrohungaro"...  lo que provocaba que ante cualquier nuevo estreno de una película suya ttodo el mundo estuviera atento a ver en qué momento y de qué forma aparecía nuevamente la palabreja. Estas son algunas de sus apariciones:

En La boutique (Las pirañas) dos hombres se disponen a comprar un barco y uno le dice al otro: “¡Éste cacharro está hecho un trasto, debió pertenecer al imperio austrohúngaro!”

En El verdugo, en la escena de la boda, el organista pregunta al cantante si esa noche estrenan “El idilio austrohúngaro.”

En La Vaquilla la palabra aparece a los pocos minutos de comenzar la película, cuando los nacionales están anunciando por altavoz las fiestas del pueblo y dicen que durante el baile se interpretará el pasodoble “suspiros austrohúngaros”.

En Bienvenido Mister Marshall se dice “Es un mapa tan antiguo que todavía existe el imperio austro-húngaro”.

En Novio a la vista a uno de los alumnos le preguntan en el examen oral por el imperio austrohúngaro.

En La muerte y el leñador (episodio de Las cuatro verdades) el hombre que arrea el mulo dice: “¡Arre austrohúngaro!”.

El director dijo en sus memorias que se trataba de una palabra fetiche, que incluirla le traía suerte. Berlanga era muy supersticioso. Recuerden que llevaba siempre en el bolsillo de su chaqueta un trozo de madera. “Pero sin pintar ni barnizar”, decía. Por eso todos los estudiosos de su cine se creyeron que Berlanga incluía la palabra “austrohúngaro” para evitar el mal fario. Estaban equivocados. Lo hacía nada más y nada menos que para reírse de su arte. Berlanga era muy inteligente y sabía que metiendo esa palabra en todas sus películas –además de utilizando otros métodos- quitaba seriedad a lo que hacía y evitaba en lo posible que su ego se hinchase más de lo necesario. Su posterior colaboración con Rafael Azcona, otro artista con los pies en el suelo, le ayudó mucho a mantener la cabeza fría.

Gabriel García Márquez y "Cien años de soledad"

 

DISCURSO GABO A LOS 40 AÑOS DE LA PRIMERA EDICIÓN DE SU OBRA

"Ni en el más delirante de mis sueños, en los días en que escribía Cien años de soledad, llegué a imaginar que podría asistir a este acto para sustentar la edición de un millón de ejemplares. Pensar que un millón de personas pudieran leer algo escrito en la soledad de mi cuarto, con 28 letras del alfabeto y dos dedos como todo arsenal, parecería a todas luces una locura.

Hoy las academias de la lengua lo hacen con un gesto hacia una novela que ha pasado ante los ojos de cincuenta veces un millón de lectores, y hacia un artesano, insomne como yo, que no sale de su sorpresa por todo lo que le ha sucedido.

Pero no se trata ni puede tratarse de un reconocimiento a un escritor. Este milagro es la demostración irrefutable de que hay una cantidad enorme de personas dispuestas a leer historias en lengua castellana, y por lo tanto un millón de ejemplares de Cien años de soledad no son un millón de homenajes al escritor que hoy recibe, sonrojado, el primer libro de este tiraje descomunal. Es la demostración de que hay millones de lectores de textos en lengua castellana esperando, hambrientos, de este alimento.

No sé a qué horas sucedió todo. Sólo sé que desde que tenía 17 años y hasta la mañana de hoy, no he hecho cosa distinta que levantarme temprano todos los días, sentarme frente a un teclado, para llenar una página en blanco o una pantalla vacía del computador, con la única misión de escribir una historia aún no contada por nadie, que le haga más feliz la vida a un lector inexistente.

En mi rutina de escribir, nada he cambiado desde entonces. Nunca he visto nada distinto que mis dos dedos índices golpeando, una a una y a un buen ritmo, las 28 letras del alfabeto inmodificado que he tenido ante mis ojos durante estos setenta y pico de años.

Hoy me tocó levantar la cabeza para asistir a este homenaje, que agradezco, y no puedo hacer otra cosa que detenerme a pensar qué es lo que me ha sucedido. Lo que veo es que el lector inexistente de mi página en blanco, es hoy una descomunal muchedumbre, hambrienta de lectura, de textos en lengua castellana.

Los lectores de Cien años de soledad son hoy una comunidad que si viviera en un mismo pedazo de tierra, sería uno de los veinte países más poblados del mundo.

No se trata de una afirmación jactanciosa. Al contrario, quiero apenas mostrar que ahí está una gigantesca cantidad de personas que han demostrado con su hábito de lectura que tienen un alma abierta para ser llenada con mensajes en castellano.

El desafío es para todos los escritores, todos los poetas, narradores y educadores de nuestra lengua, para alimentar esa sed y multiplicar esta muchedumbre, verdadera razón de ser de nuestro oficio y, por supuesto, de nosotros mismos.

A mis 38 años y ya con cuatro libros publicados desde mis 20 años, me senté ante la máquina de escribir y empecé: “Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo”.

No tenía la menor idea del significado ni del origen de esa frase ni hacia dónde debía conducirme. Lo que hoy sé es que no dejé de escribir ni un solo día durante 18 meses, hasta que terminé el libro.

Parecerá mentira, pero uno de mis problemas más apremiantes era el papel para la máquina de escribir. Tenía la mala educación de creer que los errores de mecanografía, de lenguaje o de gramática, eran en realidad errores de creación, y cada vez que los detectaba rompía la hoja y la tiraba al canasto de la basura para empezar de nuevo.

Con el ritmo que había adquirido en un año de práctica, calculé que me costaría unos seis meses de mañanas diarias para terminar.

Esperanza Araiza, la inolvidable Pera, era una mecanógrafa de poetas y cineastas que había pasado en limpio grandes obras de escritores mexicanos, entre ellos “La región más transparente”, de Carlos Fuentes; “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo, y varios guiones originales de don Luis Buñuel.

Cuando le propuse que me sacara en limpio la versión final, la novela era un borrador acribillado de remiendos, primero en tinta negra y después en tinta roja, para evitar confusiones. Pero eso no era nada para una mujer acostumbrada a todo en una jaula de locos.

Pocos años después, Pera me confesó que cuando llevaba a su casa la última versión corregida por mí, resbaló al bajarse del autobús, con un aguacero diluvial, y las cuartillas quedaron flotando en el cenegal de la calle. Las recogió, empapadas y casi ilegibles, con la ayuda de otros pasajeros, y las secó en su casa, hoja por hoja, con una plancha de ropa.

Lo que podía ser motivo de otro libro mejor, sería cómo sobrevivimos Mercedes y yo, con nuestros dos hijos, durante ese tiempo en que no gané ningún centavo por ninguna parte. Ni siquiera sé cómo hizo Mercedes durante esos meses para que no faltara ni un día la comida en la casa.

Habíamos resistido a la tentación de los préstamos con interés, hasta que nos amarramos el corazón y emprendimos nuestras primeras incursiones al Monte de Piedad.

Después de los alivios efímeros con ciertas cosas menudas, hubo que apelar a las joyas que Mercedes había recibido de sus familiares a través de los años. El experto las examinó con un rigor de cirujano, pasó y revisó con su ojo mágico los diamantes de los aretes, las esmeraldas del collar, los rubíes de las sortijas, y al final nos los devolvió con una larga verónica de novillero: “Todo esto es puro vidrio”.

En los momentos de dificultades mayores, Mercedes hizo sus cuentas astrales y le dijo a su paciente casero, sin el mínimo temblor en la voz: “Podemos pagarle todo junto dentro de seis meses”.

“Perdone señora –le contestó el propietario–, ¿se da cuenta de que entonces será una suma enorme?”.

“Me doy cuenta –dijo Mercedes, impasible–, pero entonces lo tendremos todo resuelto, esté tranquilo”.

Al buen licenciado, que era un alto funcionario del Estado y uno de los hombres más elegantes y pacientes que habíamos conocido, tampoco le tembló la voz para contestar: “Muy bien, señora, con su palabra me basta”. Y sacó sus cuentas mortales: “La espero el 7 de setiembre (sic)”.

Por fin, a principios de agosto de 1966, Mercedes y yo fuimos a la oficina de correos de la ciudad de México, para enviar a Buenos Aires la versión terminada de Cien años de soledad, un paquete de 590 cuartillas escritas a máquina, a doble espacio y en papel ordinario y dirigidas a Francisco Porrúa, director literario de la editorial Suramericana.

El empleado del correo puso el paquete en la balanza, hizo sus cálculos mentales y dijo: “Son 82 pesos”.

Mercedes contó los billetes y las monedas sueltas que le quedaban en la cartera, y se enfrentó a la realidad: “Sólo tenemos 53″.

Abrimos el paquete, lo dividimos en dos partes iguales y mandamos una a Buenos Aires, sin preguntar siquiera cómo íbamos a conseguir el dinero para mandar el resto. Sólo después caímos en la cuenta de que no habíamos mandado la primera sino la última parte. Pero antes de que consiguiéramos el dinero para mandarla, ya Paco Porrúa, nuestro hombre en la editorial Suramericana, ansioso de leer la primera mitad del libro, nos anticipó dinero para que pudiéramos enviarla.

Fue así como volvimos a nacer en nuestra vida de hoy.

Muchas gracias. Muchas gracias.
Muchas gracias."

(Cartagena de Indias, 26 de marzo de 2007)

Maria Callas, sus maridos y "Vissi d'arte"



Ciertamente curiosa la foto con la que acompañamos este entrada, y en la que podemos ver a la maravillosa Maria Callas en una pose casi de pin-up junto a su marido Giovanni Meneghini en una playa de Venecia. Era el año 1956. Giovanni Meneghini, junto a Tullio Serafín guiaron con acierto la carrera de la diva, de su mano hizo su debut en La Scala de Milan en 1950 con la representación de Aida, o su primera aparición en Nueva York en 1956 representando la ópera "Norma" de Bellini. Tras diez años de matrimonio, María Callas abandonó a Meneghini para unirse a Aristoteles Onasis que tan mal la trataría Parece que María Callas nunca había estado realmente enamorada de Meneghini y su matrimonio podría ser calificado como de conveniencia. Él nunca la olvidó y siempre la defendió a capa y espada. Posteriormente ella también sería abandonada por Onassis, que encontraría un nuevo amor en los brazos de Jackie Kennedy. Al final Maria Callas quedo sola, y fue entonces cuando el aria Vissi d'arte, de Tosca (Puccini), una de las que haría para siempre suya, pareció escrita para ella. Os dejo la traducción de "Vissi d'arte" y un video con el tema cantado por la Callas.


Traducción al español:

(Con muchísimo dolor)
He vivido del arte, he vivido del amor,
¡nunca le he hecho mal a nadie...!
Con mano furtiva
cuantas miserias he conocido,
he socorrido...
Siempre, con fe sincera, mi plegaria
en los santos templos, elevé.
Siempre, con fe sincera,
he llevado flores al altar.

(Levantándose)

En la hora del dolor, ¿por qué,
por qué Señor, por qué
me pagas de esta manera?
He dado joyas
para el manto de la Señora,
y he dado mi canto a las estrellas,
que brillaban tan radiantes.
En la hora del dolor, ¿por qué,
por qué Señor, por qué
me pagas de esta manera?

(Sollozando)

La muerte de Antoní Gaudí y su posible santidad


"La originalidad consiste en volver al origen. De modo que es original aquel que, con sus medios, vuelve a la simplicidad de las primeras soluciones."

Una de las muertes más revestidas de patetismo entre personajes conocidos es la de Antonio Gaudí. 
En los últimos años de su vida, el arquitecto, no quería que la gente se fijase en su persona sino en el templo al que dedicó en exclusiva los últimos diez años de su vida. Profundamente religioso, de una manera casi mística, quería que los detalles artísticos de la Sagrada Familia llevasen a conocer mejor a los verdaderos protagonistas: un carpintero, una muchacha y un niño en una modesta casa de Nazaret.

Gaudí era a la vez un filósofo, un genio renacentista y para muchos un santo. Según  la extensa documentación acumulada en la Santa Sede desde que su trabajo apareció en «L’Osservatore Romano» en 1921 múltiples acciones del arquitecto  acreditan su piedad y sus virtudes .  De hecho, tiene abierto un proceso de beatificación, el cual, si tuviera éxito, le convertiría en patrón de los arquitectos. Parece que los argumentos y pruebas presentados en contra de la beatificación  se refieren a una posible vinculación del arquitecto con la masonería.
Igual que su templo es visible a muchos kilómetros de distancia, la modestia y humildad  de Antoni Gaudí era patente, y así lo reflejó la prensa a raíz de su inesperada muerte en 1926, después de ser atropellado por un tranvía. El gran arquitecto vestía de modo tan humilde que los camilleros le tomaron por un anciano indigente y le llevaron al hospital de beneficencia de la Santa Cruz, donde Gaudí, visitando a mendigos enfermos, se había inspirado para su escultura de «la buena muerte» en una de las puertas del templo. Tres días después el famoso arquitecto catalán fallecía en el más completo anonimato. Los hechos detalllados fueron los siguientes:

El arquitecto caminaba la tarde del 7 de junio de 1926, a eso de las seis, por Barcelona (al parecer, Antonio Gaudí daba largos paseos cada día, pues era reacio a montar en vehículos)  Entre las calles Gerona y Bailén se asustó al ver venir hacia él un tranvía y, con objeto de evitarlo, se echó para atrás. Con tan mala fortuna que lo atropelló el tranvía que venía en sentido contrario. Éstas al menos fueron las declaraciones que el conductor hizo después. Pero en aquel primer momento de confusión todos los presentes, tanto viandantes como maquinista, decidieron por su aspecto desaliñado que se trataba de un mendigo y lo abandonaron a su suerte en la calle. Por aquel entonces Gaudí contaba con 74 años y hacía tiempo que solía vestir con hábito negro. La manufactura de sus sandalias era propia. El conductor lo apartó a un lado y siguió su camino. Cuando al fin lo llevaron al Hospital de La Santa Creu, de beneficencia, el arquitecto deliraba. No llevaba documentación, y en la ficha no acertaron otro apellido que Sandí. Al cabo de varias horas se lo consiguió localizar, pero aún entonces, según opina Juan José Navarro Arisa en “Gaudí. El arquitecto de Dios”, no fue sino para empeorar las cosas: su acelerado entablillamiento del tórax pudo haber acelarado su muerte.