Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 21 de octubre de 2012

Microrrelato de Gabriel Jiménez Eman



GABRIEL JIMÉNEZ EMAN - (1950/----) - Venezuela
(SIN TÍTULO) - Microrrelato

Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello.

El cuadro es de Magritte - "L'hereux donateur"

Fragmento de "Hyperion" - Hölderlin




JOHANN CHRISTIAN FRIEDRICH HÖLDERLIN (1770-1843) - ALEMANIA
HYPERION (fragmento)
"A ser uno con todo lo viviente, volver en un feliz olvido de sí mismo, al todo de la naturaleza. A menudo alcanzo esa cumbre... pero un momento de reflexión basta para despeñarme de ella. Medito, y me encuentro como estaba antes, solo, con todos los dolores propios de la condición mortal, y el asilo de mi corazón, el mundo enteramente uno, desaparece; la naturaleza se cruza de brazos, y yo me encuentro ante ella como ante un extraño, y no la comprendo. Ojalá no hubiera ido nunca a vuestras escuelas, pues en ellas es donde me volví tan razonable, donde aprendí a diferenciarme de manera fundamental de lo que me rodea; ahora estoy aislado entre la hermosura del mundo, he sido así expulsado del jardín de la naturaleza, donde crecía y florecía, y me agosto al sol del mediodía. Oh, sí! El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona."
 Johann Christian Friedrich Hölderlin (20 de marzode 1770 – 7 de junio de 1843) fue un poeta lírico alemán. Su poesía acoge la tradición clásica y la funde con el nuevo romanticismo. Estudió teología en Tübingen donde fue amigo y compañero de cuarto de Georg Wilhelm Friedrich Hegel y Friedrich Schelling. Camarada de la práctica totalidad de los grandes hombres de la cultura alemana de su tiempo, frecuentó a Schiller en Jena mientras seguía unos cursos dictados por Fichte y trató a Goethe y Herder en Weirmar.
De este escritor diría Luis Cernuda:  "Hölderlin, con fidelidad admirable, no fue sino aquello a que su destino le llamaba: Un poeta. Pero ahí nadie le ha superado en su país, ni en otro país cualquiera."
Este fragmento literario nos ha sido propuesto por la amiga Mercedes Torres Diaz. Muchas gracias Mercedes! (Pizca)

Carrie Fisher




"Le di tanto a la cocaína en Star Wars, que incluso John Belushi me dijo que tenía un problema"


CARRIE FISHER




Carrie Frances Fisher (n. 21 de octubre de 1956) es una actriz estadounidense de cine y televisión.

Hija del cantante Eddie Fisher y de la actriz Debbie Reynolds, tiene un hermano menor, Todd Fisher, y sus abuelos paternos son inmigrantes procedentes de Rusia.

Apareció en algunas producciones con su madre antes de empezar su primer trabajo de cine, cuando interpretó a la seductora joven de Warren Beatty en Shampoo (1975), de Hal Ashby.

Dos años después surgió el papel por el que sería ampliamente reconocida, la Princesa Leia Organa, en la inicialmente conocida como La guerra de las galaxias (1977), una interpretación que repitió en las continuaciones El Imperio contraataca (1980) y El retorno del Jedi (1983).

Después de estos éxitos luchó contra la dependencia de las drogas y el alcohol y vivió un infeliz matrimonio con el cantante Paul Simon.

Su carrera cinematográfica se resintió considerablemente lo que se reflejaría en la poca calidad de las películas que interpretaba, como Under the Rainbow (1981) y Hollywood Vice Squad (1986), exceptuando a la ganadora de tres premios Óscar de 1986 Hannah y sus hermanas. A partir de entonces quedó relegada a actriz secundaria, refrescando comedias tales como Sibling Rivalry (1990) y Soapdish (1991).

Es entonces cuando reveló un hasta entonces oculto talento de escritora, publicando la novela semi autobiográfica "Postales desde el filo". En 1990 el director Mike Nichols le encargó el guion para la adaptación al cine de su libro, con Shirley MacLaine en el papel de su madre en una época de su vida. Fisher sigue escribiendo y ha publicado otras novelas como "Surrender the Pink" y "Delusions of Grandma".

Fisher ha discutido públicamente los problemas que ha tenido con las drogas, su batalla con el trastorno bipolar y la adicción a los antidepresivos en el programa 20/20 del canal de televisión de la ABC.

En septiembre de 2009 publicó una biografía llamada "Wishful Drinking", de éxito de ventas en Estados Unidos, donde narra sus experiencias en clave de humor, riéndose de su tendencia al alcoholismo y sus fracasos matrimoniales.

En una de sus entrevistas más recientes y reveladoras en octubre de 2010, mientras se encontraba en Sídney, Australia, Carrie confesó sobre su fuerte adicción a la cocaína durante el rodaje de Star Wars: El Imperio Contraataca (1980) y que sobrevivió a una sobredosis. "Poco a poco me di cuenta de que estaba usando las drogas un poco más que otras personas y que estaba perdiendo mi control sobre ellas.(...) Le di tanto a la cocaína en Star Wars, que incluso John Belushi me dijo que tenía un problema".
(Fuente: Wikipedia)


Celia Cruz


"¡Yo soy la nieta negra de Cristóbal Colón!" 
 
CELIA CRUZ

(Cuba, 21 de octubre de 1925 – Estados Unidos, 16 de julio de 2003) 



Segunda hija de un fogonero de los ferrocarriles, Simón Cruz, y del ama de casa Catalina Alfonso, Celia Cruz compartió su infancia con sus tres hermanos -Dolores, Gladys y Barbarito- y once primos, y sus quehaceres incluían arrullar con canciones de cuna a los más pequeños; así empezó a cantar. Su madre, que tenía una voz espléndida, supo reconocer en ella la herencia de ese don cuando, con once o doce años, la niña cantó para un turista que, encantado con la interpretación, le compró un par de zapatos.

Con otras canciones y nuevos forasteros calzó a todos los niños de la casa. Después se dedicó a observar los bailes y a las orquestas a través de las ventanas de los cafés cantantes, y no veía la hora de saltar al interior. Sin embargo, sólo su madre aprobaba esa afición: su padre quería que fuese maestra, y no sin pesar intentó satisfacerle y estudiar magisterio, pero pudo más el corazón cuando estaba a punto de terminar la carrera y la abandonó para ingresar en el Conservatorio Nacional de Música.

Mientras tanto, Celia Cruz cantaba y bailaba en las corralas habaneras y participaba en programas radiofónicos para aficionados, como La Hora del Té o La Corte Suprema del Aire, en los que obtenía primeros premios tales como un pastel o una cadena de plata, hasta que por su interpretación del tango Nostalgias recibió en pago 15 dólares en Radio García Cerrá.

Más tarde cantó en las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas y formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió Venezuela y México. En 1950 ya había intervenido en varias emisoras cuando pasó a integrar el elenco del cabaret Tropicana, donde la descubrió el director de la Sonora Matancera, el guitarrista Rogelio Martínez, y la contrató para reemplazar a Mirta Silva, la solista oficial de la orquesta.


A lo largo de los años cincuenta Celia Cruz y la Sonora Matancera brillaron en la Cuba de Pío Leyva, Tito Gómez y Barbarito Díez; del irrepetible Benny Moré, del dúo Los Compadres, con Compay Primo (Lorenzo Hierrezuelo) y Compay Segundo... La Cuba de Chico O’Farril y su Sun sun babae, la de La conga de los Habana Cuban Boys, la de Miguel Matamoros con su Mamá, yo quiero saber de dónde son los cantantes, la de Miguelito Valdés con su Babalú... Celia aportó su Cao Cao Maní Picao y se convirtió en un éxito, y otro posterior, Burundanga, la llevó a Nueva York en abril de 1957 para recoger su primer disco de oro.

Celia Cruz se había ganado ya varios de los apodos y títulos con que quisieron distinguirla. Fue la Reina Rumba, la Guarachera de Oriente y, desde las primeras giras -por México, Argentina, Venezuela, Colombia...-, la Guarachera de Cuba.

Era la Cuba corrupta y bullanguera de Fulgencio Batista. Cuando el dictador se vio obligado a refugiarse en la República Dominicana ante el triunfo de los castristas, el 1 de enero de 1959, la orquesta tuvo que andar otros caminos. Según la cantante, desde entonces soportaba mal que le dijeran qué y dónde tenía que cantar. El 15 de julio de 1960 la banda en pleno consiguió el permiso para presentarse en México y, una vez allí, en parte impulsada por el agravamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba, decidió no regresar.

Después de un año de aplausos en la capital azteca, Celia Cruz se mudaba a Estados Unidos y sellaba su primer compromiso para actuar en el Palladium de Hollywood. Si bien declaró en aquellos días «he abandonado todo lo que más quería porque intuí enseguida que Fidel Castro quería implantar una dictadura comunista», su furibunda militancia anticastrista nació después, a partir del 7 de abril de 1962, cuando supo de la muerte de su madre y no pudo entrar en la isla para asistir al entierro. Llegó a confesar incluso que estaba dispuesta a inmolarse haciendo estallar una bomba si con ello hacía desaparecer «al Comandante».

Tres meses después, el 14 de julio de 1962, Celia Cruz se casó con el primer trompetista de la orquesta, Pedro Knight, quien a partir de 1965, en que ambos dejaron la Sonora, se convirtió en su representante. Celia Cruz inició su trayectoria como solista junto al percusionista Tito Puente, con el que grabó ocho álbumes. Los jóvenes hispanos de Nueva York la descubrieron en 1973 en el Carnegie Hall, cuando integraba el elenco de la «salsópera» Hommy, de Larry Harlow.


Posteriormente, participó en un legendario concierto grabado en vivo en el Yanquee Stadium con The Fania All-Stars, un conjunto integrado por líderes de grupos latinos que grababan para el sello Fania. Ya era famosa en 1974, cuando grabó el disco Celia & Johnny con el flautista dominicano Johnny Pacheco, considerado el primer clásico del género.

Desde entonces, el éxito fue una constante en centenares de conciertos coreados por un público entregado al grito de su Bemba colorá. Esa voz electrizante, su alegría contagiosa y el llamativo vestuario fueron pronto una bandera de identidad de los inmigrantes. Ella, a su vez, terminó por asumir el rol de estandarte del anticastrismo.


Como tal, Celia Cruz quiso dejar su impronta también en el cine, y participó como actriz -ya lo había hecho varias veces como cantante- en Los reyes del mambo (1992) y Cuando salí de Cuba (1995), porque ambas películas reflejaban historias de los primeros exiliados cubanos, en parte cercanas a la suya. Aunque la suya fue única, y así lo entendieron los miles de compatriotas que desfilaron ante sus restos despues de que falleciese el 16 de julio de 2003, a los setenta y ocho años de edad, en Miami y Nueva York, donde recibió sepultura.

También los cubanos de la isla, pese a la prohibición oficial de su música después de más de cuarenta años, reconocían su valor de guarachera universal, la más grande embajadora musical de Cuba. Pocos días después de su fallecimiento fue homenajeada por sus compañeros de profesión en la gala de entrega de los Grammy latinos.

«¡Azúcar!» era su potente grito infeccioso, la contraseña de apertura y cierre de sus conciertos y la clave para hacerse entender en todo el mundo. Difícilmente alguien ha bailado más -y ha hecho bailar más- que esta cubana de sonrisa contagiosa y persistente que conquistó adeptos de todas las latitudes a lo largo de más de cincuenta años de exitosa trayectoria. Cantante de guarachas, danzones, sones y rumbas en sus comienzos, Celia Cruz siempre estuvo abierta a nuevas experiencias que la llevaron a abordar otros ritmos y a unirse a proyectos en principio arriesgados para una artista consagrada.

Así se erigió en la imagen distintiva de la salsa con orquestas como las de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto o Johnny Pacheco, y así llegó a cantar incluso rock o tango, y a unir su poderosa voz a la de intérpretes tan dispares como el británico David Byrne, el rumbero gitano Azuquita, el grupo argentino Los Fabulosos Cadillacs, los españoles Jarabe de Palo y el rapero haitiano Wyclef Jean, además de improvisar duetos con sus amigas Lola Flores y Gloria Estefan, y con Dionne Warwick o Patti Labelle.

Enfundada en sus fastuosos y extravagantes vestidos, tocada con pelucas imposibles y encaramada sobre esos zapatos únicos de alto tacón inexistente, Celia Cruz conservó hasta casi el último momento una vitalidad insólita. Feliz con su flamante Grammy al mejor álbum de salsa por La negra tiene tumbao, en el verano de 2002 celebró su 40º aniversario de matrimonio con una fiesta que le organizó la cantante Lolita Flores en Madrid.
Durante una presentación en México, sufre un percance de salud. A raíz de esto, se descubre que padece de cáncer en el cerebro (un glioma, tumor cerebral muy agresivo), sometiéndose a una operación para extirparlo a finales de ese año, para luego intentar retomar su carrera artística. Grabó un disco, su último, titulado Regalo del Alma. El 2003, su último año de vida, le fue ofrecido un homenaje por parte de la cadena hispana estadounidense Telemundo.

En el 2003 y a pesar de su enfermedad (puesto que el tumor había vuelto a crecer), se presentó en los Premios Grammy Latino, donde fue ganadora del premio, y participó en el musical cantando por primera vez en vivo "La negra tiene tumbao".

La tarde del 16 de julio de 2003, falleció en su casa en Fort Lee (Nueva Jersey). Después de su muerte, su cuerpo embalsamado fue llevado a Miami y Nueva York, de tal manera que todos pudieran rendirle homenaje. Su sepelio reunió a más de 150 mil personas en Miami, y similar cantidad en Nueva York. El sepelio de Nueva York constituyó uno de los más grandes que recuerda esa ciudad, superando incluso al de Judy Garland en el año 1969





Una joven Celia Cruz en un show de tv del año 1960




Julia Gutiérrez Caba


"Hubo una época en que hacía dos funciones y al terminar la segunda me ponía a ensayar la siguiente. Terminaba a las tres de la mañana y dos horas después estaba rodando con Bardem. Uff, qué palizas, me mareaba y todo, pero así era la vida".

JULIA GUTIERREZ CABA


Julia Gutiérrez Caba (Madrid, 20 de octubre de 1932) es una actriz española.Nacida en una familia con gran tradición artística, es hija de los actores Emilio Gutiérrez e Irene Caba Alba, nieta de Irene Alba, sobrina de Julia Caba Alba y hermana de Irene y Emilio Gutiérrez Caba; es, además, tía del productor José Luis Escolar y tía-abuela de la actriz Irene Escolar. En mayo de 1964 se casa con el director teatral Manuel Collado Álvarez (fallecido en 2009).

Debutó en el teatro en 1951 en Mariquilla Terremoto, con la Compañía de Catalina Bárcena, de donde pasó a la de Isabel Garcés.

En años sucesivos se convierte en una reputada actriz teatral, con obras como Las entretenidas, Petra Regalada, de Gala o El jardín de los cerezos, de Chejov. En 1970 crea su propia compañía junto a su esposo.

Su debut cinematográfico se produce en 1960, nada menos que de la mano de Juan Antonio Bardem en la película A las cinco de la tarde. Su paso por el cine ha estado casi siempre marcado por la interpretación de personajes de grave tono dramático. En 1977 se aparta del cine y no volvería hasta 20 años después con La herida luminosa, de José Luis Garci. Su siguiente película conjunta, You're the One (una historia de entonces), le reporta un Premio Goya como mejor actriz de reparto.

En televisión debuta a las órdenes de Jaime de Armiñán y ha desarrollado una sólida carrera casi siempre en TVE, aunque no tan abultada en títulos como la de su hermana Irene. En 1972 protagonizó la serie Buenas noches, señores, en la que interpretaba un papel distinto en cada episodio. Al igual que sucedió con el cine, también tuvo un periodo de más de 20 años en que no pisó un plató de televisión para centrarse en su carrera teatral. Su regreso se produjo con las series Los Serrano (2003-2008) y Águila Roja (2011-2012).
(Fuente:Wikipedia)


Julio Medem



"En esta profesión dejas cosas en cada película y te vas transformando. Es como la montaña, que para subir te la tienes que inventar. Y cuando estás arriba descubres que existe. Una película es lo mismo, la haces y te quedas para siempre un poco allí arriba."



JULIO MEDEM





Julio Medem Lafont nació en San Sebastián el 21 de octubre de 1958. En su sangre se mezclan hasta cuatro procedencias. Por parte de sus abuelos paternos Alemania y Valencia, por parte de los maternos el País Vasco y Francia. Tras pasar parte de su infancia en su ciudad natal, su familia se trasladó a Madrid tras el nacimiento de su hermano Alberto.

Su afición por el cine nació gracias a una cámara súper 8 con la que su padre, un virtuoso cineasta amateur, rodaba la vida de la familia. Por las noches, clandestinamente, Julio cogía la cámara para experimentar junto a su hermana Ana. Poco a poco y mediante el montaje de esos fotogramas el futuro director comenzó a descubrir la poderosa fascinación que es manejar el espacio y el tiempo, el atractivo que es crear una ficción de la nada con una modesta cámara de súper 8 y una pequeña moviola.

Durante la adolescencia sufrió un episodio de desamor que marcaría su personalidad: enamorado de una vecina en silencio vivió bastante tiempo atormentado por la no correspondencia de sus sentimientos. Incluso llegó a escribir una novela onírica, titulada 'Mi primer día', marcada por esta experiencia.
Tras este trance comienzó a invertir gran parte de su tiempo en los deportes, especialmente en el atletismo donde llegó a ser toda una promesa y estuvo a punto de ser becado para las olimpiadas de Montreal´76. A los dieciocho años fue a Soria decidido a convertirse en psiquiatra, enfocando claramente su vida hacia una de sus obsesiones: el estudio de los oscuros rincones de la mente humana. Finalmente se licenció en Medicina y Cirugía por la Universidad del País Vasco.

Instalado otra vez en San Sebastián comenzó a entrar en el mundo cinematográfico profesional a través de la crítica en La Voz de Euskadi. Mientras, seguía rodando cortometrajes, continuando con su aprendizaje autodidacta y escribiendo guiones con los que soñaba algún día convertir en largometrajes.

Un día viajó hasta a Madrid con un guión bajo el brazo titulado 'Vacas'. En todas las productoras a las que acudió le rechazaron aquella historia de argumento extraño y título no menos curioso. Medem, muy decepcionado, regresó a San Sebastián y comenzó a redactar otra historia menos compleja y más cercana a los postulados de la industria. En esos momentos en que el guión de 'La ardilla roja' comenzó a crecer entre las manos de Julio fue cuando recibió una llamada de la recién nacida productora Sogetel para aceptar el proyecto de 'Vacas' (1992).

Tras la realización de su primer filme, con el que consiguió una gran repercusión por lo original de su propuesta, Medem comenzó a construir a través de sus películas el universo fílmico más interesante del cine español y uno de los más destacados del cine europeo, señalado como uno de los herederos de miradas tan personales como las de Luis Buñuel, Iván Zulueta o Víctor Erice, o de cineastas europeos como Ingmar Bergman, Tarkovski o Kieslowski.

Tras su segundo largometraje, 'La ardilla roja' (1993), premiada en el Festival de Cine de Cannes, su vida pudo cambiar por completo en el terreno profesional. Recomendado por el mismísimo Stanley Kubrick (a quien entusiasmó el filme protagonizado por Emma Suárez y Nancho Novo), Steven Spielberg contactó con Julio con la propuesta de dirigir 'La máscara del Zorro', una cinta basada en el mítico personaje que iba a realizar su productora, Dreamworks. Tras leer el guión y reflexionar sobre lo que provocaría hacer una película de aventuras en Hollywood con un concepto cinematográfico muy lejano al suyo, Medem desestimó el ofrecimiento y prefirió continuar con sus proyectos fílmicos en España. El filme fue dirigido finalmente en 1998 por Martin Campbell y protagonizado por Antonio Banderas, Catherine Zeta-Jones y Anthony Hopkins.

El siguiente fue 'Tierra' (1996), quizá la película cuya pre-producción trajo más de cabeza a Medem, ya que tuvo que aplazar el rodaje varias veces en espera a Antonio Banderas, que tenía compromisos para rodar en EE.UU. Julio, cansado, acabó olvidando a Banderas y optó por Carmelo Gómez para interpretar al personaje protagonista de Ángel.
En 1997 creó Alicia Produce, su propia productora cinematográfica, con la que ha realizado algunos de sus trabajos fílmicos y produciendo a otros, destacando el largometraje de Antonio Naharro y Álvaro Pastor 'Yo, también', ganador de dos Conchas de Plata en el Festival de Cine de San Sebastián en 2009.
En 1998, con 'Los amantes del Círculo Polar', a Medem le llegó el reconocimiento del público y se consolidó como uno de los grandes valores de la cinematografía nacional. Esta película le causó un gran trauma a pesar de su buen rendimiento comercial, ya que el trágico final de esta historia de amor le perseguía constantemente en sus pensamientos. Así que optó por dar otra oportunidad al personaje de Ana reencarnándole en Lucía, la protagonista de su quinto filme, 'Lucía y el sexo' (2001), una película que habla del azar, las casualidades del destino y de alimento que proporcionan a nuestra existencia el amor y el sexo. Este trabajo fue un absoluto éxito en España y en todo el mundo.

El 21 de septiembre de 2003, dentro de la Sección de Especiales Zabaltegui del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, Julio estrenó 'La pelota vasca. La piel contra la piedra', un documental sobre la problemática política y social existente en Euskadi. Este trabajo generó una gran polémica de la que el director se defendió escudándose en la mirada limpia y honesta con que se realizó este filme. Tras 'La pelota vasca' Julio iba a plasmar en su sexto largometraje de ficción la historia de 'Aitor. La piel contra la piedra', película hermana del documental, pero que definitivamente aparcó para lanzarse hacia otros derroteros fílmicos y narrativos con 'Caótica Ana', estrenada en el verano de 2007 y que supuso una gran apuesta personal del director. Y no salió nada bien. Gran parte del público y de la crítica despreciaron la película, siendo un gran revés para Medem el mal recibimiento del filme.

Tras largos meses de sufrimiento en los que se encerró a escribir historias casi complusivamente (y tras una sincera y valiente confesión pública en el diario El País) regresó en enero de 2009 con su octavo largometraje, el séptimo de ficción, 'Habitación en Roma', su primer historia rodada íntegramente en inglés, protagonizada por Elena Anaya y Natasha Yarovenko y basada en la película de Matías Bize 'En la cama'.

En 2012 presentó su primera obra literaria, 'Aspasia, amante de Atenas', obra que nació tras la imposibilidad de transformar en película un ambicioso guión sobre el político griego Pericles, un influyente personaje de la edad de oro de Atenas. Medem escribió esta novela en Los Ángeles (Estados Unidos), ciudad donde prepara su nuevo proyectocinematográfico.
(Fuente:http://www.juliomedem.org/biografia/biograf.html)




LOS AMANTES DEL  CIRCULO POLAR  es una película dramática española de 1998 dirigida por Julio Médem y protagonizada por Najwa Nimri y Fele Martínez. El film ganó dos premios Goya en 1999.
La trama se centra en la historia de Otto y Ana desde que se conocen a los 8 años hasta que vuelven a rencontrarse en la Laponia finlandesa, en el límite del Círculo Polar Ártico bajo el sol de

François Truffaut


"Quienquiera que cultive la fantasía en el arte está un poco loco. Su problema estriba en hacer interesante esa locura."

 FRANÇOIS TRUFFAUT 

(6 de febrero de 1932 - 21 de octubre de 1984)



François Truffaut fue un director, crítico y actor francés. Fue uno de los iniciadores del movimiento llamado la Nouvelle vague.

Reconocido en el registro civil como hijo por Roland Truffaut, arquitecto y decorador, nunca llegará a conocer a su verdadero padre. Su madre era Jeanine de Montferrand, secretaria en el periódico L'Illustration. François Truffaut estudia en la escuela de la rue Clauzel y en el liceo Rollin, aunque nunca fue un alumno ejemplar. A partir de 1939, el joven François Truffaut, lector apasionado, también se pasa la vida en el cine, a veces durante las horas en las que debería estar en clase. Desde 1946, una vez deja sus estudios, sobrevive con pequeños trabajos, funda un cine-club en 1947, y algunos hurtos hacen que sea enviado a un correccional.

Gracias al crítico de cine André Bazin, François Truffaut empieza a trabajar en Travail et Culture. Escribe sus primeros artículos desde 1950. Tras alistarse en el ejército, se le envía a Alemania, pero deserta y pasa por la prisión militar. François Truffaut publica críticas en los Cahiers du cinéma en 1953, y dirige al año siguiente su primer cortometraje. En 1956 es ayudante de dirección de Roberto Rossellini. Se casa en 1957 con Madeleine Morgenstern, hija de un distribuidor. Ese mismo año dirige Les Mistons ("Los golfillos"). En 1958, rueda Los cuatrocientos golpes, que tendrá un éxito espectacular, y servirá de carta de presentación al mundo del movimiento de la Nouvelle vague, que lidera junto a Chabrol, Rohmer, etc.

Dirigirá películas hasta su muerte, el 21 de octubre de 1984 en Neuilly-sur-Seine debido a un tumor cerebral. Está enterrado en el cementerio de Montmartre en París.

Hay que destacar que François Truffaut aparece como actor en varias de sus películas: La habitación verde, La noche americana, El pequeño salvaje y también en Close Encounters of the Third Kind de Steven Spielberg en 1977, interpretando al sabio francés "Claude Lacombe".


Entre las muchas películas de Truffaut, podemos destacar la serie en la que aparece el personaje de Antoine Doinel, interpretado por el actor Jean-Pierre Léaud, que inicia con 14 años su carrera de actor en Los cuatrocientos golpes, y será el actor-fetiche y alter-ego del propio Truffaut. Esta serie seguirá hasta El amor en fuga, y pasando por un episodio de El amor a los 20 años, Besos robados y Domicilio conyugal junto a Claude Jade en el papel de Christine, amiga y mujer de Doinel. La hija de Truffaut, Eva Truffaut seguía en 2004 buscando las últimas escenas de su padre y ha producido un serial radiofónico El diario de Alphonse, en donde aparecen Christine Doinel (Claude Jade) y su hijo Alphonse (Stanislas Merhar).

Lector apasionado, Truffaut pondrá en películas muchas novelas:

    * Novelas policiales estadounidenses (La novia vestida de negro y La sirena del Mississippi de William Irish, Vivamente el domingo (aunque el significado más próximo al original francés es "Ojalá el domingo llegue pronto") de Charles Williams, o Disparen al pianista de David Goodis y Una chica tan decente como yo de Henry Farrell) ;
    * Las novelas satírico-costumbristas -de Henri-Pierre Roché Jules y Jim y Las dos inglesas y el continente ;
    * La habitación verde basada en el espíritu de algunos de los relatos de fantasmas de Henry James;
    * La novela de ciencia-ficción Fahrenheit 451 de Ray Bradbury.

El resto de las películas de Truffaut surgen de guiones originales, a menudo en colaboración con Suzanne Schiffman o Jean Gruault. Son películas de temas muy diversos, que van desde Diario íntimo de Adèle H., basada en la vida de la hija de Víctor Hugo, con Isabelle Adjani, o La noche americana, un auténtico homenaje al cine, que fue premiado en la ceremonia de los Óscar de Hollywood con el Óscar a la mejor película de habla no inglesa en 1973), y también El último metro, película que se desarrolla durante la ocupación alemana de Francia y que ganó diez Premios César concedidos por la Academia del Cine Francés. Es autor, de un libro de entrevistas a Alfred Hitchcock: El cine según Hitchcock. En España, a mediados de los años 70, apareció un libro sobre el guion de su célebre film "La piel suave" firmado por él mismo.

Los inicios del movimiento cinematográfico y del propio realizador son una crítica al academicismo y a los convencionalismos del cine francés hasta mediados de los años 50, a los que acusaban de ser caducos reflejos del arte de narrar visualmente una historia, un sentimiento, etc. Ellos creían que el cine tenía que renovarse enfocando cada historia, personaje o situación desde una perspectiva más cercana, humana y, dentro de lo posible, real. Es por ello que muchos de estos jóvenes teóricos cinematográficos reconvertidos en directores se adhieren al género documental en sus primeras realizaciones, tomando incluso elementos del entonces en declive neorrealismo italiano, del realismo francés de los años 30 de Jean Vigo, Renoir o Carné, además del cine experimental y de vanguardia de los años 20. Tras debutar en el largometraje, estos directores rápidamente entendieron que el nuevo movimiento (al igual que ocurrirá con el free cinema británico o el "nuevo cine" alemán), tenía unas claras limitaciones en cuanto a estructuras narrativo-visuales, y que al intentar salir de la independencia artística e integrar sus motivos conceptuales en un cine más comercial y con mejores medios a raíz del éxito comercial de sus primeras cintas, el estilo se diluía desde su propia base y era percibido por crítica y público como un cine igual de clásico que el de la etapa anterior. El propio truffaut comienza siendo renovador, ambicioso, rupturista en su estilo (desde "Jules y Jim" hasta "Domicilio conyugal") para reciclarse en un autor lúcido y brillante pero de un clasicismo formal tan descollante como insospechado (desde "Las dos inglesas y el amor" hasta su último film).

Otra de las caracterísitcas de Truffaut es su preocupación por la infancia (desde su primer largo "Los cuatrocientos golpes", documento que radiografía la realidad contemporánea francesa tras la 2ª Guerra Mundial, pasando por la revisión de las teorías de Rousseau en "El pequeño salvaje", hasta la sensibilidad que demuestra en la visión que un adulto puede llegar a tener de los niños y su mundo acometida en "La piel dura")




FAHRENHEIT451  es una película de ciencia ficción del Reino Unido, dirigida por François Truffaut, estrenada en 1966 y basada en la novela homónima Fahrenheit 451 (1953) de Ray Bradbury.

Meryl Streep, por ella misma



" Siempre he buscado recopilar experiencias para devolverlas al mundo "

"Nunca he estado guiada por razones estratégicas, ni han existido por mi parte un excesivo control de guiones. Soy como esa chica que espera que la saquen a bailar. En estos momentos la industria está más interesada en gente de mi edad, porque los productores son gente de mi generación. Además cada vez hay más mujeres involucradas en el proceso de financiación. Recuerdo como un tesoro las palabras de Bette Davis cuando me dijo que solo yo podía ser su sucesora, fue todo un privilegio viniendo de tan memorable actriz, aunque no creo que haya sucesoras, por la simple razón de que, considero que mientras estas vivo la profesión no finaliza".

"Tras 35 años de carrera siento que debo sorprenderme a mi misma, sorprender a los demás. A veces pienso: deben estar hartos de mí. Cuando uno trabaja en una película está al tanto de todo, se da cuenta de las cosas buenas y las malas. Abordar la espera, cuando estás rodando, es difícil".

"He conocido a muchas compañeras con una vida nada fácil, eran grandes actrices y delante de la cámara se portaron con enorme profesionalidad, podría dar nombres, pero no me gusta hacerlo. He visto al terminar nuestra labor vidas destrozadas por la heroína, el alcohol y toda clase de drogas. Recuerdo una noche cuando terminé mi labor en uno de mis últimos films, tuve la visita de un equipo de profesionales que venían para la ceremonia de los Oscar, entre ellos estaba Pedro Almodóvar, al que admiro enormemente, y Penélope Cruz, junto con otros muchos. Noté que Penélope no dejaba de mirarme, resultaba incomodo, estaba desmaquillándome, enfundándome en mi ropa personal y ella seguía observándome. Me dijo: "No puedo pensar que estoy a tu lado, te besaría mil veces, eres como una madre, te admiro tanto.....". La miré sonriendo: "Penélope, en esta profesión hay mucho egocentrismo, a los actores nos gusta oír cosas agradables, pero no olvides nunca que no debes intentar comerte el pastel entero, saboréalo primero, nunca corras por alcanzar la cima, hazlo, pero sin prisas". Creo que era un buen consejo, porque sé lo que cuesta el éxito, a mi me produjo mucho trabajo conseguir el puesto que tengo y lo alcancé duramente. No quisiera que Penélope y muchas como ella sean como esas compañeras que comenté anteriormente, que después de apagarse los focos, caen en la droga, el alcohol y en manos poco recomendables....... En fin...tal vez sea cierto que soy como una madre."

"La maternidad tiene un efecto humanizador; todo se reduce a lo esencial"

"Es algo que tengo que hacer. Soy infeliz cuando no actúo",

-"Cuando cumplí los cuarenta años le dije a mi marido que ya podíamos pensar en vivir fuera de Nueva York porque pensaba que estaba llegando la hora de jubilarme, pero creo que, en estos momentos, la industria cinematográfica, en la que abundan las mujeres, está al fin más interesada en gente de mi edad".

-"Cuando era niña soñaba con ser traductora de la ONU, porque desde sus cabinas hacían algo para lograr la paz. Creo que en mi vida he tenido la oportunidad de cumplir ese sueño".

 "Podría estar muerta, enterrada o en una residencia de ancianos para actores con estas edades que tengo. Ahora y desde hace 20 años"

"He sido una privilegiada, siempre representando esas vidas tan interesantes. Amo a todas las mujeres a las que he dado vida, gente tan diferente y a la vez tan atractiva"

“La idea de que debes tener un físico y una edad determinados para merecer el amor es ridículo…Para alguien de mi edad es inusual hacer escenas de amor y de sexo. Pero se demuestra que estamos sumidos en la ignorancia. Porque, sabes, todavía estamos vivos. Somos tú y yo, cariño. Es auténtico. Queremos lo que queremos, no importa qué forma tenga. Es emocionante ver a gente real en la pantalla”.


"Me gusta encarnar en escena o en el cine todo tipo de mujeres, fuertes, débiles, insoportables pero sobre todo difíciles; aunque yo sigo pensando que en realidad cada una es la variante de una sola, siempre la misma"

"Cuando uno hace lo que le gusta nada es difícil. Te concentras y trabajas duro, eso es todo. Trabajar frente a un robot o con efectos especiales sí me parece difícil".

"Para salir de mi personaje al final de la jornada, mi realizadora, Phyllida Llyod, me daba un gin-tonic".

"¿Qué precio debo pagar para ser actriz ? Por ejemplo: hay cuatro museos de arte en Berlín que no podré visitar. No me quejo mucho de mi vida como artista, pero sé que pierdo mucho arte".

"La gente puede intimidarse cuando vamos a rodar. El comienzo de un rodaje es lo más difícil. Uno tiene sus trucos para esconder su inseguridad. El miedo es importante como carburante, porque si no sientes miedo es que algo anda mal".

"Cuando leo un guión que me gusta es porque me toca alguna fibra, y algo resuena en mí, entonces me digo: debo hacer esa película".

"Con respecto a 'La decisión de Sophie' y al Holocausto tengo que contar que a los diez años mi mamá me dejó un día en una biblioteca. Agarré un libro, lo abrí y vi en una foto una enorme cantidad de muertos. Los zapatos sobre los cuerpos se parecían a los de mi mamá. Pensé que eso podía volver a ocurrir".

"Crecí en Nueva Jersey, una ciudad de 10.000 habitantes. Y pensar que tantos años después iba a recibir un Oso de Oro de la Berlinale, el festival de cine más prestigioso del mundo, es un verdadero sueño".



"El nivel de actuación de las actrices hoy en día es elevado, precioso, con mucho coraje. Hay gente que actúa de manera extraordinaria y ni siquiera ha sido nominada para el Oscar. Cada año nos centramos en el Oscar a causa de la maquinaria de la publicidad, pero ustedes los periodistas deben hacer que otras actrices, otras películas que no son tan publicitadas, sean conocidas".

"Como actriz debo mirar siempre aquí y allá, ver lo que me gustaría, lo que me apasionaría hacer después. El artista no es como un científico que tiene un objetivo, por ejemplo encontrar un remedio contra el cáncer. En mi oficio no se puede planificar lo que haremos después de terminada una película. Cuando estamos trabajando nos concentramos en el presente, en el ahora. Eso es todo".


Meryl Streep es una actriz enormemente versátil que  ha sabido alternar con inteligencia los papeles de mujer enigmática y torturada con los de ama de casa americana en un contexto voluntariamente neutro y cotidiano. Por otro lado, su físico de rubia diáfana le permite abordar todos los géneros, parecer una víctima frágil o interpretar a mujeres obstinadas. Destaca en ella su habilidad para imitar acentos y cambiar de aspecto físico, poder que le confiere ser la mejor actriz viva de la era moderna Y poder decir con total libertad todo lo que piensa. No tiene pelos en la lengua, lo mismo arremete con George Bush que con Bill Clinton; es feminista ,una pacifista nata que aborrece las guerras y que hace todo lo posible por concienciar a la gente sobre la necesidad de luchar contra el calentamiento global.
Así es la actriz más querida y respetada por sus compañeros de profesión. Abandonó Hollywood diciendo:
" Me volvía loca, tenía que lavarme el pelo para llevar a mis hijos a la escuela, era insoportable".
Pese a esta declaración, rechaza todo tipo de cirugía y adora los cambios que el cuerpo experimenta con la edad. 

Mary Louise Streep, más conocida como Meryl Streep (n. Summit; 22 de junio de 1949), fue la primogénita del ejecutivo farmacéutico Harry William Streep y, su esposa, Mary, diseñadora publicitaria. El matrimonio educó a sus tres hijos (Mary, Harry y Dana) en la fe bautista. En la escuela, Meryl, como la llamaban en casa, no fue una alumna popular pero la percepción que tenía de sí misma cambió cuando animada por los aplausos que recibía en las obras de la escuela, empezó a estudiar arte dramático Poco después amplió sus estudios de interpretación con nociones de música y ópera en la Universidad de Yale. En la ardua búsqueda de trabajo, Meryl estaba segura de sus cualidades interpretativas y con el paso del tiempo aprendió a cambiar parte de su aspecto físico para sentirse más a gusto, tiñéndose el pelo de rubio, quitándose el corrector dental y usando lentillas.
A finales de los 70 conoció a John Cazale (actor que interpretó al hermano mayor de Michael Corleone en la película El Padrino) de quién se enamoró. Compartieron rodaje en El cazador haciendo despegar su carrera como actriz de cine. Se fueron a vivir juntos al apartamento del actor, pero todo se truncó cuando a John le diagnosticaron un cáncer de huesos. Meryl dejó su trabajo para cuidarle y estuvo a su lado hasta su fallecimiento, en marzo de 1978. Fueron momentos especialmente duros para la actriz.
Sola en la ciudad de los rascacielos, Meryl se sentía desorientada y temía volver al apartamento neoyorquino que había compartido con su pareja. Su hermano Harry le sugirió que se mudara al estudio de un amigo suyo (Don Gummer) mientras éste estaba de vacaciones. Cuando el escultor regresó, Meryl y Don se convirtieron en amigos inseparables y en septiembre de ese mismo año se casaron. En 1979, se llevó el Óscar a la mejor actriz secundaria y el Globo de Oro por Kramer contra Kramer, una alegría que sólo se vio superada con el nacimiento de su primogénito, Henry. Su segundo Óscar le llegó gracias a su interpretación en La decisión de Sophie en 1982. Al año siguiente nació su hija Mary Willa, la única que ha seguido sus pasos artísticos con el nombre de Mamie Gummer y por ello, toda la familia se trasladó a un enorme rancho en Connecticut, en la costa este de EE.UU., lejos de Los Ángeles, para no someter a su familia a la presión mediática. Consecuente con esta actitud, jamás ha posado en revistas junto a sus hijos para decir lo buena madre que es y rueda una película al año, de ser posible en verano, para pasar más tiempo con los suyos.
En 1986 nació su tercera hija, Grace Jane, circunstancia que le hizo dedicarse casi por completo a la vida familiar, y en 1991 nació su última hija, Louisa Jacobson.
Admiradora de Katharine Hepburn y Simone Signoret, pero sobre todo, de la legendaria y polifacética Bette Davis, de quien confiesa ha sido su más grande modelo en la actuación, Meryl nunca se ha considerado una estrella. Le gusta la vida sencilla, hace las compras en el supermercado, cocina para toda la familia y ella misma atiende el teléfono.
Con respecto a su vida profesional, podemos situar sus inicios en la década de 1970.
Debuta en televisión con la serie Holocausto, por la que es premiada con el Emmy a la Mejor Actriz. Su debut cinematográfico fue en Julia (1976) de Fred Zinnemann, si bien aparece sólo en dos secuencias. En 1978 es nominada al Óscar a la mejor actriz secundaria por El cazador de Michael Cimino, en cuyo rodaje se enamoró del actor John Cazale, que enfermó y al que ella cuidó hasta su muerte abandonando incluso su trabajo. Luego apareció en Manhattan y Kramer vs. Kramer, ambas de 1979, ganando el Oscar a mejor actriz de reparto por esta última. En los 80, después de aparecer en papeles secundarios en las tres películas mas importantes de los 70, Streep consiguió un papel protagónico en La mujer del teniente francés, película por la cual consiguió su primera nominación al Óscar por mejor actriz. Su primer premio en esta categoría lo ganó por La decisión de Sophie, un fuerte drama donde hace el papel de una polaca sobreviviente del holocausto. Gracias a su gran actuación y demostración de una gran habilidad de imitar el acento polaco fue galardonada con el Oscar y el Globo de Oro, entre otros premios importantes.
Su siguiente película fue un biopic llamado Silkwood, por la cual fue nominada al Oscar también. Entre 1984 y 1990 Meryl Streep fue nominada cuatro veces más al Oscar por Mejor Actriz, por las películas Ironweed, Memorias de África, A Cry in the Dark y Postales desde el filo.
Aunque debutó en el mundo artístico con papeles cómicos en los 80, la mayoría de sus trabajos de esta época son dramáticos, lo que en cierta manera ha condicionado su imagen pública asociándola al melodrama y ha convertido a Meryl Streep en blanco de parodias y chistes. En realidad, ella rehuye el encasillamiento seleccionando papeles muy dispares.
En 1990 obtiene es nombrada "Favorita del Mundo". En esta década, se aprecia una mayor variedad de registros en sus papeles, con un mayor protagonismo de la comedia. Se puede mencionar la película La muerte os sienta tan bien, una comedia de esos años que satiriza la moda de la cirugía plástica y el ansia de la eterna juventud.
Grandes éxitos posteriores son Los puentes de Madison de Clint Eastwood, Adaptation de Spike Jonze y The Manchurian Candidate de Jonathan Demme. En 1996 protagoniza junto a sus grandes amigos Diane Keaton y Robert De Niro La habitación de Marvin.
Con la nominación al Óscar por Adaptation sumó 13 candidaturas y se convirtió así en la actriz más nominada en la historia de los Óscar, superando a la mismísima Katharine Hepburn. Aumentaría su record cuatro años más tarde al recibir su 14ª nominación por El diablo viste de Prada. Lo mismo le pasó en 2008 en el caso de los Globos de Oro con la doble nominación por Mamma Mia! y La duda, que la alzaron a 23 nominaciones en total, superando a las 22 que tuvo Jack Lemmon. En 2009, protagoniza la comedia culinaria Julie & Julia junto a Amy Adams, película por la cual obtiene su décimo-sexta nominación al Óscar.
En 2008, es premiada por el Festival de Cine de San Sebastián con el Premio Donostia a su carrera.


¿Qué tiene Meryl Streep que no tiene el resto? ¿Por qué se ha convertido en una de las pocas actrices con casi 60 años y que aún hoy sigue estando en activo? Ninguno ha logrado en vida lo que esta camaleónica actriz ha conseguido: 23 nominaciones a los Globos de Oro, superando al mismísimo Jack Lemmon que obtuvo 22, y 15 candidaturas al Oscar. La actriz es “Una leyenda viva de Hollywood”, así la definen los que la siguen. Leyenda viva, algo que puede sonar un tanto contradictorio, como apellidarse Streep y no creerse una estrella.
Muchas veces cuando se habla de grandes actrices suelen aparecer nombres como los de Bette Davis, Elizabeth Taylor, Katharine Hepburn, Marlene Dietrich, Greta Garbo, Ingrid Bergman, Audrey Hepburn, Jane Fonda, Faye Dunaway y un largo etcétera. Meryl Streep debe considerarse una más en esta mítica lista porque se lo ha ganado ampliamente: a lo largo de más de 60 películas ha demostrado una calidad interpretativa excelsa y se ha convertido, por derecho propio, en la mejor actriz en activo y una de las mejores de la historia del cine. Esta fabulosa actriz ha dejado excelentes actuaciones en importantes obras del séptimo arte, pero sin renunciar a su vida personal y familiar, sin dejar escapar una felicidad largamente buscada.

Rameau y los perros


 Jean Philippe Rameau (1683-1764) era un maravilloso compositor frances, que si a veces podía llegar a parecer distraído era solo por que siempre tenía su intelecto volcado en la música. Era tremendamente perfeccionista y no parecía soportar los ruidos poco armoniosos. Eso es al menos lo que se desprende de una anécdota suya que cuenta que cierto día se encontraba de visita en casa de una señora y tras un rato de conversación no pudo evitar coger a un perro de lanas que correteaba ladrando por la estancia en la que estaban y arrojarlo por la ventana (esperemos que fuera un piso bajo). La dueña de la casa, indignada por tal proceder sin sentido, se dirigió al músico:

-Pero ¿qué habéis hecho? ¿Por qué?

Rameau se limitó a contestarle en términos musicales

-Pero ¿no se ha dado cuenta? ¡Desafinaba!

Lo que es seguro que no desafinaba era la música que creaba y para muestra os dejo más abajo un par de sus composiciones originalmente creadas para clave y con el tiempo adaptadas para el piano. Son muy recomendables las grabaciones de sus piezas por el pianista Alexandre Tharaud o Angela Hewitt que son los interpretes de los videos.

En la foto podemos ver un busto de Rameau obra del escultor Jean Jacques Caffieri y que se encuentra expuesto en el Museo de Bellas Artes de Dijon
 
Angela Hewitt y la pieza "Les trois mains"
 

 
Y otra pieza por Alexandre Tharaud. La Allemande de la Suite en la.


Lewis Carroll y las niñas Alice y Gertrude





"Voy apercibiéndome de lo que significa la pérdida de memoria en un hombre viejo, y me refiero a nuevas amistades (por ejemplo, hice amistad, hace unas pocas semanas, con una niña de unos doce años, con la que di un paseo, ¡y ni siquiera puedo recordar su nombre en este momento!); pero mi memoria visual de aquella que fue, a través de tantos años, mi ideal amiga-niña, es más clara que nunca. Desde aquella época he tenido docenas de amigas-niñas, pero con ellas todo ha sido diferente...• "

El serio diácono Charles Lutwidge Dodgson, ministro protestante, matemático, fotógrafo, dibujante, lógico, excéntrico, tímido, fue —al mismo tiempo que lo anterior— un hombre que tuvo una enorme pasión por las niñas, por las jovencitas que no cumplían los quince años.


A los 24, el mismo año en que adopta el seudónimo de Lewis Carroll, Charles Dodgson conoce a las tres niñas Liddell. Queda perdidamente enamorado de una de ellas, la mediana, llamada Alicia Pleasance. Antes de ese encuentro no tenemos evidencia de que Carroll haya mostrado esa inclinación por las niñas. Esto se debe, en parte, a que su familia no ha permitido, hasta el día de hoy, la publicación total de su Diario. Si es que aún existe.

Alicia Liddell tenía tres años cuando conoció al futuro diácono Dodgson. Su belleza infantil atrajo a ese hombre extraño, tartamudo, que bien podría haber sido su padre. Pero cuando Alicia creció fue perdiendo el atractivo que Carroll veía en ella. Sobre esto escribió nuestro autor:


    Alice Liddell, fotografiada por Carroll

"Por lo general una niña se convierte en un ser totalmente distinto cuando se transforma en mujer; entonces también nuestra amistad debe adaptarse a esta evolución, lo que se traduce en el paso de una intimidad afectuosa a relaciones de simple cortesía consistentes en el cambio de una sonrisa o de un saludo cuando nos encontramos."

Lewis Carroll fue un maestro de la seducción. Con el paso del tiempo, y ante el trato continuo con niñas, fue refinando la forma de abordarlas, de ganarse su confianza, para que accedieran a ser sus amigas. Sus relaciones con niñas no pasaban de algunos abrazos y besos, además de tomarles fotos, hasta donde sabemos.

Lewis Carroll acostumbraba andar en busca de niñas en todos los lugares: frecuentaba los teatros donde se representaban obras con actores infantiles, paseaba por parques y lugares de diversión. Buscaba en trenes, carros, casas y en cualquier sitio donde se parara. Solía llevar consigo una maleta llena de juguetes, disfraces, dulces y chucherías que, sabía, agradarían a las infantes. Luego de hacer contacto con ellas, comenzaba a contarles historias divertidas, donde la protagonista era la niña en cuestión. Hacía magia, actos de prestidigitación, inventaba juegos. Después daban paseos, ya sea por los jardines cercanos, las playas o iban a Londres, la ciudad que siempre tenía cosas por descubrir.
Una vez ganada la amistad de la niña, Carroll la invitaba a su casa. Su apartamento en Oxford era amplio, con cuatro habitaciones, cocina, salas de servicio, etcétera. En una de las habitaciones había juguetes, trajes, diversiones, como un murciélago llamado Bobette. Construido por Carroll, mediante unos hilos casi invisibles parecía volar de verdad. Además podían encontrar cajas de música y juegos, muchos juegos.
Esa invitación era el punto culminante de la relación. Carroll no invitaba más de una niña por vez. Seleccionaba rigurosamente el menú escogido para la ocasión, exageraba el protocolo y servía el té con meticulosidad. Más tarde anotaba los detalles de cada una de las visitas en su diario, intentado de esa manera no cometer el error de repetir en el futuro algún platillo, diversión o historia con la misma niña.
Luego de comer, servir el té, jugar y contar historias, Carroll llevaba a la visitante en turno al estudio de cristal que había mandado construir. El objetivo era que posara ante su cámara fotográfica. Ayudado por una mujer, Carroll transformaba a la niña, vistiéndola con disfraces obtenidos en teatros. Creaba además una escenografía adecuada para esa sesión fotográfica en especial.
¿Demasiado tiempo invertido para sólo unas fotografías? Bueno, el propio Carroll escribió: "Ellas, las niñas, constituyen las tres cuartas partes de mi vida". Así que cada quien pasa la vida como mejor cree. Carroll deseaba pasarla fotografiando niñas, platicando con ellas y amándolas en secreto.

Hacia 1862 Carroll invertía las tardes en contar historias y entretener a las tres hermanas Liddell. Su preferida era Alicia. Así que la protagonista de las aventuras que les contaba era ella. La memorable tarde del 4 de julio de ese año, durante un viaje en bote, Carroll comenzó un nuevo cuento. Pero esta vez las niñas quedaron fascinadas con la historia, más que otras veces. Al término del paseo, Alicia pidió al diácono que le escribiera la aventura que acababa de relatarles, para así poderla leer después.

Dice la leyenda, y el Diario de Carroll, que el diácono se pasó toda la noche escribiendo el relato. Para la navidad de ese año, Alicia Liddell recibió el ejemplar manuscrito de Las aventuras de Alicia en el subterráneo, con ilustraciones del autor, quien era buen dibujante, a juzgar por los trabajos que se conservan. Tres años después el libro se publicó, cambiando su título a Alicia en el país de las maravillas, volumen al que debe su fama Lewis Carroll.

Pero al crecer, Alicia Liddell perdió el encanto para nuestro autor. La familia de Alicia, al verla convertirse en jovencita, consideró que su amistad con el diácono no era saludable. La madre Liddell obligó a la niña a quemar las cartas que Carroll le había escrito. Con ello se perdió buena parte de un lado que poco conocemos del autor de esas misivas, las cuales sin duda eran abundantes, pues hubo días en que escribió tres o cuatro.

Pese al gran amor que sentía por Alicia, al perderla Carroll no se echó a llorar. Pronto encontró consuelo. Si en la década de los sesenta su favorita fue la niña Liddell, en los setenta fue Gertrude Chataway, en los ochenta Isa Bowman y en los noventa Enid Stevens. Según testimonio de las niñas, ya convertidas en adultas, esas relaciones no pasaban de lo que sabemos: contar cuentos, decir frases ingeniosas, juegos entretenidos, fotografías. Nada más.



   Gertrude, fotografiada por Carroll

Gertrude Chataway, por ejemplo, recuerda cómo pasaban horas y horas juntos:

"Por mi parte, sentía el interés normal de los niños por los cuentos de hadas y maravillas, y su facultad de contar cuentos, como es natural, me fascinaba. Solíamos estar sentados durante horas en los peldaños de madera que iban a nuestro jardín hasta la playa, mientras me contaba los cuentos más maravillosos que alguien pueda imaginar, a menudo ilustrando los momentos más interesantes con un lápiz mientras iba contándolos."

Quizá tengamos derecho a dudar de si las relaciones de Carroll con las niñas se limitaban a lo anterior, pero esas infantes fueron tantas que alguna, tal vez sólo por afán sensacionalista, pudo haber contado lo contrario. Hasta donde sabemos, nadie lo hizo.

Dada la meticulosidad de Carroll, iba anotando con toda precisión los nombres de las niñas y las acciones que con ellas había ejecutado (comidas, paseos, viajes, etcétera). De acuerdo con lo que conocemos de su Diario, publicado de manera parcial debido al puritanismo de los descendientes de la familia Dodgson, hasta marzo de 1863 encontramos 107 nombres. Si calculamos que todavía vivió 35 años más, tal vez nos demos una idea muy cercana de cuántas amigas niñas tuvo a lo largo de su existencia.

Carroll incluyó a las niñas, al igual que lo hizo en su literatura, en otra de sus pasiones: la fotografía. Carroll retrató a famosos artistas y escritores de su época, profesores y religiosos, pero pronto fue especializándose en las niñas. Se le considera el mejor fotógrafo aficionado de niñas durante el siglo XIX inglés, distinción que de seguro hubiera molestado al diácono.

Pronto la fotografía de niñas semivestidas, transformadas, en poses sugerentes, no complacieron del todo a Carroll. El 21 de mayo de 1867 encontramos en su Diario una curiosa anotación: habla de haber fotografiado desnuda a una niña de nombre Beatrice. Veamos lo que el diácono anotó en su Diario acerca de otra infante: "He hecho una serie de fotos de la pequeña Ella, sin más vestido que un ceñidor a la manera de los salvajes... Si me atreviera, prescindiría de los vestidos. Las niñas desnudas son totalmente puras y encantadoras".

Las fotografías de desnudos sólo eran tomadas si la modelo no mostraba reticencias a ello. De Alicia no conocemos, o no sabemos, que la haya fotografiado desnuda. Sólo nos han llegado doce fotos donde ella aparece, ya sea con sus hermanas o sola. La más impresionante de todas es aquella en la que Alicia está vestida como pequeña mendiga.
Las fotografías de desnudos asustaron al diácono Dodgson cuando se acercaba al final de su existencia. Educado en el peculiar puritanismo anglicano y viviendo en la época victoriana —que condenó a Oscar Wilde por homosexualismo, por ejemplo—, Carroll se arrepintió de haber tomado aquellas fotos. En su testamento escribió: "...todas las fotografías y retratos sospechosos de mis amigas sean devueltos a sus familiares o incinerados".

Sus descendientes le hicieron caso, al pie de la letra. El día de hoy no se conserva —hasta donde se sabe— ninguna fotografía de su autoría con niñas desnudas. Quizá sea una lástima que Carroll no tuviera un Max Brod, el albacea de Franz Kafka que se negó a seguir sus instrucciones: quemar la obra kafkeana. Esto a pesar de haberle prometido a su amigo, casi en el lecho de muerte, hacer su última voluntad.

Lewis Carroll ha pasado a la historia de la literatura como un innovador. Pero también en la historia social lo encontramos en su papel de amante platónico de niñas, con un amor rabioso, extraño, pasivo, tímido, casi literario. Y a pesar de haber tenido varios cientos de amigas niñas, nunca olvidó a la que nosotros no podemos olvidar: Alicia. Un nombre tan literario y de reminiscencias tan entrañables como Betsavé, Beatriz, Eloísa, Casandra, Emma, Antígona, Hécuba y muchas más.

(Tomado del ensayo de Fernanda Viramontes)

Albert Camus.- El mito de Sísifo (Ensayo)

         Sísifo, de Tiziano


"Los dioses habían condenado a Sísifo a empujar sin cesar una roca hasta la cima de una montaña, desde donde la piedra volvería a caer por su propio peso. Habían pensado con algún fundamento que no hay castigo más terrible que el trabajo inútil y sin esperanza.

Si se ha de creer a Homero, Sísifo era el más sabio y prudente de los mortales. No obstante,
según otra tradición, se inclinaba al oficio de bandido. No veo en ello contradicción. Difieren las opiniones sobre los motivos que le convirtieron en un trabajador inútil en los infiernos. Se le reprocha, ante todo, alguna ligereza con los dioses. Reveló sus secretos. Egina, hija de Asopo, fue raptada por Júpiter. Al padre le asombró esa desaparición y se quejó a Sísifo. Éste, que conocía el rapto, se ofreció a informar sobre él a Asopo con la condición de que diese agua a la ciudadela de Corinto. Prefirió la bendición del agua a los rayos celestes.

Por ello le castigaron enviándole al infierno. Homero nos cuenta también que Sísifo había encadenado a la Muerte. Plutón no pudo soportar el espectáculo de su imperio desierto y silencioso. Envió al dios de la guerra, quien liberó a la Muerte de manos de su vencedor. Se dice también que Sísifo, cuando estaba a punto de morir, quiso imprudentemente poner a prueba el amor de su esposa. le ordenó que arrojara su cuerpo sin sepultura en medio de la plaza pública. Sísifo se encontró en los infiernos y allí irritado por una obediencia tan contraria al amor humano, obtuvo de Plutón el permiso para volver a la tierra con objeto de castigar a su esposa. Pero cuando volvió a ver este mundo, a gustar del agua y el sol, de las piedras cálidas y el mar, ya no quiso volver a la sombra infernal.

Los llamamientos, las iras y las advertencias no sirvieron para nada. Vivió muchos años más ante la curva del golfo, la mar brillante y las sonrisas de la tierra. Fue necesario un decreto de los dioses. Mercurio bajó a la tierra a coger al audaz por la fuerza, le apartó de sus goces y le llevó por la fuerza a los infiernos, donde estaba ya preparada su roca. Se ha comprendido ya que Sísifo es el héroe absurdo. Lo es en tanto por sus pasiones como por su tormento. Su desprecio de los dioses, su odio a la muerte y su apasionamiento por la vida le valieron ese suplicio indecible en el que todo el ser dedica a no acabar nada. Es el precio que hay que pagar por las pasiones de esta tierra. no se nos dice nada sobre Sísifo en los infiernos. los mitos están hechos para que la imaginación los anime. Con respecto a éste, lo único que se ve es todo el esfuerzo de un cuerpo tenso para levantar la enorme piedra, hacerla rodar y ayudarla a subir una pendiente cien veces recorrida; se ve el rostro crispado, la mejilla pegada a la piedra, la ayuda de un hombro que recibe la masa cubierta de arcilla, de un pie que la calza, la tensión de los brazos, la seguridad enteramente humana de dos manos llenas de tierra. Al final de ese largo esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, se alcanza la meta. Sísifo ve entonces como la piedra desciende en algunos instantes hacia ese mundo inferior desde el que habrá de volverla a subir hacia las cimas, y baja de nuevo a la llanura. Sísifo me interesa durante ese regreso, esa pausa. Un rostro que sufre tan cerca de las piedras es ya él mismo piedra.

Veo a ese hombre volver a bajar con paso lento pero igual hacia el tormento cuyo fin no conocerá. Esta hora que es como una respiración y que vuelve tan seguramente como su desdicha, es la hora de la conciencia. En cada uno de los instantes en que abandona las cimas y se hunde poco a poco en las guaridas de los dioses, es superior a su destino. Es más fuerte que su roca. Si este mito es trágico, lo es porque su protagonista tiene conciencia.

¿En qué consistiría, en efecto, su castigo si a cada paso le sostuviera la esperanza de conseguir su propósito?. El obrero actual trabaja durante todos los días de su vida en las mismas tareas y ese destino no es menos absurdo.

Pero no es trágico sino en los raros momentos en se hace consciente. Sísifo, proletario de los dioses, impotente y rebelde conoce toda la magnitud de su condición miserable: en ella piensa durante su descenso. La clarividencia que debía constituir su tormento consuma al mismo tiempo su victoria. No hay destino que no venza con el desprecio.

Por lo tanto, si el descenso se hace algunos días con dolor, puede hacerse también con alegría. Esta palabra no está de mas. Sigo imaginándome a Sísifo volviendo hacia su roca, y el dolor estaba al comienzo. Cuando las imágenes de la tierra se aferran demasiado fuertemente al recuerdo, cuando el llamamiento de la dicha se hace demasiado apremiante, sucede que la tristeza surge en el corazón del hombre: es la victoria de la roca, la roca misma. La inmensa angustia es demasiado pesada para poderla sobrellevar. Son nuestras noches de Getsemaní.

Sin embargo, las verdades aplastantes perecen al ser reconocidas. Así, Edipo obedece primeramente al destino sin saberlo, pero su tragedia comienza en el momento en que sabe. Pero en el mismo instante, ciego y desesperado, reconoce que el único vínculo que le une al mundo es la mano fresca de una muchacha. Entonces resuena una frase desesperada: «A pesar de tantas pruebas, mi edad avanzada y la grandeza de mi alma me hacen juzgar que todo está bien». El Edipo de Sófocles, como el Kirilov de Dostoievsky, da así la fórmula de la victoria absurda. La sabiduría antigua coincide con el heroismo moderno. No se descubre lo absurdo sin sentirse tentado a escribir algún manual de la dicha. «¿Cómo? ¿Por caminos tan estrechos...?». Pero no hay más que un mundo. La dicha y lo absurdo son dos hijos de la misma tierra. Son inseparables. Sería un error decir que la dicha nace forzosamente del descubrimiento absurdo. Sucede también que la sensación de lo absurdo nace de la dicha. «Juzgo que todo está bien», dice Edipo, y esta palabra es sagrada. Resuena en el universo y limitado del hombre. Enseña que todo no es ni ha sido agotado. Expulsa de este mundo a un dios que había entrado en él con la insatisfacción y afición a los dolores inútiles. Hace del destino un asunto humano, que debe ser arreglado entre los hombres. Toda la alegría silenciosa de Sísifo consiste en eso. Su destino le pertenece. Su roca es su cosa. Del mismo modo el hombre absurdo, cuando contempla su tormento, hace callar a todos los ídolos.

En el universo vuelto de pronto a su silencio se alzan las mil vocecitas maravillosas de la tierra. Llamamientos inconscientes y secretos, invitaciones de todos los rostros constituyen el reverso necesario y el premio de la victoria. No hay sol sin sombra y es necesario conocer la noche. El hombre absurdo dice que sí y su esfuerzo no terminará nunca. Si hay un destino personal, no hay un destino superior, o, por lo menos no hay más que uno al que juzga fatal y despreciable. Por lo demás, sabe que es dueño de sus días. En ese instante sutil en que el hombre vuelve sobre su vida, como Sísifo vuelve hacia su roca, en ese ligero giro, contempla esa serie de actos desvinculados que se convierten en su destino, creado por el, unido bajo la mirada de su memoria y pronto sellado por su muerte. Así, persuadido del origen enteramente humano de todo lo que es humano, ciego que desea ver y que sabe que la noche no tiene fin, está siempre en marcha. La roca sigue rodando.

Dejo a Sísifo al pie de la montaña. Se vuelve a encontrar siempre su carga. Pero Sísifo enseña la fidelidad superior que niega a los dioses y levanta las rocas. Él también juzga que todo está bien. Este universo en adelante sin amo no le parece estéril ni fútil. Cada uno de los granos de esta piedra, cada trozo mineral de esta montaña llena de oscuridad forma por sí solo un mundo. El esfuerzo mismo para llegar a las cimas basta para llenar un corazón de hombre.

Hay que imaginarse a Sísifo dichoso"

            Sísifo, de Franz von Stuck

EL MITO Y SU SIGNIFICADO

En la mitología griega, Sísifo (Σίσυφος) fue fundador y rey de Éfira (nombre antiguo de Corinto). Era hijo de Eolo y Enarete y marido de Mérope. De acuerdo con algunas fuentes (posteriores), fue el padre de Odiseo con Anticlea, antes de que ésta se casase con su último marido, Laertes.

Fue promotor de la navegación y el comercio, pero también avaricioso y mentiroso. Recurrió a medios ilíc
itos, entre los que se contaba el asesinato de viajeros y caminantes, para incrementar su riqueza. Desde los tiempos de Homero, Sísifo tuvo fama de ser el más astuto de los hombres. Cuando Tánatos fue a buscarle, Sísifo le puso grilletes, por lo que nadie murió hasta que Ares vino, liberó a Tánatos, y puso a Sísifo bajo su custodia.

Pero Sísifo aún no había agotado todos sus recursos. Pues antes de morir le dijo a su esposa que cuando él se marchase no ofreciera el sacrificio habitual a los muertos. Así que en el infierno se quejó de que su esposa no estaba cumpliendo con sus deberes, y convenció a Hades para que le permitiese volver al mundo superior y así disuadirla. Pero cuando volvió a Corinto rehusó volver de forma alguna, hasta que fue devuelto a la fuerza por Hermes.

En el infierno Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio (La Odisea, xi. 593). El motivo de este castigo no es mencionado por Homero, y resulta oscuro (algunos sugieren que es un castigo irónico de parte de Minos: Sísifo no quería morir y nunca morirá pero a cambio de un alto precio y solo descansará en paz hasta pagarlo). Según algunos, había revelado los designios de los dioses a los mortales. De acuerdo con otros, se debió a su hábito de atacar y asesinar viajeros. También se dice aun después de viejo y ciego seguiría con su castigo. Este asunto fue un tópico frecuente en los escritores antiguos, y fue representado por el pintor Polignoto en sus frescos de Lesche en Delfos (Pausanias x. 31).

De acuerdo con la teoría solar, Sísifo es el disco del sol que sale cada mañana y después se hunde bajo el horizonte. Otros ven en él una personificación de las olas subiendo hasta cierta altura y entonces cayendo bruscamente, o del traicionero mar. Welcker ha sugerido que la leyenda es un símbolo de la vana lucha del hombre por alcanzar la sabiduría. S. Reinach (Revue archéologique, 1904) sitúa el origen de la historia en una pintura, en la que Sísifo era representado subiendo una enorme piedra por el Acrocorinto, símbolo del trabajo y el talento involucrado en la construcción del Sisypheum. Cuando se hizo una distinción entre la almas del infierno, se supuso que Sísifo estaba empujando perpetuamente la piedra cuesta arriba como castigo por alguna ofensa cometida en la Tierra, y se inventaron varias razones para explicarla.

Carta de Lewis Carroll a la niña Gertrude Chataway



Christ Church, Oxford, 28 de octubre de 1876

Mi muy querida Gertrude:


Usted estará apesadumbrada, sorprendida, y desconcertada, al oír la extraña enfermedad que tengo desde que usted se fuera. Mandé buscar al doctor, y dije, "Deme alguna medicina porque me siento cansado". Él dijo, "¡Estupideces sin sentido! Usted no necesita la medicina: ¡vaya a la cama!"
Dije, "No; no es la clase de cansancio que pide la cama. Mi rostro trasunta cansancio." Él se veía con expresión grave, y dijo, "Oh, es su nariz la que está cansada: una persona habla a menudo demasiado cuando piensa que tiene todo claro." Dije, "No, no es la nariz. Quizás sea el pelo." Entonces él se vio algo serio, y dijo, "Ahora sí entiendo: usted estuvo peinando el pianoforte."
"No –dije-, de hecho no lo he hecho, y no es exactamente el pelo: más bien sobre la nariz y el mentón." Entonces él se rió durante largo rato, y dijo, "¿Ha estado usted caminando mucho con la barbilla?. Dije, "No." "Bien!", dijo él, "esto me desconcierta mucho.
“¿Usted cree que el problema estará en los labios?" preguntó.
“Por supuesto” dije. "¿Qué es exactamente?"
Entonces él se vio muy serio, por cierto, y dijo, “Yo creo que ha estado dando demasiados besos...”
"Bueno", dije, "le di un beso a un niña, una pequeña amiga mía."
"Piense otra vez, " dijo él, "¿está seguro de que haya sido solo uno?"
Pensé otra vez, y dije, “puede que hayan sido once veces”.
Entonces el doctor dijo: “Usted no debe darle ni uno más hasta que sus labios se hayan recuperado”.
“Pero ¿cómo hago?” le dije “ ¡le debo ciento ochenta y dos besos más!
Entonces se vio tan serio que las lágrimas corrían por sus mejillas, y me dijo “Mándeselos en una caja”.
Entonces recordé una pequeña caja que compré una vez en Dover, pensando que podría regalarla alguna vez a alguna niña u otra persona. Así que los empaqué bien cuidadosamente. Dígame si le llegan bien o si alguno se pierde en el camino.


Juan Ramón Jiménez.- El tiempo



"Estábamos hablando hace un instante: “dentro de veinte años, cuando yo tenga cuarenta y cinco…” Y de pronto, malestar, la mano por los ojos: y sin saber cómo, nos encontramos diciendo: “Hace veinte años cuando yo tenía veinticinco…”

¿Y qué es lo que ha pasado mientras tanto, en ese dudoso, incojible, incomprendido instante? Nada eso tiempo."

Imagen: Gilbert Garcín


“Perder nuestro nombre es como perder nuestra sombra; ser sólo nuestro nombre es reducirnos a ser sombra” (Octavio Paz)

Imagen: Magritte.- Decalcomania