Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

miércoles, 10 de octubre de 2012

Octavio Paz.- Niña


Nombras el árbol, niña.
Y el árbol crece, lento y pleno,
anegando los aires,
verde deslumbramiento,
hasta volvernos verde la mirada.

Nombras el cielo, niña.
Y el cielo azul, la nube blanca,
la luz de la mañana,
se meten en el pecho
hasta volverlo cielo y transparencia.

Nombras el agua, niña.
Y el agua brota, no sé dónde,
baña la tierra negra,
reverdece la flor, brilla en las hojas
y en húmedos vapores nos convierte.

No dices nada, niña.
Y nace del silencio
la vida en una ola
de música amarilla;
su dorada marea
nos alza a plenitudes,
nos vuelve a ser nosotros, extraviados.

¡Niña que me levanta y resucita!
¡Ola sin fin, sin límites, eterna!


Imagen: Saul Leiter

Carta de Picasso a Giovanni Papini




“… Desde el momento en que el arte no es ya el primer aliento que nutre a los mejores, el artista puede ejercer su talento en todos los expedientes de charlamiento intelectual. En el arte, el pueblo ya no busca consolación y exaltación; sino que los refinados, los ricos, los ociosos, los destiladores de quinta agencia buscan lo nuevo, lo extraño, lo original, lo extravagante, lo escandaloso. Y yo mismo, desde el cubismo y más allá, he contentado a estos maestros y a estos críticos, con todas las cambiantes rarezas que me han pasado por la cabeza, y cuanto menos las comprendían, más me admiraban.

 A fuerza de divertirme con todos estos juegos, con todas estas paparruchas, con todos estos rompecabezas, jeroglíficos y arabescos, me he hecho célebre, y muy rápidamente. Y la celebridad significa para un pintor : ventas, ganancias, fortuna, riqueza. Y hoy, como usted sabe, soy célebre, soy rico. Pero cuando estoy a solas conmigo mismo, no tengo valor de consincerarme como un artista en el sentido grande y antiguo de la palabra. Grandes pintores fueron : Giotto, el Ticiano, Rembrandt y Goya; yo soy solamente un entretenedor público que ha comprendido a su tiempo y se ha aprovechado lo mejor que ha podido de la imbecilidad, vanidad, la avidez de sus contemporáneos. La mía es una amarga confesión, más dolorosa de lo que pueda parecer, pero tiene el mérito de ser sincera…”

Albert Camus.- El hombre rebelde



“¿Qué es un hombre rebelde? Un hombre que dice no. Pero negar no es renunciar: es también un hombre que dice sí desde su primer movimiento. Un esclavo, que ha recibido órdenes durante toda su vida, juzga de pronto inaceptable una nueva orden. ¿Cuál es el contenido de ese «no»? Significa, por ejemplo, «las cosas han durado ya demasiado», «hay un límite que no rebas
aréis». En suma, ese «no» afirma la existencia de una frontera. […] La rebelión va acompañada de la idea de tener uno mismo, de alguna manera y en alguna parte, razón. En esto es en lo que el esclavo rebelado dice al mismo tiempo sí y no. Afirma, al mismo tiempo que la frontera, todo lo que sospecha y quiere preservar de este lado de la frontera. Demuestra, con obstinación, que hay en él algo que «vale la pena»; que exige vigilancia.”


La imagen es la conocida como "El hombre del tanque "(en inglés tank man), o también como "el rebelde desconocido "(the unknown rebel) , apodo que se atribuyó a un hombre anónimo que se volvió internacionalmente famoso al ser grabado y fotografiado en pie frente a una línea de varios tanques durante la revuelta de la Plaza de Tiananmen de 1989 en la República Popular China. La imagen fue captada el 5 de junio de 1989 por al menos tres fotógrafos desde los balcones del Hotel Beijing, junto a la plaza de Tiananmen: los estadounidenses Jeff Widener, para la agencia Associated Press (AP), Charlie Cole, para la revista Newsweek, y el británico Stuart Franklin, de Magnum, para la revista Time. La fotografía de Widener (puede verse aquí) es una de las más reconocidas, y fue tomada con una Nikon y una lente de 300 milímetros desde un balcón a unos 200 metros de la escena. La noche anterior el fotógrafo había sido asaltado y agredido por la policía china que le requisó el material captado de la represión contra los estudiantes. Por eso al poco de tomar las imágenes del hombre frente al tanque, escondió el carrete en la cisterna del inodoro. Y pese al registro de su habitación, logró sacar la foto y enviarla a su redacción.

La fotografía y filmación del hombre en pie, solo delante de la línea de tanques, se transmitió esa misma noche. Fue titular en cientos de periódicos y revistas, y el principal titular en muchos noticiarios alrededor del mundo. En abril de 1998, la revista estadounidense Time, incluyó al "Rebelde Desconocido" en su lista de las cien personas más influyentes del siglo XX.
En Occidente, las imágenes del "Rebelde Desconocido" fueron presentadas como un símbolo del movimiento democrático chino. Un joven arriesgando la vida para oponerse a un escuadrón militar parecía encajar con la representación de los estudiantes protestando valiente y espontáneamente contra el Partido Comunista Chino. Un ejemplo de este análisis continuo de la imagen se puede ver en la novela "Hong Kong", de Stephen Coonts, donde el "Hombre del Tanque" es llevado a la ficción como un hombre que dirige a un grupo de insurgentes políticos contra el gobierno comunista. La imagen alcanzó resonancia entre las democracias liberales como un símbolo del poder individual para detener al gobierno y forzar un cambio en la dirección política del país.

Dentro de China, la imagen fue usada por el gobierno como símbolo del cuidado de los soldados del Ejército Popular de Liberación para proteger al pueblo chino: a pesar de las órdenes de avanzar, el conductor del tanque rechazó hacerlo si eso implicaba dañar a un sólo ciudadano. El "Hombre del Tanque" fue presentado como un delincuente social, un símbolo de los irresponsables y oportunistas alborotadores que aparecieron durante las protestas de Tiananmen y como un posible agente provocador de los gobiernos occidentales. Como con muchas asuntos relacionados con las protestas de 1989, éste se convirtió en un tabú político en China que aún permanece, donde cualquier discusión sobre él se considera inapropiada (de Wikipedia)

Cesare Pavese



"Serás amado el día en que puedas mostrar tu debilidad sin que el otro se sirva de esto para afirmar su fuerza"

( Cesare Pavese.)

Imagen: Hugo simberg.- El ángel herido

Yul Brynner


"Las mujeres tienen una ventaja injusta sobre los hombres: si no pueden conseguir lo que quieren siendo inteligentes, lo pueden obtener siendo tontas".YUL BRYNNER
(11 de julio de 1920 - 10 de octubre de 1985)





Actor de cine estadounidense de origen ruso. Recibió su gran oportunidad en 1951 con el papel del rey en el musical de Broadway The King and I, interpretación por la que obtuvo innumerables premios y el elogio unánime de la crítica. Tras realizar 1.246 funciones de este espectáculo, fue a Hollywood, donde repitió el éxito en la versión cinematográfica (El rey y yo, 1956), que le valió el Oscar al mejor actor. Como la característica física más visible del personaje que le había dado popularidad era la cabeza rapada, Brynner hizo suya a partir de entonces, y definitivamente, esa imagen; fue su seña de identidad en las muchas películas que lo tuvieron como estrella, filmes de irregular calidad en los que el actor interpretó personajes dotados de un misterioso magnetismo.


La vida y orígenes de Yul Brynner permanecieron siempre bajo un halo de misterio que él mismo se encargó de alimentar. Cuando no decía que era un medio suizo y medio japonés que se llamaba Taidje Khan y que había nacido en la isla de Sakhalin, en Siberia, declaraba que su madre era una gitana rumana y que pertenecía a la saga de los Pitoêff. Lo cierto es que, gracias a su biografía, publicada por su hijo Yul Rock Brynner II en 1989, se supo que era hijo de Boris Bryner, un ingeniero e inventor suizo de origen mongol, y de Marousia Blagavidova, la hija de un doctor ruso. Aunque se le llamó Jules en honor a su abuelo, él muy pronto adoptó el diminutivo de Yul, con el que se haría famoso.

Cuando su padre abandonó repentinamente a la familia, su madre se llevó a Yul y a su hermana Vera a Harbin, China, donde cursó sus primeros estudios. En 1934, la familia se desplazó a París y Yul fue inscrito en un instituto de alta categoría, el Lycée Moncelle, al que asistía poco. Finalmente, dejó los estudios para dedicarse a la música, tocando la guitarra entre gitanos rusos por los nightclubs de París, donde conoció a personalidades como el poeta y cineasta Jean Cocteau. Consiguió entrar como aprendiz en el Teatro de los Mathurins, en París, donde se inició primero como tramoyista y luego como actor.

Debido a sus fantásticas dotes físicas, consiguió trabajar como trapecista en el célebre Circo de Hiver. En 1941, tras un serio accidente que echó a perder su carrera de acróbata, viajó a Estados Unidos para estudiar Arte Dramático con el profesor Michael Chekhov, con cuya compañía (la Chekhov’s Theatrical) dio la vuelta al país, representando diferentes obras. Ese mismo año, con el nombre artístico de Youl Bryner, debutó en Nueva York con la obra Twelfth Night, lo que le habilitó para ser contratado en varias de las primeras series de televisión de aquellos experimentales años.

Poco tiempo después, consiguió un enorme éxito en las tablas de Broadway con la obra Lute Song, y, ya casado con la también actriz Virginia Gilmore (la "Myra" de El orgullo de los Yankees), fue contratado por la CBS como director de series de televisión. Tras una malograda prueba con la Universal en 1947, en la que fue rechazado por resultar “demasiado oriental”, debutó por fin en la gran pantalla en 1949, con Puerto de Nueva York, de Laszlo Benedek, pequeño film noir en el que aparecía con pelo.

Dos años después, en 1951, en el año en que Richard Rogers y Oscar Hammerstein II preparaban su adaptación teatro-musical del libro de Margaret Landon Anna and the King of Siam, Mary Martin le recomendó para el papel que le haría famoso, el del enérgico rey de Siam en la obra El Rey y yo, de la cual ofreció más de mil representaciones con el mismo personaje. Brynner, que desde el primer momento había cautivado al público, repitió la versión cinematográfica, también titulada El rey y yo (1956), de Walter Lang.

El personaje le persiguió prácticamente toda su vida, ya que, en 1972, también lo recreó para una serie de televisión titulada Anna and the King, al lado de Samantha Eggar en el papel de la institutriz, interpretado en la versión de 1956 maravillosamente por Deborah Kerr. Espléndidos decorados, vestuario y fotografía, bonitos números musicales y canciones y un tratamiento cómico de los conflictos entre Anna y el Rey caracterizan una película donde reina por encima de todos Yul Brynner, de quien se dijo con absoluta razón que había nacido para ser el rey de Siam. Por el filme de 1956 obtuvo el Oscar al mejor actor.

Ese mismo año intervino en Los diez mandamientos (1956), de Cecil Blount de Mille, donde revive a un musculoso príncipe/faraón Ramsés, antagonista del Moisés de Charlton Heston; y fue el general ruso que encuentra a la amnésica Anastasia (1956), de Anatole Litvak. Pronto, esos rasgos "demasiado orientales" que le habían impedido superar aquel casting le proporcionaron una serie de papeles variados y exóticos. Pasó de ser uno de Los hermanos Karamazov (1958), de Richard Brooks, en la fiel adaptación de la novela de Dostoievsky, a sabio rey hebreo en Salomón y la reina de Saba (1959), de King Vidor, película en la que, tras la muerte durante el rodaje en España de Tyrone Power, retomó un papel que le venía a medida; pasando, claro está, por su Taras Bulba (1962), de Jack Lee-Thompson.

Su eterno semblante serio parecía adecuado para el western e intervino en el que seguramente no fue el mejor de la historia pero sí el más popular: Los siete magníficos (1960), de John Sturges, en el que formó parte de aquel memorable grupo de actores: Steve McQueen, Eli Wallach, Robert Vaughn, Charles Bronson, James Coburn y Horst Buchholz. Brynner aceptó retomar el mismo personaje en la primera de las tres secuelas que vendrían luego: El retorno de los siete magníficos (1966), de Burt Kennedy.

Unos años antes, en 1964, alguien le convenció para interpretar una curiosidad hoy olvidada pero muy comentada en su tiempo: Invitación a un pistolero, de Richard Wilson. Otra curiosidad, pero ésta mucho más recordada, fue su magnífica recreación de robot pistolero en Almas de metal (1973), del autor de best sellers Michael Crichton, cuyo guión recreaba perfectamente una historia de ciencia ficción en la que, en una especie de Disneylandia llamada Delos, se podía elegir entre revivir la antigua Roma, el medievo o el salvaje oeste de 1880, que es lo que finalmente escoge Richard Benjamin, el coprotagonista. Brynner volvió a interpretar el mismo personaje (esta vez más secundario) en su aceptable continuación, Mundo futuro (1976), de Richard T. Heffron. Eternamente marcado por su rey de Siam, con su voz grave e indefinible y exótico acento, Yul Brynner vio truncada su carrera cuando en los últimos años se le diagnosticó un cáncer de pulmón, causado por su terrible adicción al tabaco. (Fuente:www.biografiasyvidas.com)





The Magnificent Seven (LOS SIETE MAGNIFICOS) es una película estadounidense de 1960, dirigida por John Sturges, con Yul Brynner, Steve McQueen, Charles Bronson, James Coburn, Horst Buchholz, Robert Vaughn, Eli Wallach y Brad Dexter en los papeles principales.

Basada en la película Los siete samuráis de Akira Kurosawa. La melodía principal de la banda sonora, compuesta por Elmer Bernstein, ha sido uno de los distintivos de la película, y fue imitada en un gran número de westerns posteriores. Es considerada un clásico del género western. Nominada al Oscar a la mejor banda sonora .

Orson Welles

 
 
"Nacemos solos, vivimos solos, morimos solos. Sólo a través de nuestro amor y amistad podemos crear la ilusión por un momento de que no estamos solos» ORSON WELLES
 (6 de mayo de 1915 - 10 de octubre de 1985)





Director, productor, guionista y actor de cine estadounidense. Hijo de un hombre de negocios y de una pianista, Welles fue un niño prodigio que a los dieciséis años comenzó su carrera teatral en el Gate Theatre de Dublín y cinco después (1936) debutó como actor y director en Nueva York. Durante su etapa teatral alcanzó notoriedad gracias a diversos montajes shakespearianos, como el de Macbeth, obra íntegramente representada por actores negros, o Julio César, todos ellos producidos por la Mercury Theatre, compañía fundada por el propio Welles y su socio John Houseman en 1937.


Su versión radiofónica del original literario de H. G. Wells La guerra de los mundos (1938) fue hasta tal punto realista que sembró el pánico entre miles de oyentes, convencidos de que realmente se estaba produciendo una invasión de extraterrestres. Avalado por este éxito, firmó con la productora RKO un contrato que le otorgaba total libertad creativa, circunstancia que aprovechó hasta el límite en su primer filme, Ciudadano Kane (1941).

Considerada como una de las obras más significativas de la historia del cine, esta especie de biografía imaginaria del magnate de la prensa William Randolph Hearst, protagonizada por el propio Welles –coautor también del guión, que escribió en colaboración con Herman J. Mankiewicz–, fue capital a la hora de sentar las bases del moderno lenguaje narrativo cinematográfico.

Sin embargo, el propio Hearst aprovechó los resortes de su poder para criticar duramente la película, que no consiguió el éxito esperado en Estados Unidos, mientras que hasta después de la Segunda Guerra Mundial no se estrenaría en Europa, donde enseguida se convirtió en una cinta de culto minoritaria.

Su segundo filme, El cuarto mandamiento (1942), el único de los que dirigió en que no apareció como actor, sufrió considerables recortes de la productora, final feliz incluido, antes de su estreno. El fracaso económico de estas dos películas indujeron a RKO a rescindir el contrato y en adelante Welles se vio obligado a trabajar con graves penurias presupuestarias, lo cual no le impidió filmar otro título considerado clave, La dama de Sanghai (1947), un thriller protagonizado por Rita Hayworth, entonces su esposa.

Tras rodar la primera de sus versiones de obras shakespearianas, Macbeth (1945), se exilió en Europa, cansado de las presiones de las productoras y temeroso del Comité de Actividades Antiamericanas. En el Viejo Continente regresó a Shakespeare con su versión de Otelo (1952), filme cuyo caótico rodaje se prolongó durante tres años y que, pese a haber sido galardonado con la Palma de Oro del Festival de Cannes, representó un nuevo fracaso comercial.

Gracias a la insistencia del actor Charlton Heston, protagonista y productor de la película, Welles pudo regresar a Hollywood para dirigir Sed de mal (1958), majestuoso thriller en blanco y negro en el que destaca el plano-secuencia que abre el filme, el más largo de la historia del cine. De nuevo en Europa, rodó El proceso (1962), versión de la novela homónima de Franz Kafka, y en 1965 y con producción del español Emiliano Piedra, Campanadas a medianoche, amalgama de diversos textos shakespearianos (principalmente Las alegres comadres de Windsor y Enrique V) articulados alrededor de la figura de John Falstaff, papel que se reservó para él mismo y que constituyó, a todos los niveles, uno de los puntos culminantes de su trayectoria.

La última etapa de su carrera como director estuvo jalonada de ambiciosos y a la postre inconclusos proyectos, como Don Quichote, The deep o The other side of the Wind. Paralelamente a sus actividades como director y protagonista de sus propios filmes, desarrolló una importante carrera interpretativa en la que destacan títulos como Alma rebelde (1944), de Robert Stevenson, la inolvidable El tercer hombre, de Carol Reed, o Moby Dick, de John Huston. En 1975 recibió del American Film Institute el reconocimiento al conjunto de su carrera artística.

Era conocido su amor por España por lo que rodó varias de sus películas en tierras españolas y cultivó la amistad de figuras conocidas del mundo de los toros de la época, como Antonio Ordóñez o Luis Miguel Dominguín.

Welles murió de un ataque cardíaco en Los Ángeles en 1985. Sus cenizas fueron depositadas en el municipio malagueño de Ronda, en la finca de recreo de San Cayetano, propiedad de su amigo el matador de toros Antonio Ordóñez, según tal y como había expresado.Sin embargo hay otras versiones en las cuales se dice que Orson Welles no dejo testamento alguno donde expresara sus deseos luego de su muerte, por lo cual su hija y esposa acordaron que sus cenizas sean esparcidas en España, ya que concordaron que ese fue el lugar donde Welles se sintio más feliz en el transcurso de su vida.(Fuentes: www.biografiasyvidas.com y Wikipedia)


MACBETH (1948)

 Genial daptación cinematográfica de la obra trágica Macbeth de William Shakespearerealizada en 1948 por Orson Welles .
Protagonizada por Orson Welles, Jeanette Nolan, Dan O'Herlihy, Roddy McDowall, Edgar Barrier

Los Sofistas y la demagogia





“El hombre es la medida de todas las cosas” (Protágoras)


“Nada existe; si algo existe, no puede ser conocido por los hombres; si se puede conocer, no se puede comunicar y explicar a los demás”. (Gorgias)


Si bien se habla de los sofistas como grupo o escuela, en realidad fueron de pensadores individuales y diferenciados que sí compartieron ciertos puntos de vista y teorías. Filósofos como Protágoras o Gorgias supusieron una verdadera revolución en la Atenas del siglo V a.C. No sólo por lo anecdótico de que recibieran dinero por enseñar (algo que se consideraba como obligación moral por parte de los que poseyeran conocimiento, rebajándolo si lo intercambiaban por dinero) sino por la filosofía que defendían y enseñaban. En primer lugar, los sofistas defendían que no había norma o ley que fuera eterna, sagrada o natural, y por tanto, intocable; las leyes cubren una necesidad social, siendo fruto de una decisión consciente del grupo ante una circunstancia histórica; es decir, las normas son convencionales, frente a la tradicional concepción de leyes que son inmutables, o por naturaleza, y por tanto incuestionables e inmutables. Su filosofía adquiere sentido y utilidad en la Atenas democrática. Los propios ciudadanos eran quienes tenían la función y responsabilidad de proponer leyes y medidas políticas, y acordar, mediante el diálogo, cuáles serían las más adecuadas o convenientes. Los sofistas estaban convencidos de que la capacidad de convencimiento en la política residía en el arte de la oratoria y la retórica. Cuanto más se dominara la capacidad del lenguaje y la argumentación, más fácilmente podría convencerse a los que escuchaban de la verdad y utilidad de las leyes y medidas que se defendieran, logrando así un apoyo mayoritario a lo que propusieran.


Por todo ello los sofistas –etimológicamente “sabios” – tuvieron un gran éxito como maestros de jóvenes con intención de triunfar en política. Para algunos de estos sofistas, la verdad no existe, o más estrictamente, no puede conocerse, por lo que sólo podría hablarse de opiniones igualmente válidas. La conveniencia o necesidad circunstancial de estas dependería de cómo se expusieran o argumentaran, convenciendo o instando a los ciudadanos a que las apoyaran con el dominio del lenguaje y retórica, arte que los sofistas dominaban y enseñaban.



Por Celia Valdelomar

Steven Spielberg y su amigo Bruce



Aqui queda esta curiosa foto de Steven Spielberg con ese tiburoncito que lo lanzó a la fama, un tiburón mecánico al que apodaban "Bruce" durante el rodaje. Y es que los tiburones al igual que los perros no son peligrosos cuando abren la boca, sino más bien cuando la cierran. 


Y el caso es que no se le ve con mucho miedo a Spielberg. Seguro que ya sabía del taquillazo que le proporcionaría el pescadito. Con él empezo su escalada a la cumbre. (Pizca)

Imagenes de Cine: Howard Hawks y Angie Dickinson

 
El director Howard Hawks observa con atención "el atuendo" de la actriz Angie Dickinson durante una pausa en el rodaje de la película "Rio Bravo". Parece que por arriba todo va bien

 
Por abajo también
 
 
Así que solo queda repasar los diálogos.... y a rodar

Yehudi Menuhin: un genio del violín.




"Para tocar música celestial debes llevar tus ojos hacia una estrella distante"


O al menos eso es lo que mantenía el gran violinista Yehudi Menuhin, un portento de la música que nació en Nueva York el ...
22 de abril de 1916. Estudió violín desde los cuatro años de edad con Sigmund Anker en San Francisco, su primer maestro; y debuta a los 7 años con la Sinfónica Española. Posteriormente amplió sus estudios con Louis Persinger, que a los 8 años lo hace debutar profesionalmente. Su presentación en Nueva York con 10 años fue un fulgurante éxito que le sirvió para debutar en Europa en 1927.

En el viejo continente se pone en manos de George Enescu, entonces descubrió que "interpretar equivalía a ser", como reflejaría más adelante en su diario. Paulatinamente iría desarrollando y madurando sus criterios y valores más característicos, entre los que destacarán la capacidad de trabajo, la autoexigencia, así como una concepción del arte estrechamente interrelacionado con la vida.

"Recuerdo vivamente mi primera lección con Enescu. Mi madre me llevó a su casa y esperamos en el salón, al poco rato apareció el maestro con su violín y comenzó a tocar una Partita de Johann Sebastian Bach. Ahí verdaderamente comenzó mi amor por el instrumento".

En noviembre de ese mismo año presenta en Nueva York el Concierto para violín opus 61 de Beethoven bajo la batuta de Fritz Busch, convirtiéndose entonces en la portada de los principales diarios del pais. Rápidamente se organizaron giras de conciertos por Estados Unidos, Berlín (1928) y Londres (1929). Su primera grabación fonográfica data de esta época.

En los años 30, Menuhin estudia simultáneamente con Enescu, cuya influencia en la estética musical del muchacho fue definitiva, y con Adolf Busch. Su madurez es tal que cuando Fritz Kreisler renuncia a grabar el concierto para violín opus 61 de Elgar, del que era dedicatario, es Menuhin el elegido para realizar el registro fonográfico con el propio Elgar (75 años) a la batuta.

Su actividad en el bando aliado durante la Segunda Guerra Mundial le llevó a dar 500 conciertos en diversos destacamentos de las tropas. De esta época existe un film propagandístico en el que Menuhin interpreta el Vuelo del Moscardón y el Ave María de Schubert.

Menuhin asumió con gran valentía la defensa de Wilhelm Furtwangler cuando éste fue acusado de colaboración con el régimen nazi. El violinista no sólo publicó escritos al respecto, sino que en un acto extraordinariamente antipopular se convirtió en el primer judío en tocar con la Orquesta Filarmónica de Berlín, con Furtwangler al frente, tras el episodio nazi.

Desde 1959 Menuhin se instaló en Londres, haciéndose cargo del Festival Bath (1958-68), el Festival Windsor (1969-1972) y el Gstaad Festival. En esta época se sitúa el comienzo de su interés por el vegetarianismo y la cultura india.

En 1962 funda cerca de Londres la escuela superior de música que lleva su nombre.

Durante los últimos años de su vida abandona el instrumento para dedicar casi todo su tiempo a la dirección orquestal.

Conocido también como humanista y filántropo, en 1960 recibió el Premio Nehru de la Paz y en 1992 fue embajador de buena voluntad de la Unesco.

Falleció en Berlín el 12 de Marzo de 1.999

La carrera artística de Menuhin, desarrollada a lo largo de siete décadas, es una de las más espectaculares de nuestro tiempo. Como violinista, primero, y, luego, como director de orquesta, ha protagonizado las más importantes convocatorias de los principales escenarios internacionales, junto a los mejores solistas y formaciones orquestales.

Aliando la técnica irreprochable con una comprensión extraordinaria de la música, trabajó un repertorio muy amplio, de Bach, Ravel y Beethoven a la música de vanguardia, de la música barroca a las improvisaciones de jazz con Stéphane Grappelli. Le gustaba acompañar y dar a conocer todas las músicas.

Su fascinación por las distintas culturas lo llevará a tocar, tanto con Ravi Shankar, como con sus amigos cíngaros, cuya causa defenderá, destacando así que la búsqueda de la belleza y el compartirla con los demás son valores universales.

A lo largo de toda su vida, Yehudi Menuhin se preocupó por las grandes cuestiones de este siglo: tan sensible a la educación como a los derechos de las minorías, convirtió en una cuestión de honor el concretar siempre sus acciones. Nunca dejó de librar combates por la música, la paz y la convivencia entre los hombres; ante todo, fue un humanista comprometido con la defensa de los derechos humanos. A lo largo de su carrera de músico emprendió sin tregua la defensa de los más débiles, lo que le valió numerosas distinciones, entre las que cabe destacar la de "Lord", el Premio Mundial de la Paz en 1979, el Premio Nerhu de la Paz en 1960 y el Premio Príncipe de Asturias a la Concordia en 1997.

En 1945 intervino en el concierto de inauguración de la ONU y volvió a actuar en Alemania, preconizando la superación de las graves secuelas de la guerra. En numerosas manifestaciones públicas defendió la tolerancia y cooperación entre diferentes pueblos y culturas.

En 1992 promovió la constitución de la Fundación Yehudi Menuhin a la que asignó como cometidos prioritarios la integración social de niños desfavorecidos a través de actividades artísticas, la defensa de los derechos de las minorías culturales, el fomento de la tolerancia cultural y la creación de redes de cooperación internacional en los ámbitos de la educación y la cultura.

Era un hombre comprensivo, abierto a todo tipo de opiniones y creencias. Era "un hombre bueno" en el sentido machadiano. Era el ejemplo viviente de esa frase tan sencilla y tan genial de Sancho Panza: "Señora, donde hay música no puede haber cosa mala".

El año 97, al recibir el Premio Príncipe de Asturias, junto con Rostropovich, dijo en su discurso que quizás ellos eran los eslabones del hombre nuevo, el hombre que se debería dedicar con todas sus fuerzas a enseñar y propagar la música entre los niños, con la firme creencia de que así se mejoraría el mundo.

Todos los que amamos y vivimos la musica nunca podremos agradecer suficientemente, toda una vida de Menuhin, dedicada a los demás: como violinista, como director de orquesta, como profesor y como persona entregada y preocupada por la defensa de los derechos humanos y el apoyo a los más desfavorecidos.

Fuente: www.fundacionmenuhin.org

Jean-Jacques Rousseau por él mismo

El busto de Rosseau data de 1779 y es obra del escultor francés Jean-Antoine Houdon. Se expone en el Louvre. 


Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 - Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778) fue un escritor, filósofo y músico franco-helvético definido como un ilustrado; a pesar de las profundas contradicciones que lo separaron de los principales representantes de la Ilustración.

Las ideas políticas de Rousseau influyeron en gran medida en la Revolución francesa, el desarrollo de las teorías republicanas y el crecimiento del nacionalismo. Su herencia de pensador radical y revolucionario está probablemente mejor expresada en sus dos más célebres frases, una contenida en El contrato social: «El hombre nace libre, pero en todos lados está encadenado»; la otra, contenida en su Emilio, o De la educación: «El hombre es bueno por naturaleza», de ahí su idea de la posibilidad de una educación.

Sus perlas:

"A las plantas las endereza el cultivo; a los Hombres, la educación."

"La fe es cuestión de geografía".

"Aún no ha nacido la persona que pueda amarme como yo amo".

"Me regocijo en mi mismo".

"La posteridad me honrará...porque lo he merecido".

"Me siento demasiado superior para el odio".

"¡Conciencia! ¡Conciencia! Divino instinto."

"El Hombre es naturalmente bueno, es la sociedad lo que lo corrompe."

"El Hombre ha nacido libre y por doquier se encuentra sujeto con cadenas."

"El Hombre que más ha vivido no es aquél que más años ha cumplido, sino aquel que más ha experimentado la vida."

"El Hombre que no conoce el dolor no conoce ni la ternura de la humanidad ni la dulzura de la conmiseración."

"El honor de un Hombre no está en mano de los demás; está en nosotros mismos y no en la opinión pública. No se defiende con la espada ni con el escudo, sino con una vida íntegra e intachable."

"El más fuerte no es nunca lo bastante fuerte para ser siempre el amo, si no transforma su fuerza en derecho y la obediencia en deber."

"El que se ruboriza ya es culpable; la verdadera inocencia no siente vergüenza por nada."

"El que los más sabios gobiernen es el orden mejor y más natural."

"El vicio rara vez se insinuó oponiéndose a la honradez; casi siempre toma el disfraz de ésta."

"Entre todos los animales, los Hombres son los menos aptos para vivir en rebaño. Si fueran apiñados como las ovejas perecerían en corto tiempo. El aliento del Hombre es fatal para sus semejantes."

"Es muy difícil pensar noblemente cuando no se piensa más que para vivir."

"La gratitud es un deber que debiera ser recompensado, pero que nadie debe esperar la remuneración."

"La historia de Sócrates, que nadie osa dudar, no está tan bien atestiguada como la de Jesucristo."

"La juventud es el tiempo de estudiar la sabiduría, así como la vejez es el tiempo de practicarla."

"La paciencia es amarga, pero su fruto es dulce."

"La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna."

"La verdad no lleva a la fortuna, ni el pueblo da embajadas, cátedras ni pensiones" (El Contrato Social)

"Las cartas de amor se escriben empezando sin saber lo que se va a decir, y se terminan sin saber lo que se ha dicho."

"Las ideas generales y abstractas son fuente de los más grandes errores humanos."

"Las injurias son las razones de los que tienen culpa." Otra versión: "Las injurias son las razones de los que no tienen razón."

"Las necesidades más dispendiosas son las que nos imponen la opinión."

"No hacer el bien ya es un mal muy grande."

"Nuestras controversias parecerán tan raras a las edades futuras, como las del pasado nos han parecido a nosotros."

"Para mí sólo existe una manera más agradable de viajar que a caballo: a pie. Se emprende la marcha cuando se place; se detiene según su voluntad, se esfuerza poco o mucho, según se desee. Se observa todo el país... No preciso tomar senderos desbrozados ni carreteras cómodas. Paso por todas partes por las que pasa una persona, veo todo lo que puede ver una persona y, puesto que dependo únicamente de mí disfruto de toda la libertad de la que puede gozar una persona."

"Renunciar a nuestra libertad es renunciar a nuestra calidad de Hombres, y con esto a todos los deberes de la humanidad."

"Si se investiga en qué consiste precisamente el mayor bien de todos, que debe ser el fin de todo sistema de legislación, se hallará que se reduce a estos dos objetivos principales: la libertad y la igualdad."

"Siempre es más valioso tener el respeto que la admiración de las personas."

"Un buen padre vale por cien maestros."

"El derecho de voto es un derecho que nada ni nadie puede quitar a los ciudadanos".

"Jamás he conocido las pasiones más odiosas, nunca ha invadido mi corazón la envidia, la maldad, ni la venganza... en ocasiones la ira, pero no soy muy hábil y jamás guardo rencor".

"La más antigua de las sociedades y la única natural es la familia" El contrato social 1762

"Así pues, de cualquier modo que se consideren las cosas, el derecho de esclavitud es nulo, no sólo porque es ilegítimo, si que también porque es absurdo y porque nada significa. Las dos palabras esclavitud y derecho son contradictorias y se excluyen mutuamente. Bien sea de Hombre a Hombre, bien sea de Hombre a pueblo, siempre será igualmente descabellado este discurso: "Celebro contigo un contrato en el cual todos los deberes están a tu cargo y todos los beneficios están a mi favor; contrato, que respetaré mientras se me dé la gana y que tú observarás mientras se me dé la gana" El contrato social - Capítulo IV

"Este mismo acto de asociación convierte al instante la persona particular de cada contratante en un cuerpo moral y colectivo, compuesto de tantos miembros como voces tiene la asamblea; cuyo cuerpo recibe del mismo acto su unidad, su ser común, su vida y su voluntad. Esta persona pública, que se constituye como producto de la unión de todas las otras, recibía antiguamente el nombre de Civitas (4), y ahora el de República o de Cuerpo Político, denominándosela Estado cuando es pasivo, soberano cuando es activo, y potencia cuando es comparada con sus semejantes. En cuanto a los asociados, éstos toman colectivamente el nombre de pueblo y en particular se llaman ciudadanos, como partícipes de la autoridad soberana, y súbditos, por estar sometidos a las leyes del Estado. Pero estos términos se confunden a menudo y se toma el uno por el otro. Basta que sepamos distinguirlos cuando se usan en toda su precisión." El Contrato Social - Capítulo V

"En lugar de destruir la igualdad natural, el pacto fundamental, por el contrario, sustituye la desigualdad física que la naturaleza pudo haber establecido entre los Hombres por una igualdad moral y legítima. Los Hombres, pudiendo ser desiguales en fuerza o en talento, se hacen iguales por convención y por derecho." Final del Libro I - El Contrato Social

"En un mal gobierno, esta igualdad sólo es aparente e ilusoria. Sirve tan sólo para mantener al pobre en la miseria, y al rico en la usurpación. De hecho, la leyes siempre son útiles a los que poseen y perjudiciales a los que nada tienen. De lo que se sigue que el Estado social sólo es ventajoso para los Hombres cuando todos tienen algo y cuando ninguno de ellos tiene demasiado." Respecto a la igualdad en el Estado Social - El Contrato Social.

"La soberanía no puede ser representada por la misma razón de ser inalienable; consiste esencialmente en la voluntad general y la voluntad no se representa: es una o es otra. Los diputados del pueblo, pues, no son ni pueden ser sus representantes, son únicamente sus comisarios y no pueden resolver nada definitivamente." - El Contrato Social

"Toda ley que el pueblo en persona no ratifica, es nula." - El Contrato Social

"El pueblo inglés piensa que es libre y se engaña: lo es solamente durante la elección de los miembros del Parlamento: tan pronto como éstos son elegidos, vuelve a ser esclavo, no es nada. El uso que hace de su libertad en los cortos momentos que la disfruta es tal, que bien merece perderla." - El Contrato Social


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