Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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domingo, 30 de diciembre de 2012

Iván Zulueta



"Hay cosas que teniendo más vidas, más tiempo, más todo, me encantaría tocar..."
 (IVAN ZULUETA)

(29 de septiembre de 1943 – 30 de diciembre de 2009)




Iván Zulueta nace en Donostia/San Sebastián en 1943, y es bautizado como Juan Ricardo Miguel Zulueta, ya que el responsable del registro se niega a inscribirlo como Iván por ser un nombre de origen ruso. Iván crece en un ambiente artístico, su padre llega a ser director del festival de cine de San Sebastián, y su madre es pintora ameteur.

En 1960 se traslada a Madrid a estudiar decoración pero todavía no tiene claro qué hacer con su vida hasta que viaja, cuatro años después, a Nueva York. Es la época de la eclosión del arte pop, Andy Warhol y la Factoría. Cuando regresa, Zulueta decide estudiar en la Escuela Oficial de Cine. Serán compañeros cinestas como Pilar Miró, Jaime Chávarri, Juan Tébar o Antonio Drove. Su profesor José Luis Borau se convierte en su mentor, pero no logra diplomarse, uno de sus cortometrajes es censurado y le expulsan de la Escuela.

Zulueta comienza a trabajar en televisión donde dirige el programa musical "El último grito", que presenta José María Iñigo. Su primera película "Un, dos, tres, al escondite inglés" es también un musical, pop, disparatado al estilo de las películas que Richard Lester hizo junto a Los Beatles. La película, pese a que se estrena en Cannes, tarda dos años en proyectarse en España.

En 1979, con muy poco presupuesto y usando el apartamento de Eusebio Poncela y la finca de Jaime Chávarri como decorados, se rueda "Arrebato".

La película es la historia de una adicción, la del protagonista, un director de cine interpretado por Eusebio Poncela, por la heroína, pero también por el cine. Estas dos adicciones sirven para reflexionar sobre qué es lo que es capaz de arrebatarnos, de engancharnos y, en último término, de hacernos desaparecer. "Arrebato" no sólo habla de cine o de drogas, sino de qué crea el éxtasis artístico.

Nadie podía suponer que "Arrebato" se convertiría con los años en una película de culto, considerada por muchos como la mejor del cine español de todos los tiempos. Cuando se estrena en 1980, sólo en una sala de cine, pasa desapercibida. Cannes y Berlín la rechazan por considerarla "enferma" y "terminal". Pero la película aguanta en cartel y poco a poco se crea la leyenda a su alrededor.

Zulueta alterna su trabajo en televisión con su obra como cartelista de películas de la España de la movida, como "Entre tinieblas" y "Qué he hecho yo para merecer esto" de Almodóvar o "Furtivos" de Borau.

La fama de "Arrebato" crece, al igual que los problemas de su director con las drogas. Como el propio protagonista de su película, Zulueta parece "vampirizado" por la heroína, pero también por el éxito de "Arrebato". No puede seguir trabajando y desaparece un tiempo para desintoxicarse.

Vuelve a la televisión años después con un capítulo de la serie "Delirios de amor" titulado "Párpados" y, posteriormente, un capítulo de la serie "Crónicas del mal", llamado "Ritesti". Entre ambos trabajos continúa con su labor como cartelista y también con sus problemas con la heroína.

Pasa el tiempo y los trabajos de Zulueta menguan mientras aumentan los homenajes, reestrenos y estudios sobre su obra. En 2005 en una entrevista para El Correo confiesa: "Cuando intento salvar un obstáculo vuelvo a caer en otro. Está el problema de la droga, sigo con la metadona, de la que estoy colgado, lo que es básico para mi vida, quiera o no. Maldita la gracia, porque no me sirve para nada, y sin ella sería el horror. Es una catástrofe, lo pensaría así aunque nunca me hubiera metido nada. Yo, por desgracia, estoy enganchado a la idea de que esto lo podría arreglar si me dejasen».

Una de sus últimas apariciones públicas es en el 2008 en el homenaje que le rinde el festival de Málaga. Preguntado, una vez más, por su vuelta al cine, dice: "No arranco, lo último que hice fueron una decena de carteles de cine y de eso hace ya casi diez años. Quisiera no perderme en esos entresijos de la metadona. Los últimos carteles que he hecho no me han gustado mucho y eso para mí es muy doloroso".El 30 de diciembre de 2009 murió en su Donosti natal, a los 66 años de edad.

Queda la complejidad y el poder evocador de "Arrebato" para recordar el talento de Iván Zulueta.

(Fuente:http://suite101.net/article/fallece-ivn-zulueta-a7840#axzz2GX42XZMr)





Pocos cineastas han obtenido semejante relieve artístico con una obra tan escasa como Iván Zulueta. Autor de una gran película, ARREBATO (1979), que lo marcaría para siempre.

Arrebato, filme de culto por excelencia del cine español, supuso la consagración de Zulueta al mismo tiempo que resultó en cierto modo su cruz. Tratado de tintes autobiográficos sobre el poder vampírico del cine y el desmoronamiento de un cineasta heroinómano conserva desde su estreno hace 30 años toda su capacidad de fascinación. Antes de ella, Zulueta había dirigido innumerables cortos experimentales en formatos domésticos, y otro largometraje, Un, dos, tres, al escondite inglés que no pudo firmar con su nombre dado que el Sindicato del Espectáculo exigía entonces (1970) el carné oficial de director para hacer un filme, e Iván Zulueta no lo tenía por haber sido suspendido en la Escuela oficial de Cinematografía. El productor de la cinta, José Luis Borau, le prestó su nombre aunque siempre quedó clara la verdadera autoría.

Comedia pop algo disparatada, reflejaba muy bien el peculiar talento de este hombre de la imagen, tan aficionado al cine como a la pintura, la fotografía y el cartelismo, y que había triunfado en TVE en los años sesenta con un programa semanal presentado por José María Íñigo, titulado Último grito.

Buenos amigos como Antonio Gasset y Augusto Martínez Torres le convencieron de que filmara una obra más personal, y con pocos medios económicos se lanzaron juntos a la aventura de Arrebato, con un guión apenas esbozado pero lleno de energía e imaginación. Aun cuando en su estreno madrileño no llamó especialmente la atención, fue recuperada poco después y se mantuvo en cartel durante casi un año en sesiones nocturnas. La droga que consumían sus personajes fue un elemento tan clave en la poética del filme como en la vida personal de Zulueta.

Arrebato se sigue contemplando como una obra sugestiva, inquietante, seductora y perversa. Su inteligente mezcla de géneros la hacen rica y permanente. Diversos productores pretendieron desde entonces que éste regresara al cine, pero ninguno lo logró. El director sólo filmó desde entonces un corto incluido en el largometraje colectivo Delirios de amor (1989) y alguna esporádica colaboración para televisión para la serie Crónicas del mal (1992).
(Fuente:http:/elpais.com/diario/2009/12/31/cultura/1)

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