Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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viernes, 9 de noviembre de 2012

Hedy Lamarr: La inteligencia como "arma de mujer"




Hedy Lamarr es sin duda una de las actrices más atractivas de la historia del cine, toda una leyenda forjada en películas de los años 30 y 40, que la convirtieron, según los publicistas de la Metro Goldwin Mayer en "la mujer más bella del mundo". Cierto es que después la etiqueta se la llevaría otra famosa morena, lo que no quita un ápice de hermosura a esta criatura. Como prueva la foto, en la que se la ve en una imagen promocional de "Sanson y Dalila". Lo que si es menos conocido es la faceta que como inventora tuvo esta actriz, tanto que el día de hoy, 9 de noviembre, fecha de su cumpleaños, se celebra el "Día del Inventor" en su nombre.
 
Se llamaba en realidad, Hedwig Eva Maria Kiesler, y nació en 1914 en Viena. Desde pequeña destacó por su inteligencia y fue considerada por sus profesores como una superdotada. Empezó con 16 años sus estudios de ingeniería, pero a los tres años, en 1933, abandona sus estudios atraída por su vena artística y empieza a trabajar en el teatro berlinés con el legendario director Max Reinhardt. Así, Hedy inicia su carrera cinematográfica, y pronto será mundialmente famosa por la secuencia de la película comercial Éxtasis (1933) en la que por espacio de diez minutos aparece completamente desnuda, primero al borde de un lago y luego corriendo por la campiña checa. Por dicha escena se la conocería como la primera mujer en la Historia que apareciera desnuda en una película comercial.

Después del escándalo que supuso esta película, Hedy se casó con el magnate de la industria armamentística Friedrich 'Fritz' Mandl, quien arregló con sus padres lo que se podría llamar un matrimonio de conveniencia y la actriz es prometida al magnate, con quien se casará en contra de su voluntad. El muchacho resultó un celoso de tomo y lomo que llegó a apartar totalmente a la actriz del cine. Su control sobre ella era absoluto y tras casarse, intentó infructuosamente hacerse con todas las copias existentes de la película en que su esposa aparecía desnuda. Obligaba a Hedy Lammar a estar acompañada durante todas sus ausencias y de ser necesario la dejaba encerrada en casa sometida a un estricto control. La actriz contaba que sólo podía bañarse o desnudarse cuando su marido estaba a su lado, acechándola.

Ella aprovechó su soledad para continuar sus estudios de ingeniería y utilizar su ingenio para sonsacar a los clientes y proveedores de su marido los pormenores de la tecnología armamentística de su época. Dichos conocimientos fueron cedidos por la actriz a las autoridades de EE. UU. años más tarde; igualmente algunas reuniones le sirvieron de guía para idear y patentar, en los años 1940, la técnica de conmutación de frecuencias que le devolvería notoriedad en los últimos años de su vida. La forma en la que escapó de su marido, ayudada por una criada y perseguida por los hombres de su marido hasta que consigue la protección en Hollywood de Louis B. Mayer daría para otro articulito muy interesante (ya se andará).

En el año 1941 Hedy conoce al compositor vanguardista George Antheil (1900-1959), un espíritu bohemio del que se enamoró inmediatamente. En principio el interés que Hedy Lamar tuvo por él poco tendría que ver el armamento, así solicitó a una amiga común, Janet Gaynor, que se lo presentase pensando que sus conocimientos sobre hormonas servirían para aumentar el tamaño de sus pechos (bueno, puede que como mínimo tuviera que ver con las armas de mujer....) Tras dejarle su número de teléfono escrito con lápiz labial en el parabrisas de su coche, descubrieron que aparte de las hormonas que les llevaron a enamorarse compartían una pasión comun: la Segunda Guerra Mundial. Antheil, que había trabajado de joven como inspector de municiones, acababa de perder a un hermano en el mar Báltico en el transcurso del ataque soviético a Finlandia.
 
Lamarr, nacida en Viena, alimentaba un profundo rencor por el régimen nazi, por lo que había ofrecido al gobierno de los Estados Unidos toda la información confidencial que disponía gracias a los contactos de su ex-marido. Pero además, Hedy consideraba que su inteligencia podía contribuir a la victoria aliada. Así que se puso a trabajar para la consecución de nuevas tecnologías militares. Hedy estaba convencida de que las fuerzas armadas estadounidenses podrían proteger sus comunicaciones variando la frecuencia de la señal de radio a través de la cual transmitían mensajes. Hedy sabía que los gobiernos se resistían a la fabricación de un misil teledirigido por miedo a que las señales de control fueran fácilmente interceptadas o interferidas por el enemigo, inutilizando el invento o incluso volviéndolo en su contra. Si por ejemplo, la frecuencia para orientar un torpedo hacia un buque alemán cambiaba de manera impredecible, el enemigo no sabría como bloquearla ni, por tanto, como frustrar el impacto. Su idea del salto de frecuencias, algo muy avanzado para aquellos años, requería que tanto el emisor como el receptor estuviesen perfectamente sincronizados. Y ahí fue donde entró Antheil, quien para que la idea de Lamar siguiera adelante adaptó a tal fin un dispositivo inspirado en los rollos perforados con los que sincronizaba los pianos de su espectáculo "Ballet mecánico" (algo parecido a las pianolas). El diseño final consistía en un par de tambores perforados, uno para el emisor y otro para el receptor, que funcionaban a la misma velocidad y que permitían alternar entre 88 frecuencias. Así, aunque el enemigo lograse interceptar una de ellas, no importaría porque en poquísimo tiempo saltaría a otra distinta de forma automática y coordinada, algo que no podría seguir el enemigo.
 
Hedy Lamarr y George Antheil recibieron el número de patente 2.292.387 por su sistema de comunicaciones secreto. Una versión temprana del salto en frecuencia, una técnica de modulación de señales en espectro expandido. En la patente del 11 de agosto de 1942 puede leerse la inscripción H.K Markey et al. Las iniciales H.K. son las de Hedwig Kiesler (Hedy Lamarr), siendo Markey su apellido de casada de la época. El hecho de que sus patentes fueran concedidas con el nombre de casada y no por el nombre artístico impidió que la actriz fuera reconocida hasta hace muy poco.

Poco tiempo después, el 1 de octubre de ese mismo año, aparecía en el The New York Times la primera mención pública del invento, a pesar de lo cual, las autoridades de la época no consideraron la posibilidad de su realización práctica inmediata. El primer uso conocido de dicha patente se tiene en la crisis de los misiles de Cuba. El motivo de la tardanza era el necesario paso de un sistema mecánico a uno electrónico. Dicho paso fue realizado en 1957 por Sylvania Electronics y es de agradecer que el equipo de ingenieros reconoció en su totalidad la patente de Lamarr y Antheil.
Durante la crisis de Cuba de 1962 se usó con este sistema el control remoto de boyas rastreadoras. Después de Cuba la misma técnica fue incorporada en alguno de los ingenios utilizados en la guerra del Vietnam y, más adelante, en el sistema estadounidense de defensa por satélite (Milstar) hasta que en los años ochenta el sistema de espectro expandido vio sus primeras aportaciones en ingeniería civil. Así, con la irrupción masiva de la tecnología digital a comienzos de los años ochenta, podemos encontrar vestigios de aquella tecnologia en los metodos de codificacion de datos empleados en las conexiones Wi-fi, telefonía movil, y otros campos de la comunicación inalambrica.

"Si se usa en todo el mundo, ¿por qué no he recibido ningún reconocimiento?"

Así se lamentaba la actriz del olvido en que habían quedado, algo que no se subsanaría hasta el año 1997 en el que una ancianita ya de 82 años recibió uno de los celebres "Pioneer Awards" concedidos por la Electronic Frontier Foundation. Al año siguiente recibió la medalla Viktor Kaplan, un importante galardón científico en su país de origen, y como ya apuntabamos al inicio, el último homenaje a su inventiva ha sido el hacer de su fecha de cumpleaños el día de los inventores.

Sus utimos años no fueron fáciles y omitiremos aquí los detalles. Lamarr murió en Florida el 19 de enero de 2000. Su hijo hizo trasladar sus cenizas a Viena de acuerdo con los deseos de la actriz.

Fuentes:
Historia y vida nº 536
Diccionario de actores cinematograficos (Manuel Gutierrez Silva) - T&B
Wikipedia



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