Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 24 de octubre de 2012

Oscar Wilde.- Palabras y cartas para un amigo (Robert Ross)



"La vida, que tanto he amado -demasiado- me ha despedazado como un tigre, así que cuando vengas a verme comprobarás la desastrosa ruina en que se ha convertido lo que en otro tiempo fue maravilloso y brillante y terriblemente improbable" (Fragmento de una carta)


“Cuando salí de prisión, unos me esperaban con vestiduras y con bálsamos, otros, con buenos consejos. Tú me esperabas con amor.”  (Dedicatoria para su amigo en la obra “Balada de la cárcel Reding”)

Hotel de la Plage, Berneval-sur-Mer 28 de mayo, 1897

Mi querido Robbie:
Es el primer día que estoy solo, y huelga decir que fue una jornada penosa. Empiezo a darme cuenta de mi terrible situación de aislamiento, y me he sentido rebelde y amargo de corazón todo el día. ¡Qué dolor! ¡Y yo que me figuraba poder aceptar todo tan fácil y tan simplemente! No obstante, he tenido accesos de rabia, que han pasado sobre mí como tremendas ráfagas de huracán agostando las mejores espigas.
(…) Esta noche, apenas he dormido. Tenía a mano la indignante carta de Bosie y, estúpidamente la volví a leer antes de dejarme caer en la cama. (…) Ahora siento verdadero miedo de ese funesto desagradecido mozo, con su egoísmo vulgar y su absoluta insensibilidad para todo aquello que es o intenta ser bueno y amable para los demás. Me da la sensación de una influencia malsana… ¡Pobre! Volver a su lado, sería volver al infierno, del que creo haber escapado. Espero no verle más.
En cuanto a ti, queridísimo Robbie, me atormenta la idea de que muchas personas de las que requieren me lleguen a motejar, si no lo hacen ya, de egoísta, por mi afán de tenerte a mi lado de vez en cuando. (…) Me ayudas a mantener mi alma en vida, no ya en el sentido teológico, sino en el más sencillo e inmediato, pues mi alma había muerto realmente, ahogada en el cieno de los más groseros placeres, y mi vida era indigna de un artista. Tú puedes curarme y ayudarme, pues eres ya mi único amigo en este bello mundo. Tampoco deseo tener otro.
Oscar
(1854 – 1900)



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