Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

jueves, 18 de octubre de 2012

Moby Dick: Fragmentos y origen del libro


“Llamadme Ismael. Hace algunos años -no importa cuántos-, teniendo poco o ningún dinero en la bolsa, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé nave...
gar un poco y ver la parte acuática del mundo. Es una manera que tengo de ahuyentar la melancolía y de regular la circulación. Siempre que noto la amargura en la boca; cuando de mi alma se apodera un noviembre húmedo y lluvioso; cuando me encuentro involuntariamente a mí mismo deteniéndome ante las funerarias y cerrando la marcha en todos los entierros, y especialmente cuando mi “hipo” se enseñorea hasta tal punto de mí que requiere un fuerte principio moral para impedirme que salga deliberadamente a la calle y me dedique metódicamente a quitarle el sombrero de un golpe a la gente: entonces ha llegado el momento de embarcarme lo antes que pueda. Esta es mi alternativa a la pistola y a la bala. Catón se arroja sobre su espada con una expresión filosófica; yo me embarco en silencio. No hay nada sorprendente en ello. En un momento u otro casi todos los hombres, lo sepan o no, comparten conmigo los mismos sentimientos hacia el océano”. (...)

"Días pasaron, semanas, y bajo plácida vela el marfileño Pequod había lentamente surcado cuatro distintos caladeros; el de las Azores; el de las Cabo Verde; el de la Plata (así llamado), al estar en aguas de la desembocadura del Río de la Plata; y el caladero Carrol, una zona acuática no delimitaba al sur de Santa Elena.

Fue mientras se deslizaba por estas últimas aguas que una serena noche de claro de luna, cuando todas las olas ondeaban como rodillos de plata; y con su suave, envolvente borbotear, creaban lo que parecía un argénteo silencio, que no soledad: en tan silenciosa noche, un surtidor plateado fue visto muy por delante de las blancas burbujas de la proa. Iluminado por la luna, parecía celestial; semejaba algún dios emplumado y refulgente que surgiera del mar."...(...)

"¡Allí resopla! ¡Allí resopla! ¡Una joroba como un monte nevado! ¡Es Moby Dick!

Inflamados por el grito que pareció ser coreado simultáneamente por los tres vigías, los hombres de cubierta se precipitaron a la jarcia para observar a la famosa ballena que tanto tiempo habían estado persiguiendo. Ajab ya había alcanzado su pértiga de destino, unos pies por encima de los otros vigías. (...) A los crédulos marineros les parecía el mismo silencioso chorrear que hacía tanto tiempo habían observado en los océanos iluminados de luna del Atlántico y el Índico. (...) Con ondulante celeridad, directos a sotavento, Ajab encabezaba el asalto. Un pálido fulgor mortal prendía los hundidos ojos de Fedallah; una espantosa mueca roía su boca. (...)

Así, a través de la serena tranquilidad del mar tropical entre olas cuyo chapotear quedaba suspendido por exceso de arrebato, Moby Dick avanzaba, privando aún a la vista de todo terror de su tronco sumergido, ocultando el abyecto espanto de su mandíbula. (...)

En una larga fila india, los pájaros blancos volaban todos hacia la lancha de Ajab; y al llegar a unas pocas yardas, empezaban a aletear allí sobre el agua, girando una y otra vez alrededor jubilosos y expectantes gritos. Su visión era más aguda que la del hombre; Ajab no podía descubrir señal alguna en el mar. Pero de pronto, al escudriñar más y más hondo en sus abismos, observó en la profundidad un punto blanco vivo, no mayor que una comadreja blanca, ascendiendo con prodigiosa celeridad, y magnificándose al remontar, hasta que giró, y entonces se revelaron claramente dos largas filas retorcidas de relucientes dientes blancos ascendiendo a la superficie desde el inexorable fondo. La centelleante boca se abría de par en par bajo la lancha como una tumba de mármol abierta; y dando un golpe lateral con su remo de popa, Ajab hizo girar el bote apartándolo de esta tremenda aparición. (...)"

De todos es conocida la historia de Moby-Dick, la novela del escritor estadounidense Herman Melville publicada en 1851 y de la que hoy se celebra el 161 aniversario. Narra la travesía del barco ballenero Pequod en la obsesiva y autodestructiva persecución de una gran ballena blanca (cachalote) impulsada por el capitán Ahab.

La obra está inspirada en un caso real que padeció el ballenero Essex, de Nantucket, Massachusetts, cuando fue atacado por un cachalote. Dos de los ocho supervivientes relataron el suceso, del que Melville tuvo sobrado conocimiento. Moby-Dick, indudablemente, está también basada en las experiencias personales de Melville como marinero.

La obra tuvo también como referencia histórica un relato publicado en 1839 por la revista neoyorquina Knickerbocker. Escrito por un oficial de la armada de EE.UU., narra el enfrentamiento real de balleneros con un cachalote albino conocido como Mocha Dick cerca de la isla Mocha, en Lebu, Chile. Como Moby-Dick, escapó incontables veces de sus cazadores durante más de cuarenta años, por lo que llevaba varios arpones incrustados en su espalda. Los balleneros contaban que atacaba furiosamente dando resoplidos que formaban una nube a su alrededor; embestía los barcos perforándolos y volcándolos, matando a los marineros que se atrevían a enfrentarlo. Según el marinero que contó la historia publicada en la revista, para lograr matar a Mocha Dick se requirió la unión de distintos barcos balleneros de distintas nacionalidades. Cabe destacar que en Chile, en la cultura indígena mapuche, existe el mito del Trempulcahue, cuatro ballenas que llevan el alma de los mapuches que mueren hasta la isla de Mocha, para embarcarse en su viaje final. En el año 2005, en la costa de Chile, se filmó a varios de estos cachalotes albinos.

Moby-Dick es una obra de profundo simbolismo. Se suele considerar que comparte características de la alegoría y de la épica. Incluye referencias a temas tan diversos como homosexualidad, biología, religión, idealismo, obsesión, pragmatismo, venganza, racismo, jerarquía,y política. Asi, según se quiera leer, la obra puede ser una lucha no contra una ballena, sino contra la idea de Dios, o la sexualidad, o la politica...

El tono de la novela, al margen de la persecución y evolución de sus personajes, es eminentemente enciclopédico, incluyendo el autor extensas y detalladas descripciones de la caza de las ballenas en el siglo XIX y multitud de otros detalles sobre la vida marinera de la época. Quizá por ello la novela no tuvo ningún éxito comercial en su primera publicación, aunque con posterioridad haya servido para cimentar la reputación del autor y situarlo entre los mejores escritores estadounidenses. La frase inicial del narrador «Call me Ishmael» en inglés, traducido al español a veces como «Llamadme Ismael», otras veces como «Pueden ustedes llamarme Ismael», se ha convertido en una de las citas más conocidas de la literatura en lengua inglesa.

El narrador, un joven con experiencia en la marina mercante, decide que su siguiente viaje será en un ballenero. De igual forma se convence de que su travesía debe comenzar en Nantucket, Massachussets, isla prestigiosa por su industria ballenera. Antes de alcanzar su destino, o el origen de su aventura, entabla una estrecha amistad con el experimentado arponero polinesio Queequeg, con quien acuerda compartir la empresa.

Ambos se enrolan en el ballenero Pequod, con una tripulación conformada por las más diversas nacionalidades y razas; precisamente sus arponeros son el caníbal Queequeg, el piel roja Tashtego y el «negro salvaje» Daggoo. El Pequod es dirigido por el misterioso y autoritario capitán Ahab, un viejo lobo de mar con una pierna construida con la mandíbula de un cachalote. Ahab revelará a su tripulación que el objetivo primordial del viaje, más allá de la caza de ballenas en general, es la persecución tenaz a Moby-Dick, enorme Leviatán que lo privó de su pierna y que había ganado fama de causar estragos a todos y cada uno de los balleneros que, osada o imprudentemente, habían intentado darle caza.

No hay comentarios:

Publicar un comentario