Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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jueves, 11 de octubre de 2012

Ingrid Bergman y Roberto Rosellini

 
Recordando algunas parejas curiosas que se han dado en el cine, como aquella de la espectacular Sofía Loren con el chiquitín de Carlo Ponti, que siempre me evoca aquella frase que tanto utiliza mi padre de "mucho barco para tan poco marinero"; o la de otra maggioratta, la Silvana Mangano (Arroz amargo, Anna...) con el productor Dino de Laurentis, me vino a la memoria aquella pequeña pero preciosa y significativa carta con la que Ingrid Bergman descubría su admiración o algo más por Roberto Rossellini.

Poco a poco la relación se mostraba como un amor que estaba a punto de entrar en erupción y que encontró su liberación en la volcánica "Stromboli" en la que el director pudo por fin abrazar a su nueva musa. El escándalo en los Estados Unidos fue increíble, la persecución de los paparazzi agotadora. Durante el rodaje Ingrid quedó embarazada del primer hijo de esta relación, Roberto, y entonces el escandalo subio algunos peldaños más. Hay que recordar que ambos estaban casados. Ingrid Bergman recibió críticas de la Iglesia Luterana sueca y de la Catolica y algunos hasta le mandaban cartas diciendo que debia ser quemada como las brujas. La misma Berman lo cuenta en sus memorias:

“Me llegaban cartas atroces, cada sobre iba lleno de odio. En algunas ponía que yo ardería en el infierno por toda la eternidad. Otras decían que era una agente del diablo y que mi pequeño era hijo del diablo. Y aún otras que mi bebé nacería muerto o sería jorobado. Hablaban de toda clase de horrorosas deformaciones que afectarían a mi hijo. Me llamaban puta y fulana. No podía creer que me odiara tanta gente. Al margen de lo que pensaran sobre mi vida, se trataba de mi vida privada, y yo no le había hecho nada. Estaba en estado de shock. Llegaban cartas de todas partes, pero la mayoría de América. América es muy grande, así que había gente para escribir cartas de todas clases. Roberto me preguntaba por qué las leía si me afectaban tanto. Decía que era como leer reseñas de críticos q quienes nunca les gusta tu trabajo. ¿Qué sentido tiene? Yo le respondía que era el único modo para encontrar cartas de amigos que me animaban y me apoyaban”

Pero era un camino sin retorno. La Bergman abandonó todas las comodidades de un Hollywood que ya tenía rendido a sus pies por una Italia de postguerra en la que había carencias de todo. No sólo abandono por Rossellini esas comodidades, sino también a su hija y a su anterior esposo. Después vendrían "Europa 1951" y "Te querré siempre", un título en el que se podría encontrar algún eco de despedida ya que tras casarse en 1950 terminaron por separarse siete años después. No sin dejarnos a esa belleza de Isabella Rosellini, una de las hijas de ambos y hermana gemela de Isotta.

La carta a la que me refiero y con la que empezó el romance, asi como la contestación, aun un tanto incrédula y un poco conservadora de Rossellini son las siguientes:

"Mayo, 1948

Estimado señor:

Vi sus películas Ciudad abierta y Paisá, que me gustaron muchísimo. Si necesita a una actriz sueca que habla muy bien inglés, que no ha olvidado su alemán, que no es muy comprensible en francés y que en italiano sólo sabe decir "ti amo" estoy lista para ir a hacer una película con usted.

Ingrid Bergman"

Roberto Rosselini le contesta:

"Fue para mí una gran emoción recibir su carta que el azar quiso me llegara el día de mi cumpleaños y fue el mejor regalo. Créame, que soñaba con filmar una película con usted y a partir de este momento voy a hacer todo lo posible. Le escribiré una carta para someterle mis ideas. Con mi admiración, reciba usted la expresión de mi gratitud y de mis mejores sentimientos.

Roberto Rossellini"

Habría otras cartas menos famosas como estas que completan el inicio del romance:

12 de marzo de 1949

Telefoneé diez veces diarias como una tonta. (...) También es una tontería telefonear a un hotel que se halla en íntimo contacto con la prensa. Descubrí a mi regreso de las montañas que se ha escrito demasiado sobre nosotros. Se dice que mi matrimonio (con Peter Linds) ha fracasado y que de ahora en adelante usted hará todas mis películas. Se rumora que le seguí a Nueva York: un nuevo triángulo dramático ha surgido en Hollywood. Y así, por el estilo, se expresa la prensa sensacionalista. Como ello me apena, no quiero echar más leña al fuego con conferencias telefónicas cotidianas. Entiéndame y ayúdeme.
(...) Todo el mundo me pregunta qué hay entre nosotros dos. Por eso, me encerré en mi habitación a contemplar su fotografía. Aún lo sigo haciendo.

Ingrid
 ..........................​.............
 Todo arreglado. Soy muy feliz. Ansioso por estos tres largos días. Voy a Nápoles a preparar film. Mis señas Hotel Excelsior. Vuelvo Roma sábado. Dios, Dios.

Roberto


Loren, la Mangano, la Bergman…¿Qué tendrán estos italianos?

1 comentario:

  1. Probablemente ella leía cada una de esas cartas duras e insultantes para, de alguna manera, "purgar" su pecado. ¡Oh, las religiones!
    ¿Qué tienen los italianos? "Algo" de lo que carecen todos los demás... aunque no lo sé a ciencia cierta.
    Precioso post. ¡Gracias por compartir!

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