Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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sábado, 6 de octubre de 2012

Héctor Alterio: Uno de los grandes


Desde mucho antes que me convirtiera en un aficionado al mundo del cine (entiéndase a algo más que ver las películas y me animara a bucear en lo que había detrás), siempre tuve la conciencia que Héctor Alterio era uno de esos actores con mayúsculas, uno de esos encantadores de espectadores que con sus gestos y su forma de actuar te dejaban hipnotizado.

Su nombre completo es Héctor Benjamin Alterio Onorato y nació en Buenos Aires en 1929. Al finalizar sus estudios de arte dramático, crea la compañía Nuevo Teatro, que le supone ser un renovador de la escena argentina de la década de los 60. Su debut en los escenarios se produjo mucho antes, en 1948, cuando protagonizó Prohibido suicidarse en primavera una obra escrita en 1937 por Alejandro Casona.

En 1950 fundó la compañía Nuevo Teatro, la que tuvo a pleno rendimiento hasta 1968. Pero se hizo famoso sobre todo por sus trabajos en el cine que empezaron en 1965 con Todo sol es amargo, de Alfredo Mathé. En los siguientes años Alterio intervino en algunas de las mejores películas de la entonces nueva generación de cineastas argentinos. Ha hecho colaboraciones con Fernando Ayala en Argentino hasta la muerte, 1970, Juan José Jusid en La fidelidad, 1970, Héctor Olivera en La venganza del beto Sánchez, 1972 y La Patagonia rebelde, 1974, Oso de Plata en Berlín. Y el más destacado de ellos, Leopoldo Torre Nilsson en El santo de la espada, 1969, La maffia, 1971 y Los siete locos, 1972.

En 1975, mientras se encontraba en España, fue amenazado de muerte por la Triple A, por lo que decide no regresar a su país, y residir desde entonces en España, donde consigió también la nacionalidad española.

Desde 1975, Alterio también ha tenido participación en muchas producciones españolas, dejando memorables creaciones en A un dios desconocido (1977) de Jaime Chávarri, con la que obtuvo el premio al mejor actor en el Festival de San Sebastián; El crimen de Cuenca (1979) de Pilar Miró; El nido (1980) de Jaime de Armiñán, película nominada al Óscar y premio al mejor actor de la Asociación de Cronistas de Nueva York; o Don Juan en los infiernos (1991) y El detective y la muerte (1994); ambas películas de Gonzalo Suárez.

Sin embargo no dejó de participar en numerosas películas de su país de origen. Curiosamente, él fue uno de los protagonistas principales en cuatro de las primeras cinco películas de ese país que llegaron a ser candidatas en la instancia final del Óscar a la mejor película de habla no inglesa, e incluso una de ellas lo ganó. Dichas películas fueron: La tregua (1974), Camila (1984), La historia oficial (1985) (que ganó el premio), y El hijo de la novia, (2001).

Sus hijos, Ernesto Alterio y Malena Alterio también son actores. En 2003 recibió el Goya de Honor y en 2010 el Cóndor de Plata a la trayectoria.

Os dejo algunas frases dichas por este sensacional actor:

«El hombre arriesga su propia vida cada vez que elige, ¡y eso lo hace libre!».

«El talento no tiene sexo».

"Teníamos una actitud monacal de defensa del teatro independiente, que me llevó a decirle que no a muchas propuestas gordas, interesantes. En esa época estábamos trabajando todos ad honórem, y más de una vez tuve que rechazar un sueldo". (refiriéndose a su etapa con el grupo Nuevo Teatro)

"Nadie puede decir 'soy apolítico' porque esa palabra no existe. Al salir a la calle, aun en la actitud de salir para decir que no, uno está ejerciendo la política. Elegir el 'no me meto' es colaborar con algo para que eso continúe: ¿no es política eso?".

"Los argentinos siempre hemos exportado frases y actitudes: la palabra desaparecidos, los cacerolazos, el 'no te metás'... Y el 'por algo será', que es una frase dolorosísima, y lo sé porque me tocó directamente a mí".

"La gente más grande, que tiene buena memoria, le reprocha al gobierno actual español que no deje de cuidar los intereses de los empresarios que han puesto dinero en Argentina. Me pasa varias veces que un español medio me para en la calle y me dice: "Oye, mira, aquí el Gobierno no hace lo que tiene que hacer con vuestro país, porque vosotros fuisteis los únicos que nos ayudaron a sobrellevar la hambruna en la Guerra Civil. Cuando todos nos daban la espalda ustedes nos mandaron trigo"

"Que alguien se muera haciendo lo suyo puede ser bárbaro como consuelo para el que se queda, pero no debe importarle demasiado el que se va".

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