Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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martes, 30 de octubre de 2012

Dirk Bogarde, un actor celoso de su intimidad





Bogarde nació en West Hampstead (Londres), de ascendencia neerlandesa y escocesa. Su padre, Ulric van den Bogaerde (nació en Perry Barr, Birmingham) era el editor artístico de The Times y su madre, Margaret Niven era actriz. Se unió al ejército y participó en la Segunda Guerra Mundial, alcanzando el rango de capitán. Bogarde estuvo en las batallas de Europa y el Pacífico, principalmente como oficial de inteligencia. En abril de 1945 fue uno de los primeros oficiales aliados en llegar al campo de concentración Bergen-Belsen en Alemania, una experiencia que lo marcó bastante y de la cual no pudo hablar durante varias décadas. Su horror y repulsión hacia la crueldad que vio en Belsen ayudaron a crear una especie de hostilidad hacia Alemania; en los años 90 escribió que bajaría de un ascensor antes que estar en uno junto a un alemán. Irónicamente, tres de sus papeles más importantes serían interpretando a un alemán (uno de ellos, un oficial de las SS).

Sir Dirk Bogarde fue un personaje enormemente celoso de su intimidad. En parte, ese anhelo de intimidad se explica por su actitud paranoica a la hora de hablar de su relación con Tony Forwood, con quien compartió hogar durante casi 40 años. 
  
Antes de morir, prendió fuego a la mayor parte de sus papeles, sus fotografías y cartas, entre los que figuraba, para decepción general, un diario que había escrito durante su visita a Belsen (pequeña localidad del noroeste de Alemania donde los nazis levantaron un gran campo de concentración y de exterminio) inmediatamente después de la liberación de este lugar en 1945. Bogarde había pasado por una traumática experiencia, en parte responsable de su personalidad reservada y sensible.

Después de su muerte, el 8 de mayo de 1999,  se hizo público que dejó a su sobrino Brock una enorme colección de películas caseras, grabadas desde finales de los años 50 hasta mediados de los 70. Las películas, todas en color, muestran escenas de su vida con Forwood y los muchos momentos de ensueño de los que disfrutó en el ámbito privado con otras estrellas del cine, tales como Elizabeth Taylor, Viv y Larry Olivier, Judy Garland, Jean Simmons, Michael Wilding y Gregory Peck, que le iban a visitar a sus casas de Buckinghamshire y Sussex.

  
Bogarde y Forwood residieron en Francia desde principios de los años 70 y ya no regresaron a Gran Bretaña hasta 1987, cuando Forwood se encontraba gravemente enfermo de un cáncer del que murió seis meses más tarde. Se habían trasladado a la Provenza porque, en aquella época, Dirk Bogarde estaba muy solicitado para trabajar con directores de cine europeos, aunque también para huir del agobiante régimen fiscal de Gran Bretaña.

Fue más o menos por aquella época cuando Dirk Bogarde empezó a escribir "A postillion struck by lightning", el primero de sus siete volúmenes de memorias. Sin embargo, en esas memorias no confiesa jamás la auténtica naturaleza de las relaciones entre él y Forwood. Al igual que en las entrevistas periodísticas, Bogarde se refería en sus libros a su compañero íntimo como «mi representante» o, en todo caso, como «mi compañero». 

Bogarde,  era un hombre emotivo a quien se le podía hacer llorar con facilidad. Influido por el matrimonio no feliz de sus padres y por un progenitor distante, y profundamente marcado por sus experiencias en la guerra, Dirk Bogarde volcó su capacidad de compasión en la pantalla. Algunas de sus actuaciones, muy en especial en "Víctim", una película que rompió moldes, realizada a principios de 1960, sobre el tema de un homosexual casado que se ve obligado a llevar una doble vida, y mas tarde en la obra cumbre de Luchino Visconti "Muerte en Venecia", con su adoración por el arte, la perfección y el amor, demostraron hasta qué punto el propio dilema de Bogarde le permitía una mejor comprensión, reflejándolo en los papeles que encarnaba.



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