Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

viernes, 5 de octubre de 2012

Ángela Molina


"Yo sólo actúo cuando ejerzo. No soy nada actriz en la vida real. Ni tengo teorías sobre mí.Vengo, por mi padre, del flamenco, y el flamenco es la mezcla de la ligereza y la hondura".

ANGELA MOLINA

Ángela Molina Tejedor, (n. en Madrid el 5 de octubre de 1955), es una actriz española perteneciente a una conocida saga de artistas. Sus comienzos cinematográficos, que incluyen trabajos para Luis Buñuel y Manuel Gutiérrez Aragón, la convierten en una de las actrices más representativas de la Transición Española. Rueda también en Italia, Francia y Latinoamérica, superando el centenar de películas y atesorando premios como el David de Donatello de la Academia italiana y la Concha de Plata del Festival de San Sebastián.

Tercera de los ocho hijos del cantante y actor Antonio Molina, sus hermanos Paula, Miguel, Mónica y Noel también se dedican a la interpretación y a la música. Su hija Olivia Molina es igualmente actriz. Estudia ballet clásico, danza española y Arte Dramático en la Escuela Superior de Madrid. Trabaja en el circo en Francia y ejerce como profesora de baile clásico español antes de aparecer en su primera película, No matarás (César F. Ardavín, 1974), a raíz de un reportaje fotográfico publicado en Fotogramas. A punto de cumplir diecinueve años, en adelante su dedicación al cine es absoluta.

Llegada la Transición, trata de desvincularse del auge comercial del destape y enfoca su carrera hacia producciones que reúnan cierta calidad y compromiso, a menudo de temática social, política o histórica, motivada por el pensamiento que acompaña cada guion.

En 1976 rechaza protagonizar Cambio de sexo, de Vicente Aranda, mientras asume papeles relevantes en La ciutat cremada, de Antoni Ribas y en Las largas vacaciones del 36, de Jaime Camino. Un año antes es propuesta para el papel que interpreta Alicia Sánchez en Furtivos, de José Luis Borau, con quien más tarde trabaja en La Sabina (1979).

Luis Buñuel la elige en 1977 para protagonizar, junto a Fernando Rey, Ese oscuro objeto del deseo, película que le proporciona renombre internacional y le abre las puertas de la cinematografía europea. En ella comparte personaje con la actriz francesa Carole Bouquet y exhibe un temperamento vivo y enigmático, que luego trata de combinar con su aspecto dulce y suave. Buñuel afirma de ella que posee «el rostro de una virgen pagana», afianzando así el mito de mujer instintiva y pasional que conserva en su mirada cierto primitivismo.

 Por entonces y a lo largo de la década de 1980, Ángela Molina se convierte en rostro habitual de la gran pantalla, reafirma su presencia en España y la amplía en Francia e Italia, con incursiones en el cine alemán y norteamericano. Habla varios idiomas, por lo que a menudo no necesita ser doblada. Interviene en Operación Ogro, de Gillo Pontecorvo; en Bearn o La sala de las muñecas, de Jaime Chávarri, encarna a La Bella Otero en una coproducción española para la televisión italiana y rueda a las órdenes de Jaime de Armiñán, Luigi Comencini, Ricardo Franco, Marco Bellocchio, Bigas Luna o Lina Wertmüller.

Una fructífera colaboración con el director cántabro Manuel Gutiérrez Aragón afianza su carrera y ahonda en su potencial dramático mediante papeles principales en Camada negra, El corazón del bosque, Demonios en el jardín y La mitad del cielo, obras que componen un retrato alegórico de la España ominosa del franquismo y en las que la ideología, el núcleo familiar y la presencia femenina cobran especial importancia. «Esas películas marcaron mi alma y mi forma de trabajar», diría más tarde la actriz.

En 1985 se le concede el Gran Premio de la Crítica de Nueva York y al año siguiente se convierte en la primera actriz extranjera en recibir el David de Donatello que otorga la academia italiana de cine.También en 1986 consigue con La mitad del cielo la Concha de Plata a la mejor actriz en el Festival de San Sebastián y es nominada en la 1ª edición de los Premios Goya.

En esos años prueba suerte en el mundo de la canción, edita un disco (Con las defensas rotas) y canta Muertos de amor a dúo con Georges Moustaki. Sin embargo, es en las dos partes de Las cosas del querer (Jaime Chávarri, 1989 y 1995), donde desarrolla con éxito su faceta musical, dando vida a un personaje muy querido en su carrera. Poco antes rueda Esquilache, que protagoniza Fernando Fernán Gómez para Josefina Molina.

Considerada una de las actrices españolas mejor pagadas junto a Ana Belén y Victoria Abril, espacia sus trabajos nacionales a partir de 1990, coincidiendo con su negativa a protagonizar la versión de Bigas Luna de Las edades de Lulú por lo escabroso de algunas escenas.Destaca en Sandino, de Miguel Littín, que narra la vida del líder revolucionario nicaragüense y fuera de nuestras fronteras en El hombre que perdió su sombra, de Alain Tanner, junto a Francisco Rabal. Trabaja con Marcello Mastroianni en Le voleur d'enfants y aparece en 1492: La conquista del paraíso, superproducción de Ridley Scott que protagoniza Gérard Depardieu. Con Viggo Mortensen rueda Gimlet en 1995.

Tarda en darle el sí a Pedro Almodóvar y lo hace para su película Carne trémula (1997), un trabajo que no se aleja del todo de la chica sensual de sus comienzos, pero la aproxima ya a la mujer madura, marcada por las huellas de la vida, que representa en los últimos años. El rodaje con Almodóvar supone ciertas dificultades para la actriz, que vuelve a saborear el reconocimiento profesional. Consigue su cuarto Fotogramas de Plata y logra una cuarta candidatura al Goya.

Posteriormente, protagoniza la comedia televisiva Hermanas y ofrece un variado registro en proyectos muy dispares, a menudo independientes y comprometidos, tanto españoles como extranjeros. Destacan El mar, Punto de mira (One of the Hollywood Ten), Sagitario, Al sur de Granada, Los Borgia y La caja.

En 2007 estrena El destino de Nunik, crónica del genocidio armenio a cargo de Paolo y Vittorio Taviani que protagoniza junto a Paz Vega. Tras colaborar en dos películas de Giuseppe Tornatore, repite con Almodóvar en Los abrazos rotos, dando vida a la madre de Penélope Cruz.

Con Emilio Gutiérrez Caba encabeza el reparto de la serie Gran Reserva en TVE-1 desde 2010.

Continúa vinculada al cine de autor y asegura preferir «el cine de directores que cuentan algo porque, si no lo hacen, revientan...».[12] Su voz frágil aunque cálida y una dicción a veces muy discutida, no devalúan un estilo interpretativo realista de notable autenticidad y capacidad improvisadora. En reconocimiento a su extensa carrera cinematográfica, recibe en 2002 el primer Premio Málaga otorgado en el marco del Festival de Cine Español de Málaga e inaugura un monolito en su honor en el Paseo Antonio Banderas de la ciudad andaluza.

En 2002 llega su primera incursión teatral en el Festival de Teatro Clásico de Mérida con el espectáculo Troya, siglo XXI.[13] En 2005 encarna a la seductora Mrs. Robinson en El Graduado, montaje que dirige Andrés Lima y comparte con su hija Olivia en papeles antagónicos. Regresa tres años después a los escenarios con La dama del mar, adaptación de Susan Sontag del texto de Henrik Ibsen bajo la dirección de Robert Wilson.

Ángela Molina tiene cinco hijos, tres nacidos de su primera unión con el fotógrafo y realizador francés Hervé Tirmarche: Olivia (1980), Mateo (1982) y Samuel (1987); y dos, Antonio (1995) y María (2003) con su actual marido, el empresario ibicenco de origen canadiense Leo Blakstad. En 2012 nace su primera nieta, hija de Olivia y el actor Sergio Mur.

Un video:
ESE OSCURO OBJETO DEL DESEO (1977) es una película franco-española, la última dirigida por Luis Buñuel. Se trata de una muy libre adaptación de la novela de Pierre Louys La mujer y el pelele (La femme et le pantin).Tras realizar varios trabajos para diferentes realizadores, la intervención de Angela Molina en este film de Luis Buñuel incrementó su prestigio y le abrió las puertas del mercado internacional.
 
Por Jon Hernández


No hay comentarios:

Publicar un comentario